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jueves, 2 de enero de 2020

El Reino Unido y el Brexit.-a

La Reina Isabel II y el Príncipe de Gales, durante la apertura estatal del Parlamento
 en la Cámara de los Comunes en Londres.
Querido Martín 

Es interesante un comentario de la prensa publicado por  La Mirada del Lector de La Vanguardia, sobre la separación del reino unido de la  Unión Europea, el articulo dice los siguiente: 
Resido en Reino Unido desde febrero de 2016, en la ciudad de Gloucester, Inglaterra, ejerzo de auxiliar de enfermería en una residencia de mayores. No es el trabajo con el que soñé, pero no me da ni más ni menos que lo que siempre quise, sueldo para pagar lo inevitable y para viajar, tiempo libre y perspectiva. Mucha perspectiva”.
Así se presenta español, residente en reino unido, escritor Lázaro Caldera, que ha querido compartir su experiencia ante la prensa.

El testimonio de Lázaro llega en un momento de especial incertidumbre, después de la victoria electoral del primer ministro británico  Boris Johnson, en la cámara de comunes de Reino Unido, ya que facilita su plan político para salir de la Unión Europea el 31 de enero del 2020.
“No puedo empezar esta reflexión, mitad análisis, mitad experiencia personal y opinión, tras muchas lecturas y estudios, sin decir que comentar en poco tiempo y espacio la cuestión del Brexit es casi imposible”.
“En tres años, sin embargo, creo que he tenido tiempo suficiente de ver y entender muchas de las singularidades del país y sus habitantes, para leer y documentarme, y espero que eso me sirva al menos para que el intento no quede en desastre”. dice  escritor Lázaro Caldera.

Nación Constituida 

Conviene recordar don Martín , siempre que se hable de cualquier tema referente al Reino Unido, que esta nación está constitutiva por  cuatro países que son  Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, cada una fuerte particularismo histórico, jurídico,  de tradiciones y cultura propia. Históricamente, la preponderancia de Inglaterra en la unión,  ha sido total, a todos los niveles, pero sobre todo cultural, económica, jurídica y políticamente. 
Resulta difícil nombrar algún rasgo británico que no sea propiamente inglés y a la vez que se asocie con la imagen de Reino Unido. Por tanto, la escasa visibilidad que tienen el resto de nacionalidades en el imaginario cultural e icónico de lo que conocemos como “cultura británico” es un reflejo muy ilustrativo de cómo Inglaterra es sin duda el núcleo de la identidad británica, sede de su monarquía, capitalidad, gobierno y motor económico de toda la nación, proceso que se inicia con la romanización de la isla y tiene un amplio desarrollo posterior, sobre todo desde el siglo XVI.

Inglaterra

Inglaterra nunca se ha sentido muy segura formando parte de la Unión Europa, básicamente porque fue durante siglos una potencia imperial mundial que compitió, sobre todo con grandes potencias europeas de su época, como fue España, Francia y Alemania.

Consciente de su poderío e independencia,  creó una identidad cultural que les hizo, y de alguna forma aún les hace creerse dueños del mundo o al menos con pleno derecho a serlo, idea que alcanzó su máximo expresión durante el reinado de reina Victoria, en la mayor parte del siglo XIX.
No es hasta el siglo XX y pasadas ambas guerras mundiales cuando el espíritu imperial y prepotencia decaen en inglaterra, solo una mezcla inteligente de propaganda política, audaces tratos comerciales y uso del deporte como herramienta socializadora mantienen vertebrados todos los territorios que eran  del Imperio británico.

En este contexto, la sociedad británica ha evolucionado a lo largo del siglo XX hasta que se llegó, quizá a finales de los años 80, a una ruptura social intergeneracional fruto de varios años de decadencia económica e incapacidad por parte de las generaciones que vivieron los últimos años del Imperio a adaptarse a la globalización y todo lo que ésta trajo consigo”, dice el escritor Lázaro Caldera.
“Se llegó a un punto de no retorno en que una parte de la sociedad, entrada en años y heredera nostálgica de aquellos años dorados de poderío militar y colonial, tenía que convivir con una juventud que, poco a poco, entraba en contacto e importaba identidades e iconos culturales que no eran británicos”.

Era una juventud británica que se adapta a la aldea global, en contraposición a una población madura que se aferraba a sus valores culturales y morales ingleses, que por otra parte parecían estar sucumbiendo.

El norte y sur de Inglaterra 

“La economía del norte, industrial y agraria, era incapaz de competir frente al sur, turístico y canalizador del arte y de las nuevas tendencias globales y culturales, teniendo a Londres como máxima expresión del nuevo concepto de “polis”, multicultural, globalizadora, principio y fin de la nueva expresión de la condición humana”.
“El gobierno y gestión de Lady Thatcher no hizo sino ahondar aún más en las divisiones sociales históricas, con la particularidad de que en, contraposición a otros estados europeos, el sur británico era próspero frente al norte”.
Lázaro Caldera

La brecha norte-sur de Inglaterra era una realidad absoluta. Inglaterra, y por consiguiente Reino Unido, ya no era una potencia militar e imperial que exportaba valores, se había convertido, definitivamente, en un emporio donde se mezclaban e intercambiaban todas las manifestaciones identitarias y culturales del mundo.

