martes, 28 de julio de 2020

Los 80 años del llamado de De Gaulle a la resistencia.-a

Moneda de 2 euros conmemorativa 2020 para Charles de Gaulle.
El diseño de la moneda representa dos perfiles de Charles de Gaulle en dos momentos diferentes en su vida. El perfil en segundo plano muestra a Charles de Gaulle como General de los Ejércitos durante el llamamiento del 18 de junio o durante la liberación de París. El perfil en primer plano representa a Charles de Gaulle durante su segundo mandato presidencial que duró siete años. Las letras RF, abreviatura de República Francesa, aparecen integradas dentro de la composición, la Letra F se muestra dentro de una cruz de Lorraine, símbolo de la Francia libre elegida por el general de Gaulle en 1940. En la parte inferior figuran la marcas de ceca. En la corona circular figuran las doce estrellas de la Unión Europea.

Introducción

El presidente francés, Emmanuel Macron, visitó Londres para celebrar el aniversario del llamamiento del general Charles de Gaulle a la resistencia en 1940, en tiempos de guerra contra III Reich.
La visita del presidente Emmanuel Macron este 18 de junio de 2020, su primer viaje fuera de Francia desde la pandemia del coronavirus, marca el 80 aniversario del discurso por radio del general Charles de Gaulle a la nación francesa, en el que sentó las bases de la Resistencia.
La 'BBC' transmitió el discurso desde Londres el 18 de junio de 1940, poco después de la invasión nazi a Francia, y con la bendición del líder británico Winston Churchill .
Macron, que estuvo acompañado por el Príncipe Carlos y la Duquesa de Cornualles, otorgó la Legión de Honor, la distinción más alta de Francia, a la ciudad de Londres.
A su vez, Gran Bretaña otorgó medallas a cuatro combatientes de la Resistencia francesa:


Edgard Tupet-Thome, Daniel Cordier, Hubert Germain y Pierre Simonet, todos entre los 98 y 100 años de edad. No estuvieron presentes pero recibirán sus premios en Francia más adelante.
Los cuatro condecorados son los únicos titulares sobrevivientes de la Croix de la Libération (Cruz de la Liberación), un honor otorgado por De Gaulle a 1.038 hombres y mujeres que se distinguieron en la lucha por la liberación de Francia.

Desde el discurso radiado que inició la resistencia, el mito de De Gaulle no ha dejado de crecer en Francia

Se acercó al micrófono para comprobar que funcionaba y pronunció dos palabras, solo dos: “La France”. Después, leyó un discurso de cinco minutos. Y entró en la Historia.

El jueves 18 de junio, se cumplen 80 años del Llamamiento del 18 de junio de 1940. Charles de Gaulle, un militar semidesconocido de 49 años recién ascendido a general y apoyado por un puñado de fieles, se dirigió a sus conciudadanos desde los estudios londinenses de la BBC. Las tropas de la Alemania nazi habían entrado en París. El mariscal Pétain, al frente del Gobierno francés, había ofrecido el armisticio a los invasores. Francia estaba humillada. El discurso de De Gaulle —poco escuchado en su momento— fue la primera piedra de la resistencia y del mito gaulliano, lo que el historiador de Oxford Sudhir Hazareesingh describe como “la última gran religión laica nacional”.
“No hay que olvidar que De Gaulle es un autor, un escritor, un gran estilista”, dice el editor Jean-Luc Barré, quien participó en la edición de las Memorias del general en la prestigiosa colección literaria La Pléiade y escribió Devenir De Gaulle. 
“En el discurso hay un impulso al estilo de Victor Hugo, una forma de lirismo, un gran resplandor”, opina.

De Gaulle pertenece a un tipo particular de personajes: los que escriben la novela de su historia al mismo tiempo que la protagonizan; los que, todavía en vida, edifican su mito. El discurso de Londres fue el primer momento decisivo de la monumental novela gaulliana. El segundo ocurriría en 1958, después de años de exilio interior, con la fundación de la V República, el régimen presidencialista —o “monarquía electiva”, en palabras del historiador Michel Winock— que ha dado seis décadas de estabilidad a Francia y, al mismo tiempo, un sistema rígido y poco flexible.

“De Gaulle se ha convertido en una especie de símbolo de lo que la élite y el pueblo en general ven como la forma más idealizada de la política”, señala Hazareesingh, autor de In the Shadow of the General: Modern France and the Myth of De Gaulle.

Y De Gaulle es un ideal, tanto porque se considera que dedicó su vida a defender la nación francesa como porque se considera que encarna virtudes políticas como la determinación, la valentía, el rechazo a aceptar las injusticias, todo aquello que a los franceses les gusta pensar que representan”, prosigue.

Ya no existe un partido estrictamente gaullista o neogaullista, pero casi todo el espectro político se reclama de De Gaulle. Incluso Marine Le Pen, líder de Reagrupamiento Nacional, heredero del ultraderechista Frente Nacional —fundado por pétainistas y miembros de grupúsculos que atentaron contra el general por negociar la independencia de Argelia—, se declara gaullista. El miércoles dio un breve discurso en la isla de Sein, de donde zarparon marinos bretones siguiendo el llamamiento del general. El presidente francés, Emmanuel Macron, se desplazará a Londres para conmemorar la efeméride.
Barré, que se declara gaullista desde la adolescencia, previene contra la tentación de apropiarse de la herencia:

 “El gaullismo no es una ideología. Es un comportamiento, una exigencia que consiste en tener una cierta idea de los valores patrióticos y una capacidad de apertura al mundo”.
 Y remata: 


“El gaullismo no es un partido: es Francia. No es una cuestión de izquierdas o derechas, sino de unir con ideas fuertes a un país difícil de unir”.


Edgard Tupet-Thome

Edgard Tupët-Thomé, nacido Tupët le 19 de abril de 1920 en Bourg-la-Reine, es un soldado francés, compañero de la Liberación.

Gran Cruz de la Legión de Honor  ( 30 diciembre 2017)
Compañero de la Liberación (decreto del 17 de noviembre de 1945).
Croix de guerre 1939-1945 (6 citas).
Cruz Militar ( Reino Unido ).
Medalla del Rey al Valor en la Causa de la Libertad (Reino Unido)
Caballero de la Orden de Orange-Nassau ( Países Bajos )
Cruz de guerra holandesa.
Orden del Imperio Británico  (2020).

Nota: Falleció el  9 Septiembre 2020

 Daniel Cordier


Daniel Cordier, nacido en Burdeos el 10 de agosto de 1920 , es un luchador de resistencia francés, comerciante de arte e historiador.
Gran cruz de Legión de honor 

Compañero de la Liberación, 20 de noviembre de 1944; Canciller de Honor de la Orden de la Liberación desde 2017.
 Croix de Guerre 1939-1945 .
Orden del Imperio Británico (2020).

Nota: Falleció el 10 de agosto de 1920

 Hubert Germain

Hubert Germain , nacido el 6 de agosto de 1920 en París , es un francés miembro de la resistencia y político .

Gran Cruz de la Legión de Honor (31 de diciembre de 2017)
 Compañero de la Liberación ( 20 de noviembre de 1944)
Croix de guerre 1939-1945 .
Medalla de la resistencia Medalla de la resistencia francesa .
Orden del Imperio Británico (Civil) 

Nota: Es el ultimo miembro de Orden de la Liberación vivo.

 Pierre Simonet


Pierre Simonet , nacido el  27 de octubre de 1921 a Hanoi ( Indochina francesa ), es un militar y oficial francés.
Gran Cruz de la Legión de Honor (2019)
Gran Oficial de la Legión de Honor (2014).
Comandante de la Legión de Honor (1996).
 Compañero de la Liberación (27 de diciembre de 19454 )
 Croix de guerre 1939-1945 (7 citas).
Medalla de la resistencia francesa .
Medalla colonial.
 Orden del Imperio Británico (2020).

Nota: Falleció el 5 noviembre 2020

Llamamiento del 18 de junio
moneda conmemorativa de 70 años

El Llamado del 18 de junio es el nombre que recibe el discurso que el general De Gaulle pronunció en la BBC, la radio gubernamental británica, el 18 de junio de 1940 (grabado hacia las 18 horas, transmitido el mismo día a las 22.00 y retransmitido al día siguiente hacia las 16.00). Desde ese día, esta alocución radiofónica se cuenta entre las más célebres de la Historia de Francia.
Este discurso es un llamado a la resistencia del pueblo francés tras la derrota y la invasión por  III Reich aleman; supone igualmente una reacción a la petición de armisticio por parte del general Pétain, el 17 de junio de 1940.
En realidad el discurso del 18 de junio tuvo escaso auditorio, pero resultó fundador y emblemático, ya que permitió a Charles de Gaulle presentarse como el jefe de la Francia Libre, en oposición al régimen colaboracionista de Vichy.
El discurso del 18 de junio pasó casi desapercibido en Francia, donde la confusión y la desmoralización de civiles y militares alcanzaba su punto más grave, y pocos tenían interés en oír la radio inglesa en esas circunstancias. El posterior discurso del 22 de junio de De Gaulle (donde repite con otras palabras las ideas del Llamamiento original) tuvo más impacto popular pues para entonces el público francés ya sabía que el gobierno Pétain había capitulado ante Hitler mientras que De Gaulle en Londres postulaba todo lo contrario. La posterior condena a muerte emitida por la Francia de Vichy contra De Gaulle el 2 de agosto de 1940 terminó por cimentar en el público francés el carácter fuertemente simbólico del Llamado del 18 de junio.




Discurso 

Los jefes que desde hace varios años están al mando del ejército francés, han formado un gobierno. Ese gobierno, alegando la derrota de nuestro ejército, estableció comunicación con el enemigo para cesar los combates.

Por supuesto, hemos estado, y estamos hundidos por la fuerza mecánica, terrestre y aérea del enemigo.

Infinitamente más que su número, los tanques, los aviones, [y] la táctica de los alemanes nos hace[n] retroceder. Los tanques, los aviones, [y] la táctica de los alemanes han sorprendido a nuestros mandos, al grado de llevarlos a la situación en la que hoy se encuentran.

Pero, ¿se ha dicho la última palabra? ¿La esperanza debe desaparecer? ¿La derrota es definitiva? ¡No!

Créanme, a mí, que les hablo con conocimiento de causa y les digo que nada está perdido para Francia. Los mismos medios que nos han vencido pueden darnos un día la victoria.

¡Pues Francia no está sola! ¡No está sola! Tiene un vasto imperio de su lado. Puede formar bloque con el Imperio Británico que domina el mar y continúa la lucha. Puede, como Inglaterra, utilizar sin límites la inmensa industria de los Estados Unidos.

Esta guerra no se limita al triste territorio de nuestro país. Esta guerra no se decidió en la Batalla de Francia. Esta guerra es una guerra mundial. Todos los errores, todos los retrasos, todas los sufrimientos no impiden que haya, en el universo, todos los medios necesarios para aplastar un día a nuestros enemigos. Aplastados hoy por la fuerza mecánica, podemos vencer en el futuro con una fuerza mecánica superior. El destino del mundo está en juego.

