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domingo, 3 de noviembre de 2019

José Antonio Primo de Rivera entre el mito y la tragedia.-a

JULIO MARTÍN ALARCÓN

03/11/2019

"Es un muchacho que se ha metido en un papel que no le corresponde. Es demasiado fino, demasiado señorito y, en el fondo, tímido para que pueda ser un jefe y, ni mucho menos un dictador". Mucho antes del célebre encontronazo en Salamanca de Miguel de Unamuno y los militares rebeldes como Millán Astray, el escritor había definido así al líder falangista, tras haberse reunido con él y haber asistido incluso a un mitin de Falange. José Antonio Primo de Rivera admiraba profundamente a Unamuno y su idea humanista y este le caló como pocos: una figura trágica cuya memoria ha sido, en cierta medida, vapuleada.
"Cuando Ossorio supo, porque yo se lo conté, mi intervención personal para liberar a Primo de Rivera del asesinato que iban a perpetrar algunos fanáticos de Alicante, se quedó callado: '¡Cómo! ¿Le parece que he hecho mal? ¿Me he excedido?'…". Así se explicaba el presidente de la República, Manuel Azaña, sobre el fusilamiento del líder y fundador de Falange Española. "Asesinato". Mientras esta semana, algunos líderes políticos como Alberto Garzón han celebrado públicamente la ejecución de Primo de Rivera, el mismo Azaña reconocía, con su peculiar estilo, la ignominia del acto perpetrado no solo por unos "fanáticos", sino por los responsables políticos del gobierno de la República de la que él era el jefe del Estado.
José Antonio Primo de Rivera ha vuelto ahora a los titulares por una posible segunda exhumación de sus restos tras los de Francisco Franco en la Basílica Valle de los Caídos: se trataría de buscarle un lugar menos preeminente —está debajo del altar— y no de sacarlos de la nave puesto que, según el gobierno de Sánchez, a diferencia del generalísimo, Primo de Rivera sí fue una víctima de la guerra.

Enemigo Público

En realidad lo fue antes. Exactamente, el 14 de marzo de 1936. Con bastante antelación al golpe de Estado del 18 de julio. Lo que se le olvidó citar a Manuel Azaña en su conversación con Ángel Ossorio, es que Primo de Rivera estaba preso en la cárcel desde marzo porque él mismo rubricó el decreto ley que el gobierno del Frente Popular había redactado 'ad hoc' para ilegalizar a su partido, Falange Española, y detener a todos sus máximos dirigentes.
El informe oficial del arresto de José Antonio decía simplemente: "Detenido por fascista"
Ese día se arrestó a toda la Junta Política y la cúpula nacional del partido, incluido Primo de Rivera. También en las provincias se realizó un barrido de muchos de sus dirigentes. Según explica Stanley G. Payne, el informe oficial del arresto de José Antonio decía simplemente: "Detenido por fascista", pese a que de acuerdo con la legislación vigente, no era más delito ser "fascista" que comunista o anarquista.
Sin embargo, tres días más tarde, un tribunal madrileño declaró que todo el partido era una organización ilegal por su tenencia ilícita de armas y sus actividades violentas. "El argumento habría valido un extenso listado de organizaciones izquierdistas más implicados en actividades violentas que Falange, pero ninguna fue ilegalizada" -Stanley G. Payne 'El camino al 18 de julio' (Espasa)-. Básicamente, el Frente Popular le había colgado el cartel de enemigo público número uno, cuando la verdadera amenaza no estaba precisamente en el sector falangista, que nunca tuvo los medios ni la posibilidad de tumbar a la República, como se vería más adelante.

Azañista encubierto

En realidad, cualquier intento pues de considerar a Primo de Rivera como instigador de la Guerra Civil o uno de los responsables es bastante endeble, puesto que el gobierno del Frente Popular se había fajado para anular a Falange Española y de las JONS. Es cierto que los actos violentos entre fascistas y comunistas se habían disparado desde principios de 1936, pero también que en el caso de la derecha había otras organizaciones además de los falangistas como las JAP —Juventudes de Acción Popular— de la CEDA y otros y que los militantes de Falange actuaron en muchas ocasiones en represalia por atentados a su vez izquierdistas: en definitiva, no existían elementos para considerar que el problema de orden publico principal lo representara Falange cuando, además, Primo de Rivera había ordenado no iniciar la violencia.
Para más señas, durante los últimos meses de 1935 y primeros de 1936, José Antonio mostró un inusitado respeto y admiración incluso por los mismísimos Manuel Azaña e Indalecio Prieto, mientras que despreciaba en el fondo a los militares, comenzando por el propio Franco. Algunos de sus biógrafos han puesto a menudo la relación con su padre, el dictador y general Miguel Primo de Rivera, como el origen de una relación compleja con la idea de los conservadores militares. Así, aunque su vida y su obra se hayan fundido inexorablemente con el franquismo, que como es sabido utilizó su figura una vez fallecido como símbolo, José Antonio no mostró en ningún momento simpatías por el general. Por si hay alguna duda, el caso más ilustrativo se produjo en las elecciones de 1936, un episodio por el que el franquismo ha pasado siempre de puntillas.

Contra Franco

Las elecciones legislativas se repitieron en 1936 en algunas provincias, entre ellas Cuenca. Aunque Falange era ya una organización ilegal y José Antonio estaba en la cárcel, le ayudó su amigo de la CEDA, Ramón Serrano Suñer, que quiso incluirle en la lista de su partido, una forma de evitarle males mayores, ya que si obtenía escaño, el aforamiento podía protegerle. En esa misma candidatura, Suñer incluyó a su concuñado, el general Francisco Franco, lo que molestó profundamente a José Antonio, quien según su biógrafo, Josep Thomas, consiguió convencer a Suñer de que le retirase porque "no solo le parecía una lista demasiado supeditada a militares —pues contenía a más generales— sino que además no sentía demasiado respeto por Franco; le escandalizaban su falta de nervio y su excesiva cautela, algo que había percibido en los contactos que habían tenido hasta el momento, como la respuesta a la carta que le había enviado en septiembre de 1934 y, sobre todo, una entrevista que había mantenido con él tiempo atrás".

La razón de que tuviera que presentarse in extremis en las listas —que al final no fue permitido— era una de las causas de su encarcelamiento: al no haber conseguido escaño en las elecciones de febrero de 1936 no le protegía su condición de aforado, lo que resultaría crucial para su detención. Es sintomático también de la realidad de Falange, cuyo peso en la política era ciertamente escaso: como partido antisistema, por decirlo de alguna forma, se le presuponía mucho músculo en la calle, pero era más una referencia ideológica que un hecho.
La única solución pasaba por ir en el bloque de la coalición que encabezaba la CEDA, el Frente Nacional, pero José Antonio no consiguió cerrar un acuerdo con Gil Robles, quien en sus memorias ratificaría que el líder de Falange rechazó un escaño "seguro" al otorgarle el primer puesto de la lista del Frente Nacional en Salamanca, además de otros dos, más una pequeña serie en otras provincias para miembros de Falange. El acuerdo era limitado, pero podía haber protegido a José Antonio, quien sin embargo esgrimió que si aceptaba parecía que se salvaba él y vendía a su partido, puesto que ya estaba en el punto de mira. No hizo sino más que acrecentar su figura entres sus seguidores, pero le acabaría acarreando un grave problema. Al concurrir en solitario, no resultó elegido ningún miembro de las candidaturas falangistas: apenas lograron 46.466 votos, un exiguo 0,4% en toda España. Los intentos posteriores cayeron en saco roto.

Ni conspiración ni golpe

Tras la victoria del Frente Popular José Antonio vivió el momento más delicado de su liderazgo cuando aseguró que Azaña era un "Cesar de la República". El líder de Falange publicó en el diario del partido Arriba —que también sería cerrado en marzo— que las reformas del año 1931 habían sido una ocasión perdida, pero al fin y al cabo un intento de modernizar el país a diferencia del bienio derechista. Asumía, además, una postura en parte optimista con el rumbo de la República, al considerar que bajo el liderazgo de Manuel Azaña se podían impulsar nuevas reformas, especialmente tras su discurso de febrero de 1936. Fue chocante.
Para entonces la doctrina de Falange —que además había fracasado a la hora de pactar con la CEDA— estaba muy lejos de los conservadores de derechas e incluso del ala radical de estos como las JAP en las que militaba su amigo Serrano Suñer. Era un modelo claramente anticapitalista con una fijación por la lucha contra el comunismo, pero en el que ni siquiera había una identificación del Estado con la Iglesia católica. Primo de Rivera se definía como un revolucionario que, intelectualmente, defendía antes un modelo de reformas profundas a la manera del republicano de izquierdas que la del conservador monárquico, que quedaba reflejado especialmente en la reforma agraria, uno de los puntales del programa joseantoniano. Azaña, por su parte, apenas le dedicó tres escuetas entradas en sus diarios y cuando el Frente Popular accedió al gobierno, aunque el quedó como jefe del Estado, le pareció bien la persecución de Falange.
El golpe se produjo por supuesto, y sería otro de los delitos que le imputarían, aunque no tomara parte en su organización, que fue exclusivamente militar. Tanto es así que ya desde la cárcel de Alicante, el 20 de julio de 1936, prohibió al partido y a sus miembros sumarse al alzamiento: "Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado nacionalsindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción patria bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a restaurar una mediocridad burguesa conservadora con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules".