Y no toda la sociedad fue ni es capaz de digerir esa idea. En este contexto, el desarrollo cultural y social que se dio en los 90 y principios del nuevo milenio han tenido como consecuencia un discurso político tenso y dividido entre los principales partidos, alejado de la clásica idea de consenso que suele imperar en la visión que de la política británica se tiene en el exterior, teniendo como máximos exponentes el debate en torno a la guerra de Irak y los acuerdos de paz en Irlanda, que no contentaron a todos aunque aseguraron el fin de la violencia”.
Los conservadores capitalizan históricamente el voto tradicional y de los rangos de edad más altos, mientras que los laboristas mandan entre los más jóvenes y en los territorios, sobre todo del norte inglés, más afectados por la crisis de la industria y la minería a finales de los 70 y mediados de los 80”.
 Lázaro Caldera

Referéndum

Ex primer ministro británico David Cameron, en su afán por mantener unido el partido conservador, entre facciones pro y contra de unión europea, lanzó la idea para el referéndum de pertenencia a la UE consciente de que una parte de su partido, y él mismo, empezaba a ver peligrar su posición frente al laborismo y los nuevos partidos surgidos tras la crisis, que hizo aumentar las tensiones territoriales y reabrió el debate unionista en Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

El problema de la campaña a favor del Brexit fue el uso indiscriminado de noticias y datos falsos, como el hecho de que Europa hubiese planteado la entrada de Turquía en la Unión y los supuestos riesgos que conllevaba, la capitalización del miedo irracional a la emigración, cuando está demostrado ampliamente que la inmigración extracomunitaria es mayor que la europea, y por supuesto, el delito de apropiación de datos personales de miles de ciudadanos para beneficio político, hecho éste sin aparentes consecuencias penales para quiénes lo autorizaron”.
“De la campaña a favor de la permanencia, qué se puede decir, a la posición ya débil del exprimer ministro Cameron se unió la ambigüedad reiterada de Jeremy Corbyn, líder de una izquierda que en sintonía con sus hermanas europeas parece haber encontrado más rentabilidad política en la lucha feminista y climática que en la tradicional representación de la clase trabajadora, que a la postre les devolvería el favor en las últimas elecciones”.
Del resto de partidos conviene señalar únicamente a los nacionalistas escoceses y republicanos irlandeses, únicos vencedores que verían sus frutos en los últimos comicios”.
 Lázaro Caldera

Conclusión  

La victoria electoral de conservadores de Johnson, provocara la salida oficial de Reino Unido de Unión Europea, pero alentara los movimientos separatistas de Escocia, y menor medida de  Gales e Irlanda, Es muy probable que Escocia se separe de Reino Unido, ya que mayoría de población  quiere ser parte de la Unión Europea, para recibir subsidios de esta entidad supranacional, ademas fuerte particularismo como país. 



 "Global Britain" que Reino Unido prepara para después de abandonar la UE

"Cuando salgamos de la Unión Europea, habrá enormes oportunidades en todo el mundo. Y Reino Unido será una fuerza para el bien".
Esta frase, del ministro de Exteriores, Dominic Raab, sintetiza parte de la imagen que los gobiernos conservadores liderados por Theresa May y Boris Johnson han promovido para enfrentar la era post-Brexit.
Con un país profundamente polarizado, este viernes 31 de enero  2020  Reino Unido abandonó la Unión Europea luego de más de tres años de enfrentamientos internos y crisis políticas que han dejado un país fracturado.

Creado como un eslogan para contrarrestar la idea de que la salida del bloque significa aislamiento, la narrativa de una "Global Britain" apunta a impulsar al país como líder mundial, idea que los más críticos consideran como una "nostalgia colonialista".


Boris Johson lo explicó en su primer discurso como jefe del gobierno como la idea de recuperar el "papel natural e histórico" de su país como "emprendedor, que mira hacia el exterior y que es verdaderamente global, generoso y comprometido con el mundo".

Una influencia diplomática, comercial, militar y cultural, según ha quedado plasmado en documentos oficiales que se refieren a lo que sería el nuevo rol del país en el contexto global, guiado por "los valores del libre comercio, la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho internacional".

La economía post-Brexit

Parte del pensamiento económico detrás del Brexit es que la salida del bloque liberará a Reino Unido de las supuestas restricciones que significaba pertenecer a la Unión Europea.
Uno de los grandes beneficios de salirse de esta "jaula", según la visión gubernamental, es que el país contará con la libertad de negociar acuerdos comerciales con todo el mundo.

"Queremos ser buenos vecinos europeos y bucaneros del libre comercio mundial", dijo Raab al esbozar la visión de "Global Britain".

Una influencia diplomática, comercial, militar y cultural, según ha quedado plasmado en documentos oficiales que se refieren a lo que sería el nuevo rol del país en el contexto global, guiado por "los valores del libre comercio, la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho internacional".
La economía post-Brexit
Parte del pensamiento económico detrás del Brexit es que la salida del bloque liberará a Reino Unido de las supuestas restricciones que significaba pertenecer a la Unión Europea.
Uno de los grandes beneficios de salirse de esta "jaula", según la visión gubernamental, es que el país contará con la libertad de negociar acuerdos comerciales con todo el mundo.

"Queremos ser buenos vecinos europeos y bucaneros del libre comercio mundial", dijo Raab al esbozar la visión de "Global Britain".

"Debería negociar un acuerdo comercial preferencial con EE..UU. y, al mismo tiempo, buscar acuerdos comerciales con países con los que EE.UU. no los tiene", apunta.

"Eso convertiría a Reino Unido en un atractivo centro para los negocios en el mercado estadounidense".

"Debería negociar un acuerdo comercial preferencial con EE..UU. y, al mismo tiempo, buscar acuerdos comerciales con países con los que EE.UU. no los tiene", apunta.

"Eso convertiría a Reino Unido en un atractivo centro para los negocios en el mercado estadounidense".

Debido a estas circunstancias, apunta, el país debería diseñar su estrategia nacional teniendo cuenta ese nuevo escenario.
"Global Britain" y su política exterior
El gobierno de Boris Johnson ha delineado algunas directrices para reinstalar la posición de Reino Unido en el tablero del poder global.
Entre ellas, su ministro de Exteriores ha planteado que el país seguirá siendo un miembro destacado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, por sus siglas en inglés), "asegurando que la alianza pueda enfrentar nuevos desafíos por delante".

En relación a los conflictos actuales, ha responsabilizado a Irán por sus "acciones desestabilizadoras" y al gobierno ruso por "no respetar el derecho internacional".

En relación a Hong Kong, Raab ha manifestado que apoya "su derecho a protestar pacíficamente" y que alienta el diálogo de todas las partes.
Como causas globales, el canciller Raab ha dicho que el país demostrará su "liderazgo mundial sobre el cambio climático y defenderá los derechos humanos básicos".
A pesar de estas afirmaciones puntuales, algunos analistas critican que el gobierno no cuenta con una verdadera estrategia para materializar su visión de "Global Britain" tras el Brexit.

