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jueves, 23 de enero de 2020

Manuel Francisco Montt Torres.-a

Fotografía

Reseñas Biográficas

Nació en Petorca el 4 de septiembre de 1809, hijo de Lucas Montt Prado y Mercedes Torres Prado. Se casó el 30 de mayo de 1839 con su prima Rosario Montt Goyenechea, con quien tuvo once hijos.
A pesar de la prematura muerte de su padre y las dificultades que pasó su familia pudo continuar sus estudios al ingresar becado al Instituto Nacional en 1822. En el mismo establecimiento realizó el Curso de Leyes. Posteriormente, se graduó de bachiller en Cánones y Leyes por la Universidad de San Felipe. El 23 de octubre de 1830 ingresó a la Academia de Leyes y Práctica Forense de la que egresó el 15 de noviembre de 1831. Realizó su práctica en el estudio del abogado Manuel José Gandarillas Guzmán. Juró como abogado el 17 de diciembre de 1831.
En 1832 fue vicerrector del Instituto Nacional cargo que ocupó por tres años. Entre 1833 y 1837 fue profesor de Derecho Romano y Derecho Civil y en 1835 fue nombrado rector de la misma casa de estudios. Durante esos años el Instituto comenzó a ser un foco de ebullición cultural fundándose en 1839 una primera sociedad literaria y luego una academia de historia.
Participó en el Partido Conservador y luego en el Partido Nacional o Monttvarista. Los años 1838, 1839 y 1840 fue nombrado director de la Academia de Leyes y Práctica Forense.
En 1837 sirvió como oficial mayor interino del Ministerio del Interior cargo en el que estaba cuando su jefe, el ministro Diego Portales Palazuelos fue asesinado. Ministro del Interior y Relaciones Exteriores entre el 5 de septiembre de 1840 y el 27 de marzo de 1841, ministro subrogante de Hacienda entre el 12 de septiembre y el 11 de noviembre de 1840, ministro subrogante de Justicia, Culto e Instrucción Pública entre el 21 de diciembre de 1840 y el 27 de marzo de 1841, ministro subrogante de Interior y Relaciones Exteriores entre el 19 y el 24 de mayo de 1841 y ministro interino de Guerra y Marina entre el 14 de diciembre de 1840 y el 18 de septiembre de 1841, todas estas carteras bajo el gobierno de José Joaquín Prieto Vial. Mantiene este último ministerio en calidad de subrogante bajo el gobierno de Manuel Bulnes Prieto.
Durante el gobierno del presidente Bulnes es nombrado: ministro subrogante de Hacienda entre el 4 de abril y el 2 de marzo de 1843, ministro de Justicia, Culto e Instrucción Pública entre el 27 de marzo de 1841 y el 9 de febrero de 1847, ministro interino de Interior y Relaciones Exteriores el 5 de mayo de 1841 y entre el 5 y el 17 de diciembre de 1841 y ministro subrogante de Guerra y Marina entre el 18 de septiembre de 1841 y el 3 de junio de 1842.
Como ministro una de sus preocupaciones centrales fue la fundación de escuelas como la Escuela Normal de Preceptores. También participó en la fundación de la Universidad de Chile, la que fue un instrumento para intensificar las reformas educacionales.
Dio inicio a los gobiernos civiles en el país manteniéndose como presidente de Chile por 10 años, entre el 18 de septiembre de 1851 y el 18 de septiembre de 1861. Tomó el mando de la Nación en medio de serias dificultades debido a las revueltas de Quillota y Santiago, donde se discutía el papel de un Estado centralizador frente a la elite de las regiones. Ante esta situación se le entregan facultades extraordinarias con el fin de que restableciera el orden por medio de deportaciones, registros y fusilamientos. Reorganizó la República nombrando un gabinete de hombres jóvenes y profesionales con un promedio de edad de 36 años. Orientó su gestión a la buena administración y a la mantención del orden basándose en la ley, inspirando su quehacer político en los ideales de Diego Portales. Se enfrentó con la Iglesia Católica la que quiso mantenerse al margen de la ley y del Gobierno y respetando sólo al Derecho Canónico siendo de su período el suceso conocido como “La Cuestión del Sacristán”.
El 5 de enero de 1852 firmó junto a su ministro Antonio Varas de la Barra la Ley que modificó la elección de los senadores suplentes. También impulsó la creación del Observatorio Astronómico, de la Provincia de Arauco, la colonización de la zona sur por medio de la Ley de Colonización y en el norte de Chile estimuló las exploraciones científicas y los levantamientos cartográficos. Construyó el ferrocarril y el telégrafo de Valparaíso a Santiago y su continuación a Talca. Una de sus mayores herencias fue la creación de leyes económicas tales como la creación de la Caja de Crédito Hipotecario, la Ley de Bancos, el fin del diezmo y el término de los Mayorazgos que permitió terminar con la inactividad de las tierras productivas. Durante su período también se terminó de redactar y promulgar el Código Civil. Participó en el Congreso Americano de Lima donde fue nombrado presidente de dicho organismo hasta 1860. A fines de 1866 también vivió la acusación planteada contra la Corte Suprema por la Cámara de Diputados, la que fue rechazada por el Senado.
Tras dejar la presidencia en 1864 fue nombrado ministro plenipotenciario en Perú.
Diputado suplente por Vallenar y Freirían en 1834.
Diputado propietario electo por Valparaíso, periodo 1840-1843. También fue electo por Casablanca pero optó por Valparaíso. Presidente de la Cámara entre el 3 de abril y el 1 de diciembre de 1840.
Diputado propietario por Petorca, período 1843-1846. También fue electo por Copiapó pero optó por Petorca.
Diputado propietario por Petorca, período 1846-1849. También resultó electo por Valdivia pero optó por Petorca. Presidió la Cámara entre el 7 de octubre de 1846 al 29 de mayo de 1849.
Diputado propietario por Santiago, período 1849-1852. Integró la Comisión Permanente de Gobierno y Relaciones Exteriores.
Diputado propietario por Los Andes, período 1864-1867.
Senador propietario por Chiloé, periodo 1876-1882. No se incorporó hasta el 3 de julio de 1876. Integró la Comisión Permanente de Gobierno y Relaciones Exteriores y la de Constitución, Legislación y Justicia. Murió en el ejercicio de su cargo.
Murió en Santiago el 21 de septiembre de 1880, a causa de unos ataques de angina. 

