LA POLÍTICA LINGÜÍSTICA EN COREA DEL NORTE. ¿LA LENGUA AL SERVICIO DE LA IDEOLOGÍA? Xavier Boltaina Bosch
Profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona. Profesor ad honorem de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona.
1.- Planteamiento.-
El idioma y, por extensión, la política lingüística, ha sido tradicionalmente un arma específica ideológica en los países comunistas o socialistas de partido único. En el caso de Asia, ello ha sido mucho más intenso, como lo acredita la política lingüística de países como la Republica Popular China, Laos, Vietnam, Camboya –en la época de los khmers rojos-, Myanmar y por supuesto también la formalmente denominada República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte) –en lo sucesivo, RPDC-. En el caso de la RPDC, por los demás, se da un factor añadido, cual es que comparte idioma con Corea del Sur, pero con políticas lingüísticas diferentes, como apuntaremos en este resumen y la comunicación definitiva. Por razones fundamentalmente de política y geoestratégica, la RPDC está siendo, en los últimos años, punto de referencia diaria en los medios de comunicación. Razones internas, como la posible sucesión de su actual máximo dirigente, aparentemente enfermo de gravedad desde 2008, y la sempiterna crisis con Corea del Sur y el problema de la nuclearización de la RPDC suponen que en el eje de los conflictos internacionales, Corea del Norte sea un elemento a destacar.
En este documento, tenemos como voluntad plantear cual es la actual política lingüística de la RPDC, en un primer momento, y a continuar desarrollar comparativamente los puntos de conexión o lejanía con las políticas lingüísticas que otros países asiáticos de la zona, y con sistemas de cierta similitud en el presente o en el pasado, han tenido en relación a la política lingüística. Queremos remarcar que la importancia de los dos apartados se deriva del hecho que siendo la RPDC un país fuertemente ideologizado, la política lingüística no se escapa de este referente, por lo que una reflexión sobre el idioma coreano en la RPDC no puede llevarse a cabo sin un análisis del posicionamiento político del país, a través de la ideología Juche. Esto es, ideología y lengua van de la mano en la RPDC.
2.- La política lingüística en la RPDC.
En este documento queremos poner en evidencia que la política seguida en la RPDC tiene unas particularidades específicas que merecen un tratamiento singular y que no pueden fácilmente asimilarse a otros países de ideología o sistema ideológico próximo. Al respecto, queremos destacar los siguientes aspectos:
a) la RPDC, como hemos señalado, es un país muy homogéneo en cuanto a lengua y étnia.
Las fuentes oficiales cifran la homogeneidad en el 99%, si bien quizá el porcentaje más adecuado sería alrededor del 90% según algunas fuentes universitarias, aunque con muchas dudas pues no hay datos contrastables. La minoría es fundamentalmente china y una muy pequeña comunidad japonesa, que no creemos que en total alcance el 10 por ciento como podría deducirse. Constitucionalmente se reconoce a la lengua coreana como patrimonio a salvaguardar frente a “y se proclama su desarrollo en función de las necesidades de la RPDC en cada momento”1, aunque no se le reconoce formalmente como lengua oficial ni en la Constitución ni en Ley específica, si bien la realidad del país no lo requiere, al ser, de hecho la lengua oficial, como es el caso de la enseñanza, donde el coreano es idioma único desde la enseñanza preescolar hasta la Universidad. Textualmente, el art.54 de la Constitución afirma que “El Estado protege nuestra lengua de todo tipo de políticas que intenten eliminar el idioma nacional y la desarrolla conforme a requerimientos modernos”. Queremos destacar, al respecto, el carácter claramente “combativo” de la Constitución; no es extraña en absoluto una opción decidida a favor del coreano, pues lo mismo sucede en países no ya asiáticos sino europeos occidentales (desde Francia a Islandia, por citar dos ejemplos de lenguas numéricamente importantes o casi insignificantes). Lo que si es más destacable es el sentimiento de persecución que se desprende de la expresión “políticas que intenten eliminar el idioma nacional”, lo cual, habida cuenta el carácter absolutamente monolinguístico de la sociedad coreana en la parte norte, debe interpretarse, a nuestro juicio, como una clara reminiscencia histórica de la ocupación japonesa. Pese a ello, el texto constitucional actual es mucho menos militante que la redacción inicial de la Constitución de 1972, en donde se atribuía al Estado la preservación del coreano frente a la política de destrucción perseguida “por los imperialistas y sus lacayos” (antiguo art.46)2 Por tanto, el art.54 creemos debe interpretarse en clave histórica, al no existir en estos momentos ningún peligro ni tan siquiera leve para la expansión y desarrollo pleno del coreano en la RPDC.
