Mostrando entradas con la etiqueta abogados. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta abogados. Mostrar todas las entradas

martes, 11 de agosto de 2020

Coronavirus , el trabajo en casa, y en especial los abogados.-a




Pilita Clark


Trabajar desde casa está perdiendo su atractivo.
Pilita Clark

Lunes 10 de agosto de 2020

Hace unos días tuve una sombría revelación sobre trabajar desde casa. Sucedió cuando estaba parada en mi habitación, tratando de decidir qué ponerme para una ocasión en la que no me había encontrado en casi cinco meses: un almuerzo de trabajo.
Mientras escogía un atuendo y buscaba en Google Maps para ver cómo iba a llegar a dónde tenía que ir, me di cuenta de que me estaba sinendo estúpidamente ansiosa.
Lo digo porque finalmente me di cuenta de que lo que estaba provocando esa ansiedad era la cantidad de tiempo que estaba a punto de pasar lejos del notebook en la mesa de mi cocina. Me tomaría cerca de dos horas vestirme, llegar al lugar de reunión designado, almorzar y volver a casa.
Antes del Covid no lo habría pensado dos veces, porque en ese entonces el día de trabajo estaba lleno de interrupciones. El viaje al trabajo. El paseo alrededor de la oficina hacia una sala de reuniones. La necesidad de contarle a un colega lo que habías visto en la televisión la noche anterior.
Pero me he dado cuenta de que, desde que comencé a trabajar en casa en marzo, se ha vuelto normal pasar horas interminables frente a una pantalla. Esto explica una de las cosas desconcertantes sobre el gran experimento de trabajo desde casa que millones de nosotros estamos viviendo.

De hecho, como lo han mostrado repetidamente las encuestas, la ausencia de un viaje diario y otros males ha hecho que la vida sea tanto más fácil que la mayoría de nosotros queremos seguir trabajando al menos uno o dos días desde casa una vez que la pandemia retroceda. Sin embargo, a medida que continúa el trabajo remoto, está comenzando a perder su atractivo. 
Muchos proyectos tardan más en realizarse cuando la persona a la que necesitas contactar con urgencia ha salido a pasear al perro. Es más difícil descubrir por qué los correos electrónicos no se han respondido cuando no puedes acechar el escritorio de la persona que no te está respondiendo. No es de extrañar que una investigación sugiera que la semana laboral se ha extendido hasta cuatro horas más. Además, algunas oficinas en el hogar son abismales.
Un 71% de los trabajadores en el hogar han reportado una enfermedad nueva o una que se ha empeorado desde el brote, mostró un estudio global realizado por Lenovo el mes pasado. La fatiga, el insomnio y los dolores de cabeza son comunes desde Brasil hasta el Reino Unido, junto con el dolor de espalda y los problemas oculares.
Al mismo tiempo, la mayoría de las personas dijeron que se habían vuelto más productivas, un hallazgo que tiene sentido en un momento de creciente desempleo e inseguridad laboral.

Pero ser altamente productivo no ha sido totalmente positivo según Peakon, una firma de análisis de empleados que las empresas (incluyendo Financial Times) usan para medir cómo se siente su personal sobre su trabajo.
Cuando analizó 25 mil comentarios que la gente había hecho en sus encuestas, encontró que dos de las cinco palabras principales que los empleados usaron en el punto álgido de la pandemia en marzo y abril fueron “horas” y “presión”.

A medida que pasó el tiempo, una gran parte de los gerentes mencionaron su propio bienestar mental y una de las principales frases que usaron fue “locura absoluta”. En otras palabras, tanto los administradores como las personas administradas están comenzando a sentir la tensión y, para muchos, no hay un final a la vista.
Hace unos días Google se convidó en la primera gran empresa estadounidense en decir que mantendría al personal en casa hasta julio del próximo año. Dudo que sea la última.
¿Entonces, qué se puede hacer?


El replanteamiento del centro de la ciudad.
Enrique Dans.
20 febrero 2022
En cities, New York, office, San Francisco, urban, work, working, workplace

El alcalde de Nueva York, Eric Adams, y la alcaldesa de San Francisco, London Breed, coinciden al pedir a las compañías que ocupan el centro de sus ciudades que exijan ya a sus trabajadores que den por terminados los efectos de la pandemia y regresen a las oficinas, con el fin de recuperar la actividad económica y la vitalidad de los negocios en esos distritos céntricos.
Que los alcaldes de las ciudades estén interesados en preservar la vitalidad económica de sus centros de negocios y sus distritos financieros parece fácil de entender, pero por otro lado, difícil de asimilar por parte de unos trabajadores que, durante más de dos años en el caso de muchas compañías en los Estados Unidos, han tenido tiempo no solo de comprobar las evidentes ventajas de no tener que soportar un atasco todas las mañanas, sino también de convertirlo en un hábito.
Por mucho que la costumbre nos haya llevado a pensar, durante generaciones, que nuestra forma de plantear las ciudades y nuestros hábitos de trabajo en ellas eran algo razonable, la realidad es que no lo es en absoluto. Congregar a los trabajadores en una zona específica a la que tienen que peregrinar todas las mañanas, con un horario además fijo que provoca todo tipo de atascos, para llevar a cabo unas tareas que, en realidad, pueden hacer, como hemos visto durante más de dos años, desde cualquier otro sitio, es algo que no tiene justificación. Plantear que la razón para volver a esos hábitos es la recuperación del comercio local, de los restaurantes, de las cafeterías, de las lavanderías o de los negocios que vivían de esos trabajadores es completamente cuestionable, porque partimos de un razonamiento ya viciado en su inicio.
En las grandes ciudades, son muchísimos los trabajadores que, simplemente, se niegan a volver a la forma de trabajar que tenían antes de la pandemia. Cuando has estado más de dos años demostrando que puedes trabajar de manera más eficiente desde tu casa o desde otro sitio, que no tienes que pasar por el martirio de los atascos, y que puedes comer en tu casa o en donde quieras sin tener que acudir a los restaurantes del centro de la ciudad o recalentar la comida que llevas desde casa metida en un contenedor plástico, la idea de involucionar y volver a lo que hacías antes resulta simplemente absurda.