Sophia Gaston directora de Investigación de Arena, unidad de análisis del Instituto de Asuntos Globales de la London School of Economics, argumenta que el eslogan es uno de los pocos elementos consistentes que se han mantenido en la narrativa de May y Johnson en los últimos tres años y medio.

Sin embargo, no está claro a qué se refiere exactamente.

"Cuando se revele, Global Britain será el marco central en torno al cual se unirán todas nuestras asociaciones y actividades internacionales, y establecerá el tono de nuestro propósito diplomático, militar y estratégico y la expresión de nuestros valores", le dice Gaston a BBC Mundo.
"El gran desafío para Reino Unido es definir su rol global en un momento en que el orden mundial está experimentando cambios", señala Gaston.
Otros expertos, como Mehdi Boussebaa, profesor y codirector del centro de investigación International Business and Enterprise de la Escuela de Negocios de la Universidad de Glasgow, piensan que la narrativa detrás del Global Britain es un concepto equivocado.
"Es una mala idea imperialista", le dice a BBC Mundo.
El tema, argumenta, tiene múltiples raíces, siendo una de ellas la "melancolía postcolonial que ha afectado al país desde la pérdida de su imperio".
¿Al borde del acantilado?
Por lo pronto, con la salida de la Unión Europea comienza una etapa de difíciles negociaciones comerciales con el bloque.
"Las empresas aún enfrentan el riesgo de un Brexit al borde del acantilado a fin de año, dado el poco tiempo disponible para negociar una futura relación comercial entre Gran Bretaña y la Unión Europea", advirtió esta semana Michel Barnier, el negociador del bloque para este asunto.
Michel Barnier, negociador de la Unión Europea, advirtió que existe poco tiempo para negociar.
La Unión Europea "nunca, nunca, nunca" pondrá en riesgo la integridad del mercado único del bloque a la hora de negociar un acuerdo comercial con Reino Unido, apuntó. Aunque la salida oficialmente sea este viernes 31 de enero, el país seguirá en el mercado único, aunque solo sea durante el período de transición que termina a fines de este año.

Es por eso que las negociaciones durante los próximos meses serán a contrarreloj, mientras que la materialización del "Global Britain" puede tomar años o décadas. Si es que alguna vez llega a concretarse.

sábado, 9 de noviembre de 2019

Los 30 años caída del muro de Berlín y fracaso del socialismo.-a

Querido don Martín 


El día de hoy hace tres décadas, el jueves 9 de noviembre de 1989, ocurrió lo impensable, cayó el Muro de Berlín; que fue el comienzo de la división del mundo en bloques ideológicos y fin de la guerra fría.
Nosotros como meros espectadores, somos los afortunados, tenemos la vivencia de este momento trascendental en la historia de la Humanidad, vimos el proceso completo de la caída de los regímenes del socialismo real, que gobernó viejo continente y varias regiones del mundo.
El hecho mas importante fue la caída de la URSS, que fue un colapso espectacular, que en su momento dejó perplejos a muchas personas, incluyéndome a mí, y cuyas consecuencias se siguen sintiendo hoy en día. 
Don Martín ¿Cómo fue que el Imperio Soviético, vasto y poderoso, se desplomó tan rápida e inesperadamente hace tres décadas? 
¿Cómo fue que el bloque socialista, con semejante influencia política, ideológica, económica y tecnológica a nivel mundial, que marcó buena parte de la historia del siglo XX, dejó de existir casi de un día para otro?

La respuesta que yo pienso don martín es la siguiente: 
El origen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas se remonta al año 1917, cuando la revolución bolchevique de octubre derrocó al gobierno provisional, que reemplazo al régimen zaristas y estableció un Estado socialista en los territorios que habían pertenecido al antiguo Imperio Ruso.
En 1922, nace la URSS, formado por republicas nacidas de la desintegración del imperio ruso. Si bien en sus orígenes la Unión soviética intento ser una sociedad democrática y socialista, el régimen terminó escogiendo el camino del autoritarismo, que se consolidó con la llegada al poder de José Stalin, a mediados de la década de 1920. 
La organización política y económica de la URSS, establecía que las regiones y las nacionalidades que formaban la Unión estarían representadas en un parlamento federal conocido como Soviet Supremo, y participarían en gobierno. Pero en la práctica todas las decisiones importantes, estaban en manos del Partido Comunista de la unión soviética y, más precisamente, de un pequeño grupo de dirigentes, el Politburó, que gobernaba el partido y el Estado.
Bajo el liderazgo de Stalin el Estado Soviético comenzó a controlar cada aspecto de la vida política, económica, cultural y social de sus habitantes. Aquellos que se oponían a sus medidas eran arrestados y enviados a campos de trabajo (los "Gulags"), o ejecutados. Tras la muerte de Stalin en 1953, los líderes soviéticos denunciaron la brutalidad de sus políticas, pero el Partido Comunista continuó dictando el destino del país.
El autoritarismo y la centralización de la Unión Soviética derivaron en una burocracia gigantesca, que extendió sus tentáculos por todos los rincones del territorio y todos los aspectos de la vida de sus habitantes. "La Unión Soviética acabó siendo un Estado sumamente ineficiente", según los economistas.
La centralización y la burocracia impactaron, a su vez, en el sistema económico. En la base de la Unión Soviética estaba la idea del economista y filósofo Carlos Marx, de la socialización de los medios de producción, distribución e intercambio. Esto significó que la economía de este enorme país fue dirigida por medio de los llamados planes quinquenales, que establecían metas para todas y cada una de las actividades productivas. La fuerza laboral, que alcanzó 150 millones en el ocaso de la Unión Soviética, se dedicaba mayormente a la industria y en mucho menor medida a la agricultura y servicios.
Stalin había dirigió un fuerte proceso de industrialización, y los principales sectores eran el petróleo, la siderurgia, química, madera, minería, procesamiento de alimentos, automotriz, aeroespacial, electrónica, telecomunicaciones y defensa.
Sin embargo, la Unión Soviética perdió con Estados Unidos la competencia por la hegemonía económica mundial. El Producto Bruto Interno (PIB) del bloque comunista, formado por la URSS y sus satélites, fue de US$2,6 billones a fines de los 80, apenas la mitad de lo que logró su rival occidental, los Estados Unidos.