b) el idioma coreano, es una lengua aislada, que forma por si mismo una sola familia, la “coreana”, aunque existen diversas variedades dialectales, como es el “munhwaeo” (o “phyongandoeo”), que es la lengua oficial de la RPDC, frente al “phyojunmal” (o “kangwondo”), que ha resultado la oficial en Corea del Sur, aunque no son las únicas3, si bien aunque diferencias mínimas pero siendo las más destacadas las referidas a las variedades referidas entre la RPDC y Corea del Sur. En cualquier caso, en el Norte y en el Sur, el idioma es un elemento poderoso de identidad nacional.
c) la política lingüística de la RPDC se ha basado desde 1948 en un nacionalismo muy mucho más acendrado, frente al Sur, que no ha restringido el recurso a palabras chinas, por ejemplo.
La RPDC ha estilizado la lengua, imponiendo palabras de origen coreano sobre términos o palabras chino-coreanas o de origen inglés. Ese proceso de supresión de la influencia china, más allá de factores de facilidad en la reducción del analfabetismo, es correlativo al asentamiento de la ideología jucheana en la RPDC, pues el conocimiento de la ortografía china y sus caracteres asumía unos tintes propios de castas privilegiadas. Para la RPDC, la “purificación lingüística” fue una opción política4, prohibiéndose a partir de 1949 por parte de Kim Il Sung el uso de ideogramas chinos, salvo excepciones muy específicas.
d) la ideología Juche, oficial en la RPDC, acoge, por tanto, una vertiente lingüística.
En primer término, la variedad de Pyongyang se ha asumido como lengua oficial frente a la versión de Seúl. Se dio paso a una “revolución lingüística” cuanto menos hasta la década de los 60 del pasado siglo XX, que supuso un proceso progresivo hacia el alfabeto Hangul. Los datos contrastados de la época parecen acreditar que la oposición a esta política comportó acusaciones públicas de actitudes reaccionarias y burguesas. Por otro lado, el propio Kim Il Sung anunció públicamente la posición sobre la lengua en 1966 en un discurso5, que se basó en dar al dialecto de Pyongyang el rango de “lengua cultivada”6 propia del país, al ser la ciudad “capital” y “cuna” de la Revolución.
e) tal “lengua cultivada” deviene fruto, a juicio de los dirigentes de la RPDC, no de una imposición autoritaria sino de una evolución histórica, fundamentalmente frente al intento de aniquilación lingüística propiciada por Japón y al señalar la “lengua cultivada” como “la forma más perfecta de la lengua” coreana7, destacando que el léxico del coreano de la RPDC ya se enriqueció en la lucha revolucionaria anti-japonesa, al crearse expresiones y vocablos económicos y políticos propios del nuevo sistema político.
f) la política de purificación en la RPDC se acentuó en la década de los 70, al sustituirse vocablos japoneses y chinos por otros calificados de “coreanos puros”, basándose en cinco principios fijados por el propio Kim Il Sung.
a) la no necesidad de sustituir vocablos coreanos si tal palabra se percibe como tal origen; b) la recomendación de sustituir el vocablo chino por el coreano, si es sinónimo; c) evitar tal sustitución si entre chino y coreano no hay sinonimia; d) si un vocablo chino o de otro idioma no es comprensible fácilmente, y no existe equivalente coreano, debe procederse a la invención de uno propio en la RPDC y finalmente e) la sustitución de cualquier palabra no deseable por un equivalente coreano. Todo ello ha supuesto la búsqueda de vocablos que fueran extractable de los diferentes dialectos nacionales para encontrar un término equivalente en coreano –para soslayar los de origen chino- e incluso resucitando términos desaparecidos en el uso cotidiano, en algún supuesto siglos antes.
g) en cuanto a los caracteres, también la ideología ha jugado un papel importante, aunque con alguna modulación.