De hecho, en ciudades con mercados inmobiliarios tan demenciales como los de Nueva York o San Francisco, hay incluso una interesante proporción de trabajadores que, a lo largo de la pandemia, tomaron la decisión de relocalizarse en otras ciudades con precios más razonables, y a los que la posibilidad de tener que volver a entrar a trabajar todos los días a las nueve de la mañana en el centro de la ciudad les parece simplemente absurda. Muchos de los trabajadores que los alcaldes de las ciudades quieren ver de vuelta en sus centros, simplemente, ya no viven allí, y solo se plantean viajes aislados a sus oficinas. Unas oficinas que, además, están rápidamente evolucionando para reconvertirse en lugares destinados a una función mucho más social, y menos a ser lugares donde el trabajador se sienta a trabajar durante horas interminables.
Es el momento de aprovechar la experiencia de la pandemia para volver a repensar el funcionamiento de las ciudades, la supuesta necesidad de concentrar las compañías en determinadas zonas plagadas de oficinas en edificios altos, y las rutinas a las que este tipo de planteamiento condenaba a los trabajadores. Esos cambios van a afectar al urbanismo, al rediseño de tantas oficinas innecesarias, a la forma de dotar de vida a esos barrios y a la posibilidad de reconvertirlos para otras funciones.
La idea de los alcaldes de simplemente dar por terminada la situación de pandemia y volver a hacer las cosas como las hacíamos antes de ella no tiene sentido. Con la pandemia, las tecnologías que nos permiten independizar muchos tipos de trabajo de un lugar geográfico concreto no solo han avanzado muchísimo, sino que además, se ha popularizado enormemente su uso. Hay otra forma de trabajar, y tiene obviamente mucho más sentido.

Los bufetes de abogados reducen el espacio de oficina: tres razones por las que es importante.

Por Stephen Embry 

23 de marzo de 2021

Según un artículo reciente de Gregg Wirth en el Thompson Reuters Legal Executive Institute, la noción de la lujosa oficina tradicional de los bufetes de abogados en el centro de la ciudad está cambiando radicalmente. Y con ello en última instancia, a mi modo de ver, la naturaleza de la profesión. Tres factores inmediatos están impulsando este cambio: los socios están adoptando el trabajo remoto, el efecto de filtración en el uso de la tecnología y un nuevo énfasis en la reducción de costos. Estos tres factores cambiarán la forma en que los abogados ven la tecnología y el trabajo desde una central.

 


Primero, algunos hechos. Wirth cita una investigación de Sherry Cushman de la firma de bienes raíces Cushman & Wakefield que muestra que el sector legal reducirá sus necesidades de bienes raíces en un promedio de 10% a 30%. Y en algunos casos, hasta un 40% a 50%. Esa es una disminución bastante significativa. Estas estadísticas son consistentes con una encuesta realizada por Cushman a unas 700 firmas de abogados en octubre de 2020, que reveló que el 93 % de las firmas que respondieron iban a realizar cambios en su lugar de trabajo, y el 24 % describió esos cambios como “drásticos”.

Y no hace falta decir que muchos miembros del personal de los bufetes de abogados quieren continuar trabajando a distancia: Cushman estima que entre el 70 y el 80 % del personal les gusta trabajar desde casa. Les ahorra dinero y tiempo de viaje. Pero lo más sorprendente e importante es que Cushman cree que los socios también quieren seguir trabajando de forma más remota, incluso más que los asociados. Este deseo tiene implicaciones importantes ya que los socios de la firma dictan la política de la firma con respecto al trabajo remoto y los bienes inmuebles de la firma de abogados. Si los socios quieren trabajo remoto y menos espacio de oficina, sucederá. El reciente anuncio de Allen & Overy de que espera que el 40% de su fuerza laboral trabaje de forma remota es evidencia de este hecho.

 

Y si los socios trabajan de forma remota, entonces el personal que los apoya no necesariamente tendrá que estar en la oficina como ya se ha demostrado con el cambio a la modalidad remota. Esto, a su vez, reduce aún más la necesidad de espacio de oficina.

 

No se puede dudar seriamente de que menos socios y personas en una oficina central cambiarán la forma en que las personas en los bufetes de abogados se ven y se relacionan entre sí.

 

Y aunque creo que la noción de cultura empresarial es exagerada, no se puede dudar seriamente de que menos socios y personas en una oficina central cambiarán la forma en que las personas en los bufetes de abogados se ven y se relacionan entre sí.