Cóleras bíblicas

Sería exactamente lo que ocurriría después de que fracasaran todos los intentos de sus seguidores por liberarle o canjearle por otros prisioneros. Siempre se dijo que Franco no hizo todo lo posible, aunque quizás sea también aventurado: hasta moderados como Ossorio, tal y como mostraba Azaña, vieron en José Antonio el chivo expiatorio de una conspiración contra la República que no era verdad: José Antonio no tomó parte activa en el 18 de julio y su partido no fue más desestabilizador que otros. Aunque en el improvisado juicio en la misma cárcel, reconoció que sería una hipócrita si negara que se habría sumado en caso de no haber estado preso. Su partido, Falange, se integró con los militares como es sabido y en poco tiempo se fundiría con la rebelión.
Era la clave de su destino trágico: el tribunal entendió que sí había participado y promovido el alzamiento. En realidad, nada iba a impedir que le fusilaran. Incluso se ofreció desde la cárcel a principios de agosto a viajar a Burgos donde se encontraba la Junta de Defensa con el objetivo de convencer a los generales golpistas de la necesidad de llegar a un acuerdo con el gobierno de la República tanto para el cese de las hostilidades como para la constitución de un nuevo gabinete. 
Fue inútil, el Comité Popular de Alicante controlaba la prisión con la CNT-FAI y ni siquiera el jefe del Estado pudo detener el fusilamiento de Primo Rivera, lo que dice mucho del funcionamiento en esos meses de la República. No obstante, la responsabilidad última estuvo en manos del gobierno de Largo Caballero y su ministro de justicia, el anarquista García-Oliver. El primero no hizo nada por conceder el indulto a petición de Azaña, el segundo más bien aceleró el proceso para que se le fusilara.
No tomó parte en la conspiración del 18 de julio y su partido no fue más desestabilizador con la República que otros
La propuesta de José Antonio de reconciliación no era una artimaña, aunque sin duda era irreal. Abogó por desarmar a todas las milicias empezando por Falange. El señorito tímido y fino que decía Unamuno estaba predicando para unir a todos los españoles. Había abandonado lo que él mismo definió como "cóleras bíblicas" en las que incurrió con la actitud y la palabra. Demasiado tarde. A Primo de Rivera le fusilaron el 20 de noviembre de 1936 y Franco se adueñó de su movimiento político, que transformó a su conveniencia. Escribió Juan Marsé en el prólogo de 'Si te dicen que caí' (1973) que en los labios niños, tal y como decía Antonio Machado, "las canciones llevan confusa la historia y clara la pena".

Canción de guerra

La novela, que trata sobre unos jóvenes en la dura posguerra de Barcelona, en la que la memoria de los hechos altera la realidad, había tomado el título de uno de los versos del himno falangista, 'Cara al sol', que el propio José Antonio compuso con Dionisio Ridruejo y Agustín de Foxa en la cueva del restaurante vasco madrileño Or Kompon para la campaña de febrero de 1936: "Si te dicen que caí / me fui al puesto que tengo allí / Volverán banderas victoriosas / Al paso alegre de la Paz", lo que llamaron la 'Cancion de guerra y amor de la Falange'.
Como cualquier joven cuerdo que va a perder la vida, José Antonio sufrió una crisis nerviosa cuando se confirmó la sentencia y dos días más tarde se presentó sereno ante el pelotón, que disparó antes de que se diera la orden. Ocho días después, por si hubiera quedado alguna duda, un grupo de incontrolados asaltó la prisión de Alicante en la que había pasado sus últimos días y fusilaron a 49 "fascistas" sin contemplaciones como represalia a un bombardeo de las tropas nacionales de Franco. Nadie parecía haber escuchado precisamente el postrero lamento de reconciliación del falangista, cuando estaba ya perdido, y los muertos siguieron amontonándose en todos los bandos.

viernes, 3 de noviembre de 2017

Las tres novias del galán José Antonio Primo de Rivera.-a


Pese a ser uno de los personajes más estudiados en la historia de España, la aureola mítica con la que se ha cubierto a José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, fundador de la Falange Española, desvirtúa su eminente figura de «un hombre como todos los hombres», en palabras de su hermana Pilar. José Antonio fue, como recordaba Pilar, un hombre «capaz de debilidades, heroísmos, caídas y arrepentimientos». Un hombre, muy hombre, en toda la extensión del término, que supo amar como el que más a una mujer en especial. Flaco favor han hecho a su legado quienes, creyendo rendir con su sigilo el mejor tributo al biografiado, callaron sus conquistas sentimentales y exageraron otros detalles de su vida. José Antonio se enamoró de Cristina de Arteaga, hija de los duques del Infantado, a la que conoció siendo un veinteañero; nada más verla, se sintió deslumbrado por su belleza, pero pronto reparó en que era una mujer muy inteligente y culta, además de una excelente oradora ante la que también había sucumbido Emilio Castelar, quien, tras escucharla, dijo inspirándose en ella: «El mundo está gobernado por faldas». La ingenua relación de los dos jóvenes duró poco tiempo, hasta que Cristina de Arteaga, que barruntaba ya entonces su verdadera vocación, decidió consagrar su vida a Dios como religiosa de la Orden de las Jerónimas; hoy, su abnegada entrega aspira al reconocimiento universal en los altares. José Antonio conoció entonces al gran amor de su vida, Pilar Azlor de Aragón y Guillamas, duquesa de Luna. Era su tipo de mujer: rubia, delgada, de ojos claros... e inteligente. Esta vez el apasionamiento fue mutuo. «Ella estaba enamoradísima y él también», me comentaba Pilar Cavero Crespi de Valldaura, nieta del conde de Orgaz. Y no solo ella: la única hermana superviviente de la duquesa de Luna, María Concepción Azlor de Aragón, de 90 años (31 de mayo de 1924), marquesa de San Felices, rompió su silencio conmigo en una entrevista exclusiva con LA RAZÓN en marzo de 2015. «La primera vez que les vi pasear fue en la playa de Ondarreta, en San Sebastián, en la bahía de la Concha». Proclamada la Segunda República, el 14 de abril de 1931, su padre, José Antonio Azlor de Aragón y Hurtado de Mendoza, monárquico empedernido y gentilhombre de cámara de Alfonso XIII, a quien profesaba auténtica devoción, cerró su palacio de Villahermosa y nunca más volvió a Madrid, negándose a ver el Palacio Real sin rey. «Nos fuimos de este modo –explicaba María Concepción– a vivir a San Sebastián y Pedrola (Zaragoza); también en Javier, Navarra, y en Azcoitia. Precisamente en la ciudad donostiarra fue donde vi por primera vez a mi hermana con José Antonio, cuando éste aún no había fundado la Falange. Yo tenía entonces alrededor de siete años, pues era casi dieciséis años menor que mi hermana». José Antonio y Pilar formaban una pareja ideal, aunque solo fuera físicamente, dadas las continuas desavenencias provocadas por dos temperamentos fuertes que les hacían romper la relación para retomarla poco después. Uno de esos amores tempestuosos que solo la mutua atracción física y el recíproco embelesamiento intelectual lograban recomponer una y otra vez. «Ella», como se la denominaba de forma enigmática, era recelosa (en los círculos falangistas preservaba su anonimato), delgada, de metro setenta y dos de estatura, con esa apariencia frágil de porcelana de Limoges que parece que fuera a romperse si no se la mimaba entre algodones; él, con metro setenta y ocho y ojos azules como los de ella, encandilaba a las mujeres también por su absorbente capacidad dialéctica. De hecho, llegó a dominar el lenguaje y a gesticular como nadie en el improvisado escenario de un salón, o vestido con un impecable traje oscuro y corbata a rayas en un mitin político. «Estaban enamorados –aseguraba la marquesa de San Felices– de lo contrario no hubiesen sido novios durante años. José Antonio fue el único novio de mi hermana. Iba también a verla a nuestro Palacio de Pedrola. Lo hacía a escondidas, porque mi padre no aprobaba esa relación. Es probable que hiciesen juntos alguna excursión a bordo del Ford-T que todavía conservamos. Pilar no tenía carnet de conducir, pero a veces cogía el coche por el campo». Otra mujer de la familia, que prefiere mantenerse en el anonimato, afirma que «se querían muchísimo. Estoy casi convencida de que, si se hubiesen casado, la historia habría sido bien distinta pues José hubiese abandonado la política, en la que entró solo para defender la memoria de su padre, volcándose en su profesión de abogado y en su propia familia». Pero al final, el padre de Pilar se opuso al enlace; entre otras razones porque, como monárquico medular, culpaba al padre de José Antonio de la caída de la monarquía tras su dictadura militar de siete años.