lunes, 30 de abril de 2018

Soledad Alvear deja la DC,.a


 “Soy partícipe de la historia de este partido, pero creo que debo entrar a una nueva etapa”

DOMINGO 22 ABRIL 2018

Dice que esta ha sido la “decisión más dura y triste que me ha tocado vivir en política”, en una trayectoria que incluye haber dirigido el partido, ser ministra, senadora y candidata presidencial. Y aquí explica las razones que le hacen poner término a más de 50 años de militancia en la DC.
La noche del sábado 21, la exsenadora Soledad Alvear tenía previsto hacer una gestión dolorosa: en una carta cuya destinataria es la presidenta de la DC, Myriam Verdugo, notificaría su renuncia al partido tras un poco más de 50 años de militancia. Apenas 48 horas antes, la también extimonel de la falange había asistido junto a su esposo Gutenberg Martínez a la iglesia del Colegio San Ignacio de El Bosque a una misa por la conmemoración de los dos años de la muerte del expresidente Patricio Aylwin. La última actividad que la reunió con sus ahora excamaradas.
La decisión de Alvear fue meditada durante los últimos meses tras la crisis desatada por los magros resultados de la candidatura de Carolina Goic, la primera en que la DC se mide en una candidatura presidencial sin sus socios del PS-PPD. Figura emblemática de la DC -fue senadora, ministra, candidata presidencial y timonel partidaria-, también es un referente de la Concertación, alianza política que gobernó durante 25 años el país y su partida -probablemente- marcará un hito en la historia de esa colectividad.
Hoy, Alvear anuncia que sus inquietudes políticas se concentrarán en la creación de un movimiento que promueva el humanismo cristiano, descuidado en medio de la crisis interna en la que se encuentra su ahora expartido.