 

Pero aquí hay un impacto aún más significativo. Llamémoslo el efecto de goteo. No es ningún secreto que los abogados, a menudo los de más antigüedad, pero tal vez incluso otros, no necesariamente han adoptado la tecnología. Principalmente porque ni los clientes ni los despachos de abogados lo han demandado. Y agregue un modelo comercial (la hora facturable) que no necesariamente recompensa las eficiencias que la tecnología puede brindar, y tiene amplias razones por las cuales los abogados no prestan mucha atención a la tecnología.
 

Pero con el trabajo remoto, eso podría cambiar. Los abogados se han vuelto más competentes tecnológicamente porque trabajar desde casa lo requiere. Y esa competencia y mentalidad hacia la tecnología se extenderá a otras áreas a medida que los abogados se sientan más cómodos con la tecnología y lo que pueden hacer. Cuanto más utilice y se familiarice con la tecnología, más abierto estará a ella. A los abogados les empezará a gustar la capacidad de hacer su trabajo más rápido y mejor. Después de resistirse al cambio por lo que parece una eternidad, los abogados están descubriendo cómo usar la tecnología. Están aprendiendo a hacer las cosas por sí mismos. Están encontrando cómo ahorrar tiempo de viaje no facturable. Tampoco descartemos que el software es un factor en la satisfacción laboral.

Pero hay otro aspecto importante que está trayendo la revolución del trabajo remoto. Después de años de no resistir activamente menos espacio y excavaciones palaciegas, deténgase y pregúntese por qué los abogados y los bufetes de abogados ahora están abiertos a menos de cada uno. Sencillo: ahorro de costes. (El costo inmobiliario es el segundo costo más alto de los bufetes de abogados, justo después del personal). Con una mayor presión de los clientes sobre las tarifas y un futuro incierto con respecto a la cantidad y el tipo de trabajo disponible, los bufetes de abogados buscan mantener las ganancias mediante la reducción de costos. (Justo esta semana, Mayer Brown anuncióaumento de los beneficios muy por encima de su aumento de ingresos relativamente escaso). Además, tenga en cuenta que, ahora y en el futuro, una gran fuente de horas facturables, los viajes, se verá significativamente reducida por la demanda de los clientes. Por lo tanto, encontrar una nueva forma de mantener las ganancias mediante la reducción de costos será aún más crítico. Las empresas harían bien en utilizar algunos de estos ahorros para mejorar la tecnología en lugar de trasladarlo todo a los bolsillos de los socios.

Y no olvidemos que las eficiencias tecnológicas a menudo también pueden reducir las necesidades de personal, particularmente para el personal cuyo trabajo no se puede facturar. (Sí, esto duele tristemente a quienes menos pueden permitírselo).

 

Un cambio radical impulsado no por la necesidad de ser más eficientes o de brindar un mejor servicio al cliente, sino por el deseo de ganar dinero. ¿Quien lo hubiera pensado?

En pocas palabras: después de todos estos años de resistencia a la tecnología y la innovación, puede haber un cambio radical gradual. Un cambio radical impulsado no por la necesidad de ser más eficientes o de brindar un mejor servicio al cliente, sino por el deseo de ganar dinero. ¿Quien lo hubiera pensado?

¿Cómo afectará esto a la tan cacareada cultura de la empresa? ¿Quién conoce los cambios a largo plazo en la práctica del derecho y el funcionamiento de los bufetes de abogados? Pero cualesquiera que sean las diferencias, apuesto a que serán sustanciales.


Fuente


jueves, 26 de mayo de 2016

Francisco Miguel Soto Piñeiro.-a

Curriculum.

Estudios

Abogado. Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. Universidad de Chile. 1984.
Tesis de Licenciatura: "Sistema del error evitable sobre la antijuridicidad en el Código Penal Chileno, en los delitos de acción" con María Karelovic Car.
Magíster en Derecho. Universidad de Chile. 1985.
Tesis de Magíster: "Sistema del error evitable de prohibición en los delitos dolosos de acción en el código penal chileno".
Estudios de Doctorado en Derecho. Universidad de Zaragoza, España.

Actividades académicas

Fue Ayudante de Sergio Yáñez Pérez.
Fue Profesor Visitante de la Universidad Nacional del Litoral, Argentina.
Fue Profesor Visitante de la Universidad de Guayaquil, Ecuador.
Fue Profesor Visitante de la Universidad de Piura, Perú.
Fue Profesor de Derecho Penal de la Universidad de Chile. 1986-2022.

Actividades laborales

Fue Abogado Colaborador en el Estudio Jurídico Horvath, Daza, Farachi y Orthusteguy.
Membresías
Colegio de Abogados de Chile.
Libertades Públicas A.G.