Yo, el General De Gaulle, actualmente en Londres, invito a los oficiales y a los soldados franceses que se encuentren en territorio británico, o que ahí vinieran a encontrarse, con sus armas o sin ellas; invito a los ingenieros y obreros especialistas de la industria de armamento que se encuentren en territorio británico, a ponerse en contacto conmigo.

Pase lo que pase, la llama de la Resistencia Francesa no debe apagarse y no se apagará.

Mañana, igual que hoy, hablaré en la Radio de Londres.

Charles de Gaulle



"De Gaulle, el  mito nacional, sera el único recordado por  su gran labor, en la residencia francesa  y  la Francia libre durante segunda guerra mundial, contra los nazis."



 Charles De Gaulle
Charles André Joseph Marie De Gaulle

( Lille, 1890 - Colombey-les-Deux-Églises, 1970) Militar y político francés, líder de la «Francia libre» durante la Segunda Guerra Mundial y creador de la Quinta República. Nacido en una familia católica de clase media, siguió la carrera militar entre 1909 y 1912. Combatió en la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y luego fue destinado a auxiliar al ejército polaco en su guerra contra la Rusia soviética (1920). Hizo su carrera bajo la protección del general Philippe Pétain, que le promovió a cargos de responsabilidad antes de romper relaciones en 1938 por un asunto de plagio; sin embargo, De Gaulle ascendió con lentitud, pues se hizo notar como un joven ambicioso e indisciplinado, que criticaba las directrices de la defensa nacional y publicaba pretenciosos tratados de estrategia y filosofía militar.

Cuando en los inicios de la Segunda Guerra Mundial se produjo la invasión alemana de Francia (mayo de 1940), De Gaulle demostró cierta brillantez estratégica al mando de una unidad acorazada, pero no pudo evitar ser derrotado ante el avance arrollador de la «guerra relámpago» alemana. En aquel momento de derrota, sin embargo, obtuvo la doble victoria personal de ascender a general y acceder a un primer cargo en el gobierno (subsecretario de la Guerra) por su amistad con el nuevo primer ministro, Reynaud. Nada pudo hacer en aquel puesto, pues la derrota causó la caída del gobierno Reynaud, y su sucesor, Philippe Pétain, se apresuró a firmar la paz con Hitler y a aceptar la ocupación alemana de la mayor parte de Francia, estableciendo sobre el resto el régimen colaboracionista de Vichy.

De Gaulle se refugió en Londres, lanzando a través de la radio un llamamiento a los franceses para continuar la resistencia contra Alemania. Aunque carecía de apoyos, fue reconocido por Churchill como representante legítimo de la «Francia libre» ante los aliados. Hizo valer su liderazgo sobre los movimientos de resistencia del interior, al tiempo que lograba el control de algunas colonias francesas para contar con territorios y ejércitos propios que justificaran su papel en la guerra. Adoptó una postura intransigente en defensa de la dignidad e independencia de Francia, reclamando ser tratado en pie de igualdad por Gran Bretaña y Estados Unidos; ello dificultó las relaciones con los aliados, sobre todo con el presidente norteamericano Franklin D. Roosevelt, que desconfiaba del ambicioso general y de sus tentaciones autoritarias.

Fueron los americanos los que dejaron a De Gaulle al margen del desembarco aliado en el norte de África, sustituyéndole por el general Henri Giraud. Pero De Gaulle se impuso a Giraud como jefe del gobierno francés en el exilio, al reunir a su alrededor a representantes de los antiguos partidos (incluidos los comunistas) con sus promesas de restablecer la democracia e introducir mejoras sociales (1943).

Tras el desembarco de Normandía, De Gaulle se instaló en Francia al frente de un gobierno provisional de concentración (1944) y procedió rápidamente a afirmar el poder central y a depurar a los colaboracionistas. Recogió los frutos de la victoria aliada, consiguiendo para Francia el tratamiento de gran potencia que pretendía, al obtener una zona de ocupación en Alemania, así como un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Pero hubo de dimitir en 1946, en desacuerdo con la Constitución de la Cuarta República, en la que habría querido introducir un poder ejecutivo más fuerte frente a la insistencia de los demás partidos en la preponderancia democrática del Parlamento.

Desde entonces encabezó un movimiento de oposición que contribuyó a acentuar la inestabilidad política de la que acusaba a la Cuarta República. Al no obtener el triunfo electoral que esperaba, se retiró de la política en 1953, dejando sin embargo que sus partidarios mantuvieran vivo el movimiento «gaullista». La guerra de Argelia le permitió volver al poder: ante el avance del movimiento independentista, los partidarios de mantener la presencia francesa en Argelia dieron en 1958 un golpe de Estado con participación gaullista. Para evitar el establecimiento de una dictadura militar, los dirigentes de la República aceptaron llamar al gobierno al general De Gaulle, como pedían los sublevados. Con la oposición de la izquierda, obtuvo del Parlamento plenos poderes y el encargo de preparar una revisión constitucional.

La resultante Constitución de 1958 dio lugar a la Quinta República, que perdura en Francia hasta nuestros días; sus instituciones fueron hechas a la medida de De Gaulle y reflejan su pensamiento a medio camino entre la tradición republicana y el autoritarismo bonapartista: todo se centra en la figura del presidente, dotado de amplísimos poderes y elegido (por sufragio universal desde 1962) para un largo mandato.

El propio De Gaulle ocupó la presidencia desde 1958 hasta 1969; su labor se centró en recuperar el protagonismo internacional que correspondía a la «grandeza» histórica de Francia; la base para conseguirlo fue la estabilidad política creada por la Constitución del 58 y por su propia permanencia en el poder. Una vez liquidado el espinoso problema de Argelia (a la que concedió la independencia en 1962), intentó emancipar a Francia de la tutela norteamericana rompiendo la lógica bipolar de la «guerra fría»: dotó a Francia de armas nucleares, sacó al país de la estructura militar de la OTAN, vetó el ingreso de Gran Bretaña en la Comunidad Económica Europea y estableció relaciones con la China comunista.

Pero su conservadurismo en materia económica y social llevó al «mayo francés», un estallido de descontento obrero y juvenil que en 1968 amenazó los fundamentos de su régimen; intentó recomponerlo sometiendo a referéndum un proyecto de reforma constitucional, pero al ser derrotado en la consulta dimitió como presidente.

La Generación de la Guerra ha desaparecido.

Los combatientes de la segunda guerra mundial  que tenían 18 años en 1939, ahora tiene 100 años de edad, en su mayoría han desaparecido de la historia, ya son un recuerdo de la historia.   
Las personas que tiene recuerdo de la guerra deben haber nacido antes del año 1939, ahora deben tener mas 81 años; Los niños de la guerra, nacido en 1930, que tiene  recuerdo, tiene que tener  90 años.

lunes, 27 de julio de 2020

Pax Europaea.-a


"La Unión Europa, a logrado la paz en el viejo
 continente, desde la época romana, no ha reinado tanto." 


En 2012, la UE recibió el Premio Nobel de la Paz.

Introducción 


(por el término histórico Pax Romana, en español, Paz Europea, es el período de relativa paz experimentado por Europa en el período posterior a la Segunda Guerra Mundial, a menudo asociado sobre todo con la creación de la Unión Europea (UE) y sus predecesores. Después de la Guerra Fría, esta paz fue aún más evidente debido a la caída de las tensiones políticas.

Historia


Antecedente histórico importante es la Paz romana, en latín   "Pax Romana" , que es una expresión en latín utilizada para referirse al largo periodo de estabilidad que vivió el Imperio romano, caracterizado tanto por su calma interior como por su seguridad exterior, lo que le permitió alcanzar su máximo desarrollo económico y expansión territorial. Este periodo se desarrolló aproximadamente entre la cuarta guerra civil y la crisis del siglo III, al respecto, la Enciclopedia Británica fija su duración en 206 años, entre el año 27 a. C. y el año 180 d. C., mientras que The Cambridge Ancient History la sitúa entre el año 70 d. C. y el 192 d. C. En la antigüedad se la denominaba Pax Augusta, nombre también utilizado en la actualidad, debido a que este periodo comenzó inmediatamente después de empezar a gobernar César Augusto.

Al contrario que en los periodos precedentes de relativa calma en la Antigua Roma, los efectos de la Pax romana fueron determinantes y duraderos, pues aseguró el desarrollo de la civilización que Roma había establecido alrededor del Mediterráneo,​ al tiempo que consiguió la asimilación de los territorios y poblaciones «bárbaras» conquistadas y con ello la expansión y aceptación de su administración, el derecho romano y sus valores morales y materiales.

Paz en Europa. 

Paz de El príncipe Von Metternich
El Congreso de Viena, por Jean-Baptiste Isabey, 1819.

Antecedente histórico fue el El Congreso de Viena fue un encuentro internacional celebrado en la capital austriaca, convocado con el objetivo de restablecer las fronteras de Europa tras la derrota de Napoleón Bonaparte y reorganizar las ideologías políticas del Antiguo Régimen.
Así pues, su intención era retornar Europa a la situación anterior a la Revolución francesa (1789), no solo para restablecer las fronteras nacionales trastornadas casi 20 años antes, sino también para asegurar un equilibrio de poder que evitase otra serie de conflictos armados a gran escala, como fueron las anteriores guerras revolucionarias francesas y, posteriormente, las guerras napoleónicas. 
La reunión se llevó a cabo del 18 de septiembre de 1814 al 9 de junio de 1815.
Esta paz duro hasta la guerra de Primera guerra de Schleswig, entre Dinamarca y la confederación alemana, y la primera guerra de la Independencia italiana tuvo lugar en 1848 entre el Reino de Cerdeña y el Imperio austríaco.
Duro 33 años.


La Paz armada 


La construcción del acorazado británico HMS Dreadnought en 1906 reavivó la carrera
 armamentista entre las potencias, principalmente las europeas.

La Paz armada (1871-1914) fue un periodo de la historia política de Europa que se extiende desde el fin de la Guerra Franco-Prusiana hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial y que se caracteriza por el fuerte desarrollo de la industria bélica de las potencias y por la creciente tensión en las relaciones internacionales. Esta carrera armamentística entre las potencias europeas, o ayudadas por el crecimiento de la Belle Époque de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, fue una de las causas más notorias de la Primera Guerra Mundial. Las continuas tensiones entre Estados a causa de conflictos tanto nacionalistas como imperialistas dieron lugar a que cada Estado destinara gran cantidad del capital estatal a la inversión de la industria de armamento y al fortalecimiento del ejército, todo este excesivo gasto militar desembocaría a la larga en quiebras nacionales.
La política de la época se basaba en la idea expresada por la máxima latina, «Si vis pacem, para bellum» que significa: Si quieres la paz, prepárate para la guerra.
Todo ello dio lugar a un complejo, reinstaurado, sistema de alianzas en las que las naciones se hallaban en conflicto sin estar en guerra.
Los 43 años de paz.

Después de la segunda guerra mundial.