MÁS SOBRE DC

Usted se había declarado en un proceso de reflexión respecto de su permanencia en la DC, ¿llegó a una conclusión

Sí. He concluido que el pensamiento humanista cristiano que nos inspira necesita de una nueva expresión en el espectro político chileno.

¿Cómo se explica eso? 

La globalización ha traído cambios gigantescos, los cuales contienen muchos aspectos positivos, pero también otros de carácter negativo, como el mensaje y práctica de un individualismo exacerbado, que invade la sociedad y también la política. Esta última sufre la vertiginosidad de estos cambios y le cuesta seguir el ritmo, pero, además, cae en una visión muy pragmática y cortoplacista de su quehacer, olvidando o no priorizando los principios y valores que le dan sentido a la acción política concreta.

¿Cómo se expresa ese cortoplacismo en la DC? 

Este es un desafío a todos los partidos, en que la coyuntura es muy demandante y eso genera la dificultad de situarse a partir de una mirada más larga. Mirada que, además, debe sustentarse en los principios y valores de cada partido. Así, la educación no puede concebirse como un tema puramente estructural, de edificios y de finanzas. Una buena política realiza prospectiva, dimensiona las necesidades de futuro a 20 o 30 años, y ahí genera una política pública integral, que prioriza en las personas y en la calidad.

¿Eso le incomoda en la DC?

Me incomoda en la política chilena actual. Pero debo serle muy clara respecto del PDC. Quiero como nadie al partido. He militado desde niña, con mi padre de la mano participé en la marcha de la Patria Joven, me dediqué por años a la formación y la reflexión en nuestro ideario y luego entré a la vida pública, a su presidencia y a representarlo como candidata presidencial. Soy partícipe de su historia y lo seguiré siendo siempre. Pero creo que debo entrar a una nueva etapa que implica una superación en positivo de mi partido.

¿Eso implica su renuncia a la colectividad? ¿En qué consiste esa superación en positivo?

Los jóvenes de la Acción Católica entraron a la Juventud Conservadora y le cambiaron el nombre por la Falange, en una visión de superación de esa Juventud, luego se retiraron de ese partido y crearon la Falange Nacional; con el tiempo se fusionaron con otros partidos y movimientos de inspiración socialcristiana y crearon el PDC. En esa misma lógica creo que se debe superar en positivo el actual instrumento del ideario DC por uno nuevo.

¿Cómo visualiza ese nuevo instrumento? 

Primero, con una fuerte inspiración en el pensamiento humanista cristiano, que pone la centralidad en la persona humana y en las comunidades, el bien común por delante y los valores de libertad, justicia social y fraternidad. A partir de esto, un instrumento activo en la representación del ideario democratacristiano y de su historia. Esto, sin complejo respecto de las otras inspiraciones existentes en la derecha y la izquierda. Segundo, un instrumento en que se practique la fraternidad y la amistad cívica entre sus miembros. Donde esta se predique en lo público y se practique en lo interno. Un lugar de encuentro, abierto al diálogo, constituido más en la lógica de un movimiento que de un partido clásico o tradicional. Moderno y eficiente en su organización, con un espacio y liderazgo privilegiados a los más jóvenes, que haga gala del grito falangista de ¡Juventud chilena adelante! Tercero, un instrumento de propuestas, que no rehúya los temas y que bajo su inspiración convoque a los mejores, a aquellos con vocación de servicio y libres de ambiciones de poder, para generar las propuestas programáticas de fondo necesarias para el país.

Habla de un nuevo movimiento político…
Así es, un movimiento que en nuestra inspiración humanista cristiana represente un aporte con nítida identidad a la política del país. Y un movimiento que espero se pueda constituir con la participación de muchos, donde con su aporte se genere una creación colectiva madura, profunda, convocante, seria, cívica y de calidad. Ojalá con muchos jóvenes que asuman el liderazgo.

Usted ha puesto al momento de explicar su renuncia a la DC el énfasis en factores que podrían entenderse de fondo, más doctrinarios. ¿Cuánto han pesado en su decisión los problemas de convivencia que ha habido en ese partido en los últimos meses?