Características

Es un tipo bien crítico.
Tiene una modulación extraordinaria.
Entrega inolvidables carretes de fin de ciclo.
Fanático de los cómics, en especial de Batman.
Sujeto alto, robusto y de inagotable apetito y sabiduría.
Abogado penalista eminente, jurista de peso famoso por su contundente, meditado hablar.
Su notable oratoria es enriquecida por numerosos chistes o divertidas anécdotas, relacionadas o no con la materia.
Amante del cine, gusta particularmente del cine arte y de los viejos westerns: Gary Cooper es el más preclaro exponente de ello.
Para Soto, fumar cigarrillos con filtro es de maricones. Más aún cuando se trata de cigarrillos light o super light. Por eso, sólo fuma un cajetilla diaria de la marca Camel sin filtro.
Es, sin duda, un gran maestro, conocedor acabado de su área de estudios, y totalmente claro en sus explicaciones. A pesar de que puede haber opiniones disidentes respecto a su calidad docente.
Consecuente con su compromiso con el ¿humanismo?, es amante de la ópera y su gran hobbie es hacer bibliográficas a mano, porque, según dice, no sabe ocupar el computador. Las hace en hojas cuadriculadas con una caligrafía impecable y utilizando lápices de colores.
De versación evidente y conocida; polemista profundo y agudo, de un conocimiento enciclopédico de las ciencias penales, siempre destacó en la cátedra y en el foro, atrayendo la atención por sus novedosas posturas y un estilo argumental y oratorio inconfundible.
Doctrinante de fuste, animó múltiples Jornadas, Simposios, Mesas, Congresos y Debates en Chile y en el extranjero, siendo siempre muy valorado por los colegas, alumnos y concurrentes de sus muy variadas audiencias.
Formador de nuevos juristas como Ignacio Araya Paredes, Gonzalo Medina Schulz, Jonatan Valenzuela Saldías, Javier Contesse Singh, Tomás Ramírez Hermosilla y Jorge Boldt Silva
Soto en definitiva es un maestro.

Sus Clases

Ideales para tomar apuntes.
Es uno de los cursos más desordenados que puedes tomar.
En ciertos momentos uno piensa que se va a ahogar ahí mismo.
Más que Derecho Penal con Soto Piñeiro, es Derecho Penal con los ayudantes de Soto Piñeiro.
Si te interesa el Derecho Penal, no lo tomes ni por si acaso, ya que ni se aparece por la sala.
En la praxis ya no hace clases y las veces cuando las hace sale a los cinco o diez minutos más tarde.
Se sabe toda la materia, pero la dicta, lo que transforma su clase en una experiencia agobiantemente latera.
El Maestro hacía sus cursos en apuntes elaborados en conjunto, o personalmente, por el gurú Antonio Bascuñán Rodríguez.
Hay veces que se aparece por la sala y la verdad no es aburrida su clase, es más, es bastante crítico con el sistema penal chileno.
Realiza cerca de la mitad de las clases (inclusive menos) que le corresponden en el semestre, dejando el resto a su equipo de ayudantes.
Hay veces que tira una talla que otra en clases, algunas muy subidas de tono, en especial al adentrarnos en el estudio de los delitos sexuales.
Hay veces que sus clases son más sorprendentes, otras solo dicta y dicta, alcanzas a anotar todo, inclusive en cuaderno, una clase monótona en términos de forma.

Sus Pruebas

La regla general es que son en modalidad escrita. Consisten en una selección de preguntas exclusivamente teóricas, basadas en la materia vista en clases. La evaluación de casos es casi inexistente en Derecho Penal I, mientras que en Derecho Penal II se evaluó uno en la segunda prueba y otro en el examen. A su vez, esta materia está basada en textos determinados que ayudan bastante, no sólo en cuanto a la comprensión de la materia, sino que además para la respuesta que el alumno dé en la prueba.
Las pruebas son confeccionadas por lo ayudantes en conjunto con el profesor. Por lo general, son alrededor de una o dos preguntas hechas por Soto, y el resto por los ayudantes. Para las pruebas, son esenciales las clases hechas por estos últimos. Teniendo buenos apuntes de ellas, y habiendo leído con tiempo los textos referentes a las mismas, no hay razón para temer una mala nota, sino que al contrario.
Una pregunta es de desarrollo largo y el resto de desarrollo breve, y el criterio de corrección enfatiza particularmente en:
Una explicación acotada de la teoría que se evalúa (p.ej., "el concepto de acción según Jakobs")
Las ventajas o desventajas de la misma.
Críticas que se le formulan (lo cual resulta fundamental para obtener una buena nota).
En caso de nota final de suficiencia se subirá la nota al alumno a 4,0, por lo cual este formato de evaluación no se realizará.
Las pruebas y exámenes son escritas. En caso de requerir adelantar alguna prueba o examen o algún caso excepcional, estas serán orales tomadas por algún ayudante.
Las evaluaciones consisten en uno o dos seminarios y una prueba que dan el 50% de presentación, más un examen de 50%.
En los seminarios las notas son buenas en general. En las pruebas hay de todo.

Ayudantes

Nicolás Parvex A.