La integración europea se diseñaron para mantener la frágil paz que se creó en Europa. Con el continente cayendo constantemente en la guerra en los últimos siglos, la creación de las Comunidades Europeas en la década de 1950 se estableció para integrar a sus miembros a tal punto que la guerra entre ellos sería imposible. Estas comunidades y otras organizaciones, incluida la OTAN, se expandieron para abarcar la mayor parte de Europa occidental, el norte de Europa y el sur de Europa. Aunque Europa central y oriental permanecieron bajo la influencia soviética, también experimentaron pocos conflictos, hasta la década de 1990 cuando estalló una serie de guerras en Yugoslavia a medida que el país se desintegró.



OTAN

La bandera de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) fue aprobada el 14 de octubre de 1953. Consiste en un paño de color azul oscuro (Pantone 280) en el que figura una representación de la Rosa de los Vientos de color blanco que está situada en su centro. La Rosa de los Vientos aparece junto a cuatro líneas blancas que parten de ella. Estos elementos componen el emblema o símbolo de la OTAN. El color azul oscuro simboliza al Océano Atlántico que da nombre a la Organización.

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (en inglés: North Atlantic Treaty Organization, NATO; en francés: Organisation du Traité de l'Atlantique Nord, OTAN), también denominada la Alianza Atlántica, es una alianza militar intergubernamental que se rige por el Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington, firmado el 4 de abril de 1949. La organización constituye un sistema de defensa colectiva, en el cual los Estados miembros acuerdan defender a cualquiera de sus miembros si son atacados por una potencia externa.
La sede de la OTAN se encuentra en Bruselas (Bélgica) y sus 30 Estados miembros abarcan Estados Unidos, Canadá y Europa. La incorporación más reciente es la de Macedonia del Norte, en marzo de 2020. Además, veintiún Estados no miembros colaboran con la OTAN dentro del programa Asociación para la Paz, con otros quince involucrados en programas de diálogo y nueve como socios globales. En 2017, el gasto militar combinado de los 29 países fue el 52 % del gasto militar mundial.
En sus primeros años, la OTAN no era mucho más que una asociación política. Sin embargo, la guerra de Corea hizo que se planteara una coalición permanente. Entonces se creó una estructura militar bajo la dirección de los comandantes de Estados Unidos. La Guerra Fría llevó a las naciones rivales a crear el Pacto de Varsovia en 1955.
Siempre se han manifestado dudas sobre la alianza europeo-norteamericana ante una invasión soviética, desacuerdos que se plasmaron con la creación por parte de Francia de la fuerza de choque nuclear y con su retirada de la estructura militar de la alianza entre 1966 y 2009.
Después de la caída del Muro de Berlín en 1989, la organización intervino dentro de la guerra de Yugoslavia, lo que se convirtió en la primera intervención conjunta de la OTAN. En lo político la organización ha mejorado sus relaciones con los antiguos miembros del bloque del Este, dando como resultado la incorporación a la OTAN de varios miembros del Pacto de Varsovia.
La única ocasión en que un país miembro invocó el artículo 5 del tratado reivindicando la ayuda en su defensa, fue Estados Unidos en 2001.​ Desde entonces, los miembros colaboraron con los Estados Unidos en la guerra de Afganistán. El artículo 4 del tratado prevé llamar a consulta a los miembros y ha sido convocado cuatro veces, tres de ellas por Turquía, la primera por la guerra de Irak y las dos restantes por ataques recibidos durante la guerra civil siria, la cuarta ha sido invocada por Polonia durante la crisis de Crimea de 2014, debido a la movilización de tropas rusas en la frontera polaca con Kaliningrado y las maniobras rusas en el mar Báltico.
En 2019, la OTAN celebró su 70º aniversario con una cumbre en Londres, a comienzos de diciembre, en donde firmó un documento conjunto que resaltaba sus logros y que recogía por primera vez la influencia de China, con los retos que ello supone para la organización.
Estados miembros de la OTAN
El Tratado 

El Tratado del Atlántico Norte o Tratado de Washington es el tratado que constituyó a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Fue firmado en Washington el 4 de abril de 1949.
La necesidad de una asociación de países cada vez era más manifiesta, de forma que en marzo de 1948, Francia, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y el Reino Unido firmaron el Tratado de Bruselas, con el que creaban una alianza militar, la Alianza Atlántica.

Ante la creciente expansión socialista, se decidió ampliar la Alianza, por lo que se llevaron a cabo negociaciones entre Estados Unidos, Canadá y la Alianza Atlántica, a las que se decidió invitar a Dinamarca, Islandia, Italia, Noruega y Portugal. Las negociaciones giraron en torno a la creación de una alianza militar que tuviese una base en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y tuvieron como resultado la firma del Tratado de Washington

Consejo del Atlántico Norte.


Reunión del Consejo del Atlántico Norte en la sede de la OTAN el 14 de octubre de 2010.

El Consejo del Atlántico Norte es el principal órgano de decisión política de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Fue establecido por el artículo 9 del Tratado del Atlántico Norte y está formado por delegaciones de todos los países miembros, con el secretario general de la OTAN a la cabeza. Tiene su sede permanente en Bruselas, Bélgica.

Reuniones del Consejo del Atlántico Norte

El Consejo se reúne dos veces a la semana: los martes, en un almuerzo informal; y los miércoles, en un almuerzo más formal y en el que se toman las decisiones más importantes. De vez en cuando el Consejo se reúne a más altos niveles, y en él participan los ministros de Asuntos Exteriores, de Defensa o los jefes de Estado o de Gobierno, siendo estas reuniones donde se toman las más importantes decisiones políticas de la OTAN. Es importante remarcar que ambas reuniones tienen la misma importancia en cuanto a la dirección política de la OTAN, independientemente del nivel al que se reunan.
Las reuniones del Consejo del Atlántico Norte están presididas por el secretario general de la OTAN, y, cuando se toman decisiones en esas reuniones, se tiene que llegar a la unanimidad, las decisiones no se toman aunque las vote la mayoría, ya que cada nación representada en el Consejo sigue teniendo total soberanía, siendo responsable de sus propias acciones y decisiones.

El Comité Militar

El Comité Militar de la Organización del Tratado del Atlántico Norte es el órgano de la OTAN compuesto por los jefes de Defensa de los estados miembros, los oficiales militares de mayor rango en las fuerzas armadas de cada nación.

Estos jefes de Defensa nacionales están representados regularmente en el Comité Militar por sus representantes militares permanentes, que generalmente son oficiales de dos o tres estrellas, si bien, al igual que el Consejo del Atlántico Norte, de vez en cuando el Comité Militar también se reúne a un nivel superior, es decir, a nivel de jefes de Defensa.

El comandante supremo aliado en Europa


comandante supremo aliado en Europa

El comandante supremo aliado en Europa (en inglés, Supreme Allied Commander Europe, SACEUR) es el comandante del Mando Aliado de Operaciones (ACO) de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y jefe del cuartel general del ACO, el Cuartel General Supremo de las Potencias Aliadas en Europa (SHAPE). El comandante tiene su base en el SHAPE en Casteau, Bélgica. El SACEUR es la segunda posición militar más alta dentro de la OTAN, por debajo solo del presidente del Comité Militar de la OTAN en términos de precedencia.

El secretario general 

El secretario general de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) es el presidente del Consejo del Atlántico Norte, el más alto representante de la dirección política de la OTAN.

Los países miembros:

Fundadores.

ISLANDIA (1949)
ITALIA (1949)
CANADÁ (1949)
BÉLGICA (1949)
DINAMARCA (1949)
ESTADOS UNIDOS (1949)
FRANCIA (1949)
LUXEMBURGO (1949)
PORTUGAL (1949)
REINO UNIDO (1949)
NORUEGA (1949)
PAÍSES BAJOS (1949)

Ampliaciones del siglo XX, durante guerra fría.

GRECIA (1952)
TURQUÍA (1952)
ALEMANIA (1955)
ESPAÑA (1982)

Ampliaciones después de la guerra fría.

HUNGRÍA (1999)
POLONIA (1999)
REPÚBLICA CHECA (1999)
LETONIA (2004)
LITUANIA (2004)
ESTONIA (2004)
RUMANÍA (2004)
ESLOVAQUIA (2004)
ESLOVENIA (2004)
BULGARIA (2004)
ALBANIA (2009)
CROACIA (2009)
MONTENEGRO (2017)
MACEDONIA DEL NORTE (2020)


sábado, 25 de julio de 2020

The Wall Street Journal.-a


The Wall Street Journal es un periódico estadounidense enfocado en economía y negocios, escrito en inglés, de carácter internacional y con sede en la ciudad de Nueva York. El Journal, junto con sus ediciones para Asia y Europa, es publicado 6 veces a la semana por Dow Jones & Company, una división de News Corp. Publicado en formato de hoja ancha y en línea, es el periódico más grande de Estados Unidos por circulación. De acuerdo con News Corp., el Journal tuvo una circulación de 2.227 millones de copias (incluyendo los cerca de 1 270 000 suscriptores digitales) en junio de 2017, en compración con los 1.7 millones de USA Today.
El periódico deriva su nombre de Wall Street, el corazón del Distrito Financiero de Lower Manhattan, y ha sido impreso continuamente desde su creación el 8 de julio de 1889, por Charles Dow, Edward Jones y Charles Bergstresser. En 1996, lanzó una versión en línea en 1996, la cual es solo accesible a suscriptores desde su lanzamiento. Además, también publica la revista de estilo de vida WSJ..
The Wall Street Journal ha ganado 38 premios Pulitzer hasta 2019.

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viernes, 24 de julio de 2020

Los 75º aniversario de la gran victoria: responsabilidad compartida con la historia y nuestro futuro.-a

En la actualidad solo los rusos y  los judíos recuerdan
la segunda guerra mundial, el resto lo olvido.


19 de junio de 2020

Han pasado 75 años desde el final de la Gran Guerra Patria. Varias generaciones han crecido a lo largo de los años. El mapa político del planeta ha cambiado. La Unión Soviética que reclamó una victoria épica y aplastante sobre el nazismo y salvó al mundo entero se ha ido. Además, los eventos de esa guerra se han convertido en un recuerdo lejano, incluso para sus participantes. Entonces, ¿por qué celebrar Rusia el 9 º de mayo como la mayor fiesta? ¿Por qué la vida casi se detiene el 22 de junio? ¿Y por qué uno siente un nudo en la garganta?

Suelen decir que la guerra ha dejado una profunda huella en la historia de cada familia. Detrás de estas palabras, hay destinos de millones de personas, sus sufrimientos y el dolor de la pérdida. Detrás de estas palabras, también está el orgullo, la verdad y el recuerdo.



Para mis padres, la guerra significó las terribles pruebas del asedio de Leningrado donde murió mi hermano Vitya de dos años. Era el lugar donde mi madre milagrosamente logró sobrevivir. Mi padre, a pesar de estar exento del servicio activo, se ofreció como voluntario para defender su ciudad natal. Tomó la misma decisión que millones de ciudadanos soviéticos. Luchó en la cabeza del puente Nevsky Pyatachok y resultó gravemente herido. Y a medida que pasan los años, más siento la necesidad de hablar con mis padres y aprender más sobre el período de guerra de sus vidas. Pero ya no tengo la oportunidad de hacerlo. Esta es la razón por la que atesoro en mi corazón las conversaciones que tuve con mi padre y mi madre sobre este tema, así como la poca emoción que mostraron.