En 1948 se decidió modificar la ortografía, suprimiéndose de forma total los caracteres chinos, si bien posteriormente se aceptó un conocimiento muy limitado de unos 300 vocablos chinos, como “símbolos ortográficos extranjeros” orientados en su conocimiento a una futura unificación de las dos Coreas.
h) esta política ha supuesto una diferencia entre la política del Norte y el Sur.
Puede calificarse de éxito la política de la RPDC hasta el punto que los lingüistas consideran que ha habido un cambio radical del vocabulario en la parte norte de Corea, como acredita que los resultados hechos públicos en 1968 por el “Comité sobre la lengua nacional”, al concretar unas 50.000 palabras nuevas, aunque la asunción de las mismas fue lenta y obtuvo frutos a partir de la escolarización de los niños y su incorporación al aprendizaje. Se ha hablado así, en opinión del lingüista surcoreano Park Namsuk, de una política hipernacionalista e incluso chovinista en cuanto al purismo de la RPDC en relación al coreano, frente al Sur, que no ha adoptado tal dirigismo lingüístico.
i) ello no ha impedido, sin embargo, que el aprendizaje de lenguas extranjeras haya quedado soslayado.
Al contrario, en la RPDC se puede aprender lenguas europeas como el inglés, francés, ruso, español, así como también japonés, árabe o chino, siendo aquel primero el mayoritario. El aprendizaje del inglés se ha reforzado, no sólo entre los estudiantes sino también en las Fuerzas Armadas –recordemos que la política de Songun, de predominancia de la política militar, es básica en la RPDC-, si bien no parece que en general que el nivel de conocimiento de esta lengua franca alcance en absoluto los standarts que goza en Corea del Sur.
j) finalmente, queremos referirnos a otras referencias tangenciales que la Constitución efectúa a la lengua coreana, de menor importancia pero que deben ser destacadas.
En primer lugar, el apartado primero del actual art.1658 según el cual “la justicia se administra en idioma coreano”, conjugado con el apartado segundo en virtud del cual “los extranjeros pueden usar su idioma materno ante los tribunales”, previsión plenamente lógica lo que no impide establecer que como tal lengua coreana es la lengua del Estado, en todos sus ámbitos (Parlamento, leyes, administración de justicia y Administración Pública). No obstante, para clarificar el alcance del art.165.2, a nuestro juicio no parece configurar con un carácter bifronte: acaso como un derecho para el ciudadano “extranjero” pero fundamentalmente como una herramienta necesaria para facilitar el procedimiento judicial, pues la dificultad de la lengua coreana hace casi imposible de localizar extranjeros sometidos a juicios en la RPDC que tengan un dominio suficiente para su defensa ante los jueces y tribunales.
3.- Las políticas linguísticas en países socialistas y comunistas de partido único en Asia. Una breve aproximación.
Creemos que se puede destacar que la concomitancia ideológica con otros países no ha implicado necesariamente similitud de política lingüística. Los elementos a enunciar son los siguientes:
a) la RPDC goza de una casi absoluta homogeneidad lingüística, lo que no sucede en otros países de sistema parecido. En este sentido se afirma desde la lingüística occidental que Corea del Norte y del Sur serían acaso países étnica y lingüísticamente prácticamente homogéneos en cuanto al idioma coreano y a las diferentes étnias o poblaciones existentes. En este sentido, no hay reproches a la RPDC de relevancia en cuanto a su política lingüística, lo que no sucede en otros países de la zona, como es la muy próxima República Popular China. Por citar un ejemplo, en Myanmar se localizan alrededor de un centenar de lenguas y aún así, el mayoritario idioma birmano es hablado sólo por el 75 por ciento de la población (el término “sólo” es relativo, por supuesto, dada la pluralidad de idiomas y étnias del país); el porcentaje de uso del idioma nacional es mayor en el caso de Camboya o Vietnam (alrededor del 85%), pero mucho más reducido en Laos con un 58%. El caso de China merece una consideración propia por extensión y población y las cifras son altamente complejas.