Frases Típicas y Célebres

"Va-le-de-cir..."
"En todo evento...".
"¿Se entiende o no?".
"Eso es pura moralina".
"Los detestables alumnos".
"¡Porque yo soy Robert Mitchum!".
"No tengo ganas de hacer clases".
"El fantasma de la concupiscencia...".
"Los libros pueden explicar mejor que yo".
"El Código de la Fértil Provincia y señalada".
"Sergio Yáñez fue el último finalista consecuente".
"Dejémoslo hasta aquí para poder ir a la biblioteca".
"Todos piden más derecho penal, menos los penalistas".
"Tengo mi cerebro en Bonn, pero mi corazón en Frankfurt".
"Terminemos luego este examen que tengo que ir a ver Romané".
"¿Se han fijado que a Antonio Bascuñan le gusta mucho hacer distinciones?".
"Usted sabe como yo descubrí que Lavanderos era inocente... porque no era cura".
"El matar a la mujer no es un delito, por eso el Código dice "el que mate a otro".
"Si el problema es normativo-valorativo, se resuelve en sede normativo-valorativa".
"¿Alguien ha visto "A la hora señalada" con Gary Cooper? ¿NO, nadie?... Estamos cagados".
"Estar haciendo clases es como estar rodeado de muppets, uno mira hacia arriba y ve puros muppets".
"No sé si me eKplico..." Haciendo un gesto con la mano hacia el curso y torciendo levemente la cabeza.
"...pero se eliminaron las democracias censitarias. Hoy, un hombre, un voto. Hoy, incluso, una mujer, un voto".
"Los tipos delgados son sospechosos. Deben tener vicios muy ocultos. Además, falta de cariño y afecto a la humanidad".
"Las mujeres tienen un doble placer conmigo. El primero es durante el acto sexual mismo, el segundo cuando salgo de encima de ellas".
"El hilemorfismo aristotélico demuestra que las mujeres no tienen alma, ya que no toda forma es capaz de contener una sustancia".
"Señorita, responda la siguiente pregunta: ¿Se cumple con el requisito de "Acceso Carnal" si yo violara a alguien con un palo de escoba?".
"...en el Código Penal Alemán de 1936, se sancionaba el delito contra el buen sentir de la nación alemana, cuyo más preclaro exponente era el Führer".
"Porque del océano de la antijuricidad, se recorta el archipiélago de los delitos... en la chanta metáfora de la dogmática jurídico-penal contemporánea".
"Nunca he sabido por qué a los números les ponen un numerito chiquitito arriba. ¿Ustedes han visto que a algunos números les ponen un numerito chiquitito arriba?".
"Cuando usted tiene que evaluar si una persona es un delincuente revisa su historia. Así, si ha sido un niño conflictivo, que incurrió en varios delitos cuando joven, que es hincha de Colo-Colo, es un delincuente."
Una vez entró a la sala un mechón preguntando si era el curso de historia del derecho. Soto le dijo "si, si, tome asiento", y comenzó "en el derecho de los visigodos...". Ahí el curso comenzó a reír y Soto le explicó al mechón que se había equivocado. Luego le dijo al curso: "si no se hubieran reído, lo tengo sentado ahí quince minutos escribiendo sobre los visigodos...".
Luego de un semestre (penal III año 2018) en el cual pasó exclusivamente concurso de delitos, en la última clase: "Bueno, quedamos hasta acá. El próximo semestre voy a impartir un curso de concurso de delitos y non bis in idem (sic)"
"Desde Los Picapiedras hasta Los Simpson son un medio de control social"

Datos Freak

En el 2017 casi los ochenta alumnos del curso se preparaban por rendir el examen de derecho penal I, se esperaron por más de una hora y se preguntó por si alguien iba a tomar el examen, el asunto es que nadie podía llegar a esa hora a tomar el examen (de varios ayudantes), luego alguien se comunicó con el ayudante, este le informó que se quedó dormido, por lo que quedó el desastre, ya que muchos tenían pasaje para emigrar a sus respectivas regiones u otros exámenes de suficiencias o rezagados.
Vive en La Reina.
Sacó 7 en su examen de grado.
Su fan page tiene cuatro me gusta.
Fue portada de Las Últimas Noticias.
Fue alumno del profesor Marco González.
Fue al matrimonio de Jonatan Valenzuela.
Dicen que tomó un examen adelantado en su casa.
Fue profesor por más de 35 años en la facultad.
Señala que el cine coreano es "francamente deplorable".
Su oficina se ubica en Paseo Huérfanos, frente al Bravissimo.
Defendió al senador Carlos Bianchi y lo libró de ser condenado.
Una vez le pidió perdón a un alumno por tratarlo de colocolino.
Defendió a la profesora que se metió con su alumno y le salvó el pellejo.
Los más viejos no podemos olvidar que revisaba pruebas en el Matto Grosso!
Una vez, en plena clase, quemó un Código Penal para ilustrar el "delito de incendio".
Se llama y apellida igual que el profesor de constitucional de la facultad; Francisco Soto.
Toma un taxi para ir a la Fuente alemana, y otro para ir de la fuente alemana a la Facultad.
Fue profesor del exprofesor Gustavo Balmaceda y la delegada presidencial Constanza Martínez.
Es requerido constantemente por la prensa escrita, para que entregue su opinión en temas penales.
Es hincha acérrimo del "Equipo Mágico", la Universidad de Chile. Nada peor que el CDUC para Soto.
Según él dice, pasa la mitad del día con el teléfono descolgado para que no lo molesten sus clientes.
Señaló que Alejandro Peña tiene poca formación jurídica y mucho gusto por las cámaras. No se equivocó. [1]
Le cedió a Antonio Bascuñán Rodríguez un trabajo en elaboración para la realización de su tesis de pregrado.
Fue acusado por el senador Alejandro Navarro de participar en la violación de los derechos fundamentales del pueblo mapuche.
Pablo Ruiz-Tagle, recordó que conoció a Miguel Soto Piñeiro en el curso de Criminología del profesor Marco González Berendique, en sus años de estudiante.
Una de sus actitudes más comunes es pegarse fuertemente en su frente con la palma de su mano y estirar su cara con esta hasta el mentón, lo hace sin razón alguna, parece un tick nervioso.
Una vez luego de tomar exámenes pidió un cigarrillo a la clase, a lo que Francisco Saffie, alumno de entonces, le ofreció un "Kent"... Soto le respondió "no me ofrezca cigarros de maricones".
Trabajó junto a los profesores Antonio Bascuñán Rodríguez, Juan Pablo Mañalich Raffo, María Inés Horvitz Lennon y Raúl Nuñez Ojeda en el llamado proyecto alternativo de Código Penal para la República de Chile.
Comentando la famosa levenorgestrel 0.75 y un compañero adopta una postura algo similar a la del TC "o sea, usted va a tener grandes problemas cada vez que decida masturbarse, estaría arriesgando un posible sarciturus".
Es fanático de los líos de la farándula al igual que su discípulo Jonatan Valenzuela Saldías, leen LUN y The Clinic, ve SQP y las teleseries del momento. Los viernes no se pierde Primer Plano en CHV, y cuando puede, ve los matinales.
Una vez en clases dijo que no había ido el día anterior, porque estaba terminando una bibliografía y se había demorado varios días en hacerla. Ante la mirada incrédula del curso saco dicha bibliografía escrita a mano: eran más de 100 páginas.
Era común que llegará a clases de alguno de los electivos que hizo, contando que la noche antes en un carrete se había bajado una de whisky, y que por tanto "¿Qué les parece si en vez de hacer clases mejor hablamos de cómics/películas/libros de ciencia ficción/cualquier cosa?"
Su secretaria es absolutamente exquisita, y en su oficina hay casi tantos libros como en la Biblioteca de la Escuela, apilados por todos lados, incluso en el piso. No existe computador ahí, pues, como ha confesado, no sabe ocuparlos, y en su gran escritorio tiene figuritas de Star Wars y otros monitos. Antes tenía las tortugas ninja, y armaba batallas en él.
Una vez tomando exámenes decidió tomar un tiempo para fumarse un cigarro y tomar café, por lo que el alumno que seguía le dijo en broma; "Profesor porque no mejor me pone un cuatro y quedamos?". Después de volver llamó al alumno para el examen, este se sienta y el profesor le dice. "¿Un cuatro?" y el alumno responde "Sí". Ese fue todo su examen aprobando fácilmente.
Cuenta la leyenda que en una lejana invasión a la PUC varios mechones y otros más viejones fueron retenidos al interior del sacro edificio PUC. Una llamada telefónica a la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, dando noticia del asunto, pedía la indemnización de los perjuicios ocasionados por los alumnos, amenazando con "demandarnos" en razón de los destrozos causados, que fueron cuantiosos. De este lado de la línea telefónica se encontraba el maestro Miguel Soto, que respondió a las amenazas con un rotundo "Si mis alumnos no están acá en 5 minutos la querella será por secuestro".... y hasta ahí quedó la demanda de la UC.
Fue Abogado en el caso Bombas I de Candelaria Cortés-Monroy y Francisco Solar, del Chino Ríos, de la corporación Aomori, estafada por el marido de la Geisha, de Patricio Tombolini, de David Ibaceta, Aarón Vásquez y Rafael Cavada.

