lunes, 9 de septiembre de 2019

El desvanecimiento de la izquierda en Italia: ¿Cuándo se jodió la izquierda? a

El desvanecimiento de la izquierda en Italia: ¿Cuándo se jodió la izquierda?
por Fernando Ayala (Italia)
Publicado el 6 septiembre, 2019 , en Historia - Memoria, Pueblos en lucha


Los partidos progresistas en Italia, como en todas partes, deben ajustar la sintonía con el sentir ciudadano que exige antes que nada transparencia en el uso de recursos públicos. En el caso italiano y europeo, no es la lucha de clases sino la mantención de las conquistas sociales que ha entregado la sociedad de bienestar con educación y salud gratuita, de calidad, junto a pensiones, viviendas y salarios decentes.
Es difícil saber si existe una izquierda italiana hoy en el país donde el partido comunista de Italia (PCI), fundado en 1921 por Antonio Gramsci, llegó a ser en la década de los 70 del siglo pasado el más grande del mundo occidental y un referente de la renovación del socialismo. Vivió el surgimiento y consolidación del fascismo de Mussolini al que combatió con las armas, al igual que resistió la ocupación nazi del país durante la Segunda Guerra Mundial. Con la liberación en 1945 y las primeras elecciones en 1946, se incorporó plenamente a la vida democrática alcanzando el 18,6% de los votos mientras que la democracia cristiana italiana (DC) llegaba al 35,2%.
En las elecciones de 1948 el PCI subió al 30% y la DC sumó al 48,5% de los votos. Luego la historia es posible seguirla a través de los personajes clásicos de don Camilo, el cura del pueblo y Pepón, el alcalde comunista, que refleja la tolerancia, respeto y complicidad que existió entre los dos principales partidos de la post guerra. Mientras tanto el gobierno de Estados Unidos, a través del Plan Marshall, puso los dólares para impulsar y potenciar el desarrollo económico del norte y calmar con subsidios al sur.

La fuerza creciente del PCI, de los sindicatos y la frontera con el mundo comunista, contribuyeron a este flujo de ayudas y préstamos. Trieste, en la frontera con la ex Yugoslavia al término de la Segunda Guerra Mundial, fue donde se saldaron las últimas cuentas entre los partisanos de Tito y los derrotados fascistas, junto a dolorosas pérdidas territoriales para Italia: toda la Istria, las ciudades de Pola, Fiume, Zara y algunas islas. Fue parte del reordenamiento de las fronteras europeas y el precio de perder una guerra.
El sistema político parlamentario, de base proporcional instaurado en Italia, no ha contribuido a la estabilidad del país. Desde 1946 a 2019, es decir en 73 años ha tenido 66 gobiernos.(1) En el mismo período Alemania ha tenido solo 9. El Parlamento bicameral está formado por 630 diputados y 315 senadores más 5 vitalicios. Sin embargo, el mismo sistema no ha sido obstáculo para que Italia sea hoy una de las 7 economías más grandes del mundo. Las cifras del Banco Mundial le otorgaban un ingreso per cápita (PPP) de 42.080 dólares en 2018.
El mismo año sus exportaciones de bienes y servicios alcanzaron a 746.185 billones de dólares, (2) mientras que el gasto público en educación y salud, en cifras del FMI para el 2015 y 2016, llegaron al 8,11% y 13,47% del PIB, respectivamente. (3) El sistema de partidos políticos estalló en Italia en 1992, cuando se descubrió el financiamiento ilegal junto a la corrupción en la llamada operación “Manos Limpias”, que concluyó con más de 1.200 condenas y produjo alrededor de 30 suicidios de empresarios y políticos. Desapareció la DC, el partido socialista (PSI) y varios más. (4)
Por su parte, la caída del Muro de Berlín en 1989 abrió la discusión sobre la vigencia del PCI que concluyó con la decisión de poner fin a su existencia en 1991, luego de dos años de discusiones apasionadas muchas veces y que costaron incluso matrimonios, según me decía un viejo ex militante. En palabras del último secretario general del PCI, Achille Occhetto: “El 70% de los comunistas se pronunciaron a favor, luego de 10 reuniones del comité central, dos congresos, se votó en todas las familias, en todas las secciones, en todas las fábricas, en todas las escuelas, fue el más grande ejercicio de democracia y se adoptó esa decisión”.(5)

Surgió en su lugar el Partido Democrático de Izquierda (PDS, por su sigla italiana) y se creó Refundación Comunista, (RC) con quienes no aceptaban la disolución del histórico partido. El vacío provocado por los principales referentes políticos en la sociedad produjo una suerte de deriva social en segmentos importantes de la población identificados culturalmente con la DC y el PCI. Se originó la pérdida de referentes socioculturales que dejaron cierta nostalgia que aún se observa en los mayores y en jóvenes que han idealizado esa época.

Actualidad

Hoy no existe en términos tradicionales una izquierda estructurada, con un liderazgo definido ya que paulatinamente se fue disolviendo con la creación del PDS el que posteriormente, en 2007, se transformó en el actual Partido Democrático (PD, social demócrata) incorporando a sectores comunistas, demócratas cristianos progresistas, socialistas y algunos de la vieja extrema izquierda. Todo este cambio se produjo en medio del proceso mundial de globalización, de liberalización de los flujos financieros, la profundización de la integración europea y el surgimiento de la llamada “tercera vía”, que vino a legitimar una parte del discurso neoliberal que se introdujo en los programas de los partidos y gobiernos.
Los caudillos izquierdistas de hoy, viejos y jóvenes, carecen de un proyecto político estructurado, están atomizados en minúsculos partidos que obtuvieron en las últimas elecciones nacionales de 2018 un pobre resultado: 5,2% del total de los votos repartidos en Libres e Iguales (escindido del PD) 3,4%; Poder al Pueblo (incluye a Refundación Comunista) 1,1%; Partido Comunista 0,3%; Por una Izquierda Revolucionaria 0,1%. Esta es la fuerza electoral de la llamada “verdadera” izquierda mientras que el PD (social democracia) llegó al 18,7%; los populistas del Movimiento 5 Estrellas (M5E) alcanzaron un 32,7%, la derecha unida 19,6% y la extrema derecha de la Liga del Norte (LN) el 17,4%.
Los últimos 14 meses gobernó Italia una de las más extrañas coaliciones compuestas por dos fuerzas populistas: la extrema derecha de la Liga (Matteo Salvini) con el Movimiento de 5 Estrellas (6) (Luigi di Maio) habiéndose abstenido de integrarla dos partidos de derechas: Fuerza Italia (Silvio Berlusconi) y Hermanos de Italia (Giorgia Meloni). La crisis se produjo por la naturaleza contradictoria de la coalición y el error de Salvini de finalizarla esperando el llamado del Jefe de Estado a nuevas elecciones.
Ello no ocurrió y dio paso a otra alianza antinatural que probablemente gobernará: El M5E y el PD, que han sido enemigos jurados pero que llegarían a un acuerdo imponiendo los primeros la mantención del Premier Guiseppe Conte junto a un programa en negociación. Al cierre de este artículo se discutía la composición del nuevo gabinete para presentarlo al Presidente. Los votos de ambos partidos en el Parlamento le otorgan mayoría y con la venia del Jefe de Estado conformarían un nuevo gobierno. Lo que nadie sabe es cuánto durará esta coalición. El M5E ha creció con votos provenientes en buena parte de la centro izquierda tradicional, es decir del PD.

Su lema ha sido ¡Honestidad! ¡Honestidad! denunciando las prácticas viciadas, la corrupción y componendas de los partidos tradicionales, mientras que la Liga creció apelando al miedo a la inmigración, a la criminalidad y a la Unión Europea, entre otros. 5 Estrellas descendió notablemente en las elecciones europeas de mayo pasado a 17,07% mientras que la Liga de Salvini se consolidó como el primer partido italiano alcanzando al 34,27% de los votos, seguido por el Partido Democrático con el 22,73%. Es decir, en un año, quedó demostrada la volatilidad de los electores.
Los años 70 del siglo XX fueron la década de gloria para el PCI y la izquierda italiana. La votación máxima alcanzada fue en 1976, cuando sumó 34,4% de los votos, es decir más de 12 millones y medio de electores y la DC el 38,7% equivalente a 14,2 millones de votos. Paralelamente la extrema izquierda, con grupos armados, asesinaba policías, secuestraba y terminó ejecutando al Primer Ministro demócrata cristiano, Aldo Moro, en 1978.
Ello ocurrió cuando se había implementado parcialmente el llamado “compromiso histórico” o acuerdo de gobernabilidad entre el PCI y la DC que permitió a este último partido gobernar sin interferencias hasta 1980. Hasta hoy circulan diversas teorías de quiénes estuvieron detrás del crimen de Moro que terminó poniendo fin al acuerdo en 1980. Tanto Estados Unidos como la entonces Unión Soviética no veían con buenos ojos este compromiso cuyo autor intelectual fue Enrico Berlinguer, secretario general de los comunistas.
Alarmado por el dramático golpe de estado ocurrido en Chile en 1973, lo motivó a publicar 3 documentos con las lecciones de esa experiencia en Rinascita –revista ideológica del PCI- donde demostró que las fuerzas de izquierda, con una fuerte carga ideológica como el caso del PCI, no podían gobernar sin alianzas con el centro político, es decir con la DC. Rondaba en Italia en esos años, la posibilidad de interrupción democrática con grupos fascistas coludidos con militares.
Entonces, para utilizar la clásica frase de Vargas Llosa ¿Cuándo se “jodió” la izquierda italiana? ¿Era o no necesaria la disolución del PCI? El 70% de la militancia que se manifestó a favor de su disolución parece no dejar duda alguna. Su desaparición era inevitable pese a que sus fortalezas estaban en haber iniciado el proceso de transformaciones y democratización de la visión leninista del partido como vanguardia única. El eurocomunismo, del que fue pionero Berlinguer en 1976, y al que se sumarían los comunistas franceses y españoles, dio inicio a una profunda revisión del pensamiento marxista y en los hechos produjo la reivindicación de la social democracia.