"Estaba claro que las políticas económicas estaban fallando. La tasa de crecimiento estaba declinando desde fines de los años 50", dice el profesor de economía Archie Brown, de la Universidad de Oxford.
Con los problemas económicos surgió un mercado negro de productos, controlado por la mafia y los contrabandistas. Economista Brown añade que, debido a los problemas económicos, se redujo la expectativa de vida de los hombres (hecho vinculado por muchos observadores al excesivo consumo de alcohol) y aumentó la mortalidad infantil, los índices demográficos de la URSS, mostraba que vida de población estaba decayendo y disminuyendo, comparado con demás países. 
A su vez, el estancamiento llevó al fuerte crecimiento del sector informal y del mercado negro. "En determinado momento los jerarcas debieron reconocer que la Unión Soviética necesitaba urgentes reformas económicas", completa Brown.
Deseo de reforma de la población soviética 
Con los años, el nivel general de instrucción de los soviéticos fue mejorando y millones de personas se sumaron a la educación superior y obtenía una educación general. Si bien el Estado restringía los contactos con el mundo exterior, estos individuos empezaron a tener un mayor conocimiento del mundo que los rodeaba. "Los profesionales bien educados terminaron convirtiéndose en un grupo social significativo e influyente", explica Archie Brown.
"Estaban abiertos a la liberalización que vendría luego, a mediados de la década de 1980, de la mano del reformista Mijaíl Gorbachov", completa.
Reforma frustrada
Según Brown, si bien los factores anteriores contribuyeron al desplome de la URSS, no alcanzan por sí mismos para explicar el fenómeno. Para él, si hay una causa determinante en el desplome de la URSS, ese es el propio Gorbachov: llegó al poder como un transformador del sistema soviético, pero acabó siendo su enterrador.

Cuando se convirtió en secretario general del Partido Comunista de la URSS en marzo de 1985, lanzó un dramático programa de reformas. Había heredado una economía estancada y una estructura política ineficiente e insostenible.
La "Perestroika" (o reestructuración) consistía en relajar el control del gobierno sobre la economía soviética. Gorbachov y sus grupos de colaboradores pensaban que la iniciativa privada impulsaría la innovación, de modo que les permitió a individuos y cooperativas ser propietarios de negocios por primera vez desde los años 20. Además, promovió las inversiones extranjeras en las empresas soviéticas. Y les concedió a los trabajadores el derecho a huelga para exigir mejores salarios y condiciones laborales.
Mientras que "Glasnost" (apertura, transparencia) consistía en eliminar los resabios de la represión estalinista, tales como la prohibición de obras de autores como George Orwell y Alexander Solzhenitsyn, y darles más libertades a los ciudadanos soviéticos.
Se liberó a presos políticos, y a los medio de comunicación  se les permitió publicar artículos críticos hacia el gobierno. Se instauraron elecciones legislativas y por primera vez agrupaciones políticas ajenas al Partido Comunista pudieron participar en los comicios.
Al final del gobierno de Gorbachov la escasez de productos y las filas para conseguirlos se volvieron un verdadero problema. La democratización fue celebrada. Pero las reformas para introducir la economía de mercado tardaron demasiado en dar frutos, el retraso provocado por la economía socialista en la URSS, era enorme, existiendo un subdesarrollo y atraso tecnológico enorme.
Hubo aumentos de precios, racionamiento y filas interminables para conseguir productos que escaseaban. Los soviéticos se mostraron cada vez más frustrados con el gobierno de Gorbachov.
Derrumbe de la URSS
La grave crisis económica y política de la URSS, obligo a Gorbachov abandonar la costosa carrera armamentista que tenía con los Estados Unidos, y, además, retiran las tropas soviéticas de Afganistán, donde combatían desde 1979, y redujo la presencia militar y política en Europa Oriental.
Estas políticas acabaron con la Guerra Fría y con los gobiernos comunistas de los países satélites de la Unión Soviética en Europa. Lo que, a su vez, e involuntariamente, acabó dándole el tiro de gracia a la Unión Soviética. La primera revolución ocurrió en 1989 en Polonia, donde el movimiento sindical no comunista Solidaridad de Lech Valesa logró que se celebraran elecciones libres y llegó al gobierno. Ese mismo año cayó en Alemania el Muro de Berlín, el gran símbolo de la división Este-Oeste, y en Checoslovaquia la "revolución de terciopelo" depuso al gobierno comunista. En Rumania el levantamiento se tornó violento: fusilaron al líder comunista Nicolae Ceaucescu.
"Cuando polacos, checos y otros países bajo influencia soviética consiguieron manejar sus asuntos, esto tuvo un efecto desestabilizador en la propia URSS", le explica Brown. La política no intervencionista de Gorbachov y los problemas económicos soviéticos encendieron la mecha de los movimientos independentistas en las repúblicas marginales de la Unión soviética. Los Estados bálticos (Estonia, Lituania y Letonia) fueron los primeros en romper con Moscú. Luego se separaron, Bielorrusia, la Federación Rusa y Ucrania, que crearon la Comunidad de Estados Independientes.
El líder reformista también enfrentó una fuerte oposición de la línea dura del Partido Comunista, que intentó derrocarlo en 1991. Este levantamiento fracasó gracias a las muestras de apoyo popular y al respaldo del líder ruso Boris Yeltsin. Con todo, Gorbachov renunció al cargo el 25 de diciembre de ese año y al día siguiente se firmó la declaración oficial de la disolución de la Unión Soviética.
En su discurso de despedida, el ultimo líder de la URSS reconoció: "El viejo sistema colapsó antes de que el nuevo comenzara a funcionar".

Como conclusión don Martín, el árbol soviético, estaba podrido por dentro, Gorbachov trato reparar el tronco, pero era imposible, el árbol cayo al final, el viento de reforma lo tumbo. 