Publicaciones

(2007) Consideraciones críticas sobre la regulación del delito de aborto en el anteproyecto de nuevo código penal elaborado por el foro del Ministerio de Justicia, en Revista de Estudios de la Justicia, N° 9.
(2005) ¿Politización judicial?, en La Tercera, Opinión, 27 de septiembre.
(2002) El principio de la discrecionalidad en el nuevo sistema penal, en Revista de Derecho, N° 6, Universidad Finis Terrae, Santiago.
(2001) En torno a los denominados "estándares básicos que debe cumplir la Defensoría Penal Pública", en Revista de Estudios de la Justicia, N° 1, Universidad de Chile, Santiago .
(2000) Derecho y política en el Estado Constitucional de Derecho: el caso del Derecho Penal, en "Estado de derecho y democracia. Un debate acerca del rule of law", Seminario en Latinoamérica de Teoría Constitucional y Política, Editores del Puerto, Buenos Aires .
(1999) Una jurisprudencia histórica hacia el reconocimiento del "principio de culpabilidad" en el Derecho Penal, en Revista de Derecho, N°3, Universidad Finis Terrae, Santiago .
(1994) La Apropiación Indebida: acción, autor y resultado típico, Editorial Jurídica Conosur, Santiago .
De los dogmas de la dogmática a los dogmas de los dogmáticos, Revista de Derecho, Universidad Central, Santiago (confirmar).
(1993) Comentarios [sobre la ley que modifica los requisitos de la legítima defensa privilegiada], en Derecho y Humanidades, 3-4, Santiago.
(1993) Sobre los límites entre el ilícito civil y el penal: el caso de la apropiación indebida, en Revista de Derecho y Jurisprudencia, Tomo XC, N°1, Santiago .
(1989) El hurto del acreedor: ¿una conducta atípica?, en Derecho y Sociedad, Año 2, Volumen 3-4, Santiago .
(1989) Nota a sentencia: Hurto y realización arbitraria del propio derecho, en Revista de Ciencias Penales, Tomo XXXIX, Santiago .
(1988) El bien jurídico protegido en los llamados delitos económicos, ¿una falsificación conceptual?, en Revista de Derecho Económico, N° 70-71, Universidad de Chile, Santiago .
(1988) Presupuesto para la determinación de la objetividad jurídica de los llamados delitos económicos, en Derecho y Sociedad, Año 1, Volumen 1, Santiago.
(1987) Presupuestos para la formulación de una teoría jurídica del delito, en Revista de Legislación y Documentación en Derecho, Año IX, N° 1, Santiago.
(1986) Nota a sentencia, Corte Punta Arenas: Violación de domicilio, en Revista de Ciencias Penales, Tomo XXXVIII, Santiago .
(1986) Nota a sentencia, Corte Punta Arenas: Homicidio; Coautoría, en Revista de Ciencias Penales, Tomo XXXVIII, Santiago .
(1986) Nota a sentencia, Corte Concepción contra Dionisio Campos, en Revista de Ciencias Penales, Tomo XXXVIII, Santiago .
(1986) La noción de autor en el Código penal chileno, en Gaceta Jurídica, N°68, Santiago .
(1984) Algunas consideraciones acerca de la suspensión de la prescripción especial de corto tiempo que contempla el artículo 34 de las Cuentas Corrientes Bancarias y cheques, en Gaceta Jurídica, N°49, Santiago.