Las tres novias del galán José Antonio
La princesa «con chispeante inteligencia»

José Antonio cayó en brazos de Elizabeth Bibesco, hija del primer ministro británico entre 1908 y 1916, el liberal Herbert Asquith, y esposa del príncipe y diplomático rumano Antoine Bibesco. Convertida en la princesa Bibesco tras su matrimonio, Elizabeth se enamoró del líder de Falange, a quien trató incluso de salvar la vida cuando estaba preso en Alicante, recurriendo al presidente de la República, Manuel Azaña, y a los contactos diplomáticos de su padre y de su marido en Inglaterra y en Francia. Elizabeth, llamada Libby en familia, era la única hija del segundo matrimonio de su padre con Margot Tennant, hija a su vez de un lord inglés. Además de su hermano, el célebre director de cine Anthony Asquith, Elizabeth tenía cinco hermanastros del primer matrimonio de su padre con Helen Kelsall Melland, hija de un médico de Manchester. Nacida el 26 de febrero de 1897, la princesa Bibesco había conocido a José Antonio en Madrid a partir de marzo de 1927, cuando Cristina de Arteaga decidió abrazar la vida conventual y el joven abogado empezaba a flirtear con la duquesa de Luna, aunque Elizabeth era seis años mayor que José Antonio. Sepamos cómo era Elizabeth. Para ello contamos con el valioso testimonio de Claude G. Bowers, embajador de Estados Unidos ante la República española: «Conocía yo a la princesa como autora de inteligentes novelas epigramáticas y había sabido que cuando su marido estuvo en Washington ella conquistó fama de desairar a los impertinentes. Menuda, hermosa, brillante, con chispeante inteligencia en la conversación, encontré en ella a la persona más fascinadora del cuerpo diplomático». Elizabeth era inteligente y admiraba a quienes lo eran más que ella, como el crítico literario y periodista británico John Middleton Murry, director de la prestigiosa revista «The Athenaeum», con quien mantuvo al parecer un escarceo amoroso pese a que éste era el esposo de Katherine Mansfield. De sus efímeras conquistas –acoso incluido– no se libró ni John Maynard Keynes, el economista más célebre del siglo XX. Y, si no, leamos lo que dejó por escrito el propio Keynes: «La última noche cumplí con lo prometido a la princesa (Elizabeth Bibesco, la hija de Asquith), cena, teatro y tête-à-tête. Me llevó a la platea y en la oscuridad empezó a acariciarme sin mi consentimiento. Cuando se hizo la luz miré al lado y ¿quién estaba? Nuestro vecino de localidad no era otro que mi amigo míster Cockerell del Museo Fitzwilliams, ¡espero que aquello valiera para agrandar mi reputación!». Se daba la circunstancia de que el 13 de junio de 1930, los Bibesco habían ofrecido en la legación rumana una cena al Príncipe de Asturias, Alfonso de Borbón y Battenberg, y a su hermana la infanta Beatriz... ¡en honor de los señores de Keynes!

El amor que nació en la infancia

A medida que recabé información de Cristina de Arteaga, no me sorprendió que José Antonio se fijase en ella y desease entablar una relación más allá de la amistad. Cristina encarnaba, desde su primera juventud, los mismos valores que defendió hasta su muerte el líder de la Falange: inteligencia, voluntad, ilusión, reciedumbre, valentía, entrega, cultura, compromiso, y tantos otros. José Antonio y Cristina se conocieron a principios de los años veinte, con alrededor de dieciocho años. «Era el amigo –comenta la doctora en Filosofía Araceli Cansans y de Arteaga, sobrina de Cristina de Arteaga– con el que coincidía en clase y en las reuniones sociales. Hicieron juntos algunas asignaturas que hasta entonces eran comunes entre Filosofía y Derecho. Sus familias eran muy amigas, los dos tenían fuertes inquietudes sociales y políticas, de manera que lo más normal era que se enredaran a charlar allí donde se encontraran. Aún en 1981, en una entrevista en televisión a Madre Cristina, ya venerable priora, le preguntaron por este tema. Ella, no recuerdo con qué palabras, contestó la realidad: de aquella simpática amistad y camaradería no se derivó ningún amor, al menos por su parte». Araceli Casans ponía especial cuidado en matizar que su tía no profesó a José Antonio un afecto más allá de la simple amistad. «Al menos por su parte», añadía, dando a entender así que los sentimientos de él podían ser ya otra cosa.

jueves, 2 de noviembre de 2017

El valenciano que fue asesinado por firmar la ejecución de Primo de Rivera.-a

Emilio Valldecabres, de Quart de Poblet, fue fusilado en 1940, aunque su familia 
asegura que fue obligado a autorizar la muerte del falangista
2019
Emilio Valldecabres nació en Quart de Poblet y fue fusilado el 17 de enero de 1940 por haber firmado y autorizado la ejecución del falangista José Antonio Primo de Rivera. Sus familiares, residentes en Valencia, aseveran que lo despertaron de madrugada para que estampara su firma en el documento después de la muerte del hijo del dictador. "Él no quería, pero su cargo de asesor en el ministerio le obligaba a ello. Tenía que justificar su muerte".
La exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos la pasada semana ha despertado el interés por revisitar algunos episodios del pasado vinculados a la dictadura y la Guerra Civil. En 2008, el homenaje a los 13 republicanos que fueron fusilados en Quart de Poblet por sus ideales durante el franquismo dejó al descubierto una historia desconocida hasta el momento. Otro vecino de la localidad, Emilio Valldecabres, también fue fusilado, pero el trasfondo político de su muerte sólo lo conoce su familia. Hombre culto y estudioso, Valldecabres pudo marcar la historia de España al ser la persona que firmó y autorizó la ejecución del falangista José Antonio Primo de Rivera. O eso les habían hecho creer a sus familiares.
"Lo que no sabe nadie es que él estaba en contra de su asesinato, por ello firmó el documento de muerte de Primo de Rivera una vez ejecutado el falangista", según explicó a Levante-EMV la sobrina del fusilado, Annik Onofra Valldecabres desde su casa de Valencia. Su madre Juana Alberich, cuñada de Emilio, a sus 89 años aún recuerda la historia. Para ella está muy fresca porque, en el exilio, "nunca hemos tenido reparos en contar nuestra vida, ni nuestros ideales de izquierda y republicanos".
Y es que según consta en la documentación a la que tuvo acceso este periódico, Emilio Valldecabres era asesor jurídico del Ministerio de Defensa Nacional y del propio presidente del Gobierno hasta 1939 y un año después fue ejecutado. Su papel en el juicio fue decisivo para la muerte del hijo del dictador que fue acusado de un delito de "rebelión militar", por el que se le condenó a la muerte.

Valldecabres redactó un informe en el que aduce que "está claro que el condenado José Antonio Primo de Rivera (...) habida cuenta de las contestaciones dadas a las preguntas en el juicio (...) la pena de muerte impuesta está bien aplicada". Al parecer, según su familia, fue obligado a firmar este informe dado su cargo en el ministerio. "Por todo lo expuesto y con sujeción al decreto de 25 de agosto de 1936, esta asesoría concluye aconsejando que no procede realizar, en relación con la pena de muerte impuesta a José Antonio Primo de Rivera, más diligencia que cumpliendo lo dispuesto, por el fin de que se ejecute la sentencia", según consta en la documentación firmada por Emilio Valldecabres.
Juana Alberich recuerda que llegaron a su casa unos hombres que despertaron a Valldecabres y le obligaron a firmar. "Por eso ya estaba unido a los personajes que tenían sentenciados por haber intervenido en mayor o menor grado en el proceso y muerte de José Antonio", añadió. Por eso intentó huir de España. Se despidió de su madre y de su hija y emprendió un viaje a Gandia, pero una avería en el coche "le hizo perder mucho tiempo y no llegó para salir con las personas que había acordado partir", según sus familiares, quienes consideran que fue víctima de un sabotaje "y que su chófer lo delató".
Entonces se dirigió al puerto de Alicante para subir al buque Stanbrook, la última opción de salida de los republicanos rumbo al exilio. Fue allí donde se encontró con "un gran cepo donde quedó atrapado junto a miles de republicanos más". El barco estaba bloqueado por la armada franquista, submarinos de Mussolini y la aviación nazi. Sus compañeros le sugirieron salir del puerto antes de la llegada de las tropas nacionales, pero rehusó hacerlo porque pensaba que le sería "muy difícil ocultarse porque era una persona muy grande y corpulenta", añadió. Además, no consintió "que nadie se arriesgase a darle cobijo y con estoicismo, esperó".

"Que sufra el mismo castigo"

Al acabar la Guerra Civil "era necesario que sufriese el mismo castigo", según el expediente. Fue trasladado al campo de concentración de los Almendros, a la plaza de Tocabán, a los Castillos, a los cuarteles de Benalúa y finalmente al campo de Albatera. Cuando los Servicios Especiales dieron con él "fue casi una fiesta el hallazgo de esta pieza tan valiosa" en la que se había convertido Valldecabres para el franquismo. Fue trasladado a Madrid por ser considerado una de las piezas clave en el proceso de ejecución a Primo de Rivera. El 17 de enero de 1940 fue fusilado. Su madre se enteró días después cuando, tras una fuerte nevada, acudió a llevarle mantas a la cárcel. Por el camino, unos amigos de la familia le dieron la noticia de su muerte.
 nota

Tras el fusilamiento de Emilio Valldecabres por haber firmado la sentencia de muerte de José Antonio Primo de Rivera, su madre y su hija intentaron emigrar a Argelia, donde se encontraban
sus cuñados -Onofre y Juana junto a sus hijas- exiliados españoles. Tardaron cinco años en poder recopilar toda la documentación para poder marcharse ya que a la hija de Emilio no le concedían la documentación necesaria para obtener el pasaporte.
Cuenta su familia que el gobierno de Quart de Poblet les ofreció una pensión porque la hija del
republicano fusilado, Marina, quedó huérfana y fue su abuela quien se hizo cargo de ella. "Ella
rechazó la ayuda porque provenía del franquismo", aseveró Juana Alberich que era la mujer del
hermano de Emilio Valldecabres.
La familia estaba muy bien considerada en el exterior, pero aún así la tragedia se cebó con esta
parte republicana de los Valldecabres. Emilio fue enterrado en el cementerio de Madrid aunque su madre recibió una llamada en la que le informaban que su cadáver iba a ser trasladado al Valle de los Caídos, junto al de José Antonio Primo de Rivera. "Era como un trofeo para ellos haber matado a quien firmó la muerte de su líder", señaló la sobrina del fusilado.
Esa propuesta fue "un insulto" para la familia, se negaron al traslado del cuerpo y permaneció enterrado en Madrid. En esta ciudad vive ahora su única hija y sus descendientes, pero en Argelia estuvo conviviendo durante 12 años junto a su tío Onofre Valldecabres, su mujer Juana, sus dos hijas entre ellas Annik Onofra, y su abuela.