Para mí siempre las ideas son lo más importante. Eso es mi motivación central. En estas el humanismo inspirador se traduce necesariamente en una calidad en las relaciones humanas, respeto y afecto por el otro. Lo que Martin Buber explica en la relación entre el Tú y el Yo.

¿Su opinión es muy crítica de la DC?

No existirá ninguna crítica de mi parte al PDC, ahí me he formado, en él he conocido a personas excepcionales, a militantes ejemplares, un partido que ha hecho mucho por la historia de Chile, el cual ojalá pueda seguir haciéndolo. Seguiré compartiendo su historia y el legado de sus padres fundadores. Seguiré siendo democratacristiana. De lo que se trata es de una nueva opción que buscará representar ese ideario DC, en la perspectiva de superación en positivo antes explicada.

La crisis de la DC cristalizó con los últimos resultados parlamentarios. ¿Cuándo empezó usted a meditar realmente su permanencia en el partido?

Como en todas las cosas, hay múltiples factores que como lo analizamos en el consejo ampliado último, vienen desde hace más tiempo. Ahora fue muy fuerte lo que le ocurrió a Carolina Goic, eso me impactó mucho.

¿Por qué? 

Porque sentí que Carolina estaba reposicionando a la DC, dando una lucha valiente, planteando propuestas e ideas y eso entusiasma. Hizo una campaña seria, recorrió el país completo…

¿Nunca pensó antes en sus años de militancia irse del partido? 

Nunca. En él he vivido momentos felices. Las Escuelas de Formación, la Reforma Universitaria, las luchas por la democracia, el plebiscito, el trabajo por los DD.HH. y el sindicalismo, nuestros gobiernos de la Concertación, la reducción de la pobreza. La amistad de tantos, que por supuesto mantendré. El cariño de los militantes. Tiempos imborrables y que estarán siempre presentes en mi accionar futuro.



¿Y los malos los olvida?
Sí.

¿Por qué el consejo ampliado de la DC donde usted participó no logró superar los problemas internos?
Fue un espacio de diálogo muy franco y en muy buena onda. Vimos lo que nos unía, básicamente nuestra historia y también lo que nos desunía. Pero lo que no pudimos ver fue cuán viable era solucionar lo que nos desune. El problema es que esta imposibilidad de resolver está dejando desguarnecido el amplio espacio del centro, de la moderación, del sentido común, de la vocación de cambio ejecutado con seriedad y responsabilidad.

Usted y su marido, Gutenberg Martínez, iniciaron en paralelo un proceso de reflexión sobre su respectiva continuidad en el partido. ¿Su renuncia también implica la de él a la DC? ¿Lo han conversado?

Con Gutenberg siempre hemos tenido la conversación de lo que uno y otro siente respecto de distintas materias. En lo familiar, en lo personal, en lo profesional, en lo partidario. Sin embargo, al mismo tiempo hemos actuado ambos con absoluta independencia. No voy a olvidar cuando fui ministra de Justicia, que estábamos tramitando la reforma procesal penal en el Congreso. Él estaba en la Comisión de Constitución y presentó indicaciones al proyecto ante la sorpresa del resto. Hoy le estoy comentando mi decisión. Gutenberg habla por sí mismo.

Algunos pensarían que formar un nuevo movimiento implica desafíos duros, complicados… 

Ciertamente así lo es. Lo más probable es que sea un camino largo, de mucho sacrificio, mística y testimonio. Requerirá fuertes convicciones en nuestro ideal y un compromiso similar al de aquellos que fundaron y construyeron la falange. Lo que se ha denominado la mística del carbonero falangista. Deberá tener una relación, pero no una obsesión con el poder. Tendrá que dar batallas que probablemente no gusten a muchos. Deberá buscar una forma política democrática y muy moderna.

¿Algo como una Nueva Democracia Cristiana?