Leviatán ha muerto (Miguel Soto Piñeiro, 1958-2022)

Por: Miguel Orellana Benado | Publicado: 09.09.2022
Leviatán ha muerto (Miguel Soto Piñeiro, 1958-2022)Miguel Soto Piñeiro |


Morir hoy a los 63 años es temprano. Pero, como señala Tyrell, el diseñador y fabricante de los replicantes de la película ochentera Blade Runner, cuando explica por qué tienen que morir jóvenes: “La vela que brilla con intensidad doble se consume el doble de rápido”.

Sin formas la universidad no existe. Me refiero a la institución en general, no a una casa en particular, de ahí la minúscula. Para tener una universidad, sin embargo, las formas no bastan.  Son condiciones necesarias, pero no suficientes. Las formas universitarias nacen del cultivo de la filosofía y del cultivo de la historia. La primera forma el carácter para pensar con rigor. Es decir, más allá del atolondramiento de ideas, sensaciones y prejuicios, respaldados por una documentación parcial y sesgada así como, para decirlo con la fórmula de Hobbes, “lo que es peor de todo”, sin sentido del humor (o sin sentido de la humanidad que, tengo para mí, es casi lo mismo). Tal manera de pensar es, mucho me temo, la más corriente hoy, dado que la mayoría de las personas no recibe hoy ni siquiera una formación básica en filosófica.

La segunda fuente de las formas en la universidad, la historia, ofrece la oportunidad, al menos a quienes la cultivan con provecho, de formar el carácter para ser agradecido. A saber, aprender a estar atento a quien corresponde agradecer, comenzando por quienes son nuestros mayores y mejores, como se dice en inglés: our elders and betters. La educación despierta la capacidad de identificar quiénes son dignos de agradecimiento y fomenta la expresión del agradecimiento, que se extiende incluso a quienes ya han muerto. Cuidar tanto el rigor argumental como la memoria fomenta la cortesía, la característica que distingue el trato educado, una capacidad que no requiere de (ni está garantizada por) diplomas que acrediten grados académicos o profesionales, por prestigiosas que sean las universidades que los conceden. Las formas universitarias promueven en la sociedad el encuentro respetuoso, productivo y festivo del mayor número posible de personas, que es el objetivo último de la educación en todos sus niveles.

Tomaré ahora un momento para ilustrar cuán deplorable es el estado de la actual educación superior chilena. La Universidad (sí, con mayúscula; es decir, la corporación que desde el 17 de abril de 1839 se denomina “Universidad de Chile”, y que hasta entonces se denominó Universidad San Felipe de Santiago de Chile) está por cumplir cuatro siglos. Aún antes de tener esta última denominación, como Universidad Santo Tomás de Santiago de Chile, tuvo su primera instalación en el Valle Central a manos de los Orden de los Padres Predicadores (los dominicos) en la Iglesia del Rosario, en la manzana al norte de la Plaza de Armas, el 19 de agosto de 1622. Esta efeméride inminente arriesga pasar inadvertida incluso entre sus primeros y principales herederos en la Universidad, los maestros y alumnos, junto con sus principales aliados, el personal de colaboración. Si ni la casa más antigua está consciente que le corresponde reconocer y demostrar agradecimiento a sus predecesores, sus elders and betters, ¿qué podemos esperar del resto de la sociedad?

Además de legiones de profesores tan dedicados como competentes, y de la minoría de ellos que son tan arbitrarios como bruscos sin causa (“rotos”, según se podía decir con exactitud hasta que comenzara la rebelión de quienes intentan imponer el lenguaje inclusivo) o bien pedantes (a saber, quienes, deslumbrados por su conocimiento, creen que han dejado de ser ignorantes), una verdadera universidad incluye entre sus maestros un puñado de personajes. Esta es una condición necesaria para la existencia de una universidad.

Los personajes son, en los distintos ámbitos, individuos de carácter definido, que se desenvuelven de manera peculiar y desenfadada cuya vocación, en el caso de la educación, sus alumnos perciben que es honesta, documentada, avalada por su trayectoria vital y, crucial, que está respaldada por su sentido del humor. Tratar en la universidad con una diversidad de maestros (profesores dedicados, “rotos”, pedantes y los personajes) es un componente formativo de una experiencia educacional universitaria de calidad. Contemplar cómo tratan los profesores a sus alumnos y, también, cómo se tratan entre ellos (algunos profesores universitarios ni siquiera se saludan) aporta a la experiencia formativa de la juventud. Tal vez, incluso, aporte más que los contenidos que presentan los distintos cursos y las habilidades cuyo cultivo procede sobre esas bases.