Consecuencia 

A tres décadas después caída del muro, don Martín, la Unión Soviética y el bloque del Este es historia; el gran perjudicado de este hecho histórico es rusia, una gran potencia en lento declive, económico, social y político.
La cultura rusa, dejó ser importante a nivel mundial; las naciones sucesoras de la unión soviética, y los países del este de Europa han promovido sus lenguas nacionales y su cultura local, esto ha fomentado la disminución del conocimiento del idioma y la cultura rusa, inclusive en muchos países existen fuertes sentimiento anti ruso. En los países ex soviéticos de Asia central abandonaron el alfabeto ruso, y han implantaron el alfabeto latino, para distanciarse de la influencia rusa que duro un siglo y medio.
La economía de Rusia es una economía mixta de mercado de ingresos medio altos, cuyas características actuales provienen en gran medida de las grandes reformas de fines del siglo XX, cuando se privatizó la mayor parte de la industria y la agricultura rusas, aunque el Estado mantiene la propiedad en áreas estratégicas de la economía, especialmente en sectores relacionados con defensa y energía. En 2018 era la sexta mayor economía del mundo en términos de paridad de poder adquisitivo y la duodécima en términos nominales. 
Como país más grande del mundo, su vasta geografía es determinante para su actividad económica, ya que algunas fuentes señalan que el país posee más del 30% de los recursos naturales del mundo, con un valor total estimado por el Banco Mundial en 75 billones de dólares, estando considerado una superpotencia energética. En efecto, Rusia depende para impulsar la mayor parte de su economía y crecimiento de los ingresos obtenidos de la venta de energía, al poseer gran cantidad de petróleo, gas natural y metales preciosos, que además representan la mayor parte de sus exportaciones. Posee las mayores reservas probadas de gas natural con diferencia y es uno de los tres principales productores y exportadores de petróleo del mundo. 
Otro de sus principales pilares es una grande y sofisticada industria militar, capaz de diseñar, fabricar y exportar equipos militares de alta tecnología, es de hecho el segundo mayor exportador de armas, solo después de Estados Unidos, gracias a las ventas al extranjero de aviones, sistemas de defensa aérea, barcos y submarinos. Aunque tecnológicamente no puede competir con Estados Unidos.


Como conclusión don Martín la revolución rusa, y el régimen soviético arruinaron a Rusia, como potencia económica y política; a comienzo del siglo XX, Rusia era una de las economías más potencialidad del mundo, los economistas pensaban que iba superar a Europa occidental y los Estados Unidos a mediados del siglo XX; ahora 2019 es un país explotador de materias primas, con grandes masas de su población viviendo en la pobreza, y una élite, los oligarcas, disfrutando de la riqueza. La falta de esfuerzos en la modernización de las infraestructuras, el mal endémico en el país de la corrupción generalizada y el envejecimiento son también problemas estructurales de su economía.
El Socialismo fracasó completamente en Rusia.



A 30 años de la caída del Muro de Berlín: aún hoy, un trago amargo para los rusos
 03/11/2019 - 
Clarín.com


Cuando cayó el Muro de Berlín, la Unión Soviética dio un paso al costado, dejando que el gobierno comunista de Alemania Oriental se desmoronase y aceptando prontamente la unificación alemana. El presidente ruso Vladimir Putin ​lamenta hoy la inocencia de los líderes soviéticos de entonces que despejó el camino para la expansión de la OTAN, la alianza militar occidental, hacia el este. Lo llamativo es que muchos en Rusia comparten esa visión y consideran que tras la caída del Muro y la reunificación de Alemania, Moscú trató de lanzar una nueva era de cooperación con Occidente y fue engañada por las potencias occidentales.
El presidente soviético de entonces Mijaíl Gorbachov alentó a los líderes comunistas del centro y el este de Europa a que siguiesen sus pasos y adoptasen reformas liberales, y no hizo nada por ayudar a los gobiernos que empezaban a caer ante la presión de fuerzas democráticas. En 1989, sectores reformistas tomaron el poder en las naciones del bloque soviético y pusieron fin a cuatro décadas de gobierno comunista.
La velocidad con que se produjo el cambio sorprendió al propio Gorbachov. El exlíder soviético dijo en una reciente entrevista que vio con buenos ojos los cambios democráticos en Alemania Oriental y en otras naciones del bloque, pero que no anticipó que el Muro de Berlín caería tan rápidamente. “No solo nosotros. Nuestros socios de Occidente tampoco esperaban que la historia se moviese a tanta velocidad”, afirmó al diario Izvestia.
Los incidentes y las grandes manifestaciones contra el muro comenzaron el 4 de noviembre de 1989, y a la mañana siguiente Gorbachov convocó al politburó del Partido Comunista para analizar la respuesta soviética. “El politburó decidió por unanimidad que había que descartar el uso de la fuerza. Algunos sin duda querían ‘restaurar el orden’ con los tanques, pero no dijeron nada en ese momento”, señaló Gorbachov.
Pavel Palazhchenko, quien era intérprete de Gorbachov por entonces, contó que “cualquier otra decisión hubiera acarreado consecuencias muy graves, podría haber sido el principio de un desastre”. En ese momento, la Unión Soviética tenía más de 300.000 soldados y unos 12.000 tanques y vehículos blindados en Alemania Oriental.
“Podrían haber cerrado toda la frontera con sus tanques, pero permanecieron en sus cuarteles”, relató Vladislav Zubok, experto en la historia soviética de la School of Economics de Londres. “La conducción soviética tenía claro que era imposible volver a poner la pasta en el tubo. Había comenzado una nueva era”, agregó.
Nikolai Andreyev, quien era coronel del ejército soviético en Alemania Oriental, recordó que se sintió aliviado al ver que los soviéticos no trataban de sofocar el alzamiento por las armas. “Me alegré de que todo se diese pacíficamente, sin un conflicto militar, sin tiros ni derramamientos de sangre”, manifestó.
La propia Unión Soviética atravesaba por un tumultuoso período de cambios internos. Sectores reformistas liberales del nuevo Parlamento querían poner fin al monopolio del poder por parte del Partido Comunista (PC) y movimientos proindependentistas ganaron rápidamente terreno en las repúblicas soviéticas. La prensa soviética, transformada por la apertura de Gorbachov, informó libremente acerca de la caída del Muro de Berlín.
“Estaba seguro de que nuestras unidades militares no tomarían medidas radicales. Las políticas de Gorbachov lo garantizaban”, dijo Vyacheslav Mostovoi, quien cubrió la caída del muro para la televisión estatal soviética.
Tras la caída del muro, Gorbachov aceptó que se entablasen negociaciones aceleradas sobre la reunificación de Alemania y, para sorpresa de muchos en Occidente, aceptó también su incorporación a la OTAN. Le dijo a Izvestia que “eliminé toda fuente de tensión en el centro de Europa” y ayudó a mejorar sustancialmente las relaciones con Alemania.