En cierta medida sí. En una superación en positivo. Con una actualización de su ideario a las nuevas realidades y a las nuevas lecturas. Atento a los avances de las comunidades religiosas y otras organizaciones. A la creación de los nuevos autores comunitaristas de origen anglosajón, de los partícipes del humanismo cívico, de la socioeconomía, del personalismo. Todo esto con el aporte de nuestros clásicos Maritain, Mounier, Teilhard, Castillo y otros. Con una práctica democrática en la toma de decisiones y con un cumplimiento de sus acuerdos por parte de todos. Con una vida comunitaria y fraterna. Con una vocación de Encuentro con mayúscula.

¿Cuáles serían esos ejes programáticos?

Bueno, eso deberá dialogarse entre quienes tomen este camino. Por mi parte, diría la defensa, promoción, mejora y profundización de la democracia siempre. El respeto irrestricto de los derechos humanos en todo tiempo y lugar. La construcción permanente de la justicia social. La visión de una economía que articule crecimiento y equidad. Para eso favorecer los cambios por la vía de las reformas. Creo fervientemente en la norma personalista de la acción, esto es todo lo que hagamos y propongamos, primero y antes que todo debe tener presente el efecto y la consideración en las personas. Ninguna estructura o instrumento puede o debe subordinar a la persona. Partiendo por el estado y el mercado. Todo esto en la propuesta de un nuevo centro humanista y reformista.

¿Hay un acuerdo para juntarse en el futuro con figuras DC que ya se fueron?
No. No hay ningún acuerdo.

¿No es evidente que junto a usted se pudiera ir más gente?
No sé.

¿Esta renuncia supone un retiro de su participación en la esfera pública?
No. Mi compromiso con lo social y lo público forma parte de mi vida

¿Cómo será su relación con el gobierno de Sebastián Piñera? 
De oposición democrática, constructiva y propositiva, colocando siempre por delante el país. Esto significa que si hay un proyecto malo, obviamente hay que rechazarlo. Si hay un proyecto que puede ser mejorado…, trabajar en mejorarlo. Si hay un proyecto que es estupendo hay que apoyarlo. Uno no debe ser una oposición en que niegue la sal y el agua. Si viene un proyecto del gobierno y yo antes de mirarlo voy a decir que lo rechazo, me parece hasta una falta de patriotismo.

¿Usted está disponible, por ejemplo, para asumir un cargo de gobierno?
No.

¿Cómo ha sido para usted este proceso de reflexión?
Durísimo. Mi proceso de discernimiento ha sido largo y doloroso. ¡Son tantos años de militancia! ¡Tantos recuerdos y tareas compartidas con tantos camaradas! Recuerdo la capacitación permanente de nuestros jóvenes, los liderazgos de Frei Montalva, Bernardo Leighton, Jaime Castillo, Radomiro Tomic y Patricio Aylwin, cuya partida la estamos recordando en estos días. Los amigos que tengo, con muchos de los cuales nos formamos juntos. Amigos de ayer y los nuevos de hoy. Esta ha sido la decisión más dura y triste que me ha tocado vivir en política.

¿Hay algo que les quiera decir a quienes seguirán en la DC?

Que la amistad y el cariño no desaparecerán nunca. Que compartimos la misma historia. Que siempre podrán contar conmigo para construir una sociedad mejor más humana y solidaria. Y les quiero dar las gracias.

sábado, 26 de agosto de 2017

Carlos Aníbal Larraín Peña.-a


(Santiago, 18 de noviembre de 1942) es un abogado y político chileno. Durante ocho años (2006-2014) ejerció como presidente del partido centroderechista Renovación Nacional, y desde 2011 hasta 2014 fue senador de la República (suplente de Andrés Allamand) por la Región de Los Ríos. Anteriormente había sido concejal por la comuna de Las Condes, y alcalde suplente entre 1999 y 2000, en reemplazo de Joaquín Lavín.
Ingresó a estudiar a la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica de Chile, titulándose en 1967. Al año siguiente se licenciaría en Economía y Derecho de los Seguros en la Universidad de Lovaina, Bélgica.