El profesor Miguel Soto Piñeiro, abogado penalista, magíster en Derecho y docente de la Facultad de Derecho, que acaba de morir a los tempranos 63 años, fue un personaje querido en la Universidad, antigua casa de estudios pre-escolares, básicos, medios y universitarios que, a sus cuatro siglos, pareciera haber perdido casi por completo tanto la memoria institucional como el entendimiento cabal de su identidad y su contribución a la forja de Chile. Era un hombre de gran tamaño, de calvicie temprana, con barba, corpulento, de espaldas anchas, brazos y piernas fuertes. Era un leviatán cuyo desplazamiento recordaba a la creatura marina de inspira el título del gran libro de Hobbes, el ser que más miedo inspira, la emoción básica detrás del derecho penal, quizás de todo sistema jurídico.

Fumador empedernido desde la juventud de cigarrillos fuertes sin filtro (primero Lucky Strike y luego Camel) que, según me contó un amigo suyo, se acumulaban haciendo montículos en el cenicero de su oficina. Durante una clase se quedó sin cigarrillos y pidió uno a sus estudiantes. Cuando un alumno le ofreció un Kent con filtro, Miguel lo rechazó diciendo, para actualizar su respuesta en términos de la lingua franca hoy permitida, que eran una opción LGTB+, que no era la suya. Su voz de bajo estereofónico impresionaba a quienes tuvieron oportunidad de oírla. Fue gran lector de Raymond Chandler y de otros autores de novela negra, nada llamativo en un penalista. Y también adicto a la lectura de comics, con una debilidad marcada, y reveladora, por Batman. Tuvo la admiración de sus alumnos y el reconocimiento de sus colegas.

El profesor Soto Piñeiro, destacadísimo abogado penalista, el primero en su generación, fue heredero del también penalista de origen viñamarino Sergio Yáñez Pérez quien, en su juventud, además de destacar en el coro de la Universidad y de ser parte de una generación gloriosa (Alessandri Besa, Almeyda Medina, Altamirano Orrego, Benado Rejovitzky, Figueroa Yáñez, Hales Yamarne, Herrera Lane, Hübner Gallo, Pacheco Gómez, Volodia Teitelboim y Raquel Weitzman, primera mujer de este último y madre del físico ahora conocido como Claudio Bunster; apodado “Bunsterboim” por gente de humor cruel), culminó su formación en Alemania con Hans Welzel, primer director del Instituto de Filosofía del Derecho de la Universidad de Bonn. Mientras cursaba estudios de doctorado en la Universidad de Zaragoza, Miguel Soto Piñeiro tuvo además la influencia del español José Cerezo Mir, otro antiguo alumno de Welzel.

Soto Piñeiro fue un puente de plata entre la generación formada por Álvaro Bunster y la que surgió entre las postrimerías de la dictadura militar civil que encabezó el general Pinochet y el periodo de pos-dictadura que abrió el presidente Patricio Aylwin Azocar, abogado y profesor de Derecho Administrativo en la Universidad. Miguel contribuyó a modificar en Chile el rumbo de los estudios en derecho penal. De tener foco en la recepción argentina del derecho penal italiano a tenerlo en la recepción española del derecho penal alemán, un país que tan buenas razones tuvo para querer dar examen en dicha disciplina, al menos luego de la derrota de Hitler.

Soto Piñeiro inspiró a múltiples generaciones de estudiantes a lo largo de sus 35 años de docencia, liderados por la formidable abogada penalista Dra. María Inés Horvitz Lennon, quien logró que fueran condenados a cientos de años de cárcel múltiples esbirros del general Pinochet, entre otros, el mayor Álvaro Corbalán Castilla, jefe operativo de la Central Nacional de Informaciones. Inspiró también, entre otros, a los hoy profesores Dr. (h.c.) Antonio Bascuñán Rodríguez, Dr. Javier Contesse Singh, Dr. Juan Pablo Mañalich Raffo, Dr. Gonzalo Medina Schultz, Dr. Jonathan Valenzuela Saldías y la Dra. Myrna Villegas Díaz.

En la vida universitaria, y también en las demás esferas, los personajes se distinguen por su sentido del humor. Miguel Soto Piñeiro fue también un maestro en este ámbito. Entre sus múltiples anécdotas destaca la ocasión en que tuvo que decir su apellido, luego de una persona que tenía un apellido extranjero, y que lo deletreó para que fuera bien escrito. Miguel dijo el suyo: “Soto. Ese, O, Te, O”. Y también la ocasión cuando, en una fila para sacar pasaporte, la funcionaria se negó a fotografiar a una persona joven que venía con el pelo teñido verde alegando que era “un disfraz”.  En ese momento Miguel, con su voz estentórea dijo: “Pero, señora, ¡si usted tampoco es rubia!”.

Morir hoy a los 63 años es temprano. Pero, como señala Tyrell, el diseñador y fabricante de los replicantes de la película ochentera Blade Runner, cuando explica por qué tienen que morir jóvenes: “La vela que brilla con intensidad doble se consume el doble de rápido”.

Sobreviven a Miguel sus tres hijos, su madre de ellos, sus discípulos, sus amigos, muchos colegas e integrantes del personal de colaboración de la Universidad a todos quienes conquistó con su trato campechano, sagaz, culto y su agudo sentido de la realidad, la justicia y el humor.

Gracias, Miguel. Adiós, Miguel.

Juego de tronos y la política.-a ; Las 50 leyes del poder

vídeos sobre juego de tronos Las 50 leyes del poder para convertirte en El Padrino. 19/05/2023 El sociólogo, politólogo, escritor, podc...