VALLDECABRES MALRAS, Emilio
Afiliado Agrupación Socialista de Quart de Poblet (Valencia)
Valencia (Valencia) [1906 o 1907] -- Madrid (Madrid) 17/01/1940

Abogado. Miembro de la UGT y afiliado a la AS de Quart de Poblet (Valencia). Durante la guerra civil fue asesor jurídico del Ministerio de la Guerra y auditor de la 3ª División. En noviembre de 1936 informó que la sentencia recaída contra José Antonio Primo de Rivera, que lo condenaba a muerte, se ajustaba a derecho. En enero de 1937 fue nombrado miembro de la Comisión Gestora de la Asociación de Funcionarios Públicos de la UGT de Valencia, encargado de constituir con los funcionarios radicados accidentalmente en Valencia el Sindicato de Funcionarios Públicos de Madrid (UGT) y crear la Federación Nacional de Funcionarios y Trabajadores del Estado de la UGT. Finalizada la guerra civil fue detenido en Alicante y tras pasar un tiempo en el campo de concentración de Albatera trasladado a Madrid donde fue condenado a la pena de muerte y ejecutado el 17 de enero de 1940.


Annik Onofra Valldecabres Alberich nacio en Sidi Bel Abbes, en Argelia en 1945.

Sus padre,son Onofre Valldecabres Malras, nacido en Valencia el 15 de octubre de 1912 hijo de Emilio Valldecabres Pechuan y de Elisa Malras Clement, su madre, Juana Alberich Marti nacida en Valencia el 21 de mayo de 1919 hija de Miguel Alberich Llorente y de Rosario Marti Juan.
Su padre, Onofre fue durante la guerra  miembro del partido republicano, y el hermano de este fue del partido socialista durante la guerra obtuvo el grado de comandante y fue el director del SIM ( servicio de inteligencia militar).
Al final de la guerra fue condenado a muerte por conmutas ya que pudo salir desde  Alicante a Argelia en el barco " el StaNbrook".
En Argelia estuvieron varios años, después en 1947 pasaron a Francia, para después volver a Argelia hasta 1957, cuando el principio de la guerra de Argelia volvieron a Francia, donde Onofre ocupo cargos directivos en diversas fabricas de cerámica.
A la muerte de Franco, Onofra volvió a España , a Valencia , donde ya residía su hija pequeña, Annik, y donde recidió hasta su muerte en Francia,en Ttourcoing ( norte) donde había ido a pasar las vacaciones de navidad con su hija mayor,Jeanne, el 11 de enero de 1980. Su viuda, Juana sigue viviendo en Valencia, así como su hija menor,
Annik trabajó como profesora, funcionaria francesa en el liceo francés de Valencia, se casó, con un español de Santander, tuvo dos hijos, Alexis y Leticia. En la actualidad está divorciada y se acaba de jubilar.

Entrevista
¿Annik, tú nombre, el nombre de tus padres y tu lugar de nacimiento?

Me llamó Annik Onofra Valldecabres Alberich, mi padre era Onofre Valldecabres Malrás, mi madre Juana Alberich Martí. Y yo he nacido el siete de noviembre de 1945 en Sidi Bel Abbes.

¿Tienes recuerdos y conoces la historia de tus padres de cómo fue durante la guerra y del exilio?

Claro, bueno mi madre salió primero porque el Partido Republicano al cual pertenecía mi padre sabía que a mi padre lo iban a condenar a muerte y para que no hubiese represalias contra su mujer decidieron enviarla fuera de España. Entonces salió en el barco que salió para Argelia.

¿De dónde eran ellos?

De aquí de Valencia.

¿Tanto padre como madre?

Sí, mi padre era originario de Quart de Poblet, de Valencia y mi madre de Valencia, Valencia.

¿Y tus abuelos también estaban de parte de los republicanos tanto de un lado como del otro?

Sí, eran gente de izquierdas claro, los dos. Entonces mi madre salió primero, a mi padre lo condenaron a muerte, se tuvo que esconder y estuvo escondido un mes en Alicante y al cabo de un mes consiguieron subirlo en el último barco que salió, era el Stanbrook y se fue también al exilio.
La suerte que tuvieron los dos es que cuando mi madre llegó a Argelia una persona que viajaba con ella conocía a alguien en Orán, mi madre estaba embarazada de mi hermano y esta señora, una señora que vivía allí, que era de origen español también, la sacó del barco y se la llevó a su casa. Porque había dos posibilidades o ibas a un campo de concentración o alguien de allí se hacía responsable de ti y te llevaba a su casa.

Antes de esta historia que me estás contando, un poquito antes, ¿por dónde vive tu padre y por dónde vive tu madre y cómo se conocen?

Pues mis padres se conocieron a través del Partido Republicano, mi padre vivía detrás del ayuntamiento y se conocieron en el Partido Republicano.

¿Después de la guerra tu padre está también en el Partido Republicano?

Mi padre por el Partido Republicano entró en las milicias republicanas, mi padre cuando salió al exilio lo acababan de nombrar comandante, fue el director del SIN, lo que eran los servicios secretos de la República. Su hermano, él era del Partido Socialista, el hermano de mi padre era el abogado del partido y fue el auditor de la república, del gobierno de la república, a él lo cogieron y lo fusilaron, con 33 años.

¿Al hermano?

A Emilio, a el hermano de mi padre, sí.

Me contaste que él estuvo con la firma de algo de Primo de Rivera.

Sí claro, por su cargo, tuvo que hacer el informe y según el informe de mi tío no había razón para condenar a muerte a José Antonio Primo de Rivera pero como ya se sabe por la historia, a Primo de Rivera lo sacaron y lo picaron en Alicante, con lo cual el Presidente de la República sacó a mi tío a las cuatro de la mañana de la cama para que firmase la condena de muerte porque había que regularizar esa situación.
Entonces a mi tío lo apresaron cuando iba a reunirse con mi padre en Alicante para salir al exilio, porque el gobierno republicano había salido de Manises en avión. Mi tío era viudo tenía una niña pequeña…

¿Y eran aviadores los dos?

No, no, no, el gobierno republicano salió con un avión y mi tío tenía que reunirse en Manises con el gobierno republicano para salir al exilio pero como tenía una hija no quiso salir al exilio. Volvió a casa y al cabo de unos días le dijeron que se fuese porque lo iban a   matar. Entonces se fue hacia Alicante con el coche de la casa y el chófer de la casa, pero el chófer lo había vendido y no llegó a Alicante claro, lo apresaron, estuvo en un campo de Albatera.
En Albatera intentaron esconderlo, no pudieron porque mi tío era un hombre muy alto, muy fuerte y claro lo vieron enseguida con lo cual se lo llevaron a Madrid y lo condenaron a muerte y lo fusilaron.

¿Para entonces tus padres estaban casados?

Mis padres estaban casados, se casaron con el gobierno de la república, ya sabes que esos matrimonios después no se reconocieron y yo recuerdo, tenía yo 10 años o una cosa así, 10 u 11 años, recuerdo esperar en un banco con mi hermana delante del arzobispado de Valencia, mientras mi madre con su hermano, se volvía a casar por poderes con mi padre claro, porque había que regularizar ese matrimonio, que no reconocían de la república.

¿Entonces tu madre se va en qué año a Argelia?

Pues al final de la guerra unos meses antes que mi padre.

¿Estaba embarazada?

Estaba embarazada de mi hermano.

¿Y se fueron barco?

Se fueron en barco pero no me acuerdo el nombre del barco.

¿Y en dónde vivían ellos?

Ellos llegaron primero a Orán.

¿Y se encontraron allí con tu padre?

Entonces mi madre fue a sacar a mi padre del barco, primero le iba a llevar comida, porque estuvo varios días que no lo dejaron bajar del barco.

¿Del Stanbrook?

En el Stanbrook, después la señora en casa de quien estaba mi madre, salió responsable de mi padre con lo cual no fue a un campo de concentración, pero claro no podía trabajar y mi padre estuvo descargando barcos por la noche para ganar algo de dinero.

¿Y qué profesión tenía?

Mi padre era hijo de una familia de dinero, no había hecho nada de su vida y claro pues tuvo que trabajar descargando barcos en el muelle por la noche.

¿Tu madre no trabajaba?

Mi madre estuvo cosiendo por las casas, de Orán se fueron bastante rápidamente, se fueron a Sidi Bel Abbes, estuvieron unos años y de ahí volvieron a Orán donde mi padre montó una fábrica de cerámica, la familia de mi padre era de una familia de ceramistas.

¿Antes naces tú?