Las personas de mi edad y creo que es importante que nuestros hijos, nietos y bisnietos entiendan el tormento y las dificultades que tuvieron que soportar sus antepasados. Necesitan entender cómo sus antepasados ​​lograron perseverar y ganar. ¿De dónde viene su fuerza de voluntad pura e inflexible que sorprendió y fascinó al mundo entero? Claro, defendían sus hogares, hijos, seres queridos y familias. Sin embargo, lo que compartieron fue el amor por su patria, su Patria. Ese sentimiento profundo e íntimo se refleja plenamente en la esencia misma de nuestra nación y se convirtió en uno de los factores decisivos en su heroica y sacrificial lucha contra los nazis.

La gente a menudo se pregunta: ¿qué haría la generación de hoy? ¿Cómo actuará ante una situación de crisis? Veo jóvenes médicos, enfermeras, a veces recién graduados que van a la "zona roja" para salvar vidas. Veo a nuestros militares luchando contra el terrorismo internacional en el norte del Cáucaso, luchando hasta el final en Siria. Son muy jóvenes Muchos militares que formaban parte de la legendaria e inmortal 6ª Compañía de Paracaidistas tenían entre 19 y 20 años. Pero todos demostraron que merecían heredar la hazaña de los guerreros de nuestra Patria que la defendieron durante la Gran Guerra Patria.

Es por eso que confío en que uno de los rasgos característicos de los pueblos de Rusia es cumplir con su deber sin sentir pena por ellos mismos cuando las circunstancias lo exigen. Valores como el desinterés, el patriotismo, el amor por su hogar, su familia y su patria siguen siendo fundamentales e integrales para la sociedad rusa hasta nuestros días. Estos valores son, en gran medida, la columna vertebral de la soberanía de nuestro país.

Hoy en día, tenemos nuevas tradiciones creadas por la gente, como el Regimiento Inmortal. Esta es la marcha de la memoria que simboliza nuestra gratitud, así como la conexión viva y los lazos de sangre entre generaciones. Millones de personas salen a la calle con las fotografías de sus familiares que defendieron su patria y derrotaron a los nazis. Esto significa que sus vidas, las pruebas y los sacrificios que sufrieron, así como la Victoria que nos pasaron, nunca serán olvidados.

Tenemos la responsabilidad de nuestro pasado y nuestro futuro de hacer todo lo posible para evitar que esas horribles tragedias vuelvan a ocurrir. Por lo tanto, me vi obligado a publicar un artículo sobre la Segunda Guerra Mundial y la Gran Guerra Patria. He discutido esta idea en varias ocasiones con los líderes mundiales, y ellos han mostrado su apoyo. En la cumbre de líderes de la CEI celebrada a fines del año pasado, todos estuvimos de acuerdo en una cosa: es esencial transmitir a las generaciones futuras el recuerdo del hecho de que los nazis fueron derrotados en primer lugar por todo el pueblo soviético y que Los representantes de todas las repúblicas de la Unión Soviética lucharon juntos en esa heroica batalla, tanto en el frente como en la retaguardia. Durante esa cumbre, también hablé con mis homólogos sobre el desafiante período anterior a la guerra.

Esa conversación causó revuelo en Europa y el mundo. Significa que ya es hora de que volvamos a las lecciones del pasado. Al mismo tiempo, hubo muchos arrebatos emocionales, inseguridades mal disfrazadas y fuertes acusaciones que siguieron. Actuando por costumbre, algunos políticos se apresuraron a afirmar que Rusia estaba tratando de reescribir la historia. Sin embargo, no pudieron refutar un solo hecho o refutar un solo argumento. De hecho, es difícil, si no imposible, discutir con los documentos originales que, por cierto, se pueden encontrar no solo en ruso, sino también en archivos extranjeros.

Por lo tanto, es necesario examinar más a fondo las razones que causaron la guerra mundial y reflexionar sobre sus complicados eventos, tragedias y victorias, así como sus lecciones, tanto para nuestro país como para el mundo entero. Y como dije, es crucial confiar exclusivamente en documentos de archivo y evidencia contemporánea, evitando al mismo tiempo cualquier especulación ideológica o politizada.


Me gustaría recordar una vez más el hecho obvio. Las causas profundas de la Segunda Guerra Mundial se derivan principalmente de las decisiones tomadas después de la Primera Guerra Mundial. El Tratado de Versalles se convirtió en un símbolo de grave injusticia para Alemania. Básicamente implicaba que el país iba a ser robado, forzado a pagar enormes reparaciones a los aliados occidentales que agotaron su economía. El mariscal francés Ferdinand Foch, que se desempeñó como Comandante Supremo Aliado, dio una descripción profética de ese Tratado: 


“Esto no es paz. Es un armisticio durante veinte años."


Fue la humillación nacional la que se convirtió en un terreno fértil para los sentimientos radicales y de búsqueda de venganza en Alemania. Los nazis jugaron hábilmente con las emociones de la gente y construyeron su propaganda prometiendo liberar a Alemania del "legado de Versalles" y restaurar el país a su antiguo poder mientras empujaban al pueblo alemán a la guerra. Paradójicamente, los estados occidentales, particularmente el Reino Unido y los Estados Unidos, contribuyeron directa o indirectamente a esto. Sus empresas financieras e industriales invirtieron activamente en fábricas y plantas alemanas que fabrican productos militares. Además, muchas personas en la aristocracia y el establecimiento político apoyaron movimientos radicales, de extrema derecha y nacionalistas que estaban en aumento tanto en Alemania como en Europa.



El "orden mundial de Versalles" causó numerosas controversias implícitas y conflictos aparentes. Giraron alrededor de las fronteras de los nuevos estados europeos establecidos al azar por los vencedores en la Primera Guerra Mundial. Esa delimitación de límites fue seguida casi inmediatamente por disputas territoriales y reclamos mutuos que se convirtieron en "bombas de tiempo".

Uno de los principales resultados de la Primera Guerra Mundial fue el establecimiento de la Liga de las Naciones. Había grandes expectativas para esa organización internacional de garantizar la paz duradera y la seguridad colectiva. Era una idea progresiva que, si se seguía de manera consistente, podría evitar que los horrores de una guerra global volvieran a suceder.

Sin embargo, la Liga de las Naciones dominada por las potencias victoriosas de Francia y el Reino Unido resultó ineficaz y se vio inundada por discusiones sin sentido. La Liga de las Naciones y el continente europeo en general hicieron oídos sordos a los repetidos llamados de la Unión Soviética para establecer un sistema de seguridad colectiva equitativo y firmar un pacto de Europa del Este y un pacto del Pacífico para prevenir la agresión. Estas propuestas fueron descartadas.

La Liga de las Naciones tampoco logró evitar conflictos en varias partes del mundo, como el ataque de Italia a Etiopía, una guerra civil en España, la agresión japonesa contra China y el Anschluss de Austria. Además, en el caso de la Traición de Múnich que, además de Hitler y Mussolini, involucraba a líderes británicos y franceses, Checoslovaquia fue desmantelada con la plena aprobación de la Liga de las Naciones. A este respecto, me gustaría señalar que, a diferencia de muchos otros líderes europeos de la época, Stalin no se deshonró al reunirse con Hitler, conocido entre las naciones occidentales como un político de buena reputación y un huésped bienvenido en las capitales europeas. .


Polonia también participó en la partición de Checoslovaquia junto con Alemania. Decidieron juntos de antemano quién obtendría qué territorios checoslovacos. El 20 de septiembre de 1938, el embajador de Polonia en Alemania, Józef Lipski, informó al ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Józef Beck, sobre las siguientes garantías hechas por Hitler:


"... en caso de un conflicto entre Polonia y Checoslovaquia sobre nuestros intereses en Teschen, el Reich respaldar a Polonia ". 
El líder nazi incluso provocó y aconsejó que Polonia comenzó a actuar "solo después de que los alemanes ocuparan los Sudetes".


Polonia sabía que sin el apoyo de Hitler, sus planes anexionistas estaban condenados al fracaso. Me gustaría citar a este respecto un registro de la conversación entre el embajador alemán en Varsovia, Hans-Adolf von Moltke y Józef Beck, que tuvo lugar el 1 de octubre de 1938, y se centró en las relaciones polaco-checas y la posición del Soviet. Unión en este asunto. Dice:


 “Beck expresó su verdadera gratitud por el trato leal otorgado a los intereses polacos en la conferencia de Munich, así como la sinceridad de las relaciones durante el conflicto checo. El Gobierno y el público [de Polonia] apreciaron plenamente la actitud del Führer y el Canciller ”.
La partición de Checoslovaquia fue brutal y cínica. Munich destruyó incluso las garantías formales y frágiles que permanecieron en el continente. Demostró que los acuerdos mutuos no valían nada. Fue la traición de Múnich la que sirvió como "disparador" e hizo inevitable la gran guerra en Europa.


Hoy, los políticos europeos, y los líderes polacos en particular, desean barrer la traición de Munich bajo la alfombra. ¿Por qué? El hecho de que sus países alguna vez rompieron sus compromisos y apoyaron la traición de Munich, y algunos de ellos incluso participaron en dividir la toma, no es la única razón. Otra es que es un poco vergonzoso recordar que durante esos dramáticos días de 1938, la Unión Soviética fue la única que defendió a Checoslovaquia.



La Unión Soviética, de conformidad con sus obligaciones internacionales, incluidos los acuerdos con Francia y Checoslovaquia, intentó evitar que ocurriera la tragedia. Mientras tanto, Polonia, en pos de sus intereses, estaba haciendo todo lo posible para obstaculizar el establecimiento de un sistema de seguridad colectiva en Europa. El Ministro de Asuntos Exteriores de Polonia, Józef Beck, escribió sobre ello directamente en su carta del 19 de septiembre de 1938 al ya mencionado Embajador Józef Lipski antes de su reunión con Hitler:


"... el año pasado, el gobierno polaco rechazó cuatro veces la propuesta de unirse al internacional interfiriendo en la defensa de Checoslovaquia ".



Gran Bretaña, así como Francia, que en ese momento era el principal aliado de los checos y los eslovacos, optaron por retirar sus garantías y abandonar este país de Europa del Este a su suerte. Al hacerlo, trataron de dirigir la atención de los nazis hacia el este para que Alemania y la Unión Soviética inevitablemente chocaran y se desangraran mutuamente.

Esa fue la esencia de la política occidental de 'apaciguamiento', que se llevó a cabo no solo hacia el Tercer Reich sino también hacia otros participantes del llamado Pacto Anti-Comintern: la Italia fascista y el Japón militarista. En el Lejano Oriente, esta política culminó con la conclusión del acuerdo anglo-japonés en el verano de 1939, que le dio a Tokio una mano libre en China. Las principales potencias europeas no estaban dispuestas a reconocer el peligro mortal que representaban Alemania y sus aliados para todo el mundo. Esperaban que la guerra no los afectara.