En Rusia actual, no obstante, muchos siguen pensando que Gorbachov traicionó a Alemania Oriental, un firme aliado soviético, e ignoró intereses vitales de Moscú. Entre ellos figura Putin, quien acusó al viejo líder soviético de confiar inocentemente en las promesas occidentales de que la OTAN no trataría de incorporar a países del bloque soviético, sin firmar compromiso alguno.
“Gorbachov se equivocó”, dijo Putin. “Es necesario documentar las cosas en la política. Él lo único que hizo fue hablar del tema y pensó que con eso estaba cocinado”. Gorbachov respondió que hubiera sido absurdo exigir a Occidente un compromiso escrito de que ningún miembro del Pacto de Varsovia -la alianza del bloque soviético- se incorporaría a la OTAN porque eso hubiera equivalido a dar por desaparecida la alianza militar liderada por los soviéticos, mucho antes de que dejase de existir formalmente en julio de 1991.
Mientras el Kremlin negociaba la reunificación de Alemania, la Unión Soviética comenzó a desmoronarse en el marco de una fuerte crisis económica y de agitación política. El país se quedó sin reservas y el Kremlin no podía pagar sus cuentas, lo que dejaba a Gorbachov en una posición negociadora débil. “La Unión Soviética estaba en crisis y no pudo negociar desde una posición de igualdad con Occidente”, explicó Zubok. Los problemas económicos continuaron tras la ruptura del bloque soviético en 1991 y Rusia dependió mucho de la ayuda financiera de Occidente en la década del 90’. En los años siguientes, poco pudo hacer el Kremlin para evitar la expansión de la OTAN, que incorporó a Polonia, Hungría y la República Checa en 1999.
La expansión de la OTAN hacia el este fue vista en Rusia como una prueba de sus intenciones hostiles, lo que alimentó un sentimiento antioccidental. “Esa desconfianza en Occidente sigue vigente”, sostiene Konstantin Kosachev, quien preside la Comisión de Asuntos Extranjeros de la Cámara alta del Parlamento ruso. Occidente, afirma, ansioso por declararse victorioso en la Guerra Fría, dejó pasar una oportunidad de construir un mundo más seguro. “La Unión Soviética y Rusia decidieron poner fin a la confrontación con Occidente y empezar a cooperar. Pudo haber sido una situación en la que todos salían ganando, pero para ello las naciones occidentales debieron haber sido mucho más sabias y generosas”, afirma Kosachev.

domingo, 20 de octubre de 2019

Los disturbios de santiago por el alza del metro de Santiago.-a



 Querida martín 

He tenido "la suerte" , o la mala suerte, de tener la vivencia de las protestas en la ciudad de Santiago, durante el mes de octubre de 2019, la llamada "Revolución de los 30 pesos" o "Santiagazo" producida en la capital. En esta urbe cada 50 años ocurre una protesta o motín urbano, las anteriores cronológicamente fueron "La huelga o mitin de la carne", que​ fue una serie de protestas que se realizaron en Chile durante octubre de 1905 por el alza de los impuestos a la carne;   La Batalla de Santiago (o los "sucesos del 2 de abril") fue el nombre que se le dio a las protestas celebradas los días 2 y 3 de abril de 1957, producido por la crisis económica durante el Gobierno de Carlos Ibañez.



La causa inmediata de la crisis de Octubre, en estos sucesos fue el alza en la tarifa del sistema público de transporte, que entró en vigor el 6 de octubre de 2019. Centenares de estudiantes se organizaron para realizar actos de «evasión masiva» en el Metro de Santiago. Con el paso de los días, el número de evasores aumentó y se registraron incidentes dentro de las estaciones del ferrocarril subterráneo. La situación se agravó el 18 de octubre, cuando progresivamente fueron cesadas las operaciones de toda la red subterránea por el enfrentamiento de la multitud con Carabineros. En la noche  se realizaron protestas masivas en distintas ciudades del país, y pasada la medianoche del 19 de octubre, el gobierno de Sebastián Piñera decretó el estado de emergencia en las comunas del Gran Santiago, y el toque de queda a partir de la noche del sábado 19. La situación se extendió pocas horas después a otras cinco regiones del país, incluyendo así las cinco mayores áreas metropolitanas chilenas.



De acuerdo a varios analistas, las protestas se han caracterizado por ausencia de líderes y la incorporación, en distintos niveles, de un amplio espectro social, desde la clase baja a la media alta.​ Aunque la causa inmediata puede atribuirse al alza tarifaria del transporte público, las concentraciones populares pronto expusieron sus causas mediatas: el alto costo de la vida (hasta 2019 Santiago es la segunda ciudad más onerosa de Latinoamérica),​ bajas pensiones, precios elevados de fármacos y tratamientos de salud, y un rechazo generalizado a toda la clase política y al descrédito institucional acumulado durante los últimos años.


Tanto por el nivel de daño a la infraestructura pública, el número de manifestantes y las medidas adoptadas por el gobierno, las protestas han sido catalogadas como el «peor malestar civil» ocurrido en Chile desde 1989.​ Hasta el momento se han identificado 20 personas fallecidas, principalmente por incendios y enfrentamientos con militares.

El gran objeto de destrucción de estas protestas fue el metro de santiago, que tuvo daño por 350 millones de dólares por estaciones dañadas por los vándalos.






Alameda, los destrozos por los  disturbios 

El protagonismo de la bandera mapuche en la gran marcha, un símbolo político de las protestas.