Justo cuando nací yo, en el 45… No, lo estoy diciendo mal… Primero salieron a Alsacia, cuando terminó la guerra yo tenía dos años, salieron a Alsacia donde mi padre estuvo trabajando en una fábrica de cerámica, la suerte de mis padres es las relaciones que tenían por la familia en el sector ceramista y los francmasones. Estuvo dos o tres años justo después de la guerra en la frontera alemana y después volvió a Orán a montar una fábrica de cerámica. No dio muy buen resultado esa fábrica y entonces después se fue a trabajar en una fábrica de cemento a St. Lucien.

¿Y son dos hermanas nada más, tú y tu hermana?

Mi hermano murió. Mi hermano nació y me imagino que por todo lo que debió de pasar mi madre, al niño se le declaró una enfermedad....

¿Y después nace tu otra hermana?

Después nació mi hermana, después de morir mi hermano nació mi hermana y después nazco yo, la pequeña.

¿Tú sabías o habías escuchado si tus padres siempre querían volver a España?

Bueno eso es una cosa que era constante, yo no sé si tenían la maleta preparada, pero por lo menos mentalmente la maleta la han tenido en 40 años de exilio.

¿Siempre pensaban que iban a volver?

Sí, sí, sí.

¿En los lugares que vivieron tus padres, tenían relación con gente del exilio o estaban aislados?

Primero en Sidi Bel Abbes tenían relación con gente del exilio, por ejemplo los González que viven ahora en Alicante, en Elche y son los amigos de infancia, de los que más recuerdo, Antoñito, que actualmente es el director de la Tropa Teatral de La Carátula, en el Liceo. Que con el tiempo también se licenció en Letras y fue profesor de la Facultad de Elche, seguimos en contacto.
Después había Antonio, otro amigo de mi padre que recuerdo que yo cuando era pequeña me gustaba mucho bailar y venían muy a menudo a cenar a casa y me iban a despertar, me ponían encima de la mesa y me ponía bailar y mi madre siempre se enfadaba porque yo estaba en la cama y me habían sacado de la cama.
Y había otro gran amigo de mis padres que era José Tabuara, Pepe Tabuara que había sido, era marino, había sido el instructor del infante don Juan entonces, el conde de Barcelona después, y cuando se exilió a Argelia entró en la legión extranjera y claro Pepe venía muy a menudo a casa, traía arroz, traía chorizo, traía patatas y entonces en casa de mis padres se hacían cenas donde venían todos los amigos exiliados.


Annik con sus padres

¿En tu casa que se hablaba…?

Español.

Siempre. ¿Nunca oíste hablar valenciano?

¿Valenciano?, sí claro que sí, también se hablaba valenciano pero era sobre todo el castellano.

¿Por lo que me cuentas la comida era de tipo…?

La comida era típicamente española, eran los cocidos, eran los arroces era la paella, el arroz con fesols y naps, el arroz con caracoles y acelgas, era la comida de casa, sí.

¿Tú fuiste a la escuela?

Yo fui a la escuela en Orán primero y en St. Lucien después.

¿Antes, no?

No, salí con dos años de Sidi Bel Abbes, de ahí nos fuimos a Alsacia durante dos años y después volvimos a Orán y después a St. Lucien. La escuela, lo que recuerdo de pequeña de la escuela es en St. Lucien.

¿Y cómo era? ¿Fuiste a la escuela pública?


¿Las europeas, era gente europea?

Toda la gente que no era mora.

¿Tus amigos eran de todas partes, eran de la escuela o también eran del exilio?

Bueno, en La Cado, que es como se llamaba el sitio de la fábrica, o sea el sitio donde vivíamos no había españoles, había exiliados políticos españoles, había franceses, no había diferencias entre unos y otros. En la época en que hemos estado en La Cado, no había tanta relación fuera de la gente que trabajaba, porque era un círculo cerrado.

¿Y ahí hasta qué año estudiaste?

Ahí me quede hasta los 12 años. A los 12 años fue cuando empezaron los atentados en Argelia, mi hermana estaba interna en un colegio religioso y hubo un atentado una noche, las monjas hicieron que las niñas se acostaran en el suelo porque pasaban de un lado a otro las ráfagas de metralleta. Y al día siguiente por la mañana, -porque estaban en pensión en casa de las monjas y luego iban al Instituto público y claro iban a pie- atravesaron la plaza del pueblo pasando por encima del los cadáveres que habían dejado los militares franceses para dar una lección, claro, porque era un pueblo más árabe que francés.

Y después un día al volver mi padre, íbamos en el coche y había unos corderitos en el medio de la carretera y mi padre iba a parar y mi madre empezó a decirle “acelera, acelera”, había visto a los moritos que salían de la cuneta y nos salvamos de milagro.

Al poco tiempo un amigo de mi padre que  era pintor, tengo su autorretrato en mi casa, era amigo de mi padre y le dijo “mira, has pasado la guerra en España, has pasado parte de la guerra de Francia, te aconsejo que cojas a tu familia y que la lleves porque aquí esto va a explotar”.

Era el 57 y en septiembre mis padres nos pusieron en un avión y salimos de Argelia, a los dos meses salieron mis padres también. Mis padres salieron dejando todo en la casa, porque no querían que se supiese que nos íbamos definitivamente, el por qué, las razones políticas y tal, no lo sé. Sé que después cuando hubo la independencia de Argelia, el gobierno argelino llamó a mi padre para que volviese a Argelia y mi padre entonces tenía una situación muy hecha y entonces no quiso volver, o sea que no eran problemas con el FML, todo lo contrario.

¿Y cuando salen de Orán vienen directamente a Valencia?


¿Y cuánto tiempo estuviste ahí?

Pues... estuvimos cuatro o cinco años.

Y aparte de ese choque primero que tuviste cuando llegaste a esa casa, al entrar nuevamente a la escuela, porque me imagino que llegaste una escuela, ¿qué paso contigo?

Pues entré en sisième, era primer año de bachillerato o algo así.

¿Pero te trataron como una extraña?

Era una española.

¿Eras una española? una española hablando francés.

Si francés, pero con un acento especial, imagínate de Argelia, con el acento de Argelia, me mandan al norte de Francia con un acento muy cerrado. La vergüenza más grande que tuve fue cuando la maestra, la profesora de francés dijo “Annik Valldecabres va a leer el texto, vais a ver la diferencia de acento”, me lo pasé fatal, claro, no es que era tímida, en ese sentido, no, pero claro era ponerme por delante y yo no tenía la culpa de hablar como hablaba.

¿Y en esa época en Francia tus papás tenían relación con republicanos?

Sí, en Francia sí.

¿En esa zona de Francia también?

Sí, siempre, siempre en Francia hemos estado conectados con el exilio republicano, siempre.

¿Y cuantos años dices que estás ahí?

En el norte de Francia cuatro años, de ahí nos fuimos al centro de Francia, mi padre cambio de empresa,  a una empresa muchísimo más fuerte, que tenía varias fábricas…

¿Siempre de cerámicas?

Siempre de cerámicas, varias empresas por toda Francia y fue la época donde se transformaron las fábricas de cerámica que pasaron de hornos de carbón a eléctricos y después a los de gas y mi padre se dedicó a reformar todas esas fábricas, entonces estuvimos cuatros años allí, fueron cuatro o cinco años en cada sitio nada más.

¿Y cómo iba siendo tu vida en ese tiempo, ibas estudiando, ibas teniendo relaciones?

Pues ibas dejando amigos en el camino, muchos de ellos que no vuelves a encontrar, algunos de ellos que 40 años después he vuelto a encontrar, ¡más de 40 años!, un amigo del Lycée donde empecé a estudiar, no me acuerdo cómo conectamos y se vino de vacaciones con la mujer y los hijos.

¿Y tú, como chica joven que eras, te molestaba cada vez que tu padre decía que tenías que cambiar de lugar, del Liceo, de amigos?

Bueno claro que me molestaba porque dejabas amigos alrededor, pero yo no tengo conciencia de que me haya molestado mucho porque como es lo que he hecho desde que nací con mis padres, era normal. Pero no cabe duda que después cuando me casé, cuando nombraron a mi marido en Madrid que mis hijos renegaron porque no se querían ir, me pesó más el que no quería que mis hijos vivieran lo que yo había vivido para quedarme en Valencia y no irme a Madrid.

¿Vas cambiando, vas estudiando hasta que vas la universidad?

Bueno yo hice mi carrera de Filosofía y Letras, la hice en Francia.

¿En qué parte?

París.

¿Llegan a París también o vas tú sola a París?

Bueno yo empecé a estudiar antes de casarme, me casé y termine de estudiar, con el bombo delante.

¿Y te casas en París?

No, me casé en Santillana del Mar, mi marido era de Cantabria pero lo conocí en París.
Él estaba haciendo un posgrado, era Ingeniero Agrónomo, bueno mi ex marido.

¿Se casaron en Santillana del Mar y después vuelven a París?

Volvimos a París, nació mi hijo, nació mi hija a los 20 meses y nos vinimos a vivir a Valencia. Mi marido había hecho parte de los estudios de Agronomía aquí en Valencia, abrieron un Centro de investigación aquí y vinimos a Valencia.

¿En qué año se vienen a Valencia?

En Valencia nos vinimos en el 72.

¿Y cuándo llegas a vivir a Valencia…?

Era la francesa. En Francia era la española y en España era la francesa. Me daba una rabia tremenda.

¿Tuviste problemas para relacionarte con la gente o fue fácil?