La traición de Munich le mostró a la Unión Soviética que los países occidentales se ocuparían de los problemas de seguridad sin tener en cuenta sus intereses. De hecho, incluso podrían crear un frente antisoviético, si fuera necesario.

Sin embargo, la Unión Soviética hizo todo lo posible para aprovechar todas las oportunidades para crear una coalición contra Hitler. A pesar de, lo diré nuevamente, el doble trato por parte de los países occidentales. Por ejemplo, los servicios de inteligencia informaron al liderazgo soviético información detallada sobre los contactos tras bambalinas entre Gran Bretaña y Alemania en el verano de 1939. Lo importante es que esos contactos fueron bastante activos y prácticamente coincidieron con las negociaciones tripartitas entre Francia, Gran Bretaña y la URSS, que, por el contrario, fueron deliberadamente prolongados por los socios occidentales. A este respecto, citaré un documento de los archivos británicos. Contiene instrucciones para la misión militar británica que llegó a Moscú en agosto de 1939. Establece directamente que la delegación debía proceder con las negociaciones muy lentamente. y que el Gobierno del Reino Unido no estaba dispuesto a asumir ninguna obligación detallada y limitar su libertad de acción bajo ninguna circunstancia. También señalaré que, a diferencia de las delegaciones británica y francesa, la delegación soviética estaba encabezada por los principales comandantes del Ejército Rojo, que tenían la autoridad necesaria para "firmar una convención militar sobre la organización de la defensa militar de Inglaterra, Francia y la URSS contra la agresión en Europa ".

Polonia jugó su papel en el fracaso de esas negociaciones, ya que no quería tener ninguna obligación con la parte soviética. Incluso bajo la presión de sus aliados occidentales, el liderazgo polaco rechazó la idea de una acción conjunta con el Ejército Rojo para luchar contra la Wehrmacht. Fue solo cuando se enteraron de la llegada de J. Ribbentrop a Moscú que J. Beck a regañadientes y no directamente, sino a través de diplomáticos franceses, notificó a la parte soviética: 



"... en caso de acción conjunta contra la agresión alemana, la cooperación entre Polonia y la Unión Soviética, sujeta a condiciones técnicas que deben acordarse, no está fuera de discusión ".

 Al mismo tiempo, explicó a sus colegas: 



"... acepté esta redacción solo por el bien de las tácticas, y nuestra posición central en relación con la Unión Soviética es definitiva y permanece sin cambios".


En estas circunstancias, la Unión Soviética firmó el Pacto de No Agresión con Alemania. Fue prácticamente el último entre los países europeos en hacerlo. Además, se hizo frente a una amenaza real de guerra en dos frentes: con Alemania en el oeste y con Japón en el este, donde ya estaban en curso intensos combates en el río Khalkhin Gol.

Stalin y su séquito, de hecho, merecen muchas acusaciones legítimas. Recordamos los crímenes cometidos por el régimen contra su propio pueblo y el horror de las represiones masivas. En otras palabras, hay muchas cosas por las que se puede reprochar a los líderes soviéticos, pero una mala comprensión de la naturaleza de las amenazas externas no es una de ellas. Vieron cómo se hicieron intentos para dejar sola a la Unión Soviética para tratar con Alemania y sus aliados. Teniendo en cuenta esta amenaza real, buscaron comprar el valioso tiempo necesario para fortalecer las defensas del país.

Hoy en día, escuchamos muchas especulaciones y acusaciones contra la Rusia moderna en relación con el Pacto de No Agresión firmado en ese momento. Sí, Rusia es el estado legal sucesor de la URSS, y el período soviético, con todos sus triunfos y tragedias, es una parte inalienable de nuestra historia de mil años. Sin embargo, permítanme recordarles también que la Unión Soviética hizo una evaluación legal y moral del llamado Pacto Molotov-Ribbentrop. El Soviet Supremo, en su resolución del 24 de diciembre de 1989, denunció oficialmente los protocolos secretos como "un acto de poder personal" que de ninguna manera reflejaba "la voluntad del pueblo soviético que no es responsable de esta colusión".

Sin embargo, otros estados prefieren olvidar los acuerdos que llevan las firmas de los nazis y los políticos occidentales, sin mencionar las evaluaciones legales o políticas de dicha cooperación, incluida la aquiescencia silenciosa, o incluso el apoyo directo, de algunos políticos europeos en los planes bárbaros de los nazis. . Bastará recordar la frase cínica que el embajador polaco en Alemania, J. Lipski, durante su conversación con Hitler el 20 de septiembre de 1938:


 "... para resolver el problema judío, nosotros [los polacos] construiremos en su honor ... un espléndido monumento En Varsovia."


Además, no sabemos si hubo "protocolos" o anexos secretos a los acuerdos de varios países con los nazis. Lo único que queda por hacer es tomar su palabra. En particular, los materiales relacionados con las conversaciones secretas anglo-alemanas todavía no se han desclasificado. Por lo tanto, instamos a todos los estados a intensificar el proceso de hacer públicos sus archivos y publicar documentos previamente desconocidos de la guerra y los períodos anteriores a la guerra, como lo ha estado haciendo Rusia en los últimos años. En este contexto, estamos listos para una amplia cooperación y proyectos de investigación conjuntos que involucren a historiadores.

Pero volvamos a los acontecimientos que precedieron inmediatamente a la Segunda Guerra Mundial. Era ingenuo creer que Hitler, una vez hecho con Checoslovaquia, no haría nuevos reclamos territoriales. Esta vez, las reclamaciones involucraron a su cómplice reciente en la partición de Checoslovaquia - Polonia. Aquí, el legado de Versalles, particularmente el destino del llamado Corredor Danzig, se utilizó nuevamente como pretexto. La culpa de la tragedia que sufrió Polonia recae enteramente en el liderazgo polaco, que impidió la formación de una alianza militar entre Gran Bretaña, Francia y la Unión Soviética y contó con la ayuda de sus socios occidentales, arrojando a su propia gente bajo la apisonadora. de la máquina de destrucción de Hitler.

La ofensiva alemana se montó de acuerdo con la doctrina blitzkrieg. A pesar de la feroz y heroica resistencia del ejército polaco, el 8 de septiembre de 1939, solo una semana después de que estalló la guerra, las tropas alemanas se acercaban a Varsovia. Para el 17 de septiembre, los líderes militares y políticos de Polonia habían huido a Rumania, traicionando a su gente, quienes continuaron luchando contra los invasores.

La esperanza de Polonia de recibir ayuda de sus aliados occidentales fue vana. Después de que se declaró la guerra contra Alemania, las tropas francesas avanzaron solo unas pocas decenas de kilómetros de profundidad en el territorio alemán. Todo parecía una mera demostración de acción vigorosa. Además, el Consejo de Guerra Supremo anglo-francés, que celebró su primera reunión el 12 de septiembre de 1939 en la ciudad francesa de Abbeville, decidió suspender la ofensiva en vista de los rápidos acontecimientos en Polonia. Fue entonces cuando comenzó la infame guerra falsa. Lo que hicieron Gran Bretaña y Francia fue una evidente traición a sus obligaciones con Polonia.

Más tarde, durante los juicios de Nuremberg, los generales alemanes explicaron su rápido éxito en el Este. El ex Jefe del Estado Mayor de Operaciones del Alto Mando de las Fuerzas Armadas alemanas, general Alfred Jodl, admitió:


"... no sufrimos derrota tan pronto como 1939 solo porque alrededor de 110 divisiones francesas y británicas estacionaron en el oeste contra 23 divisiones alemanas durante nuestra guerra con Polonia". permaneció absolutamente inactivo ".

Solicité la recuperación de los archivos de todo el material relacionado con los contactos entre la URSS y Alemania en los dramáticos días de agosto y septiembre de 1939. De acuerdo con los documentos, el párrafo 2 del Protocolo Secreto del No-Alemán-Soviético El Pacto de Agresión del 23 de agosto de 1939 declaró que, en caso de reorganización político-territorial de los distritos que conforman el estado polaco, la frontera entre las esferas de interés de los dos países correría "aproximadamente a lo largo de los ríos Narew, Vístula y San . " En otras palabras, la esfera de influencia soviética incluía no solo los territorios que albergaban principalmente a la población ucraniana y bielorrusa, sino también las tierras históricamente polacas en la interflución de Vístula y Bug. Este hecho es conocido por muy pocos en estos días.

Del mismo modo, muy pocos saben que, inmediatamente después del ataque a Polonia, en los primeros días de septiembre de 1939, Berlín hizo un fuerte y reiterado llamamiento a Moscú para que se uniera a la acción militar. Sin embargo, el liderazgo soviético ignoró esas llamadas y planeó evitar involucrarse en los dramáticos desarrollos el mayor tiempo posible.

Fue solo cuando quedó absolutamente claro que Gran Bretaña y Francia no iban a ayudar a su aliado y que la Wehrmacht podía ocupar rápidamente toda Polonia y, por lo tanto, aparecer en los acercamientos a Minsk que la Unión Soviética decidió enviar, en la mañana de septiembre 17, unidades del Ejército Rojo en las llamadas Fronteras del Este (Kresy), que hoy en día forman parte de los territorios de Bielorrusia, Ucrania y Lituania.

Obviamente, no había alternativa. De lo contrario, la URSS se enfrentaría a mayores riesgos porque, lo diré nuevamente, la antigua frontera soviético-polaca se extendía a unas pocas decenas de kilómetros de Minsk. El país tendría que entrar en la guerra inevitable con los nazis desde posiciones estratégicas muy desventajosas, mientras que millones de personas de diferentes nacionalidades, incluidos los judíos que viven cerca de Brest y Grodno, Przemyśl, Lvov y Wilno, morirían a manos de los nazis y sus cómplices locales: antisemitas y nacionalistas radicales.


El hecho e que la Unión Soviética buscara evitar involucrarse en el creciente conflicto por el mayor tiempo posible y no estaba dispuesta a luchar codo a codo con Alemania fue la razón por la cual el contacto real entre las tropas soviéticas y alemanas se produjo mucho más al este que las fronteras. acordado en el protocolo secreto. No estaba en el río Vístula, sino más cerca de la llamada Línea Curzon, que en 1919 fue recomendada por la Triple Entente como la frontera oriental de Polonia.

Como es sabido, el modo subjuntivo difícilmente puede usarse cuando hablamos de los eventos pasados. Solo diré que, en septiembre de 1939, el liderazgo soviético tuvo la oportunidad de trasladar las fronteras occidentales de la URSS aún más al oeste, hasta llegar a Varsovia, pero decidió no hacerlo.

Los alemanes sugirieron formalizar el nuevo status quo. El 28 de septiembre de 1939, J. Ribbentrop y V. Molotov firmaron en Moscú el Tratado de Límites y Amistad entre Alemania y la Unión Soviética, así como el protocolo secreto sobre el cambio de la frontera estatal, según el cual la frontera fue reconocida en la línea de demarcación. donde estaban los dos ejércitos de facto.