En esta protesta, se desterraron las banderas rojas, por la bandera pueblo mapuche, que representa a varios sectores de sociedad de santiago, como bandera de la protesta.

Bandera mapuche, creada 1992

En las marchas y cabildos abiertos han ocupados los espacios públicos del país, y en todos
 los escenarios la bandera Mapuche ha sido protagonista, ¿a qué se debe este hecho?

El historiador mapuche, Claudio Alvarado Lincopi sostiene que las banderas son un elemento a considerar para el futuro. 
 “¿Qué significa esa apropiación? ¿Es únicamente sacar la bandera y ya, o debe escalar hacia la posibilidad a que -particularmente el pueblo mapuche- tenga autodeterminación política? Yo creo que ese es el salto ahora. Tiene un contenido ahora que puede ser profundo ¿Cómo llenamos de propuestas ahora? Creo que ahora el pueblo chileno se está abriendo a la posibilidad que los pueblos indígenas podamos tener autodeterminación política y recuperación territorial, así como avanzar hacia una sociedad plurinacionalidad. Ese es el desafío actual”, reflexiona.
bandera mapuche
Por su parte, la profesora de la Universidad de Chile,  Verónica Figueroa Huencho, cree que este fenómeno puede ser una oportunidad.

“Cuando hablan de cuáles deben ser los pilares del cambio social, los pueblos indìgenas no pueden estar fuera, por lo tanto, se convierte para nosotros en una posibilidad de instalar la demanda. Creo que también ha tenido un simbolismo muy potente esta imagen en la Plaza Italia con la bandera mapuche en la cima, tiene un significado tanto simbólico como de recuperar de un territorio. Me parece que más que nunca esas banderas, tiene un poder político como creo que no lo había tenido de antes, eso ha sido no porque lo hayan levantado las élites, sino porque lo levantó la gente”, dice la académica.

“Ando con la bandera porque soy mapuche. Chile recién sabe la represión que viven los mapuche hace mucho tiempo”, dice Jennifer Cuevas caminando por la Alameda hacia la concentración de Plaza Italia.

Históricamente el sector de la Plaza Italia de Santiago, ha sido  el centro de celebraciones y manifestaciones en la ciudad, y las marchas de octubre 2019 no han sido la excepción, es el corazón de las protestas. 












plaza Italia.
Tanto por el nivel de daño a la infraestructura pública, el número de manifestantes y las medidas adoptadas por el gobierno, las protestas han sido catalogadas como el «peor malestar civil» ocurrido en Chile desde el fin del gobierno militar.​ Hasta el momento se han identificado 21 personas fallecidas, principalmente por incendios a locales saqueados. El Instituto Nacional de Derechos Humanos ha identificado 1305 civiles hospitalizados durante el movimiento, mientras que ha cifrado en 4271 los detenidos.

Metro de santiago dañado, y centro de destrucción. 


daños vía publica. 


El Metro de Santiago es un blanco para los grupos anarquistas o violentos al menos desde el año 2014. Las campañas en redes sociales para eludir el pago de la tarifa del transporte existen desde entonces. Los escritos en los muros con la palabra “evade” también; algunas veces junto a símbolos como la A anarquista o expresiones de estos grupos como la “estrella del caos”. 

 Querido don martín , que lamentable por estado mental y anímico, no importa.



Ross Douthat: “Vivimos en una decadencia sostenible”

31/01/2021 

¿Somos víctimas de nuestro propio éxito?
 ¿Sólo podemos dar vueltas y vueltas sobre los éxitos del pasado, sin apenas dar pasos adelante que sean realmente innovadores? 

Así lo cree Ross Douthat (San Francisco, California, 1979), la voz joven y conservadora en las páginas de opinión del The New York Times en La sociedad decadente (Ariel). Las luces, según su análisis, escasean. Y todo mientras esperamos a “los bárbaros…”

Señala que vivimos en una “decadencia sostenible”, en una felicidad rodeada de declive económico, político, cultural y demográfico, porque se combina con una sociedad más o menos rica y con avances tecnológicos. ¿Cuánto tiempo puede vivir una sociedad así antes de estallar?
Las protestas y los disturbios del verano en EE.UU. y los de este mes sugieren que el mundo occidental puede estar en un momento más explosivo del que se pueda pensar, pero no sabemos en qué medida es una respuesta a la experiencia, singularmente loca, de la pandemia y en qué medida volverá la estabilidad decadente en el 2021. El experimento es novedoso, aunque habrá más respuestas cuando la epidemia se diluya.

Si hablamos de decadencia, ¿estamos peor o mejor tras la inesperada crisis-shock del coronavirus?

La buena noticia es que la velocidad en el desarrollo de la vacuna es una prueba de que los avances científicos todavía son posibles y una muestra tal vez de que una nueva era de progreso tecnológico podría estar por venir. La mala noticia es que la respuesta política e institucional al virus, tanto en EE.UU. como Europa Occidental, ha sido incluso más ineficaz y esclerótica de lo que mi hipótesis de la decadencia me hace esperar. La peor noticia es que socialmente la era del confinamiento ha hecho mucho peores varias de las características de la decadencia: la huida a la realidad virtual o la decadencia del sexo, el matrimonio y la maternidad.

Los aztecas no esperaban los microbios europeos, tampoco los romanos y el París del siglo XVIII las plagas, y todos ellos colapsaron un concepto de sociedad, dice. ¿Es lo que está pasando con la covid?

No creo que esté al nivel del fin de la civilización de los aztecas o los incas, en especial porque Cortés y Pizarro no están, hasta donde se sabe, esperando entre bastidores. Pero una plaga no tiene que destruir una sociedad para cambiarla. Se puede ver en desastres como la peste de Cipriano o el terremoto de Lisboa, que son momentos clave de la historia. Este podría ser uno, aunque todavía no sabemos qué hay al otro lado de la puerta.

En su libro indica que los disturbios y los logros científicos (como el aterrizaje en la Luna, el mundo atómico, etc.) de los años 60 fueron vistos como un “punto de partida” más que un final, al contrario de lo que ocurre hoy con SpaceX y las nuevas tecnologías, por ejemplo. ¿Son sólo fuegos de artificio del progreso?