No, es que Valencia era mi tierra. Yo tenía dos años cuando mis padres alquilaron un avión taxi desde Orán y mi hermana y yo con unos amigos de mis padres nos vinimos a España a pasar las vacaciones, entonces yo tenía casi tres meses de vacaciones porque era julio, agosto y septiembre y empezábamos en octubre. Y yo desde los dos años siempre me he venido de vacaciones a Valencia, mis amigos de infancia realmente están en Valencia. Mis recuerdos de juventud, de guateques y cosas de ésas es Valencia, básicamente.

¿Pero siempre has sido la francesa?

Siempre, siempre era la francesa y ya te digo a mí me daba una rabia tremenda y sistemáticamente decía “bueno y ¿el príncipe Juan?, el príncipe Juan Carlos ha nacido en Roma entonces ¿es un italiano?” y ahí no, él era un español, pero yo era la francesa, me daba muchísima rabia.

¿Y a tu marido también le gustó mucho Valencia?

Sí, él había estudiado aquí aun siendo de Cantabria y de hecho sigue viviendo aquí.

¿Me contabas que te diste cuenta cuando tuviste a tus hijos que el moverse o quedarse en un lugar era...?

Yo creo que ha sido más de mayor que me he dado cuenta que esa vida itinerante de mis padres por obligación del trabajo no era bueno a nivel de amigos, de relaciones y yo comprendí perfectamente que mis hijos cuando eran unos adolescentes pues no les apetecía irse a Madrid y no me fui a Madrid claro y me costó mi matrimonio.

¿Te separaste?

Sí, me separé después.

En todo este caminar de tu vida te has ido más o menos acomodando ¿Dónde te has sentido mejor o peor?

Yo donde me he sentido mejor realmente ha sido en Valencia, bueno en París me gustaba estar, claro París también me gustó pero por la época de estudiante, fue mayo del 68, también toda esa época fue una época bonita. Pero donde realmente me he encontrado bien ha sido Valencia. De hecho estuve a punto de casarme con un francés y le dije a mis padres “no, yo me casaré con un español” y me casé con un español, mi hermana se ha casado con un francés, yo no.

¿Y viven Francia?

Sí.

¿Qué es lo que más has valorado de vivir en Valencia?

La familia, la familia. Toda la familia de mi padre, de mi madre, están aquí, íbamos de sitio en sitio y no teníamos familia, éramos los cuatro, mi padre, mi madre, mi hermana y yo y sin embargo aquí pues está toda la familia que tenemos alrededor.


Me comentabas que durante toda la época de Francia siempre tuviste o tuvieron relación con la gente del exilio, con gente republicana. ¿Había grupos dónde ibas? ¿Asistías a eventos?

No yo no, gente que recibieran mis padres en casa sí, después cuando estuve en la facultad sí que tuve relación con gente.

¿Más joven no tenías relación?

Más joven no, directa no, algunos amigos de mis padres del exilio, como el hijo de Valera que era amigo mío, gente así sí, pero ya de más mayor. De pequeñas yo recuerdo los amigos de mis padres que venían a casa a comer, a cenar.

¿Ya en París ya tenías más interés por tener relación con el exilio, dijéramos?

Sí. En París es que claro, primero, sobre todo, a partir del 67, que fue cuando el que fue después mi marido vino a París, y en el colegio de España era un hervidero de gente de izquierdas, es a través de esta gente más que nada que he tenido más contacto que a través de mis padres.

¿Desde que venías de pequeña entonces siempre has conocido el lugar donde nacieron tus padres?


¿Y siempre has sido la francesa o has dejado de serlo?

Se sigue arrastrando eso, se sigue arrastrando eso y cuando me dicen la francesa yo digo “no, mira perdona yo soy el producto del franquismo en el exilio”, pero yo soy francesa de papeles y es verdad soy francesa de papeles, soy funcionaria francesa, ha sido la suerte del exilio, de mis padres que me ha permitido eso, pero soy española, soy española ante todo, aunque la abuela era francesa por parte de mi padre.

¿Cómo ha influido en tu vida y en tu forma de actuar el hecho de ser hija del exilio?


¿Y en tu forma de actuar, de ser, crees que eres diferente a mucha gente, de cómo la ves actuar y la forma en que tú actúas?

¿Ser diferente? No, eso es tener un carácter, yo no creo que el hecho de ser hijo o hija de  exiliados políticos haya influenciado en mi forma de ser o de reaccionar, la forma de reaccionar es mi carácter, un poquito jodidito, pero es mi carácter. La rebeldía no me viene por el hecho de ser hija de republicanos.

No, ¿de qué te viene?

Yo creo que es familiar, es un atavismo

¿Has fomentado esa forma de ser a tus hijos?

No. Yo no he fomentado nada a mis hijos, en este sentido. Tengo que decirte que me casé con una persona de una familia monárquica, entonces era difícil influenciar mucho en mis hijos en un entorno que hubiese podido volverse hostil, no lo fue, porque fui muy bien acogida por esa familia. Pero no puedes influenciar cuando hay dos ideologías un poco diferentes.

¿Qué piensas de la memoria histórica?

Como tú comprenderás con un padre que condenaron a muerte, que pudo escapar, un tío fusilado por Franco a los 33 años, por suerte mi abuela, mi prima y mi padre sabían dónde estaba el hermano, sí, el hijo, dónde estaba enterrado, por suerte entre comillas claro está.

Yo creo que tienen derecho todos a saber dónde están sus muertos que han desaparecido, tienen derecho, tenemos derecho a que la memoria de nuestros padres de lo que han hecho por ideas, sean rehabilitados. Me parece que es importantísimo, no se trata de únicamente la memoria de las izquierdas, pero también hay gente de derechas que ha desaparecido y tienen derecho a saber dónde están. Pero como los que fusilaron están de nuestro lado también consideró que la memoria histórica es la rehabilitación de esta gente.

¿Quieres añadir algo más?

No

Muchas gracias


lunes, 30 de octubre de 2017

Citas de José Antonio Primo de Rivera a

José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia
«La aspiración a una vida democrática, libre y apacible será siempre el punto de mira de la ciencia política, por encima de toda moda, la forma y el contenido de la democracia».
Nota: 16 de enero de 1931.
Fuente: Agustín del Río Cisneros y E. Pavón Pereyra, "José Antonio, abogado", Madrid, 1969, págs. 233-237


«Queremos que el espíritu religioso, clave de los mejores arcos de nuestra Historia, sea respetado y amparado como merece, sin que por eso el Estado se inmiscuya en funciones que no le son propias ni comparta —como lo hacía, tal vez por otros intereses que los de la verdadera Religión— funciones que sí le corresponde realizar por sí mismo».
Fuente: Discurso de la fundación de Falange Española[1] (pronunciado en el teatro de la Comedia, de Madrid, el día 29 de octubre de 1933).

«Nosotros seríamos un partido más si viniéramos a enunciar un programa de soluciones concretas. Tales programas tienen la ventaja de que nunca se cumplen. En cambio, cuando se tiene un sentido permanente ante la Historia y ante la vida, ese propio sentido nos da las soluciones ante lo concreto, como el amor nos dice en qué caso debemos reñir y en qué caso nos debemos abrazar, sin que un verdadero amor tenga hecho un mínimo programa de abrazos y de riñas».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«Que todos los pueblos de España, por diversos que sean, se sientan armonizados en una irrevocable unidad de destino».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«Queremos menos palabrería liberal y más respeto a la libertad profunda del hombre».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«Queremos que todos se sientan miembros de una comunidad seria y completa; es decir, que las funciones a realizar son muchas: unos, con el trabajo manual; otros, con el trabajo del espíritu; algunos, con un magisterio de costumbres y refinamientos. Pero que en una comunidad tal como la que nosotros apetecemos, sépase desde ahora, no debe haber convidados ni debe haber zánganos».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«Yo creo que está alzada la bandera. Ahora vamos a defenderla alegremente, poéticamente. Porque hay algunos que frente a la marcha de la revolución creen que para aunar voluntades conviene ofrecer las soluciones más tibias; creen que se debe ocultar en la propaganda todo lo que pueda despertar una emoción o señalar una actitud enérgica y extrema. ¡Qué equivocación! A los pueblos no los han movido nunca más que los poetas, y ¡ay del que no sepa levantar, frente a la poesía que destruye, la poesía que promete!».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«En estas elecciones votad lo que os parezca menos malo. Pero no saldrá de ahí vuestra España, ni está ahí nuestro marco. Esa es una atmósfera turbia, ya cansada, como de taberna al final de una noche crapulosa. No está ahí nuestro sitio. Yo creo, sí, que soy candidato; pero lo soy sin fe y sin respeto. Y esto lo digo ahora, cuando ello puede hacer que se me retraigan todos los votos. No me importa nada. Nosotros no vamos a ir a disputar a los habituales los restos desabridos de un banquete sucio. Nuestro sitio está fuera, aunque tal vez transitemos, de paso, por el otro. Nuestro sitio está al aire libre, bajo la noche clara, arma al brazo, y en lo alto, las estrellas, Que sigan los demás con sus festines. Nosotros fuera, en vigilancia tensa, fervorosa y segura, ya presentimos el amanecer en la alegría de nuestras entrañas».
Fuente: Discurso de fundación de Falange Española.