De partida fue la negación del modelo soviético, del estalinismo, y el inicio de búsqueda de un camino poniendo en el centro el respeto a las personas y la aceptación del sistema político multipartidista, es decir a un modelo de sociedad abierta. Se podría decir que recogía el clamor de los jóvenes checos de 1968, que pedían “un socialismo con rostro humano”, como lo planteara el secretario general del PC Alexander Dubcek, antes de que cerca de 200 mil soldados y 2 mil tanques del Pacto de Varsovia pusieran fin a la llamada “primavera de Praga” y al sueño de millones de izquierdistas en el mundo.
Los partidos progresistas en Italia, como en todas partes, deben ajustar la sintonía con el sentir ciudadano que exige antes que nada transparencia en el uso de recursos públicos. En el caso italiano y europeo, no es la lucha de clases sino la mantención de las conquistas sociales que ha entregado la sociedad de bienestar con educación y salud gratuita, de calidad, junto a pensiones, viviendas y salarios decentes.
Los millones de votos que tuvo la izquierda en el pasado fueron de mujeres y hombres que hoy se sienten decepcionados, inseguros en una sociedad cada vez más compleja y que perciben la carencia de un liderazgo que los comprometa, que los entusiasme, que los haga soñar. Ese es el espacio que no ha dejado de crecer y del que se ha apropiado el populismo de derecha especialmente.
Por tanto los desafíos son muchos para levantar una propuesta de futuro que recoja el sentir popular y que debe considerar, entre otros, la ola inmigratoria que no se detendrá, la moneda común que no ha entregado iguales beneficios a los países, la integración de Europa que cada vez parece más complicada por la enorme diversidad cultural y asimetrías económicas que muchas veces se tiende a ignorar. Asimismo, están las relaciones con Rusia y los Estados Unidos en esta hora de Trump, Putin y Johnson; el papel de la OTAN, la lista de espera de países para integrarse a la UE, el envejecimiento de la población, junto a los temas globales como el debilitamiento del multilateralismo, el cambio climático, la robotización, la inteligencia artificial y tantos otros.
Los progresistas deberán luchar con los fantasmas de su pasado y por sobre todo asegurar la paz en un continente que ha originado dos guerras mundiales. Las divisiones endémicas de la izquierda, los personalismos, caudillismo, fraccionamiento y egos son factores presentes que permitieron en Italia que Silvio Berlusconi y la derecha llegará tres veces a gobernar y que hoy Salvini, pese a su actual derrota, mantenga altas posibilidades de llegar a ser Jefe de Gobierno en un futuro que puede ser no tan lejano.
Es probable que la social democracia a nivel mundial esté también en vías de extinción junto al actual orden internacional por no dar respuestas a las urgentes demandas de la población respecto a las desigualdades, concentración de la riqueza y cambio climático entre otras. El PD italiano, al igual que la llamada centro izquierda a nivel mundial, fueron víctimas del discurso de la globalización y de la frase creada por los estrategas de campaña del expresidente Bill Clinton: “Es la economía, estúpido”.
Faltó pensamiento crítico y visión de largo plazo para prever que la liberación de los circuitos financieros daría inicio a un proceso de concentración de riqueza, exclusión de mayorías y depredación del planeta, nunca visto. Resultó fácil a los partidos social demócratas acomodarse al discurso de la modernidad, de la llamada tercera vía y globalización en lo económico, sin medir las consecuencias sociales y culturales que arrastraron al sistema a un tobogán que desembocó en el actual neoliberalismo que nos gobierna y que ha generado un desorden internacional impredecible en sus consecuencias.
“Es la economía, estúpido” fue transformada en un dogma con el apoyo entusiasta de los órganos financieros internacionales dejando desarmada a la izquierda antes el océano de cifras y la urgencia de establecer equilibrios macroeconómicos que se erigieron en un paradigma por donde debía transitar la humanidad, elevando el crecimiento económico a la categoría de divinidad. Nadie o pocos pusieron en perspectivas las consecuencias sociales, culturales y mucho menos medioambientales.

La ola de privatizaciones, externalizaciones y de recortes a las prestaciones sociales derivan en parte de esa frase. Si bien las personas votan teniendo en cuenta el bolsillo, es hora de señalar que hoy no es solo la economía: “Es la desigualdad, idiota”, es el cambio climático, los incendios en la Amazonia, son las ganancias excesivas, la concentración de la riqueza cada vez en menos manos, la falta de trabajos decentes y una larga lista de demandas que nos tiene en este creciente desorden global y que será lo que movilizará a los jóvenes a votar.
El progresismo puede frenar el populismo solo si logra levantar un discurso coherente, sin ambigüedades ni cálculos de corto plazo, para reclamar por un cambio radical de políticas poniendo a las personas y al planeta en el centro de las prioridades, antes que a las utilidades.

–El autor, Fernando Ayala, es exembajador de Chile y consultor de FAO.

sábado, 7 de septiembre de 2019

Organización social de mapuches. a

machis 


El Pueblo Mapuche es una sociedad principalmente oral, debido a que su lengua no fue establecida en signos escritos, sino hasta la colonización española. Esto también se ve reflejado en su derecho consuetudinario, conocido como Az Mapu, el cual tampoco ha sido codificado en normas escritas. El Az Mapu, por su parte, hace referencia a cuestiones que regulan el comportamiento entre las personas y de estas con su entorno, proporcionando lineamientos para una vida correcta, virtuosa y en armonía. Los principios que destacan son: la horizontalidad en las relaciones humanas, fundada en la reciprocidad; y la individualidad, pero constreñida por un acento en lo colectivo, es decir, atendiendo a la cohesión de la comunidad; entre otros. La estructura social mapuche se basa en una unidad social básica conocida como lof, el cual corresponde a grupos consanguíneos, patrilineales, basados principalmente en el parentesco, siendo una de sus características esenciales la horizontalidad entre los lof. En este sentido, es posible encontrar un carácter federado y de alta autonomía entre estas unidades sociales. Dentro de los roles principales de la sociedad mapuche está el de lonko. Este corresponde al líder político y espiritual de cada lof. Otro rol relevante es el dewerken, quien es la persona de confianza de los lonko, cumpliendo la función mensajeros y voceros de sus comunidades. 
También está el rol de machi,quien es una líder espiritual y cumple funciones ceremoniales dentro de la religiosidad mapuche, además de atribuírsele poderes taumatúrgicos, siendo también la encargada de la salud de sus comunidades.

Capítulo I. Cultura oral y derecho consuetudinario del Pueblo Mapuche.

El Pueblo Mapuche se ha caracterizado por ser una cultura eminentemente oral o, al menos, conun origen puramente oral, que es previo al contacto con los españoles en el siglo XVI. En efecto, tal como señala Serrano, Ponce de León y Rengifo (2012: 26):

Las culturas originarias eran orales primarias. Algunas habían desarrollado una comunicación pictográfica, como la azteca; otras grafos con signos más o menos separados entre sí, como la mapuche. Pero todas eran orales primarias en el sentido que la forma de la comunicación era la palabra hablada y el signo no tenía representación fonética, no era un sonido.

En términos conceptuales, la contra cara de la ‘oralidad’ es la ‘escritura’, que, muy sintéticamente,corresponde a la transición de un sonido a un signo escrito. Como señala Ong (1982), esto produce,entre otras cosas, formas diferentes de pensamiento al que tienen las culturas orales, como la Mapuche. La escritura, en el caso de lo que hoy es Chile, fue plenamente representada por la España colonizadora y en ningún caso por el Pueblo Mapuche o por alguno de sus pueblos originarios. En efecto, la escritura fue, primero, funcional al Reino de España ya que sirvió como sustento para su empresa de conquista y, con posterioridad, a comienzos del siglo XIX, se transformó en un elemento central para la construcción de la República. 
Por ejemplo, en el caso de los territorios de ultramar españoles, para transmitir los mensajes y decisiones se requería de: (a) un extenso aparato burocrático que abarcaba territorios ubicados en diversos lugares del orbe, y (b) una escritura que permitiera conservar los mensajes intactos a través del tiempo y a lo largo de los territorios (Serrano, Ponce de León y Rengifo, 2012: Cap. 1).
En cambio, en culturas orales, y debido a no contar con un sistema de codificación escrito de su lenguaje, una de las tareas centrales es conseguir recordar lo aprendido, para así poder conservar su identidad y costumbres de la forma más fidedigna posible. Bajo el esquema de la oralidad, esto se consigue a través de repeticiones constantes o fórmulas mnemotécnicas, mediante epítetos,rimas, también por el uso de dichos, así como en diversos ritos, etc. (Ong, 1982). Entonces, de esta forma, se pueden transmitir la tradición y las normas consuetudinarias basadas en la costumbre.