b) no es extraño que la lengua predominante en cada país de régimen comunista no sea constitucionalmente reconocida como tal (Vietnam), pero la práctica –al igual que en la RPDC- deviene así, como es la enseñanza en vietnamita, único idioma vehicular. En otros casos, sin embargo, sí que se fija constitucionalmente a la lengua predominante como la oficial, caso de Laos (art.75 de la Constitución de 1991). En todo caso, aunque no citada formalmente en la Constitución, entendemos que la expresión “nuestra lengua” e “idioma nacional” del art.54 pueden llevarnos a concluir que como tal idioma coreano está claramente referenciado en el texto constitucional.
c) formalmente se acepta en algunos países la enseñanza de las lenguas de etnias minoritarias, como sucede en Vietnam, sin perder el vietnamita carácter oficial de la lengua del Estado9. El vietnamita es la única lengua aceptada en la vida institucional, pero se permite el derecho al uso de otra lengua en las comunicaciones informales o en casa. En el caso de Laos, constitucionalmente se reconoce la igualdad entre los diferentes grupos étnicos10 Por el contrario, en los regímenes más autoritarios, caso actual de Myanmar, la imposición del birmano es represiva y se deniega los derechos de las minorías, siendo el birmano el único idioma de enseñanza en todos los niveles educativos, si bien el sistema está fuertemente desestructurado y en estado lamentable en cuanto a la educación11, y por el carácter de dictadura militar sin base ideológica clara, calificada de “narcodictadura”; la comparativa con la RPDC no es destacable, pues si bien el régimen político de Corea del Norte es monolítico, no debe enfrentarse ni a una situación de degradación de la educación ni tampoco a imposición manu militari del coreano a la población, al darse tal homogeneidad.
d) un supuesto quizá más relevante sería la comparativa de la RPDC con el régimen de los khmers rojos en Camboya (formalmente denominada en aquella época Kumpuchea Democrática) de 1975-1979. El objetivo del régimen genocida de los khmers era crear una sociedad comunista agraria autosuficiente, lo que se aleja también por completo de la RPDC, dado que Camboya acabó siendo un régimen genocida, al asesinarse el 20 por ciento de la población de manera consciente y buscada. Para los khmers rojos no hubo un problema de idioma, no tanto porque hubiera una profunda homogeneidad –como es en la RPDC- sino porque el genocidio se inició con el asesinato de todas las minorías étnicas –chinos, laosianos y, muy especialmente, vietnamitas- En la “Kampuchea Democrática” se impuso la lengua khmer a todos los camboyanos, se intentó eliminar completamente el francés en todos los ámbitos y se masacró cualquier veleidad lingüística étnica y sólo en estos momentos puede afirmarse que transcurridos más de 30 años del fin del genocidio, otros idiomas fruto de la colonización –como el francés- han vuelto a alcanzar cierto protagonismo, si bien sustituidos progresiva y aceleradamente por la nueva lengua franca mundial, el inglés.
e) en resumen creemos que la política lingüística en la RPDC tiene unas connotaciones difícilmente comparables a otros países de la zona de ideología similar, fundamentalmente por la muy clara homogeneidad étnica y lingüística de Corea del Norte.
El idioma no ha supuesto por ello, según los datos con que hemos trabajado, un problema para el gobierno y si bien puede afirmarse que en la defensa del coreano de Pyongyang el Estado ha sido extraordinariamente militante, no pueden acreditarse graves problemas en ello, máxime cuando los ciudadanos de Corea del Sur indican que pese a la evolución diferenciada del idioma en el Norte y el Sur durante los últimos 60 años, la comunicación es perfectamente posible, por lo que tampoco dentro del territorio de la RPDC se dan dificultades. Y en cuanto a ese “nacionalismo” en relación al idioma, no creemos que sea una particularidad intrínseca de los coreanos del norte, pues en muchos otros países del mundo, incluido los de la Europa Occidental, podemos localizar procesos de purificación y nacionalización de la lengua de tintes iguales o parecidos a los de la lejana –desde Europa- Corea del Norte.
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