En el otoño de 1939, la Unión Soviética, persiguiendo sus objetivos estratégicos militares y defensivos, comenzó el proceso de incorporación de Letonia, Lituania y Estonia. Su adhesión a la URSS se implementó de forma contractual, con el consentimiento de las autoridades elegidas. Esto estaba en línea con las leyes internacionales y estatales de la época. Además, en octubre de 1939, la ciudad de Wilno y sus alrededores, que anteriormente formaban parte de Polonia, fueron devueltos a Lituania. Las repúblicas bálticas dentro de la URSS conservaron sus cuerpos gubernamentales, su idioma y tenían representación en las entidades gubernamentales superiores de la Unión Soviética.

Durante todos estos meses hubo una lucha diplomática y político-militar invisible y un trabajo de inteligencia en curso. Moscú entendió que se enfrentaba a un enemigo feroz y cruel, y que ya estaba en marcha una guerra encubierta contra el nazismo. Y no había razón para tomar declaraciones oficiales y notas formales de protocolo de esa época como prueba de "amistad" entre la URSS y Alemania. La Unión Soviética mantuvo contactos comerciales y técnicos activos no solo con Alemania, sino también con otros países. Mientras que Hitler intentó una y otra vez atraer a la Unión Soviética a la confrontación de Alemania con el Reino Unido. Pero el gobierno soviético se mantuvo firme.

Hitler hizo el último intento de persuadir a la URSS de actuar juntos durante la visita de Molotov a Berlín en noviembre de 1940. Pero Molotov siguió con precisión las instrucciones de Stalin y se limitó a una discusión general sobre la idea alemana de que la Unión Soviética se uniera al Pacto Tripartito firmado por Alemania, Italia y Japón en septiembre de 1940 y dirigidos contra el Reino Unido y los Estados Unidos. No es de extrañar que ya el 17 de noviembre Molotov dio las siguientes instrucciones al representante plenipotenciario soviético en Londres Ivan Maisky: 
"Para su información ... No se firmó ningún acuerdo ni se pretendía que se firmara en Berlín. Acabamos de intercambiar nuestros puntos de vista en Berlín ... y eso fue todo ... Aparentemente, los alemanes y los japoneses parecen ansiosos por empujarnos hacia el Golfo y la India. Rechazamos la discusión de este asunto ya que consideramos que dicho consejo por parte de Alemania es inapropiado ”.

 Y el 25 de noviembre, el liderazgo soviético lo convocó por completo al presentar oficialmente a Berlín las condiciones que eran inaceptables para los nazis, incluida la retirada de las tropas alemanas de Finlandia, el tratado de asistencia mutua entre Bulgaria y la URSS, y una serie de otros. Por lo tanto, excluyó deliberadamente cualquier posibilidad de unirse al Pacto. Tal posición definió definitivamente la intención del Führer de desatar una guerra contra la URSS. Y ya en diciembre, dejando de lado las advertencias de sus estrategas sobre el desastroso peligro de tener una guerra de dos frentes, Hitler aprobó la Operación Barbarroja. Hizo esto sabiendo que la Unión Soviética era la principal fuerza que se le oponía en Europa y que la próxima batalla en el Este decidiría el resultado de la guerra mundial. Y no tenía dudas sobre la rapidez y el éxito de la campaña de Moscú.

Y aquí me gustaría destacar lo siguiente: los países occidentales, de hecho, acordaron en ese momento con las acciones soviéticas y reconocieron la intención de la Unión Soviética de garantizar su seguridad nacional. De hecho, el 1 de octubre de 1939, Winston Churchill, el Primer Señor del Almirantazgo en ese momento, en su discurso en la radio dijo: 


"Rusia ha seguido una política fría de interés propio ... Pero que los ejércitos rusos deben mantenerse en esta línea". [es decir, la nueva frontera occidental] era claramente necesaria para la seguridad de Rusia contra la amenaza nazi " 
El 4 de octubre de 1939, hablando en la Cámara de los Lores, el Secretario de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, Lord Halifax, dijo: 


"... debe recordarse que el gobierno soviético" Las acciones fueron mover la frontera esencialmente a la línea recomendada por Lord Curzon en la Conferencia de Versalles ... Solo cito hechos históricos y creo que son indiscutibles "

El destacado político y estadista británico David Lloyd George enfatizó: 
"Los ejércitos rusos ocuparon los territorios que no son polacos y que fueron incautados por Polonia después de la Primera Guerra Mundial ... Sería un acto de locura criminal poner el avance ruso a la par con el alemán ".

En comunicaciones informales con el representante plenipotenciario soviético Ivan Maisky, los políticos y diplomáticos británicos de alto rango hablaron aún más abiertamente. El 17 de octubre de 1939, el subsecretario de Estado para Asuntos Exteriores, RA Butler, le confió que los círculos del gobierno británico creían que no podía tratarse de devolver Ucrania occidental y Bielorrusia a Polonia. Según él, si hubiera sido posible crear una Polonia etnográfica de un tamaño modesto con una garantía no solo de la URSS y Alemania, sino también de Gran Bretaña y Francia, el gobierno británico se habría considerado bastante satisfecho. El 27 de octubre de 1939, el asesor principal de Neville Chamberlain, Horace Wilson, dijo que Polonia debía ser restaurada como un estado independiente en su base etnográfica, pero sin Ucrania occidental y Bielorrusia.

Vale la pena señalar que en el curso de estas conversaciones también se exploraron las posibilidades de mejorar las relaciones británico-soviéticas. Estos contactos en gran medida sentaron las bases para una alianza futura y una coalición anti Hitler. Winston Churchill se destacó entre los políticos responsables y con visión de futuro y, a pesar de su infame aversión por la URSS, había estado a favor de cooperar con los soviéticos incluso antes. En mayo de 1939, dijo en la Cámara de los Comunes: 


"Estaremos en peligro mortal si no podemos crear una Gran Alianza contra la agresión. La peor locura ... sería ... alejar cualquier cooperación natural con la Rusia soviética ... "


Y después del inicio de las hostilidades en Europa, en su reunión con Ivan Maisky el 6 de octubre de 1939, confió que no había contradicciones serias entre el Reino Unido y la URSS y, por lo tanto, no había razón para relaciones tensas o insatisfactorias. También mencionó que el gobierno británico estaba ansioso por desarrollar relaciones comerciales y dispuesto a discutir cualquier otra medida que pudiera mejorar las relaciones.

La Segunda Guerra Mundial no sucedió de la noche a la mañana, ni comenzó inesperadamente o de repente. Y la agresión alemana contra Polonia no salió de la nada. Fue el resultado de una serie de tendencias y factores en la política mundial de la época. Todos los eventos de antes de la guerra cayeron en su lugar para formar una cadena fatal. Pero, sin duda, los principales factores que predeterminaron la mayor tragedia en la historia de la humanidad fueron el egoísmo estatal, la cobardía, el apaciguamiento del agresor que estaba ganando fuerza y ​​la falta de voluntad de las élites políticas para buscar un compromiso.

Por lo tanto, es injusto afirmar que la visita de dos días a Moscú del Ministro de Relaciones Exteriores nazi J. Ribbentrop fue la razón principal del comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Todos los países líderes son en cierta medida responsables de su brote. Cada uno de ellos cometió errores fatales, creyendo arrogantemente que podían ser más astutos que otros, asegurar ventajas unilaterales para ellos mismos o mantenerse alejados de la inminente catástrofe global. Y esta miopía, la negativa a crear un sistema de seguridad colectiva costó millones de vidas y enormes pérdidas.

Dicho esto, de ninguna manera tengo la intención de asumir el papel de un juez, acusar o absolver a nadie, y mucho menos iniciar una nueva ronda de confrontación internacional de información en el campo histórico que podría poner a los países y pueblos en desacuerdo. Creo que son académicos con una amplia representación de académicos respetados de diferentes países del mundo quienes deberían buscar una evaluación equilibrada de lo que sucedió. Todos necesitamos la verdad y la objetividad. Por mi parte, siempre he alentado a mis colegas a construir un diálogo tranquilo, abierto y basado en la confianza, para mirar el pasado común de una manera autocrítica e imparcial. Tal enfoque permitirá no repetir los errores cometidos en ese entonces y garantizar un desarrollo pacífico y exitoso en los años venideros.

Sin embargo, muchos de nuestros socios aún no están listos para el trabajo conjunto. Por el contrario, persiguiendo sus objetivos, aumentan el número y el alcance de los ataques de información contra nuestro país, tratando de hacernos dar excusas y sentirnos culpables. Adoptan declaraciones completamente hipócritas y políticamente motivadas. Así, por ejemplo, la resolución sobre la importancia del recuerdo europeo para el futuro de Europa aprobada por el Parlamento Europeo el 19 de septiembre de 2019 acusó directamente a la URSS, junto con la Alemania nazi, de desatar la Segunda Guerra Mundial. No hace falta decir que no se menciona a Munich en absoluto.

Creo que ese "papeleo", ya que no puedo llamar a esta resolución un documento, que claramente tiene la intención de provocar un escándalo, está lleno de amenazas reales y peligrosas. De hecho, fue adoptado por una institución altamente respetable. ¿Y qué mostró? Lamentablemente, reveló una política deliberada destinada a destruir el orden mundial de posguerra, cuya creación fue una cuestión de honor y responsabilidad para los países, cuyos representantes votaron hoy a favor de esta resolución engañosa. Por lo tanto, cuestionaron las conclusiones del Tribunal de Nuremberg y los esfuerzos de la comunidad internacional para crear después de las victoriosas instituciones internacionales universales de 1945. Permítanme recordarles a este respecto que el proceso de integración europea en sí mismo que conduce al establecimiento de estructuras relevantes, incluido el Parlamento Europeo, solo fue posible debido a las lecciones aprendidas del pasado y su precisa evaluación legal y política. Y aquellos que deliberadamente cuestionan este consenso socavan los cimientos de toda la Europa de la posguerra.

Además de representar una amenaza para los principios fundamentales del orden mundial, esto también plantea ciertos problemas morales y éticos. Profanar e insultar la memoria es malo. La mezquindad puede ser deliberada, hipócrita y más o menos intencionada como en la situación cuando las declaraciones que conmemora el 75 ºEl aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial menciona a todos los participantes en la coalición Anti-Hitler, excepto la Unión Soviética. La mezquindad puede ser cobarde como en la situación en la que se demuelen los monumentos erigidos en honor de quienes lucharon contra el nazismo y estos actos vergonzosos se justifican por los falsos lemas de la lucha contra una ideología no deseada y una supuesta ocupación. La mezquindad también puede ser sangrienta como en la situación en que los que se enfrentan a los neonazis y los sucesores de Bandera son asesinados y quemados. Una vez más, la mezquindad puede tener diferentes manifestaciones, pero esto no la hace menos desagradable.

Descuidar las lecciones de la historia inevitablemente conduce a una dura recuperación. Mantendremos firmemente la verdad basada en hechos históricos documentados. Seguiremos siendo honestos e imparciales sobre los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial. Esto incluye un proyecto a gran escala para establecer la mayor colección de archivos de Rusia, películas y materiales fotográficos sobre la historia de la Segunda Guerra Mundial y el período anterior a la guerra.