Ahora bien, cabe preguntarse qué son las normas o derecho consuetudinario indígena. Siguiendo ladefinición de Herve y Urrejola (1994, citado en Aylwin, 1995: 190), este corresponde a “(…) aquellas normas y reglas de comportamiento y de convivencia social que existen al interior de cada comunidado de cada pueblo indígena, y que contribuyen a la integración de cada sociedad, al mantenimiento de su orden interno y a la solución de los conflictos que puedan surgir, incluyendo por lo tanto, un sistema de sanciones para quienes violan estas normas”. 
Asimismo, de acuerdo a Stavenhagen (1990, citado en Aylwin, 1995: 190), este es un derecho diferente al que podemos observar en sociedades basadas en la figura del Estado nación como la nuestra, teniendo que ver más con materias diversas y que abarcan gran parte de los aspectos de lavida comunitaria. En efecto, desde las investigaciones antropológicas más clásicas (v.g. Best, 1919; 

Firth, 1929; Mauss, 1985[1925]; Sahlins, 2017[1972], entre otros), se ha podido observar que las sociedades indígenas no se encuentran diferenciadas en sistemas, es decir, lo económico, lo político o lo jurídico, por ejemplo, no son dominios separados o estancos, sino que se encuentran en profunda relación. La definición de ‘fenómeno social total’ de Mauss es muy útil para poder comprender aquello. En efecto, en sociedades indígenas —como el Pueblo Mapuche— “(…) se expresan a la vez y de golpe todo tipo de instituciones: las religiosas, judicial, moral –en estas tanto las políticas como familiares- y económicas” (Mauss, 1985: 147).

Ahora bien, desde una óptica vinculada al derecho, las normas consuetudinarias dicen relación con diversas materias legales y jurídicas muy amplias, que van desde normas generales de comportamiento público y mantenimiento del orden interno, hasta directrices para la resolución de conflictos o la definición de los cargos y las funciones de la autoridad pública (Aylwin, 1995: 190). Además, contrario a lo que se puede creer, el derecho consuetudinario, si bien corresponde a un conjunto de normas ancestrales, no es inmutable, sino que por el contrario puede ser dinámico. 
En otras palabras, este corresponde a “(…) un complejo interrelacionado que refleja la situación histórica de los pueblos indígenas, las transformaciones de su ecología, demografía, economía y situación política frente al Estado y sus aparatos jurídico-administrativos” (Aylwin, 1995: 190).A continuación, se describe el derecho consuetudinario Mapuche, el cual corresponde a las normas que rigen su ordenamiento social, pero que, es pertinente subrayar, no se encuentra codificado ni legitimado en algún texto escrito.
 En cambio, su legitimidad está sustentada en su uso permanente y en la transmisión que se da desde las personas mayores hacia las más jóvenes.

1. Derecho consuetudinario mapuche: Az Mapu.

El derecho consuetudinario Mapuche se conoce como Az Mapu. Este corpus normativo ancestral regula los roles y relaciones entre las personas o che y el mundo viviente. El Az Mapu se basa en el supuesto de que todos los seres tienen el mismo rango de importancia, de modo tal que las relaciones se rigen por criterios horizontales y fundados en la reciprocidad, es decir, donde no necesariamente existe subordinación entre seres vivientes. Lo anterior se basa en el principio de que todos los seres tienen la misma esencia, es decir, si todos los newen —o fuerzas espirituales de los seres vivientes— son iguales, sin existir superioridad de uno por sobre otro, el newen de las personas es solo un newen más. Lo anterior sin duda colisiona con la concepción occidental dualista, es decir,donde existen diferentes rangos valóricos entre los diferentes seres vivos (Bustos, 2015: 82).

El Az Mapu es, pues, el código tradicional del Pueblo Mapuche, el cual dispone de una serie de normas muy estrictas, que son entregadas por las personas mayores de las comunidades, a través delos gülam o consejos y de los piam o dichos. En este sentido, el Az Mapu delinea un tipo ideal de azche o persona mapuche, el cual consiste en la incorporación de los conocimientos que se van adquiriendo a través del diario vivir en algún lof. Dicha incorporación deviene en diversos roles y obligaciones dentro la vida cotidiana y ritual mapuche, los cuales contienen un alto estándar ético, no solo con las demás personas, sino que también con los antepasados, la naturaleza y las divinidades. 
Asimismo, el modelo ideal de az che considera diferentes estadios, a saber: (a) kimche o ser humano sabio; (b) norche o ser humano recto en su manera de actuar, justo y respetuoso; (c) kümeche u hombre bondadoso, con bienestar económico, trabajador, solidario y equitativo, es decir, tiene que dar algo de lo que recibe; y (d) newenche u hombre con fuerza física y psicológica, es decir, con seguridad personal. Todas estas características deseables son difíciles de lograr y poco habituales de encontrar: sin embargo, estas establecen cánones ideales a ser considerados para ocupar roles políticos y espirituales dentro de la comunidad (Bustos, 2015: 94).También, el Az Mapu incorpora la noción de libertad individual, que está constreñida por otros dos principios, a saber: el kiñewün, o lo colectivo, y las normas ancestrales que dan cuenta de una prescripción del correcto comportamiento para conseguir equilibrio y armonía con todos los elementos del entorno social y natural. Además, tal como sostiene Bustos (2015: 108), la noción de persona está vinculada al rakizwan y al zugu.

Se dice que todas las personas tienen su cabeza (logko), que es donde se encuentra el pensamiento o rakizwan, y tienen su corazón (piwke), que es donde se sitúa el sentimiento, el cual suele ser expresado por el zugu a través del zugun. El rakizwan y el zugu son, junto con otros desarrollos socioculturales y anímicos del individuo, los elementos que hacen a las personas ser conscientes de sí, de su identidad y de su responsabilidad con los demás.

Además, el Az Mapu tiene un “subcódigo” llamado mapunche az mogen o normas para una vidacorrecta (Bustos, 2015: 96). Este se refiere al estilo de vida mapuche y a las relaciones sociales:

La expresión az mogen guarda relación con el az, que es una de las características fundamentales de la identidad del individuo; también con el az che, modelo ideal de persona, así como con los términos que definen el paradigma moral ideal y el sistema jurídico mapuche o Az Mapu, del cual elaz mogen sería uno de sus sub códigos (Bustos, 2015: 130)

Cabe señalar que una gran mayoría de las normas contenidas en la derecho consuetudinario mapuche se orientan a través de la küme mogen o buena vida. Esta, que es entendida en un sentidode salud física y moral, es garantizada de modo ritual, por ejemplo, por las machi. Además de esta noción, está la de mogen felen, la que corresponde a “(…) una vida presidida por la relación armónica con todos los elementos de la naturaleza y con los pares” (Bustos, 2015: 130).

Capítulo II. Estructura social del Pueblo Mapuche

La sociedad mapuche, a partir del contacto con los colonizadores españoles, tenía una organizaciónsocial basada en familias, patrilineal, es decir, que se transmite por línea paterna, la cual también era patriarcal y poligámica. Asimismo, se observa que, entre los siglos XVII y XVIII, la estructura social,habitualmente más horizontal, se tendió a jerarquizar en tiempos de guerra. Allí nace, por ejemplo, la figura del toki, que viene a ser un jefe militar que organiza a comunidades de algún determinado territorio. Sin embargo, tradicionalmente las unidades familiares se construyen en base a la figura central del lonko, que es el jefe de alguna de estas comunidades denominadas lof. Este último es, esencialmente, un clan familiar o que está basado en el parentesco y que reconoce como autoridad a este líder o lonko.2 Hoy en día, las comunidades mapuche o lof son grupos consanguíneos, principalmente patrilineales,basados en el parentesco y en la cercanía social y racial, es decir, se impone “(…) una solidaridad primero familiar y luego comunitaria”3. Esta forma de organización, que está muy vinculada a la vida rural, se ha adecuado a otros contextos, como el urbano, en donde han surgido también los llamados centros culturales mapuche.

1. Estructura social del Pueblo Mapuche: lof, rewe, wichanmapu, fütanmapu y consejos4

Se ha mencionado que la estructura social mapuche se basa en su unidad social esencial denominada lof. Sin embargo, ya a partir del siglo XVI esta estructura se complejiza, y se suceden las agrupaciones de lof, denominadas rewe. En otras palabras, varios lof forman un rewe, que por lo general se constituyen en base a 9 lof, por lo tanto, se les ha denominado ayllarewe. A su vez, los rewe se aglutinan en unidades de diversa cantidad, pero siempre “(…) de acuerdo a características de afinidad cultural, parentesco, territorio común y otras que no fueron homogéneas en todo lugar” (Ruiz, 2003: 8).
No obstante ello, lo que predominó fue el ya mencionado ayllarewe. Estos, por su parte, se agruparon en los fütanmapu, que primero fueron de 3 ayllarewe, transitando a 5 ya a mediados del siglo XIX,estructura que puede entenderse como ‘tierra grande’ o ‘región’. De acuerdo a Ruiz (2003: 8-9), los fütanmapu son propiamente el nivel de la estructura denominado de “identidad territorial”. También, se ha utilizado el término wichanmapu, que significa esencialmente tierras aliadas. En la actualidad, unwichan mapu es una agrupación de comunidades vecinas, que es de un tamaño menor al antiguo fütanmapu. Como corolario de la estructura social antes descrita, se comenzaron a formar también los denominados consejos. Se sostiene que el vocablo específico mapuche no fue revelado a los europeos, pero surgió, por lo general, como forma para enfrentar amenazas y entablar contacto,belicoso o no, con los españoles.