Tras ejercer varios años como abogado, comenzó su carrera política a mediados de los años 1990 como concejal de Las Condes, comuna en que era alcalde Joaquín Lavín. Al suceder en el cargo a este último, se destacó principalmente en ordenar los gastos (Las Condes es una de las comunas con mayores recursos de Santiago) y sobre todo en el área social y urbanística. Se le reconoce como el principal gestor de la remodelación urbana del Barrio El Golf.​ Desde el año 2000 retoma su cargo de concejal, siendo reelecto en 2004 con la primera mayoría.

En 2003 fue electo vicepresidente de finanzas de Renovación Nacional. Larraín se presentó como candidato a la presidencia de su partido, disputando el cargo junto a Carlos Cantero -quien retiraría su candidatura- y a Pedro Sabat. La elección se realizó el 27 de mayo de 2006, siendo elegido con el 64% de las preferencias de los miembros inscritos en el partido. Asumió como Presidente de Renovación Nacional en mayo de 2006 en reemplazo de Sergio Diez. En la elección municipal de 2008, fue el concejal más votado a nivel nacional.
Carlos Larraín fue director del Consorcio Nacional de Seguros S.A. hasta que asumió su cargo en el Senado.
En marzo de 2011 es designado senador por la Circunscripción 16 de Los Ríos, que Andrés Allamand deja vacante tras ser llamado por el Presidente de la República Sebastián Piñera a integrar el gabinete ministerial en reemplazo del renunciado titular de Defensa, Jaime Ravinet.

En 2014 dejó la presidencia de Renovación Nacional tras ocho años en el cargo, al no presentarse a la reelección. Su sucesor es Cristián Monckeberg.

sábado, 5 de noviembre de 2016

Diego Portales.-a


(Santiago de Chile, 1793 - Cabritería, Chile, 1837) Político chileno. Defensor de los intereses del clero y de la oligarquía terrateniente, dirigió los asuntos de Estado desde un segundo plano, a la sombra del presidente Joaquín Prieto. Redactó la Constitución de Chile, promulgada en 1833. De carácter conservador, la Constitución reforzaba el poder ejecutivo, establecía el catolicismo como religión oficial, abolía la esclavitud y declaraba la igualdad formal ante la ley. Desde su cargo de ministro, fue el principal dirigente del país entre 1830 y 1837.