Tal trabajo ya está en marcha. Muchos materiales nuevos, recientemente descubiertos o desclasificados también se utilizaron en la preparación de este artículo. A este respecto, puedo afirmar con toda responsabilidad que no hay documentos de archivo que confirmen la suposición de que la URSS tenía la intención de comenzar una guerra preventiva contra Alemania. El liderazgo militar soviético siguió una doctrina según la cual, en caso de agresión, el Ejército Rojo se enfrentaría rápidamente al enemigo, iría a la ofensiva y emprendería una guerra en el territorio enemigo. Sin embargo, tales planes estratégicos no implicaban ninguna intención de atacar a Alemania primero.


Por supuesto, los documentos de planificación militar, las cartas de instrucción del cuartel general soviético y alemán ahora están disponibles para los historiadores. Finalmente, sabemos el verdadero curso de los acontecimientos. Desde la perspectiva de este conocimiento, muchos discuten sobre las acciones, errores y juicios erróneos del liderazgo político y militar del país. A este respecto, diré una cosa: junto con un gran flujo de información errónea de diversos tipos, los líderes soviéticos también recibieron información verdadera sobre la próxima agresión nazi. Y en los meses previos a la guerra, tomaron medidas para mejorar la preparación para el combate del país, incluido el reclutamiento secreto de una parte de los responsables del servicio militar para el entrenamiento militar y el redespliegue de unidades y reservas de los distritos militares internos a las fronteras occidentales.



La guerra no fue una sorpresa, la gente la esperaba y se preparaba para ella. Pero el ataque nazi fue realmente sin precedentes en términos de su poder destructivo. El 22 de junio de 1941, la Unión Soviética se enfrentó al ejército más fuerte, más movilizado y calificado del mundo con el potencial industrial, económico y militar de casi toda Europa trabajando para ello. No solo la Wehrmacht, sino también los satélites de Alemania, contingentes militares de muchos otros estados del continente europeo, participaron en esta invasión mortal.

Las derrotas militares más graves en 1941 llevaron al país al borde de la catástrofe. El poder de combate y el control tuvieron que ser restaurados por medios extremos, movilización a nivel nacional e intensificación de todos los esfuerzos del estado y el pueblo. En el verano de 1941, millones de ciudadanos, cientos de fábricas e industrias comenzaron a ser evacuadas bajo fuego enemigo al este del país. La fabricación de armas y municiones, que ya se había comenzado a suministrar al frente en el primer invierno militar, se inició detrás de las líneas en el menor tiempo posible y, en 1943, se superaron las tasas de producción militar de Alemania y sus aliados. . En dieciocho meses, el pueblo soviético hizo algo que parecía imposible. Tanto en el frente como en el frente de la casa. Todavía es difícil darse cuenta, comprender e imaginar qué esfuerzos increíbles,

El tremendo poder de la sociedad soviética, unido por el deseo de proteger su tierra natal, se alzó contra la poderosa máquina invasora nazi de sangre fría y armada hasta los dientes. Se puso de pie para vengarse del enemigo, que había roto, pisoteado la vida pacífica, los planes y las esperanzas de la gente.

Por supuesto, el miedo, la confusión y la desesperación se apoderaron de algunas personas durante esta guerra terrible y sangrienta. Hubo traición y deserción. Las duras divisiones causadas por la revolución y la Guerra Civil, el nihilismo, la burla de la historia nacional, las tradiciones y la fe que los bolcheviques intentaron imponer, especialmente en los primeros años después de llegar al poder, todo esto tuvo su impacto. Pero la actitud general de los ciudadanos soviéticos y nuestros compatriotas que se encontraron en el extranjero fue diferente: salvar y proteger la Patria. Fue un impulso real e incontenible. La gente buscaba apoyo en los verdaderos valores patrióticos.
Rusia inaugura impresionante monumento al soldado soviético en Rzhev

Los "estrategas" nazis estaban convencidos de que un gran estado multinacional podría ser llevado fácilmente. Pensaban que el repentino estallido de la guerra, su despiadado y las insoportables dificultades exacerbarían inevitablemente las relaciones interétnicas. Y que el país podría dividirse en pedazos. Hitler declaró claramente:


 "Nuestra política hacia los pueblos que viven en la inmensidad de Rusia debería ser promover cualquier forma de desacuerdo y división".

Pero desde los primeros días, estaba claro que el plan nazi había fallado. La Fortaleza de Brest fue protegida hasta la última gota de sangre por sus defensores que representan a más de 30 etnias. A lo largo de la guerra, tanto en batallas decisivas a gran escala como en la protección de cada punto de apoyo, cada metro de tierra nativa, vemos ejemplos de tal unidad.

La región del Volga y los Urales, Siberia y el Lejano Oriente, las repúblicas de Asia Central y Transcaucasia se convirtieron en el hogar de millones de evacuados. Sus residentes compartieron todo lo que tenían y brindaron todo el apoyo que pudieron. La amistad de los pueblos y la ayuda mutua se convirtieron en una verdadera fortaleza indestructible para el enemigo.

La Unión Soviética y el Ejército Rojo, sin importar lo que nadie intente demostrar hoy, hicieron la contribución principal y crucial a la derrota del nazismo. Estos fueron héroes que lucharon hasta el final rodeados por el enemigo en Bialystok y Mogilev, Uman y Kiev, Vyazma y Kharkov. Lanzaron ataques cerca de Moscú y Stalingrado, Sebastopol y Odessa, Kursk y Smolensk. Liberaron Varsovia, Belgrado, Viena y Praga. Asaltaron Koenigsberg y Berlín.

Luchamos por la verdad genuina, sin barnizar o blanqueada sobre la guerra. Esta verdad humana nacional, que es dura, amarga y despiadada, nos la han transmitido escritores y poetas que atravesaron el fuego y el infierno de los juicios. Para mi generación, así como para muchos otros, sus historias honestas y profundas, novelas, prosa penetrante y poemas han dejado su huella en el alma para siempre. Honrar a los veteranos que hicieron todo lo posible por la Victoria y recordar a los que murieron en el campo de batalla se ha convertido en nuestro deber moral.

Y hoy, las líneas simples y grandiosas en su esencia del poema de Alexander Tvardovsky "Fui asesinado cerca de Rzhev ..." dedicado a los participantes de la sangrienta y brutal batalla de la Gran Guerra Patria en el centro de la línea de frente soviético-alemana son asombrosas. . Solo en las batallas por Rzhev y Rzhev Salient desde octubre de 1941 hasta marzo de 1943, el Ejército Rojo perdió 1.342.888 personas, incluidos heridos y desaparecidos en acción. Por primera vez, llamo estas figuras terribles, trágicas y lejos de ser completas recopiladas de fuentes de archivo. Lo hago para honrar el recuerdo de la hazaña de héroes conocidos y sin nombre, que por diversas razones fueron inmerecidamente, e injustamente poco se habló o no se mencionó en absoluto en los años de la posguerra.

Déjame citar otro documento. Este es un informe de febrero de 1945 sobre la reparación de Alemania por la Comisión Aliada de Reparaciones encabezada por Ivan Maisky. La tarea de la Comisión era definir una fórmula según la cual Alemania derrotada tendría que pagar los daños sufridos por las potencias vencedoras. La Comisión concluyó que “el número de días de soldados que pasó Alemania en el frente soviético es al menos 10 veces mayor que en todos los demás frentes aliados. El frente soviético también tuvo que manejar cuatro quintos de los tanques alemanes y aproximadamente dos tercios de los aviones alemanes "
En general, la URSS representó alrededor del 75 por ciento de todos los esfuerzos militares emprendidos por la Coalición Anti-Hitler. Durante el período de guerra, el Ejército Rojo "derribó" 626 divisiones de los estados del Eje, de las cuales 508 eran alemanas.

El 28 de abril de 1942, Franklin D. Roosevelt dijo en su discurso a la nación estadounidense: "Estas fuerzas rusas han destruido y están destruyendo más poder armado de nuestros enemigos (tropas, aviones, tanques y armas) que todas las demás Naciones Unidas". juntar." Winston Churchill, en su mensaje a Joseph Stalin del 27 de septiembre de 1944, escribió que "es el ejército ruso el que arrancó las tripas de la máquina militar alemana ..."

Tal evaluación ha resonado en todo el mundo. Porque estas palabras son la gran verdad, de la cual nadie dudó entonces. Casi 27 millones de ciudadanos soviéticos perdieron la vida en los frentes, en las cárceles alemanas, murieron de hambre y fueron bombardeados, murieron en guetos y hornos de los campos de exterminio nazis. La URSS perdió a uno de cada siete de sus ciudadanos, el Reino Unido perdió a uno en 127 y Estados Unidos perdió a uno en 320. Desafortunadamente, esta cifra de las pérdidas más duras y graves de la Unión Soviética no es exhaustiva. El trabajo minucioso debe continuar para restaurar los nombres y destinos de todos los que han perecido: soldados del Ejército Rojo, partisanos, combatientes clandestinos, prisioneros de guerra y campos de concentración, y civiles asesinados por los escuadrones de la muerte. Es nuestro deber. Y un papel especial aquí pertenece a los miembros del movimiento de búsqueda, las asociaciones militar-patrióticas y voluntarias, proyectos como la base de datos electrónica "Pamyat Naroda" (Memoria del pueblo), que contiene documentos de archivo. Y, seguramente, se necesita una estrecha cooperación internacional en una tarea humanitaria tan común.

Los esfuerzos de todos los países y pueblos que lucharon contra un enemigo común resultaron en la victoria. El ejército británico protegió su patria de la invasión, luchó contra los nazis y sus satélites en el Mediterráneo y el norte de África. Las tropas estadounidenses y británicas liberaron a Italia y abrieron el Segundo Frente. Estados Unidos realizó ataques poderosos y aplastantes contra el agresor en el Océano Pacífico. Recordamos los enormes sacrificios realizados por el pueblo chino y su gran papel en la derrota de los militaristas japoneses. No olvidemos a los luchadores de Fighting France, que no cayeron en la vergonzosa capitulación y continuaron luchando contra los nazis.

También siempre estaremos agradecidos por la asistencia prestada por los Aliados para proporcionar municiones, materias primas, alimentos y equipos al Ejército Rojo. Y esa ayuda fue significativa: alrededor del 7 por ciento de la producción militar total de la Unión Soviética.

El núcleo de la Coalición Anti-Hitler comenzó a tomar forma inmediatamente después del ataque a la Unión Soviética, donde Estados Unidos y Gran Bretaña lo apoyaron incondicionalmente en la lucha contra la Alemania de Hitler. En la Conferencia de Teherán en 1943, Stalin, Roosevelt y Churchill formaron una alianza de grandes potencias, acordaron elaborar una diplomacia de coalición y una estrategia conjunta en la lucha contra una amenaza mortal común. Los líderes de los Tres Grandes tenían un claro entendimiento de que la unificación de las capacidades industriales, de recursos y militares de la URSS, los Estados Unidos y el Reino Unido otorgará una supremacía indiscutible sobre el enemigo.