En este contexto, el Pueblo Mapuche no asumió una estructura estatal centralizada, de modo que noes posible encontrar “(…) instituciones coercitivas que impusiesen un mando único sobre todo su pueblo” (Ruiz, 2003: 14). En otras palabras, cada consejo, convocado por algún lonko, solo obligaba alas unidades sociales participantes y sus miembros. “Por eso mismo, no conocemos casos en que el conjunto de las comunidades mapuches ni todas las identidades territoriales acordaran simultánea y unánimemente ni declarar la guerra ni hacer la paz a los españoles” (Ibídem). En este sentido, se puede hablar de una estructura social federada con una alta autonomía de las diversas unidades sociales que la componen. Cabe agregar que esta organización de la estructura social mapuche es posible también de observar en otros pueblos indígenas en el mundo, como es el caso de los Saami en el Norte de Europa5
 

El principio social que subyace a esta forma de organización social es la pluralidad, respeto a la diversidad y a las decisiones colectivas. Lo anterior en un contexto de observancia de la tradición y su cosmovisión. Esto da cuenta de que: “(…) el valor supremo [es el] de la palabra empeñada y del reconocimiento al compromiso adquirido de palabra en las reuniones, acuerdos, tratos y contratos” (Ibídem: 15). Ello explica, entre otras cosas, que incluso en contexto de alta amenaza a la integridad de su modo de vida, como ha sido desde el comienzo de la Colonización en el actual territorio chileno hasta la actualidad, la estructura social mapuche no logra convocar a la totalidad de sus comunidades integrantes.

Según sostiene Ruiz (2003: 15):

En el presente hay comunidades y agrupaciones que quedan al margen del Consejo de Todas las Tierras, pero ninguna de ellas se había atrevido antes de 1999 a generar una estructura de carácter ancestral paralela a ésta y regida por el derecho mapuche: hay organizaciones culturales,agrupaciones reivindicativas, laborales, agrícolas, entidades deportivas, religiosas, etc., pero regidas por la institucionalidad del estado chileno y no por la institucionalidad propia de la cultura mapuche.

En definitiva, desde que hay antecedentes escritos de la cultura Mapuche, no hay evidencias de un tipo de estructura social diferente al descrito en los párrafos anteriores. En este sentido, la unidad social básica, como el lof —que corresponde principalmente a una comunidad de lazos sanguíneos—,junto con las formas de agrupación de diversos lof —que corresponde a comunidades de lugar, es decir, basadas en la cercanía y en un modo de vida común—, como pueden ser los propios consejos,son la forma principal de organización social del pueblo Mapuche.6

2. Algunos roles centrales dentro de la estructura social mapuche: tipos de lonko, werken,weupife, machi, machife y genpin.

En primer lugar, el lonko es la autoridad tradicional esencial del pueblo Mapuche, y que está a la cabeza de la unidad social básica o lof. De acuerdo a Tavie (2018: 79), el lonko:

(…) debe tener características y cualidades fundamentales para ejercer su rol de autoridad, entreellas las más nombradas son el liderazgo, el dominio de la palabra y la capacidad de mediar ante diferentes conflictos o problemáticas, cualidades que en el discurso se presentan como dotes innatos para dirigir la comunidad mapuche e inspirar respeto entre sus pares (el destacado es añadido).

Sin embargo, por tratarse de un tipo de autoridad tradicional, no solo ejerce un liderazgo político dentro del pueblo Mapuche, sino que también ejerce una autoridad espiritual. En otras palabras,representa una dualidad, tanto física como espiritual. Por lo tanto, el lonko es el “(…) portador de feyentun (espiritualidad y creencia mapuche) que lo destacan como una autoridad ritual al igual que el machi” (Tavie, 2018: 79).Ahora bien, la figura del lonko ha sufrido transformaciones a lo largo del dominio español durante la Colonia.
 Es así como la Corona española intentó instalar el ‘cacicazgo’, el cual pretendía ser “(…) una re-creación de la forma de gobierno ancestral, pero pensada en beneficio del sistema económico,social y cultural de los españoles” (Ruiz, 2003: 17).No obstante, en la actualidad, la tradición oral mapuche ha conservado intacta la figura del lonko. Esto queda reflejado en diversas evidencias rescatadas de la experiencia cotidiana mapuche. Por ejemplo:

¿Qué significa el lonko? Es la cara visible, es un líder innato, mi bisabuelo fue lonko de su comunidad, entonces yo veo y siento que es algo que no es impuesto. Si bien es cierto que la comunidad te valida como lonko, hay un newen una energía, un espíritu, que es como un imán que atrae a la gente, está claro que algunos se hacen líderes, pero en nuestro contexto cultural así era el lonko, quien dirige y busca el bien de la comunidad (Ingrid Soñan. dirigenta mapuche, 49 años,citada en Tavie, 2018: 79).

Existen también diferentes tipos de lonko, dependiendo de qué unidad social lidere. El lonko en el sentido más genérico es el líder de un lof. El ulmen futra lonko sería quien lidera un ayllarewe, siendo el encargado de su desarrollo social y cultural, cumpliendo una función de coordinación o articulación de acuerdos, que vayan en la dirección tanto de generar pactos o alianzas de guerra o paz. El ñidzollonko o lonko mayor es quién lidera un fütamapu o unión de varios ayllarewe. Este último tipo de lonkoes quién se relacionaba con otros líderes importantes del Pueblo Mapuche en las denominadas futacoyaq o grandes reuniones, donde estos líderes principales formaban los consejos. En estas instancias, se tomaban diversas decisiones relacionadas con grandes alianzas, tácticas guerreras,entre otras, siendo liderada por el toki o lonko en tiempos de guerra (Tavie, 2018). Cabe agregar que existieron dos tipos de toki, a saber: el ngen toki o Señor del Hacha y encargado de hacer la guerra; yel ngen foike o Señor del Canelo y encomendado para hacer la paz (Ruiz, 2003).

Otros roles son los de werken y weupife. Ambos asociados a los lonko y a los lof, el primero es el hombre de confianza de un lonko, su mensajero, siendo además quien va a otros lof a promover alianzas. Actualmente, se le denomina werken a los voceros de diversas organizaciones mapuche. Elweupife, por su parte, cumple la función de sabio dentro de un lof, es decir, es conocedor del pasado mapuche, junto con ser portador del conocimiento y linaje vinculado a algún determinado lof. Otro rol muy relevante dentro de la sociedad mapuche es el asociado a las funciones religiosas y rituales. En efecto, la o el machi corresponde a una persona que sirve de intermediario entre la inmanencia y la trascendencia, es decir, entre el mundo presente y lo que no es visible o está más allá. Además, se trata de una persona conocedora de los denominados lawen o medicamentes naturales y sus respectivos usos. En este sentido, es una autoridad de la medicina tradicional. Además tiene funciones taumatúrgicas, es decir, de sanación o txemon, lo cual realiza a través del rito conocido como machitun. 
Finalmente, cabe mencionar los roles de genpin, quien corresponde al orador oficial durante los rituales, pudiendo coincidir con la persona del lonko, de modo que, en esos casos, se le de nominagenpin lonko; junto con el rol de machife, quien es el intermediario entre el lof y el newen –poder o fuerza interior– de la machi, cuando esta se encuentra en trance en el ritual del machitun, de modo que funciona tanto como intérprete y asistente en el txemon.

Conclusión

El estudio de la organización social del Pueblo Mapuche debe considerar el hecho de que se trata de una cultura construida desde la oralidad. Ello a pesar de que, en la actualidad, gran parte de las personas que poseen una herencia indígena, y en particular mapuche, se encuentran, en mayor o menor medida, incorporadas a los requisitos lingüísticos del Estado nación chileno, a saber: hablan el idioma castellano y tienen aptitudes en escritura y lectura de esa lengua; además muchos de ellos viven en sectores urbanos.Sin embargo, los rasgos principales del Pueblo Mapuche responden a las características de una oralidad primaria, es decir, se trata de una cultura que se desarrolló ajena a la utilización de la escritura. La cual no conocieron hasta el encuentro que sufrieron con los españoles, siendo publicada la primera gramática mapuche a principios del siglo XVII por el Padre Luis de Valdivia (Serrano, Ponce de León y Rengifo, 2012: 39). Por este motivo, algunos de los aspectos esenciales de su organización social son:

• Az Mapu. Que es el derecho consuetudinario del Pueblo Mapuche, el cual no está establecidobajo la forma de normas o códigos escritos. Es decir, está basado en la tradición y su forma detransmisión es oral, desde las personas mayores, sabias, hacia los más jóvenes, a través detécnicas mnemotécnicas o de repetición, como son los dichos en el caso mapuche


.• Una estructura social altamente horizontal. Basada en los lof, que son la unidad socialbásica, y que luego se agrupan en estructuras más grandes por su afinidad cultural, es decir,que comparten aspectos esenciales como una lengua y territorio comunes, rigiéndose por elmismo derecho consuetudinario, entre otros.

• Roles acordes a este tipo de estructura social. Se observa que los principales roles de su estructura social responden: (a) a aspectos prácticos del mundo inmediato (inmanencia), como hacer la guerra, la paz o el uso de los recursos naturales; y (b) a aspectos espirituales y religiosos (trascendencia). Y si bien hay roles diferenciados para ello, como por ejemplo es eldel toki para la guerra y el de la machi para cuestiones sanatorias y ceremoniales; bajo un mismo rol, como el del lonko, un solo sujeto puede cumplir funciones en ambos dominios, tanto en el plano espiritual como en el mundano. Ello, a su vez, habla de la baja diferenciación interna dentro de la sociedad mapuche, es decir, por ejemplo, las dimensiones políticas,económicas o religiosas se encuentran altamente ligadas. En palabras de Mauss, tal como se señaló en páginas previas, se trataría de una sociedad en donde es posible observar‘fenómenos sociales totales’.


martes, 3 de septiembre de 2019

Galvarino Sergio Apablaza Guerra.-a




Galvarino Sergio Apablaza Guerra (Santiago, 9 de noviembre de 1950) es un exguerrillero chileno, perteneciente al Partido Comunista y uno de los fundadores del FPMR (Frente Patriótico Manuel Rodríguez). Llegó a ser el líder de dicha organización desde 1988 hasta el 2001. Actualmente se encuentra en Argentina.