Space X puede ser un nuevo comienzo. Y espero que lo sea. Pero la gente se ha acostumbrado a las hazañas técnicas que deslumbran sin transformar el mundo y aún no sabemos si Elon Musk sólo deslumbra o es un verdadero transformador. Cuando miras a la era espacial de las décadas de 1950 y 1960, lo sorprendente es la confianza que tenía mucha gente en que a estas alturas ya viviríamos en el espacio y se habrían colonizado otros mundos. Que ninguna de las profecías se haya cumplido significa que las personas dudan de si poner demasiada fe en las innovaciones actuales por prometedoras que sean.

Otras Fuentes

Y eso le lleva de nuevo a la decadencia. ¿No queda viva ninguna ambición aunque utópica como para sacudirse de ésta y poder avanzar? ¿O toda vez que usted se define conservador cree que la salida está más en el pasado que en el presente o que en imaginar un futuro desconocido?
Pienso que los movimientos que alteran el futuro a menudo comienzan mirando al pasado. Mire los comienzos de la Europa moderna: el Renacimiento se inicia con artistas que miraban a los antiguos romanos y griegos, la Reforma con reformadores religiosos que miraban o al menos que imaginaban estar mirando a una iglesia pre-medieval. Espero que cualquier huida de la decadencia tome en serio el pasado y el futuro y se niegue a quedar aprisionada por el chovinismo presente.
Gramsci dijo que toda revolución necesita primero de una revolución cultural, y esto no es lo que parece estar pasando. ¿O si y lo está haciendo la cultura digital?
No estoy seguro de si Gramsci está en lo cierto. La “cultura” es en sí misma una cosa tan enredada que es difícil decir con certeza dónde debe comenzar un renacimiento. Y probablemente a veces el cambio cultural sigue al cambio científico o político en lugar de precederlo. En todo caso, no creo que la cultura digital, tal como ha evolucionado hasta ahora, presagie un renacimiento: ha creado un mundo de hinchas y pornografía dominado por unas pocas empresas y marcas dominantes, que se caracteriza por una mezcla de mediocridad y paranoia. Por ahora Internet es más enervante que inspirador.

Usa las películas para explicar nuestra época y argumenta que ahora no hay más filmes del tipo Braveheart sino que se producen otros, por dar aquí algún ejemplo, del estilo de los héroes de Marvel o secuelas de Avatar. ¿Qué significa?

No considero a Braveheart como un ejemplo de grandeza artística, pero es un ejemplo de una narrativa de Hollywood relativamente original a diferencia del reciclaje sin fin del universo Marvel, siempre con las mismas historias y temas adolescentes. Por una variedad de razones sociales y económicas, nuestra cultura pop está dominada por los productos culturales creados para la generación baby boom, sobre todo por La guerra de las galaxias y las películas de superhéroes. Es difícil hacer algo verdaderamente novedoso hasta que ese legado no se deje atrás.

Como católico, ¿cree que sólo la fe se escapa de esa sociedad tan decadente?

Las religiones pueden ser decadentes; mi propia Iglesia católica se siente así estos días. Pero la fe misma es, casi por definición, un escape de la decadencia porque apunta a un horizonte distinto para la vida humana que el de la era de la repetición y estancamiento. En ese sentido, la pérdida de la fe es a menudo una condición previa para la decadencia. Si eliminas de las personas la sensación de que la vida humana tiene un propósito, un significado más grande que ellos mismos, entonces se vuelve mucho, mucho más fácil aceptar el absurdo, la futilidad y la sensación de ir dando círculos en la política y la cultura. Salir de la decadencia probablemente requiere una recuperación de la fe, un sentido renovado de la comedia humana como una historia real en lugar de una sola cosa tras otra.

Otras Fuentes

También señala que las sociedades suelen tender a evitar las catástrofes aunque de alguna manera las necesiten para seguir adelante. ¿La guerra o el conflicto son así necesarios?

El conflicto de algún tipo es obviamente necesario. No se puede progresar si no se cuestionan las viejas ideas, si no se prueban las nuevas, y si los movimientos y las instituciones y las naciones no compiten entre sí. ¿Puedes tener un conflicto sin riesgo de guerra? Probablemente no. El camino para salir de la decadencia es peligroso, y no debe tomarse a la ligera. Pero el reino de la paz perpetua es casi inevitablemente un reino de letargo y estancamiento.

¿El asalto al Capitolio por el trumpismo puede considerarse como tal? ¿Es una revolución conservadora?

No: es más probable que se acelere la retirada del conservadurismo. La derecha estadounidense tiene poder político pero su poder cultural e institucional se está desvaneciendo. La era Trump ha empujado a las instituciones estadounidenses hacia la izquierda mientras deja a la derecha radicalizada, desventurada, atravesada por la paranoia y dividida internamente. El asalto al Capitolio no ha sido la señal de un movimiento preparado para tomar el poder, sino el signo de un movimiento en el camino del colapso social y epistemológico.

La pérdida de la fe es a menudo una condición previa para la decadencia

Mientras, China se expande en Hong Kong, tiene disputas por sus fronteras occidentales… ¿Es la señal de una sociedad vibrante, frente a un Occidente decadente? Usted incide en que todas las sociedades dinámicas y creativas fueron expansionistas.

China, obviamente, tiene confianza en sí misma y dinamismo. Se ve como una potencia en ascenso, de lo que las naciones occidentales carecen de forma visible. Se suponía que el coronavirus derribaría al régimen de Pekín y, en cambio, tras estrangularlo, han sido Europa y EE.UU. las que han terminado devastadas. Es un momento de expansión del poder chino, claramente, pero no está claro si China está realmente bien posicionada para superar a Occidente o si converge con nosotros.
 Tiene problemas demográficos más profundos incluso que los de Europa Occidental, es probable que sus tasas de crecimiento se estabilicen a la baja durante la próxima década antes de llegar a los niveles de riqueza de Japón o Corea del Sur, y su totalitarismo interno y su fanfarronería externa alejan a más aliados potenciales de los que gana. Los próximos diez años podrían ser un punto álgido para el expansionismo chino, si bien lo que hay detrás puede ser una decadencia con características chinas.


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