La Unión Soviética cumplió plenamente sus obligaciones con sus aliados y siempre ofreció una mano amiga. Por lo tanto, el Ejército Rojo apoyó el desembarco de las tropas angloamericanas en Normandía llevando a cabo una Operación Bagration a gran escala en Bielorrusia. En enero de 1945, tras atravesar el río Oder, nuestros soldados pusieron fin a la última ofensiva poderosa de la Wehrmacht en el Frente Occidental en las Ardenas. Tres meses después de la victoria sobre Alemania, la URSS, en total conformidad con los acuerdos de Yalta, declaró la guerra a Japón y derrotó al ejército Kwantung de un millón de personas.

En julio de 1941, el liderazgo soviético declaró que "el propósito de la guerra contra los opresores fascistas no era solo eliminar la amenaza que se cernía sobre nuestro país, sino también ayudar a todos los pueblos de Europa que sufren bajo el yugo del fascismo alemán". A mediados de 1944, el enemigo fue expulsado de prácticamente todo el territorio soviético. Sin embargo, el enemigo tuvo que ser eliminado en su guarida. Y así, el Ejército Rojo comenzó su misión de liberación en Europa. Salvó a naciones enteras de la destrucción y la esclavitud, y del horror del Holocausto. Se salvaron a costa de cientos de miles de vidas de soldados soviéticos.

También es importante no olvidarse de la enorme ayuda material que la URSS brindó a los países liberados para eliminar la amenaza del hambre y reconstruir sus economías e infraestructura. Eso se estaba haciendo en el momento en que las cenizas se extendían por miles de millas desde Brest hasta Moscú y el Volga. Por ejemplo, en mayo de 1945, el gobierno austríaco solicitó a la URSS asistencia con alimentos, ya que "no tenía idea de cómo alimentar a su población en las próximas siete semanas antes de la nueva cosecha". El canciller estatal del Gobierno Provisional de la República de Austria, Karl Renner, describió el consentimiento de los líderes soviéticos para enviar alimentos como un acto de ahorro que los austriacos nunca olvidarán.

Los aliados establecieron conjuntamente el Tribunal Militar Internacional para castigar a los criminales de guerra y políticos nazis. Sus decisiones contenían una clara calificación legal de los crímenes contra la humanidad, como el genocidio, la limpieza étnica y religiosa, el antisemitismo y la xenofobia. Directamente y sin ambigüedades, el Tribunal de Nuremberg también condenó a los cómplices de los nazis, colaboradores de diversos tipos.

Este vergonzoso fenómeno se manifestó en todos los países europeos. Figuras como Pétain, Quisling, Vlasov, Bandera, sus secuaces y seguidores, aunque se disfrazaron de luchadores por la independencia nacional o la libertad del comunismo, son traidores y carniceros. En términos de inhumanidad, a menudo excedían a sus amos. En su deseo de servir, como parte de grupos punitivos especiales, ejecutaron voluntariamente las órdenes más inhumanas. Fueron responsables de hechos tan sangrientos como los disparos de Babi Yar, la masacre de Volhynia, Khatyn quemada, los actos de destrucción de judíos en Lituania y Letonia.


Hoy también, nuestra posición permanece sin cambios: no puede haber excusas para los actos criminales de los colaboradores nazis, no hay un período de limitaciones para ellos. Por lo tanto, es desconcertante que, en ciertos países, aquellos que son engañados con la cooperación con los nazis sean repentinamente equiparados con veteranos de la Segunda Guerra Mundial. Creo que es inaceptable equiparar libertadores con ocupantes. Y solo puedo considerar la glorificación de los colaboradores nazis como una traición a la memoria de nuestros padres y abuelos. Una traición a los ideales que unieron a los pueblos en la lucha contra el nazismo.

En ese momento, los líderes de la URSS, los Estados Unidos y el Reino Unido enfrentaron, sin exagerar, una tarea histórica. Stalin, Roosevelt y Churchill representaron a los países con diferentes ideologías, aspiraciones estatales, intereses, culturas, pero demostraron una gran voluntad política, superaron las contradicciones y preferencias y pusieron los verdaderos intereses de la paz en primer plano. Como resultado, pudieron llegar a un acuerdo y lograr una solución de la que se ha beneficiado toda la humanidad.

Las potencias vencedoras nos dejaron un sistema que se ha convertido en la quintaesencia de la búsqueda intelectual y política de varios siglos. Una serie de conferencias, Teherán, Yalta, San Francisco y Potsdam, sentaron las bases de un mundo que durante 75 años no tuvo una guerra mundial, a pesar de las contradicciones más agudas.

El revisionismo histórico, cuyas manifestaciones observamos ahora en Occidente, principalmente con respecto al tema de la Segunda Guerra Mundial y su resultado, es peligroso porque distorsiona de manera cínica y grosera la comprensión de los principios del desarrollo pacífico, establecidos en el Conferencias de Yalta y San Francisco en 1945. El principal logro histórico de Yalta y otras decisiones de esa época es el acuerdo de crear un mecanismo que permita a las potencias líderes permanecer en el marco de la diplomacia para resolver sus diferencias.

El siglo XX trajo conflictos globales a gran escala e integrales, y en 1945, las armas nucleares capaces de destruir físicamente la Tierra también entraron en escena. En otras palabras, la solución de controversias por la fuerza se ha vuelto prohibitivamente peligrosa. Y los vencedores en la Segunda Guerra Mundial entendieron eso. Ellos entendieron y eran conscientes de su propia responsabilidad hacia la humanidad.

La historia de advertencia de la Liga de las Naciones se tuvo en cuenta en 1945. La estructura del Consejo de Seguridad de la ONU se desarrolló de manera que las garantías de paz fueran lo más concretas y efectivas posible. Así surgió la institución de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad y el derecho al veto como privilegio y responsabilidad.

¿Cuál es el poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU? Para decirlo sin rodeos, es la única alternativa razonable a una confrontación directa entre los principales países. Es una declaración de uno de los cinco poderes que una decisión es inaceptable y es contraria a sus intereses y sus ideas sobre el enfoque correcto. Y otros países, incluso si no están de acuerdo, toman esta posición como algo dado, abandonando cualquier intento de realizar sus esfuerzos unilaterales. Significa que de una forma u otra es necesario buscar compromisos.

Una nueva confrontación global comenzó casi inmediatamente después del final de la Segunda Guerra Mundial y fue a veces muy feroz. Y el hecho de que la Guerra Fría no se convirtió en la Tercera Guerra Mundial se ha convertido en un claro testimonio de la efectividad de los acuerdos concluidos por los Tres Grandes. Las reglas de conducta acordadas durante la creación de las Naciones Unidas permitieron minimizar aún más los riesgos y mantener la confrontación bajo control.

Por supuesto, podemos ver que el sistema de la ONU actualmente experimenta cierta tensión en su trabajo y no es tan efectivo como podría ser. Pero la ONU aún cumple su función principal. Los principios del Consejo de Seguridad de la ONU son un mecanismo único para prevenir una guerra importante o un conflicto global.

Los llamamientos que se han hecho con bastante frecuencia en los últimos años para abolir el poder de veto, para negar oportunidades especiales a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad son realmente irresponsables. Después de todo, si eso sucede, las Naciones Unidas se convertirían en esencia en la Liga de las Naciones, una reunión para hablar vacía sin influencia en los procesos mundiales. Cómo terminó es bien conocido. Es por eso que las potencias vencedoras se acercaron a la formación del nuevo sistema del orden mundial con la mayor seriedad buscando evitar la repetición de los errores cometidos por sus predecesores.

La creación del sistema moderno de relaciones internacionales es uno de los principales resultados de la Segunda Guerra Mundial. Incluso las contradicciones más insuperables (geopolíticas, ideológicas, económicas) no nos impiden encontrar formas de convivencia e interacción pacíficas, si existe el deseo y la voluntad de hacerlo. Hoy el mundo está pasando por un momento bastante turbulento. Todo está cambiando, desde el equilibrio global de poder e influencia hasta los fundamentos sociales, económicos y tecnológicos de las sociedades, naciones e incluso continentes. En épocas pasadas, los cambios de tal magnitud casi nunca han ocurrido sin conflictos militares importantes. Sin una lucha de poder para construir una nueva jerarquía global. Gracias a la sabiduría y la hipermetropía de las figuras políticas de las potencias aliadas,

Es un deber nuestro, todos aquellos que asumen responsabilidad política y principalmente representantes de los poderes vencedores en la Segunda Guerra Mundial, garantizar que este sistema se mantenga y mejore. Hoy, como en 1945, es importante demostrar voluntad política y discutir el futuro juntos. Nuestros colegas, el señor Xi Jinping, el señor Macron, el señor Trump y el señor Johnson, apoyaron la iniciativa rusa de celebrar una reunión de los líderes de los cinco estados poseedores de armas nucleares, miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Les agradecemos por esto y esperamos que dicha reunión cara a cara pueda tener lugar lo antes posible.

¿Cuál es nuestra visión de la agenda para la próxima cumbre? En primer lugar, en nuestra opinión, sería útil discutir los pasos para desarrollar principios colectivos en los asuntos mundiales. Hablar con franqueza sobre los problemas de preservar la paz, fortalecer la seguridad global y regional, el control estratégico de armas, sobre los esfuerzos conjuntos para combatir el terrorismo, el extremismo y otros desafíos y amenazas importantes.

Un tema especial en la agenda de la reunión es la situación en la economía global. Y, sobre todo, superar la crisis económica causada por la pandemia de coronavirus. Nuestros países están tomando medidas sin precedentes para proteger la salud y la vida de las personas y para apoyar a los ciudadanos que se encuentran en situaciones de vida difíciles. Nuestra capacidad de trabajar juntos y en concierto, como socios reales, mostrará cuán severo será el impacto de la pandemia y qué tan rápido la economía global saldrá de la recesión. Además, es inaceptable convertir la economía en un instrumento de presión y confrontación. Los temas populares incluyen la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, así como garantizar la seguridad del espacio de información global.

La agenda propuesta por Rusia para la próxima cumbre de los Cinco es extremadamente importante y relevante tanto para nuestros países como para el mundo entero. Y tenemos ideas e iniciativas específicas sobre todos los artículos.

No cabe duda de que la cumbre de Rusia, China, Francia, Estados Unidos y el Reino Unido desempeñarán un papel importante en la búsqueda de respuestas comunes a los desafíos y amenazas modernos, y demostrarán un compromiso común con el espíritu de alianza para esos ideales y valores humanistas por los cuales nuestros padres y abuelos lucharon hombro con hombro.

Basándonos en una memoria histórica compartida, podemos confiar el uno en el otro y debemos hacerlo. Eso servirá como una base sólida para negociaciones exitosas y acciones concertadas en aras de mejorar la estabilidad y la seguridad en el planeta, en aras de la prosperidad y el bienestar de todos los estados. Sin exagerar, es nuestro deber y responsabilidad común hacia el mundo entero, hacia las generaciones presentes y futuras.


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