Hijo de Galvarino Apablaza, un suboficial de ejército que murió en 1986, y de Luisa Guerra Urrutia, era el antepenúltimo de seis hermanos. Entre sus hermanos todos llegaron a completar los estudios secundarios y los mayores se vieron obligados a trabajar en los últimos años de su enseñanza, como una forma de contribuir a las necesidades del hogar. Esto le brindó a Galvarino la oportunidad de ingresar a la universidad y por ser el primero y el único de los hijos con la posibilidad de continuar estudios superiores, 
En sus años de universidad definió su conciencia política, integrándose en 1968 a las Juventudes Comunistas. Al cabo del primer año, fue electo como representante de la facultad ante la Federación de Estudiantes de Chile. Luego del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, fue detenido y deambuló por distintos centros de detención como Londres 38, el Estadio Chile, la Cárcel Pública de Santiago, la ex-Penitenciaría, Tres Álamos y Puchuncaví. El 5 de septiembre de 1974, fue expulsado del país rumbo a Panamá junto a otros 124 chilenos en calidad de exiliados políticos. Desde allí, por razones de salud, decidió trasladarse a Cuba, llegando a la isla en diciembre de 1974. Allí se hizo conocido bajo el apodo de "Compay".
Luego de un tiempo en La Habana, aceptó la oferta de su partido cuando éste le propuso enrolarse en “un nuevo ejército para liberar a Chile del fascismo”. En ese contexto despuntó como el líder natural del joven destacamento militar del Partido Comunista, desde los inicios del proyecto en 1975. Egresado de la Escuela Militar Camilo Cienfuegos, alcanzó el grado de comandante, el más alto en el aparato militar del Partido Comunista, en la especialidad de artillería. Desde ese momento pasó a ser conocido como el “Comandante Salvador”.

Su ascenso al Comité Central del Partido Comunista de Chile, en 1978, fue una señal de que el partido jugaba todas sus cartas en su figura para sacar adelante su proyecto armado. Sin embargo, la colectividad nunca se preocupó de conocer realmente su pensamiento. Su prueba de fuego como “comandante” llegó en 1979, cuando el contingente chileno debió viajar a Nicaragua para apoyar al Frente Sandinista de Liberación Nacional que luchaba en ese momento por derrocar al gobierno de Anastasio Somoza Debayle.
Luego de la victoria sandinista, el “comandante Salvador”, fue uno de los primeros en entrar al búnker del derrocado dictador, encabezando un grupo rebelde que arribó a Managua al amanecer del 20 de julio de 1979.
Para ejercer su liderazgo entre los chilenos, Apablaza contaba con un círculo de incondicionales entre los que contaban Raúl Pellegrin, y Juan Gutiérrez Fischmann, el “Chele”, este fue uno de los últimos en plegarse al grupo y tenía inmejorables vínculos con la dirigencia cubana, ya que su suegro era Raúl Castro, hermano de Fidel Castro. Por otro lado se especula que gracias a su lealtad a Apablaza, Pellegrín asumió como jefe máximo del Frente Patriótico Manuel Rodríguez cuando sus primeros mandos ingresaron a Chile, procedentes de Cuba en 1983.
Pese a todo Apablaza optó por regresar clandestinamente a Chile a comienzos de 1986, cuando se integró al Trabajo Político del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, pero después de conocida la internación de armas de Carrizal Bajo y fracasado el atentado contra Augusto Pinochet, debió regresar rápidamente a Cuba. En ambas operaciones, por lo demás, no participó en la línea operativa. Protegido por el régimen cubano y primero en la línea jerárquica de los oficiales chilenos de las FAR, nunca estuvo en misiones arriesgadas.
Sólo volvió a ingresar a Chile tras la muerte de Raúl Pellegrin en octubre de 1988. Entonces, asumió plenamente la jefatura del FPMR-Autónomo, la facción más radical del frentismo, que un año antes se había separado del Partido Comunista. Para conducir al FPMR-A, “Salvador” articuló una dirección junto al “Chele” y Mauricio Hernández Norambuena, “Ramiro”. Según investigaciones judiciales posteriores, fue al interior de este trío donde habrían surgido las órdenes para el asesinato del senador Jaime Guzmán y del secuestro de Cristián Edwards, ambos hechos ocurridos en 1991. Luego de estos sucesos, Apablaza nuevamente debió abandonar el país, regresando a Cuba. En 1994 el “comandante Salvador” decidió trasladarse definitivamente a Sudamérica, para establecerse en Argentina.

A fines del año 2000 las discrepancias entre “Salvador” y el resto de los comandantes que abogaban por una línea más militarista, terminaron por quebrar a la cúpula del FPMR, haciendo que Apablaza, en abierto desacuerdo con “Ramiro” y el “Chele”, decidiera abandonar la organización.
En el 2001, Apablaza ratificó públicamente su alejamiento del FPMR en una carta dirigida a la militancia, donde criticó con fuerza que se haya impuesto en la organización “una mentalidad operativa que busca vencer y no convencer”, donde “la eficacia política se ve asociada al carácter operativo de la acción y no a su pensamiento”. Luego de su salida de la cúpula del FPMR, se supo que Apablaza creo un grupo denominado Identidad Rodriguista, en el cual intento plasmar sus ideas políticas, junto a varios ex-frentistas que lo acompañaron en este proyecto.
Apablaza es acusado de ser el autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards y, a pedido de la Justicia chilena, se extendió una orden de captura de la Interpol en su contra en junio de 2004.​
No se habían vuelto a tener noticias concretas de él hasta el 29 de noviembre del 2004, cuando, en un operativo especial de la policía argentina, fue apresado en la localidad de Moreno, provincia de Buenos Aires, donde residía bajo el falso nombre de "Héctor Daniel Mondaca" desde hacía varios años junto a su pareja, la periodista chilena Paula Chahín, quien es empleada en la Secretaría de Medios de la Presidencia, y sus tres hijos de nacionalidad argentina.
El 30 de septiembre de 2010, el Poder Ejecutivo decidió otorgarle a Apablaza el asilo político, por lo cual finalmente no fue extraditado.


Palma Salamanca en París

Daniel Alarcón investigó durante un año y medio antes de publicar el episodio ‘El helicóptero, el silencio, el balazo, la huida‘. Esta crónica la escribió en diciembre de 2018, mientras cubría el proceso de extradición contra Ricardo Palma Salamanca en el Palacio de Justicia en París. 

La primera vez que vi en persona a Ricardo Palma Salamanca fue en los pasillos del Palais de Justice en París, en octubre de 2018. El Palais es justamente eso: un palacio decidida y descaradamente regio, con corredores largos y amplios y escalones de piedra hundidos como viejos colchones. En esa audiencia de octubre, entre los exiliados ahí reunidos, se habló sobre pesadillas, tortura y recuerdos crudos y aterradores de la vida bajo el mando de Pinochet. Ver a Palma Salamanca les había traído todas esas remembranzas de vuelta, y los exiliados se mantuvieron juntos, compartiendo memorias y apoyo, reviviendo traumas que creían haber enterrado hacía mucho tiempo. La prensa chilena había venido, unos pocos medios franceses también, y Palma se destacaba entre la multitud, de rostro impávido, con tres guardaespaldas que levantaban una manta frente a su cara cada vez que alguien intentaba tomarle una foto. Un periodista, un muchacho desgarbado con un traje mal cortado que trabajaba para la televisión chilena, fue amenazado cuando se rehusó a dejar de tomar fotografías. Después de la audiencia hubo incluso un breve forcejeo, mientras él intentaba tomar una foto y un exiliado chileno empujó al joven periodista al piso.

Cuando regresé en diciembre, la atmósfera había cambiado por completo. En los meses anteriores, la Oficina Francesa de Protección a Refugiados y Apátridas, OFPRA, le había otorgado asilo a Palma Salamanca. Esto no significaba que su caso había terminado —técnicamente, extradición y asilo son dos procesos separados e independientes —, pero, en la práctica, ahora era difícil imaginar que el estado chileno tendría éxito en su intento de que Palma Salamanca fuera devuelto. Las posibilidades de que una corte francesa contradiga y anule la decisión de la OFPRA en un caso de asilo eran casi nulas. En Chile, el caso había sido descartado por lo enemigos políticos de Palma. Yo había estado en Santiago cuando se publicó ese fallo y vi cómo miembros del comité formado en solidaridad con Palma Salamanca levantaron una copa de champaña en celebración, un grupo heterogéneo de ex militantes de mediana edad y víctimas de la dictadura brindando frente a los miembros de la prensa chilena e internacional. Un raro momento de satisfacción: los activistas a favor de Palma sintieron, correctamente, como si hubieran ganado.


Palma Salamanca fue arrestado por las autoridades chilenas en 1992

Ahora, en diciembre, había menos prensa y ningún medio francés. En el corredor en frente de la sala del tribunal, los exiliados charlaron, vapearon, rieron y esperaron de buen humor. Habían venido a mostrar solidaridad, con la confianza de que la audiencia de hoy era sólo una formalidad.