«El ser derechista, como el ser izquierdista, supone siempre expulsar del alma la mitad de lo que hay que sentir».
«Las derechas, sí, invocan a la Patria, invocan a las tradiciones; pero son insolidarias con el hambre del pueblo, insolidarias con la tristeza de esos campesinos que aquí, en Andalucía, y en Extremadura y en León, siguen viviendo como se vivía hace 500 años, siguen viviendo como desde la creación del mundo viven algunas bestias. Y esto no puede ser así».
«El socialismo, contrafigura del capitalismo, supo hacer su crítica, pero no ofreció el remedio, porque prescindió artificialmente de toda estimación del hombre como valor espiritual; así, en Rusia, inhumanamente, no se ha pasado aún del capitalismo de Estado, y es cada día menos probable que se llegue al comunismo».
«Falange Española no puede considerar la vida como un mero juego de factores económicos. No acepta la interpretación materialista de la historia. Lo espiritual ha sido y es el resorte decisivo en la vida de los hombres y de los pueblos».
Fuente: Falange Española.
Puntos iniciales,[2] publicados en el semanario de Falange Española F.E. el 7 de diciembre de 1933.

«Toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico. Esto no quiere decir que vayan a renacer las persecuciones contra quienes no lo sean. Los tiempos de las persecuciones religiosas han pasado; Tampoco quiere decir que el Estado vaya a asumir directamente funciones religiosas que correspondan a la Iglesia; Ni menos que vaya a tolerar intromisiones o maquinaciones de la Iglesia con daño posible para la dignidad del Estado o para la integridad nacional; Quiere decir que el Estado nuevo se inspira en el espíritu católico tradicional en España y concordará con la Iglesia las consideraciones y el amparo que le son debidos».
Fuente: Falange Española. Puntos iniciales, publicados en el semanario de Falange Española F.E. el 7 de diciembre de 1933.

«La violencia puede ser lícita cuando se emplea por un ideal que la justifique. La razón, la justicia y la Patria serán defendidas por la violencia cuando por la violencia —o por la insidia— se las ataque. Pero Falange Española nunca empleará la violencia como instrumento de opresión».
Fuente: Falange Española. Puntos iniciales, publicados en el semanario de Falange Española F.E. el 7 de diciembre de 1933.

«Falange Española no es un partido más al servicio del capitalismo. ¡Mienten quienes lo dicen! El capitalismo considera a la producción desde un solo punto de vista, como sistema de enriquecimiento de unos cuantos. Mientras que F. E. considera la producción como conjunto, como una empresa común, en la que se ha de lograr, cueste lo que cueste, el bienestar de todos».
Fuente: Falange Española, nº 2.

«Proponemos la elevación del tipo de vida del obrero, hasta procurarle no sólo el pan, sino el hogar limpio, el solaz justo y los lugares de esparcimiento que necesita una vida humana».
Fuente: F.E. nº 2.

«¡Acabad con toda sumisión! Poned vuestro ímpetu al servicio de la revolución nueva, que es vuestra también, porque es de todos, ¡porque es de España!».
Fuente: F.E. nº .

«Nuestro Movimiento incorpora el sentido católico —de gloriosa tradición y predominante en España— a la reconstrucción nacional. La Iglesia y el Estado concordarán sus facultades respectivas, sin que se admita intromisión o actividad alguna que menoscabe la dignidad del Estado o la integridad nacional».
Punto 25 del programa falangista. Sección "Educación Nacional - Religión" ("Los 27 puntos de Falange Española").

Nota: La aventura de la historia. Año 2. Número 16. Febrero de 2000. Artículo: ¿Franquismo o fascismo?, pág. 17. Arlanza Ediciones S.A. cita dicho punto como "No intromisión de la Iglesia en los asuntos temporales y político donde el Estado tiene autoridad absoluta".

«Nuestro régimen, que es de hermandad y solidaridad, habrá de exigir cuantos sacrificios hagan falta a los que más tienen en provecho de los que ahora viven de una manera miserable».
«Nos suponen reaccionarios porque tienen la vaga esperanza de que mientras ellos murmuran en los casinos y echan de menos privilegios que en parte se les han venido abajo, nosotros vamos a ser los guardias de asalto de la reacción y vamos a sacarles las castañas del fuego y vamos a esforzarnos en poner sobre sus sillones a quienes cómodamente nos contemplan».
Discurso de proclamación de Falange Española de las J.O.N.S. (pronunciado en el teatro Calderón de Valladolid el 4 de marzo de 1934).

«Si nosotros hablamos de la España eterna, de la España imperial, ellos también dirán que echan de menos la España grande y el Estado corporativo. Estos movimientos se pueden parecer tanto al nuestro como pueda parecerse un plato de fiambre al plato caliente de la víspera».
Fuente: Discurso Valladolid, 4 de marzo.

«¿Qué nos importa el Estado corporativo; qué nos importa que se suprima el parlamento si esto es para seguir produciendo con otros órganos la misma juventud cauta, pálida, escurridiza y sonriente, incapaz de encenderse por el entusiasmo de la Patria, y ni siquiera, digan lo que digan, por el de la Religión?».
Fuente: Discurso Valladolid, 4 de marzo.

«Este ímpetu revolucionario no tiene más que dos salidas: o rompe envenenado, rencoroso, por donde menos se espere, y se lo lleva todo por delante, o se encauza en el sentido de un interés total, nacional, peligroso, como todo lo grande, pero lleno de promesas fecundas».[sin fuentes]

«Ésa es también la revolución que yo quiero para España. Mis amigos, que ahora se asustan de un vocablo, prefieren, sin duda, confiar en la política boba de hacerse los distraídos ante la revolución pendiente, como si no pasara nada, o la de querer ahogarla con unos miles de guardias más. Pero ya me darán la razón cuando unos y otros nos encontremos en el otro mundo, adonde entraremos, después de ejecutados en masa, al resplandor de los incendios, si nos empeñamos en sostener un orden injusto forrado de carteles electorales».[sin fuentes]

«Todo proceso histórico es, en el fondo, un proceso religioso. Sin descubrir el substratum religioso no se entiende nada. La presente situación del mundo es, ni más ni menos, la última consecuencia de la Reforma».
Fuente: "Cuaderno de notas de un estudiante europeo", 1936.

«La interpretación católica de la vida es, en primer lugar, la verdadera; pero es además, históricamente, la española. Toda reconstrucción de España ha de tener un sentido católico».
Fuente: "Textos de doctrina política", recopilación de Agustín del Río Cisneros.

«Solución religiosa: el recobro de la inarmonía del hombre y su entorno en vista de un fin trascendente. Este fin no es la patria, ni la raza, que no pueden ser fines en sí mismos: tienen que ser un fin de unificación del mundo, a cuyo servicio puede ser la patria un instrumento; es decir, un fin religioso. ¿Católico? Desde luego, de sentido cristiano».
Fuente: "Papeles póstumos de José Antonio".

«Falange Española de las J.O.N.S. no es un movimiento fascista; tiene con el fascismo algunas coincidencias en puntos esenciales de valor universal; pero va perfilándose cada día con características peculiares y está segura de encontrar precisamente por ese camino sus posibilidades más fecundas».[sin fuentes]

«Hemos eliminado elementos que pretendían darle a nuestro movimiento, que debe tener un carácter y un sentido ascético, poético y castrense, un matiz turbio de delincuencia y hampa».[sin fuentes]

«Consideren todos los camaradas hasta qué punto es ofensivo para la Falange el que se la proponga tomar parte como comparsa en un movimiento que no va a conducir a la implantación del Estado nacionalsindicalista, al alborear de la inmensa tarea de reconstrucción patria bosquejada en nuestros 27 puntos, sino a reinstaurar una mediocridad burguesa conservadora (de la que España ha conocido tan largas muestras), orlada, para mayor escarnio, con el acompañamiento coreográfico de nuestras camisas azules».
«Ojalá fuera la mía la última sangre española que se vertiera en discordias civiles. Ojalá encontrara ya en paz el pueblo español, tan rico en buenas cualidades entrañables, la Patria, el Pan y la Justicia».
Fuente: Testamento de José Antonio Primo de Rivera, 18 de noviembre de 1936.

«Pero [...] una nación no es una lengua, ni una raza, ni un territorio. Es una unidad de destino en lo universal. Esa unidad de destino se llamó y se llama España».
Fuente: Falange Española. Puntos iniciales, publicados en el semanario de Falange Española F.E. el 7 de diciembre de 1933.

«Miguel Maura ha servido a su causa de egolatría espectacular. No es nada; nada ha hecho pasando la frontera llena de responsabilidades de los cuarenta años. ¿Qué importancia tiene que se pronuncie por la República? ¿Qué gran voto tiene con él la República? Ninguno. Únicamente que dice eso un hijo de don Antonio Maura. La misma importancia que tuvo que aquel pobre niño hijo de León Daudet coqueteara con el comunismo... para que le clavaran una bala odiosa, disparada por el rencor torpe y vil».
Entrevista publicada en el Heraldo de Madrid el 13 de marzo de 1930.

«Muchos habrán venido a prometeros cosas que no cumplieron jamás. Yo os digo esto: nosotros somos jóvenes; pronto –lo veréis– tendremos ocasión de cumplir o incumplir lo que predicamos ahora. Pues bien: si os engañamos, alguna soga hallaréis en vuestros desvanes y algún árbol quedará en vuestra llanura; ahorcadnos sin misericordia; la última orden que yo daré a mis camisas azules será que nos tiren de los pies, para justicia y escarmiento».
Nota: Discurso del 30 de mayo de 1935 en Campo de Criptana (Ciudad Real).