Biografía

Perteneciente a la aristocracia criolla, fue uno de los 23 hijos que tuvieron José Santiago Portales Larraín (director de la Real Casa de Moneda) y María Encarnación Palazuelos Acevedo, fervorosos patriotas ambos. Tras la batalla de Rancagua (1814), los realistas deportaron a José Santiago a Juan Fernández, y María Encarnación fue ingresada en un convento.
Diego Portales, sin embargo, se mantuvo más bien indiferente ante las luchas emancipadoras, pues la política aún no le interesaba. Estudió humanidades en el Colegio Carolino y en 1813, cuando el Instituto Nacional abrió sus puertas por primera vez, fue alumno hasta su clausura en el mes de octubre de 1814. Su padre lo convenció para que estudiara leyes, y alcanzó a estar un año en esa carrera, pero al poco tiempo ingresó a trabajar en la Casa de Moneda como ensayador de metales.
A finales de 1818 se casó con su prima Josefa Portales y Larraín, quien fallecería junto a su hijo en 1821. A raíz de ello se sumió en una crisis mística que casi lo llevó al sacerdocio, y se hizo penitente, visitando las iglesias diariamente. No volvería a casarse, pero mantuvo una larga relación con la limeña Constanza de Nordenflycht, hija del sabio sueco.
En 1822 resolvió establecerse en Lima (donde se asociaría con el comerciante José Manuel Cea) y se embarcó para El Callao. Permaneció en Perú durante dos años y regresó a Chile con una buena posición económica. También había cambiado su carácter taciturno y triste por otro alegre; ahora era un hombre acaudalado, galante, bien vestido y amigo de los saraos y tertulias.
En 1824, la sociedad Portales Cea contrató con el gobierno el estanco del tabaco, a cambio del cual esta sociedad se hacía cargo del servicio de empréstito que se había contratado en Inglaterra. Sin embargo, el negocio fue un fracaso. Esta circunstancia lo convenció de que sin orden público ni autoridad honrada sería imposible desarrollar actividades económicas ni obras de progreso material o cultural, sobre todo teniendo en cuenta que el país acababa de salir de una larga guerra de Independencia.
De esta manera, sin proponérselo, se constituyó el grupo político de los estanqueros, al cual se agregaron, además de los colaboradores inmediatos en el negocio del estanco, Diego José Benavente, Manuel Gandarillas y Manuel Rengifo, todos hastiados por la situación de desorden y desgobierno reinante desde la abdicación del Bernardo O'Higgins (1823).
También fundó dos periódicos que apoyaban y difundían sus teorías políticas conservadoras: El Vigía en Valparaíso, y en Santiago El Hambriento, desde el cual se criticaba la gestión del gobierno pipiolo. Poco a poco fue convirtiéndose en el líder de los estanqueros. En sus ideas se vieron reflejadas las aspiraciones de diversos políticos conservadores que, en 1830, derrotaron a las fuerzas liberales en la batalla de Lircay.
La noche del 3 de abril de 1830, durante una tertulia en la casa del vicepresidente José Tomás Ovalle, se supo de las excusas de Mariano Egaña para ocuparse del miniserio del Interior y de Benavente para el de Guerra. Portales, irritado, se hizo cargo de diversos ministerios (Interior, Relaciones Exteriores, Guerra y Marina) y se convirtió en la figura política más poderosa del país.
Diego Portales emprendió una tarea que cambió el mundo de la política existente hasta entonces. Visualizó cuáles eran las fuerzas con las que debía contar: una aristocracia cansada y temerosa después de una anarquía prolongada, la Iglesia católica y los militares de Concepción. Desde otra perspectiva afianzó la presidencia de la República, que debía reemplazar al rey y a la corona española. Creía en un gobierno impersonal, basado en principios y no en personas.
El estado de derecho fue un pilar en su política; todos estaban sujetos a la ley, no importando el cargo que se ejerciera. Contó con grandes juristas como Andrés Bello y Mariano Egaña. Disolvió todos los elementos que pudieran atentar contra el orden, dio de baja a 136 jefes y oficiales del ejército eliminando el militarismo, terminó con los funcionarios públicos ineficientes, con políticos pipiolos y con reaccionarios; y fue en definitiva el ideólogo de la Constitución de 1833.
Durante el gobierno de José Joaquín Prieto fue ministro interino de Guerra y Marina (el 17 de enero de 1831) y en propiedad (el 22 de marzo de 1831). A mediados de 1832 renunció a su puesto de ministro y fue nombrado gobernador de Valparaíso y comandante general de marina. En 1835 volvió al gobierno, ocupando la cartera del Interior y Relaciones Exteriores (9 de noviembre de 1835), y de Guerra y Marina (21 de septiembre de 1835). Ejerció además la cartera de Justicia, Culto e Instrucción Pública interinamente (1 de febrero de 1837) y fue elegido senador (1837-1846).
Mientras tanto, en Bolivia, Andrés de Santa Cruz iniciaba una atrevida política de intrigas en Argentina, Chile y Perú, cuyo objetivo era formar una federación bajo su mandato. Portales organizó una tenaz resistencia formando un ejército. La guerra contra la Confederación PeruBoliviana, que provocó en el país una reacción de descontento, fue declarada el 28 de diciembre de 1836. Y aunque Chile finalmente ganó la contienda, el 3 de junio de 1837, cuando estaba pasando revista a la tropa en Quillota, Portales fue hecho prisionero por el coronel José Antonio Vidaurre; tres días más tarde Santiago Florín, capitán e hijastro de Vidaurre, lo llevó engrillado a un sector llamado Cabritería y lo hizo asesinar de seis balazos.
Tal crimen espantó al país. Los culpables fueron castigados, pero el efecto más importante de su muerte fue el de popularizar la guerra contra la confederación. Diego Portales es sin duda una de las figuras políticas más interesantes con que ha contado la historia de la República chilena; su obra, no obstante, ha sido recientemente revisada por historiadores que han presentado visiones controvertidas respecto a su acción política y a su legado.

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