Aún así, optimismo y confianza no son lo mismo que certeza. Que las cortes francesas finalmente negasen la solicitud de extradición —eso sería certeza. Eso significaría que todo había acabado, significaría claridad en el futuro, estabilidad e inexpugnable legalidad, algo que Palma Salamanca no había tenido en décadas, aún si había logrado crear un simulacro de todas esas cosas, brevemente, en México.

Esta vez, daba la impresión de ser un festejo, Palma en silencio en el centro de una reunión social, el corazón de la fiesta, pero no exactamente el alma de la misma. Sus partidarios venían a presentarle sus respetos, y él aceptó cada apretón de mano con una sonrisa, un breve y carismático destello de calidez, y entonces retrocedió y se alejó de forma casi imperceptible, y las conversaciones continuaron sin él. Era como si la gente lo tocara para tener buena suerte, o para verificar que era real, esta figura que para muchos exiliados es más un mito que un hombre. Vestía una chaqueta de cuero y una bufanda, que no se quitó, y nunca se puso cómodo. Le pregunté en cierto momento si así lo prefería, las conversaciones zumbando a su alrededor, pero sin él. Dijo que así era. Si los otros se sentían confiados, él aún era prudente.

No es que fuera poco amigable o distante. Era simplemente cauto; no era una falla de carácter sino una adaptación a las extraordinarias circunstancias que han marcado su vida desde que se unió al Frente Patriótico Manuel Rodríguez cuando era adolescente. En octubre, cuando la tensión era más alta, la incertidumbre apenas tolerable, él había estado protegido, rodeado por una impenetrable masa de exiliados chilenos. Esta vez estaba más accesible, sonriendo más, incluso dejaba de cruzar los brazos de vez en cuando. Esperamos un largo tiempo a que comenzara la audiencia —otra diferencia con respecto a octubre, cuando las autoridades vieron el tamaño de la multitud y reorganizaron el expediente para permitir que el caso de Palma Salamanca fuera escuchado primero. No le habían dado ninguna deferencia esta vez, y en algún momento, más o menos en la tercera hora de espera, giré y vi a Palma solo en el corredor, una imagen tan sorprendente en el contexto que tuve que mirar dos veces para confirmarlo.


Fue sentenciado en Chile a dos cadenas perpetuas y 30 años de prisión.

La larga espera también me permitió ver mi entorno con más claridad, o más bien entender algo que había pasado por alto la última vez: que la sala del tribunal no le pertenecía a Palma Salamanca o su drama particular, que el Palais era una institución francesa llena de historias francesas, y no, como parecía, un barroco destacamento de Chile, congelado en ámbar en algún punto de los últimos años de la dictadura. Una sala de audiencias —cualquier sala de audiencias— es un lugar ampliamente utilitario, donde se deciden destinos, donde se cambian vidas. No sólo la vida de Palma Salamanca. De alguna manera, en octubre, no me lo había parecido, pero hoy, mientras esperábamos, una mujer se me acercó y me preguntó en francés qué caso estaba esperando. Ella era una intérprete del árabe, me dijo, y había sido asignada a una audiencia de extradición para un hombre apellidado Djif.

 ¿Era esta? ¿Esta era la sala de audiencias? 
Le contesté sin pensarlo: No, dije. No hay ningún Djif aquí, y luego me di cuenta, al igual que ella, de que, por supuesto, había un Djif ahí. Era él, ese caballero de rostro estrecho que de alguna manera no noté porque no hablaba español, el que vestía un abrigo pesado y una barba marrón de un par de días, aquel con manos nerviosas, rodeado de su esposa y cuatro hijos, el más pequeño aún en un cochecito. La intérprete se alejó, y noté a la esposa de Djif, con un velo un poco suelto: estaba hecha un desastre, ansiosa y claramente asustada. Perdió de vista varias veces a sus dos hijos menores, de cinco o seis años, que se entretenían peleándose y que sólo pararon cuando un policía se llevó a su padre. El más joven, sintiendo intuitivamente el peligro, comenzó a llorar desconsoladamente y cayó hecho un ovillo entre los brazos de su madre.     

 

Para cuando comenzó la audiencia, a eso de las cinco de la tarde, habíamos esperado durante horas y nuestra energía se había agotado. Mucho tiempo de pie. Muchas cámaras tomando la misma foto una y otra vez. Gente arremolinándose, luego dirigiéndose a los bancos a lo largo del pasillo, después de vuelta. A buscar un café y luego de regreso. Cuando las puertas finalmente se abrieron, Palma Salamanca y su séquito entraron primero, después los chilenos, más o menos en orden de su cercanía personal, y una vez que ellos habían entrado, fue el turno de la prensa. La mayoría de nosotros nos quedamos de pie. Había unas cuarenta y cinco personas en la sala del tribunal, una habitación pequeña y cuadrada que se sentía atestada y cálida. Si no hubiera estado de pie, me habría quedado dormido.

El abogado de Chile habló primero, refiriéndose ocasionalmente a sus anotaciones y volviendo una y otra vez a los delitos por los cuales Palma Salamanca había sido condenado hace tantos años. No el contexto que los había rodeado, sino los detalles crudos del asesinato del senador Jaime Guzmán, por ejemplo. Lo que se alega: Guzmán, arquitecto de la constitución de 1980 de Pinochet, ideólogo del régimen, enseñaba derecho en la Universidad Católica. Un día, mientras Guzmán salía de clases, se encontró con dos hombres en las escaleras, quienes aparentemente lo estaban esperando. Ellos eran Palma Salamanca y otro militante del FPMR, Raúl Escobar Poblete, hoy preso en México. Cuando Guzmán los vio, supo que estaba en peligro, así que volvió a subir las escaleras, tomando un camino alternativo hacia su carro. Escobar Poblete y Palma Salamanca fueron al estacionamiento. El chofer de Guzmán no pudo huir, y los dos jóvenes supuestamente le dispararon a Guzmán, quien estaba en el asiento trasero. Como cualquier asesinato, es un crimen simple y brutal. Pero en el transcurso de esas visitas a París, a menudo les preguntaba a los exiliados chilenos, a muchos de ellos, qué justificaba el asesinato, y me encontré una y otra vez con incredulidad, como si no se pudiesen molestar en explicar algo tan obvio. Más allá de la cuestión moral moral, decía yo, ¿no fue un error táctico asesinar a un senador democráticamente electo en un momento político tan precario? Más tarde, volví a escuchar la grabación de estas entrevistas, y me sentí decepcionado: si te quedas debatiendo las tácticas del asesinato y no la cruda inmoralidad de él, entonces quizás has perdido por completo la conversación.    



Aunque era diciembre, una fría e invernal tarde parisina, en el tribunal el calor era soporífero y Palma cerró suavemente sus ojos, como si dormitara. Su francés está bien, no es magnífico. “Me las arreglo”, me había dicho al principio de la semana, entonces me pregunté qué pensaba de todo esto, si podía entenderlo del todo, o si las palabras se apilaban una sobre otra, casi indiferenciables, en una monótona recapitulación de eventos que preferiría olvidar. No era difícil imaginarlo desconectándose de aquello. Luego, en un momento, el abogado de Chile describió a Palma como “un homme très violent”  y vi que los ojos de Palma se abrieron de golpe, su rostro luciendo una expresión de sobresalto y desagradable sorpresa.

Cuando el monólogo del abogado de Chile llegó a su conclusión, la fiscal del estado habló. Ella representa al estado de Francia. Su presentación fue más notable por la mención de los eventos del día anterior en Estrasburgo, donde un islamista armado disparó a once personas, matando a dos, en un mercado navideño. Es más difícil que nunca distinguir entre violencia política y terrorismo, argumentó, particularmente en momentos como este. Aún así, el factor atenuante en el caso de Guzmán fue la tortura que sufrió bajo custodia, y ella parecía inclinada a rechazar su confesión en esos términos. Esta no era una audiencia para descubrir la verdad, no se presentaría evidencia para probar o refutar este o aquel alegato. Para la fiscal, si la confesión se obtuvo bajo tortura, no tenía valor legal.

Finalmente, habló el abogado de Palma, Jean-Pierre Mignard. Es un tipo jovial e ingenioso, pálido, redondo y alegre, con un algo de hombre de espectáculo, lo que era particularmente bien recibido en esa sala de audiencias cálida y atestada. Hizo hincapié en la larga historia de Francia de apoyar a aquellos que combaten regímenes autoritarios. Resaltó una y otra vez que la constitución de 1980 de Guzmán es aún, salvo por algunos cambios cosméticos, el documento que define la política chilena. No pude evitar pensar en una entrevista que había hecho semanas antes en Santiago, en la que un hombre cercano a la familia de Guzmán miró por la ventana de su oficina en un alto edificio hacia los rascacielos y amplias avenidas de la limpia y próspera ciudad, y me dijo con un movimiento de sus brazos que Guzmán era responsable de todo ello. Ese documento —su constitución— había hecho posible este capitalismo sin restricciones y todo lo que conlleva. Lo dijo con una pizca de asombro. No creo que los enemigos políticos de Guzmán diferirían, aunque quizás ellos podrían decirlo con un tono de voz distinto, con los dientes apretados. Llenos de rabia.

El largo día finalmente terminó poco después de las seis y media, y no hubo tiempo para deliberar. La jueza anunció un receso hasta el 23 de enero, golpeó su martillo y eso fue todo. Ese día, este capítulo de la historia de Ricardo Palma Salamanca no tendría fin. Sin cierre, la espera continuó.

El final de esta crónica está contado en el episodio ‘El helicóptero, el silencio, el balazo, la huida’, producido por Daniel Alarcón. 





domingo, 1 de septiembre de 2019

El Brexit.-a

Introducción

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente como brexit ([ˈbreksit], palabra combinada de las palabras inglesas Britain, ‘Gran Bretaña’, y exit, ‘salida’), fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino Unido de su condición de Estado miembro de la Unión Europea.