«Cuando hablamos del capitalismo –ya lo sabéis todos– no hablamos de la propiedad. La propiedad privada es lo contrario del capitalismo; la propiedad es la proyección directa del hombre sobre sus cosas: es un atributo elemental humano. El capitalismo ha ido sustituyendo esta propiedad del hombre por la propiedad del capital, del instrumento técnico de dominación económica. El capitalismo, mediante la competencia terrible y desigual del capital grande contra la propiedad pequeña, ha ido anulando el artesanado, la pequeña industria, la pequeña agricultura: ha ido colocando todo –y va colocándolo cada vez más– en poder de los grandes trusts, de los grandes grupos bancarios».
Nota: Discurso sobre la Revolución Española del Cine Madrid el 19 de mayo de 1935.

«Una figura, en parte torva y en parte atrayente, la figura de Carlos Marx, vaticinó todo este espectáculo a que estamos asistiendo, de la crisis del capitalismo. Ahora todos nos hablan por ahí de si son marxistas o si son antimarxistas. Yo os pregunto, con ese rigor de examen de conciencia que estoy comunicando a mis palabras: ¿Qué quiere decir el ser antimarxista? ¿Quiere decir que no apetece el cumplimiento de las previsiones de Marx? Entonces estamos todos de acuerdo. ¿Quiere decir que se equivocó Marx en sus previsiones? Entonces los que se equivocan son los que le achacan ese error».
Nota: Discurso sobre la Revolución Española del Cine Madrid el 19 de mayo de 1935.

«La construcción de un orden nuevo la tenemos que empezar por el hombre, por el individuo, como occidentales, como españoles y como cristianos; tenemos que empezar por el hombre y pasar por sus unidades orgánicas, y así subiremos del hombre a la familia, y de la familia al Municipio y, por otra parte, al Sindicato, y culminaremos en el Estado, que será la armonía de todo. De tal manera, en esta concepción político-histórico-moral con que nosotros contemplamos el mundo, tenemos implícita la solución económica; desmontaremos el aparato económico de la propiedad capitalista que absorbe todos los beneficios, para sustituirlo por la propiedad individual, por la propiedad familiar, por la propiedad comunal y por la propiedad sindical».
Nota: Discurso sobre la Revolución Española del Cine Madrid el 19 de mayo de 1935.

«El capitalismo, muy en breve, en cuanto vinieron las épocas de crisis, acudió a los auxilios públicos; así hemos visto cómo las instituciones más fuertes se han acogido a la benevolencia del Estado, o para impetrar protecciones arancelarias o para obtener auxilios en metálico. Es decir, que, como dice un escritor enemigo del sistema capitalista, el capitalismo, tan desdeñoso, tan refractario a una posible socialización de sus ganancias, en cuanto vienen las cosas mal es el primero en solicitar una socialización de las pérdidas».
Fuente: "Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo", 9 de abril de 1935.

«Tal como está montada la complejidad de la máquina económica, es necesario el crédito; primero, que alguien suministre los signos de créditos admitidos para las transacciones; segundo, que cubra los espacios de tiempo que corren desde que empieza el proceso de la producción hasta que termina. Pero cabe transformación en el sentido de que este manejo de los signos económicos de crédito, en vez de ser negocio particular, de unos cuantos privilegiados, se convierta en misión de la comunidad económica entera, ejercida por su instrumento idóneo, que es el Estado. De modo que al capitalismo financiero se le puede desmontar sustituyéndolo por la nacionalización del servicio de crédito».
Nota: Discurso de clausura del segundo consejo nacional de Falange, 17 de noviembre de 1935

«Mientras la terrible crisis económica actual ha arruinado o está en camino de arruinar a los modestos productores, y la masa obrera sufre como nunca la pesadilla del paro, la cifra de los beneficios obtenidos por los beneficiarios del orden actual de cosas, los dueños de la Banca, es elevadísimo. Así la tarea urgente que tienen los productores es ésta: destruir el sistema liberal, acabando con las pandillas políticas y los tiburones de la Banca».
Nota: Obreros españoles - Hojas de la Falange.

«El hambre del pueblo: he aquí otra angustia apremiante y a la que España puede poner remedio. La gran tarea de nuestra generación consiste en desmontar el sistema capitalista, cuyas últimas consecuencias fatales son la acumulación del capital en grandes empresas y la proletarización de las masas. El capitalismo –ya lo sabéis– no es la propiedad; antes bien, es el destructor de la propiedad humana viva, directa; los grandes instrumentos de dominación económica han ido sorbiendo su contenido a la propiedad familiar, a la pequeña industria, a la pequeña agricultura. (...) [Es necesaria] la reforma crediticia, que tiende a la nacionalización del servicio de crédito en bien de quienes lo necesitan, a quienes hay que redimir de sórdidos usureros y bancos suntuosos».
Fuente: Arriba, núm. 29, 23 de enero de 1936.

«[Para una reforma agraria] habrá que sacrificar unas cuantas familias. No de grandes labradores, sino de capitalistas del campo, de rentistas del campo; es decir, de gente que, sin riesgo ni esfuerzo, saca cantidades enormes por alquilar sus tierras al labrador. No importa. Se las sacrificará. El pueblo español tiene que vivir. Y no tiene dinero para comprar todas las tierras que necesita. El Estado no puede ni debe sacar de ningún sitio, si no es arruinándose, el dinero preciso para comprar las tierras en que instalar al pueblo. Hay que hacer la reforma agraria revolucionariamente; es decir, imponiendo a los que tienen grandes tierras el sacrificio de entregar a los campesinos la parte que les haga falta. Las reformas agrarias como la que rige ahora, a base de pagar a los dueños el precio entero de sus tierras, son una befa para los labradores. Habrán pasado doscientos años y la reforma agraria estará por hacer».
Fuente: Arriba, núm. 18, 7 de noviembre de 1935.

«Las fuerzas conservadoras en general, se hallan reunidas por el solo vínculo de temor al triunfo de las izquierdas. No acaban de comprender que haciendo desaparecer el efecto desaparece la causa, y se resisten a desmontar el sistema capitalista, que está fracasado en todo el mundo».
Fuente: Entrevista en El Sol, 9 de febrero de 1936.

«Las derechas, como tales, no pueden llevar a cabo ninguna obra nacional, porque se obstinan en oponerse a toda reforma económica, y con singular empeño a la Reforma agraria. No habrá nación mientras la mayor parte del pueblo viva encharcada en la miseria y en la ignorancia, y las derechas, por propio interés, favorecen la continuación de este estado de cosas».
Nota: Instrucciones a todas las jefaturas territoriales, provinciales y de las JONS, 21 de febrero de 1936.

«Nosotros hemos venido a salir al mundo en ocasiones en que en el mundo prevalece el fascismo y esto, le aseguro al señor Prieto, que más nos perjudica que nos favorece, porque resulta que el fascismo tiene una serie de accidentes externos intercambiables que no queremos para nada asumir».
Nota: Discurso en el Parlamento, 3 de Julio de 1934.

«Este recurso [el corporativismo] mantiene hasta ahora intacta la relación del trabajo en los términos en que la configura la economía capitalista; subsiste la posición del que da el trabajo y la posición del que arrienda su trabajo para vivir».
Nota: "Ante una encrucijada en la historia política y económica del mundo", 9 de abril de 1935.

«El que con la economía capitalista, tal como está montada, nos dediquemos a disminuir las horas de trabajo, a aumentar los salarios, a recargar los seguros sociales, vale tanto como querer conservar una máquina y distraerse echándole arena en los cojinetes. Así se arruinarán las industrias y así quedarán sin pan los obreros. En cambio, con lo que queremos nosotros, que es mucho más profundo, en que el obrero va a participar mucho más, en que el Sindicato obrero va a tener una participación directa en las funciones del Estado, no vamos a hacer avances sociales uno a uno, como quien entrega concesiones en un regateo, sino que estructuraremos la economía de arriba abajo de otra manera distinta, sobre otras bases, y entonces sucederá, señor Gil Robles, que se logrará un orden social mucho más justo».[sin fuentes]

«¿Qué es esto de armonizar el capital y el trabajo? El trabajo es una función humana, como es un atributo humano la propiedad. Pero la propiedad no es el capital: el capital es un instrumento económico, y como instrumento, debe ponerse al servicio de la totalidad económica, no del bienestar personal de nadie. Los embalses de capital han de ser como los embalses de agua; no se hicieron para que unos cuantos organicen regatas en la superficie, sino para regularizar el curso de los ríos y mover las turbinas en los saltos de agua».[sin fuentes]

«¡Juventudes de España! ¡Juventudes nuestras y juventudes revolucionarias marxistas, de cuyas filas vendrán muchos a nuestra revolución social y nacional! Nosotros nos combatiremos de una manera trágica a veces, pero que en su misma tragedia gana dimensiones de historia. Este Estadito liberal, anémico, decadente, nos combate a unos y otros con las medidas angustiosas, chinchorreras e inútiles que le sugiere su inspiración agonizante. ¡No importa! Esto pasará, y vosotros, o nosotros, triunfaremos sobre las ruinas de lo que por minutos desaparece. Para bien vuestro y nuestro –aunque ahora no lo creáis y aunque a veces hayamos dialogado a tiros–, será nuestra revolución nacional la que prevalezca. ¡Arriba España!».
Fuente: Arriba, núm. 15, 27 de junio de 1935.

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