 
Tras un referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el que el 51,9 por ciento de los votantes apoyó abandonar la Unión Europea, el Gobierno británico invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, iniciando un proceso de dos años que debía concluir con la salida del Reino Unido el 29 de marzo de 2019. Ese plazo fue prolongado en primer término hasta el 12 de abril de 2019. 
El plazo volvió a ser prolongado hasta el 31 de octubre de 2019. Por tercera y última vez, el plazo volvió a ser prorrogado hasta el 31 de enero de 2020.​ Pasada esa fecha, tras haberse aprobado definitivamente el Acuerdo de Retirada a las 00:00 horas del viernes 31 de enero, Reino Unido abandonó automáticamente la Unión Europea a las 23:00 horas (hora británica) de dicho día. 


Sobre el Brexit  4 por Lorenzo Bernaldo de Quirós.

Pasaporte británico desde marzo de 2020.


Las repercusiones económicas y geoestratégicas del Brexit son sin duda relevantes y tendrán una incidencia negativa, pero el problema es mucho más profundo e inquietante: refleja la crisis de identidad del conservadurismo en el mundo occidental, con potenciales graves impactos sobre el devenir de la democracia liberal. En los sistemas bipartidistas, el nacionalpopulismo ha tomado el control del Partido Republicano en Estados Unidos y del Conservador en el Reino Unido, dos países nunca antes contaminados por ese virus y, en los multipartidistas, su posición se ve amenazada por la emergencia de formaciones iliberales con un marcado sesgo reaccionario que, por vez primera desde la Segunda Guerra Mundial, exhiben sin complejo alguno su hostilidad a los principios sobre los que se fundamentan las democracias liberales.
El caso británico reviste una especial gravedad. Desde comienzos del siglo XIX, los conservadores isleños fueron tan hostiles a la revolución como a la reacción. En los últimos dos siglos, su escepticismo ante los cambios radicales ha sido siempre acusado pero también su firme defensa de los derechos y de las libertades individuales, elementos básicos de un singular modelo constitucional generado a lo largo de un proceso evolutivo cuyo símbolo es la soberanía del Parlamento en el marco del rule of law. En clave burkiana, los tories valoraban sus instituciones tradicionales porque garantizaban el binomio estabilidad-libertad, a diferencia de un conservatismo continental que durante un largo periodo de tiempo hundió sus raíces en tradiciones ajenas a la libertad.

Desde esta óptica, la actitud de los brexiters duros, de los partidarios de abandonar la Unión Europea sin acuerdo, en ausencia de una mayoría de los Comunes a favor de esa postura, tiene un hondo y preocupante calado. Por un lado, socava la soberanía del Parlamento, que es la base de una democracia representativa, al negar de facto que los Comunes representen la verdadera voluntad popular; por otro, la suspensión del Parlamento durante 55 días para asegurar una salida forzosa de la Unión Europea el próximo 31 de octubre constituye un fraude constitucional; esto es, el uso de un procedimiento para conseguir una finalidad distinta al espíritu de aquel.

El argumento esgrimido por Boris Johnson conforme al cual su actitud es un método para renegociar la futura relación de Gran Bretaña con la UE es perverso por definición
Ambos factores no tienen precedentes en la historia política británica. Desde 1945, el promedio de días en los que el Parlamento suspendió sus funciones fue de 23, y en un escenario dramático como el del periodo 1939-1945 se mantuvo abierto casi de manera permanente. Quizás o, mejor, sin duda, Boris Johnson no pretende o no considera que su comportamiento altera de manera sustancial los modos, costumbres y convenciones de la Constitución británica, pero el resultado es el mismo y los daños son claros. No hay nada más incompatible con el estilo y hábitos constitucionales del Reino Unido que el populismo.

El argumento esgrimido por el primer ministro conforme al cual su ­actitud es un método para renegociar la futura relación de Gran Bretaña con la Unión Europea olvida algo esencial: el fin no justifica los medios y el recurso a ese criterio es perverso por definición. Tal vez esa práctica no sea ilegal en ocasiones, pero constituye un tor­pedo a la línea de flo­tación de la democracia liberal. En la práctica, esa es la técnica utilizada en Hungría por ­Orbán y en Polonia por Ley y Justicia para socavar desde el poder los cimientos del orden de­mocrático, eso sí, en nombre del pueblo y, en su caso, con un soporte mayoritario de sus parlamentos. Es la degeneración de la democracia en demagogia que se traduce en autoritarismo con ­ropajes democráticos. Es obvio que el Reino Unido no está ahí, pero de igual modo lo es que la actuación de Johnson y de su Ga­binete es cuando menos impropia.
Por lo que respecta al divorcio entre una mayoría de la población partidaria del Brexit a cualquier precio y una clase política opuesta a él, es preciso realizar algunas importantes consideraciones. De entrada, el margen de victoria de los brexiters fue muy estrecho, 1,9 puntos; una diferencia ridícula en una decisión de tal calado, la de mayor importancia adoptada por Gran Bretaña desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Dicho eso y asumiendo que, aun con esa exigua victoria, existía un mandato mayoritario para irse de la UE, ni en el referéndum ni en las elecciones parlamentarias que siguieron a este se votó a favor del adiós a Europa sin un acuerdo. En otras palabras, el Brexit duro carece de legitimidad democrática.

El problema del Brexit refleja la crisis de identidad del conservadurismo en el mundo occidental, con potenciales graves impactos sobre el devenir de la democracia liberal
En los ámbitos po­pulistas se considera la inmigración el factor determinante del voto a favor del Brexit. Los ciu­dadanos británicos reaccionaron en defensa de su identidad cultural e incluso racial contra la invasión extranjera y el cosmopolitismo antinacional de las élites. Sin embargo, el análisis de los datos es difícil de conciliar con esa tesis. De hecho, los resultados son muy interesantes. Londres y el sur de Inglaterra han sido los principales receptores de los flujos migratorios recibidos por Gran Bretaña durante los últimos veinte años. En esas partes del país es donde la votación a favor del remain fue mayor. Paradójicamente, las zonas con una menor presencia de población inmigrante son en las que el Brexit obtuvo una resonante victoria. En paralelo, la tasa de participación en el mercado laboral y en el empleo de los individuos nacidos en el Reino Unido no ha declinado sino aumentado, lo que indica que los nativos no se han visto perjudicados por la inmigración. Por último, esta ha realizado a las arcas públicas una contribución neta positiva. Entre el 2001 y 2011 fue de 22,1 miles de millones de libras. (S. Nickell & J. Saleheen, The impact of immigration on occupational wage: evidence from Britain, Bank of England, 2015).

La caída en la tentación nacionalpopulista de lo que ha sido un bastión histórico de la derecha liberal británica, el Partido Conservador, es el ejemplo paradigmático de la pe­ligrosa deriva-amenaza a la que se enfrenta el discurso anticolectivista en el mundo occidental. Con una izquierda infectada por las bacterias identitarias de la corrección política y con una derecha cada vez más alejada del liberalismo, se auguran malos tiempos para las democracias occidentales.

El futuro de la relación con la UE

El rechazo del Parlamento a un Brexit sin acuerdo y a una convocatoria de elecciones legislativas antes del 31 de octubre sólo deja en teoría una opción: la petición del Reino Unido de una prórroga con vistas a renegociar su salida de la Unión Europea y la aceptación de esa iniciativa por parte del resto de los gobiernos europeos. Boris Johnson ha conducido a su partido a una ruptura histórica y ha quebrado de manera sustancial su mayoría parlamentaria ante el voto contra sus propuestas de 21 diputados tories, entre ellos, el nieto de su héroe, Winston Churchill. El Parlamento ha reafirmado su carácter soberano ante el Ejecutivo, pero el escenario sigue abierto y la incertidumbre permanece.

El historiador de origen británico firma en 'Los europeos' una hermosa e imponente historia cosmopolita de la cultura europea que unificó al continente en el siglo XIX
DANIEL ARJONA

En 1832 Berlioz acudió al Teatro Cannobiano de Milán para ver la ópera 'L'elisir d'amore' de Donizetti. Como describiría el compositor francés en sus memorias, halló el teatro lleno de gente que parloteaba de espaldas al escenario en mitad de la actuación mientras los sufridos cantantes "gesticulaban y se dejaban los pulmones gritando con el más estricto espíritu de rivalidad. Al menos tuve que suponer que eso era lo que estaban haciendo, por sus bocas abiertas; pero el ruido del público era tal que no penetraba ningún sonido, excepto el del bombo. Había gente apostando, cenando en sus palcos, etcétera". Aquello, sin embargo, estaba a punto de cambiar. Apenas una década después, el silencio se había impuesto ente el público históricamente bullicioso de todo el continente, un proceso veloz y sorprendente motivado quizás por la inseguridad y la necesidad de respeto que emanaba de la nueva clase social ascendente: la burguesía. Tal sortilegio -de importancia no menor al alumbramiento de la lectura silenciosa muchos siglos antes por San Ambrosio de Milán- es sólo una de las maravillas que recoge 'Los europeos' (Taurus), el nuevo libro, y apabullante festín, del historiador de origen británico Orlando Figes (Londres, 1959).

¿De 'origen' británico? Sí porque Figes, autor de aclamados superventas sobre la Revolución Rusa, es uno de los pocos ingleses que se han atrevido a dejar de serlo tras el drama que supuso el Brexit para los cosmopolitas de su país en 2016, momento en el que solicitó -y logró- la nacionalidad alemana para no dejar de ser europeo:

"Mi hermana y yo", relata a El Confidencial "nos nacionalizamos legalmente gracias al artículo 116 de la constitución alemana que permite a los descendientes de judíos privados de su nacionalidad por los nazis reclamarla. Fue un proceso fácil porque teníamos los documentos y nos llevó solo cuatro meses. Mis conocidos tenían todos envidia de nosotros porque a ellos también les gustaría disfrutar de un pasaporte de la UE y están tratando de obtener uno por otros medios".

'Los europeos: tres vidas y el nacimiento de la cultura cosmopolita' -excelentemente traducido por María Serrano- despliega una historia de la cultura europea en ese fascinante momento a mediados del siglo XIX en el que, a lomos del ferrocarril, la literatura, el arte y la música fluyeron como nunca antes en la historia del continente derrumbando fronteras. Un triángulo amoroso protagoniza esta historia cuyos tres vértices son Pauline Viardot, de origen español y una de las cantantes de ópera más célebres de todos los tiempos, su esposo, el director teatral y crítico de arte Louis Viardot, y su amante, el apasionado, melancólico y genial escritor ruso filoeuropeo Iván Turgenev.

PREGUNTA. Leer ‘Los europeos’ en tiempos de cierres, identidades emergentes y nacionalismos, cuando el proyecto de unión europea peligra, deja un poso amargo. ¿Ha escrito un canto al cosmopolitismo o su epitafio?

RESPUESTA. Espero que sea un canto, uno que nos recuerde la importancia de una cultura compartida en un momento en que los estados nacionalistas en Europa tienden a olvidarlo.

P. Toda acción genera su reacción. Su libro concluye con el ‘affaire Dreyfus’ cuando los demonios de la tradición, del nacionalismo reaccionario y del antisemitismo renacieron contra la forja de una cultura europea universal y los supuestos males del comercio. ¿Vivimos hoy un momento de reacción similar?

R. Ciertamente, estamos experimentando una reacción nacionalista contra la globalización, pero se debe principalmente a los temores económicos, la inmigración y los cambios tecnológicos que han permitido a los autoritarios populistas jugar con esos temores y divisiones. Pero no creo que se trate de una reacción violenta contra la cultura cosmopolita en la forma en que lo fue la reacción nacionalista contra la 'cultura extranjera' a fines del siglo XIX: el temor, por ejemplo, a que una literatura francesa 'nativa' se perdiera si los libros extranjeros traducidos dominaban el mercado del libro, como comenzaba a ocurrir en Francia en el período de Dreyfus. De todos modos, aquel fue un fenómeno relativamente pequeño: el pico del cosmopolitismo cultural aún estaba por llegar, después de todo, alrededor de 1914, y naufragó en las rocas del nacionalismo político, las rivalidades imperiales y el militarismo, no culturalmente, aunque es cierto que pasó a formar parte del nacionalismo fomentado por los fascistas y los nazis: el rechazo del cosmopolitismo extranjero ("judío"). Hoy no veo tal reacción: el mercado cultural está completamente globalizado y los movimientos nacionalistas no avanzarán mucho reaccionando contra eso.

P. ‘Los europeos’ tiene un protagonista global: la burguesía. Su ascenso en todo el continente y sus relaciones internacional juegan un papel clave en la unificación de los gustos culturales. Pero, ¿no falta una pata en esta historia? ¿No se alzaban las majestuosas óperas sobre la explotación, el imperialismo y la miseria de la mayoría? En su último libro Piketty defiende que en el siglo XIX se desarrolló una desigualdad económica nunca antes conocida en la que acabarían germinando las grandes tragedias del siglo XX.

R. No es "la burguesía" la protagonista. Mi investigación muestra que la ópera era popular, que los artesanos y los trabajadores también iban a conciertos de música clásica en los Jardines de Crystal Palace y otros lugares populares. Los libros de bolsillo baratos y los folletines seriales en los periódicos fueron leídos por una amplia gama de personas. El protagonista impersonal, si lo hay, en mi libro es el mercado, y tecnologías como el ferrocarril o la impresión masiva, que permitieron la difusión de una cultura de masas por todo el continente. Por supuesto, existió una enorme desigualdad en el XIX, pero en muchos sentidos este acceso ampliado a la 'cultura', a través de partituras baratas, libros, reproducciones de arte, fotografías de celebridades, turismo masivo, etc., ayudó a suavizar sus efectos.

El Brexit no estaba destinado a terminar de esa manera. De hecho, hubiera sido impensable hace solo unos años

P. Describe en su libro a los británicos como seguros “de su propia superioridad respecto a los europeos y, en realidad, respecto a todos los extranjeros”. Tal carácter británico parece inmune a la transformación hasta hoy. ¿Ha demostrado el Brexit que la integración de UK en Europa fue una vana esperanza que, más tarde o más temprano, iba a acabar mal?

R. Gran Bretaña está profundamente dividida. Tiene una gran 'intelligentsia' (básicamente aquellos con un título universitario) que se siente europea, y cada vez más, durante los últimos 50 años, ya que trabajó, vivió y viajó más por Europa, disfrutó de la comida europea, el cine, etc., si no aprendió también a hablar en muchas lenguas europeos. Pero también posee una gran población poco formada que se ve a sí misma como 'inglesa' (y quiero decir inglés, porque esto no es cierto para los escoceses) y comparte esas mismas ideas de excepcionalismo y superioridad inglesas en Europa (arraigadas en ilusiones sobre el Imperio y mitos sensacionalistas sobre la Segunda Guerra Mundial) que fueron exhibidos por los ingleses en el siglo XIX. Encuentro profundamente deprimente que esos británicos sin formación hayan forzado a Gran Bretaña a salir de la UE, pero no estaba destinado a terminar de esa manera. De hecho, hubiera sido impensable hace solo unos años.

P. Rusia interpreta al elefante en la habitación de tu libro, un país gigantesco que no sabe si quiere o no ser parte de la esfera europea. ¿Es esta ambivalencia rusa, aún no aclarada hoy en día, uno de los grandes dramas de nuestra era?

R. Pero Rusia era una parte esencial de Europa a fines del siglo XIX. ¿De qué otra forma podría haber producido los nuevos ballets rusos que tomaron por asalto Europa? Hubo, por supuesto, una ambivalencia ideológica y política sobre la orientación de Rusia hacia Occidente, y esto se ha fortalecido mucho con Putin, quien, como Erdogan en Turquía, apela al sentimiento nacionalista al enfrentar los "valores rusos" contra los occidentales (liberalismo, tolerancia, multiculturalismo, derechos LGBT, etc.). Y creo que tiene razón: la lucha por los "valores" será crucial en los próximos años a medida que otros líderes nacionalistas movilicen a sus partidarios contra los principios liberales.


P. El ferrocarril es el otro gran protagonista aquí. Pero es curioso como el mismo medio que une a Europa a mediados del XIX sirve para transportar a los soldados que destruyen el continente en 1914. También cuando nació Internet pensamos que iba a unir al mundo y hoy las redes nos separan y enemistan de manera cada vez más radical. ¿Y si fuera utópico en realidad vencer la tendencia tribal de la naturaleza humana y el cosmopolitismo una excepción que a duras penas volverá a repetirse?

R. Tal vez fue utópico pensar que los ferrocarriles podrían unir a las naciones, pero no estoy seguro de que Internet sea la comparación correcta con los ferrocarriles en el sentido que quiere decir. Internet crea burbujas: redes de personas con ideas afines cuyos prejuicios se refuerzan al hacerse eco, amplificarse, mientras que las fuentes de información (por ejemplo, gobiernos nacionales, medios de comunicación) que no están de acuerdo con ellas se desprecian fácilmente ('fake news'). Los ferrocarriles lograron algo diferente: abrieron pequeñas comunidades a nuevas ideas e información, contrarrestando los prejuicios y la estrechez mental.

P. ¿Puede ser neutral un canon? La historia de Pauline Viardot, Louis Viardot e Iván Turgenev simboliza el nacimiento de un canon artístico europeo que parece muy determinado por el optimismo imperante en el XIX. Porque los desastres del XX provocan una reacción encarnada en las vanguardias artísticas que denuncian la cultura burguesa como sostén ideológico del poder...

R. Esa es una perspectiva marxista, no sin algunos elementos de verdad, pero reduccionista. Si se constituyó un canon europeo de obras en el XIX, no fue por la dominación 'burguesa', lo que sea que eso signifique, sino por el mercado: la economía de la producción (gestión de conciertos y teatro, publicaciones, etc.) significaba que la mayoría de las obras exitosas (es decir, populares) fueron las que más se produjeron. Así funciona el mercado, y así forjó un canon en el siglo XIX.

Boris Johnson 

Boris, es el primer ministro que pudo sacar el Brexit 

Alexander Boris de Pfeffel Johnson (Nueva York, 19 de junio de 1964)​ es un político y periodista británico. Es líder del Partido Conservador y desde el 24 de julio de 2019, primer ministro del Reino Unido.
Hijo de Stanley Johnson, ex miembro conservador del Parlamento Europeo y empleado de la Comisión Europea y del Banco Mundial, y de la pintora Charlotte Fawcett. Fue el mayor de cuatro hermanos.

Su nacimiento fue registrado por las autoridades de los Estados Unidos y en el Consulado Británico de la ciudad, que le concedieron la ciudadanía norteamericana y británica. Su padre, descendiente del rey Jorge II de Gran Bretaña, estudiaba por entonces economía en la Universidad de Columbia. Con antepasados turcos, franceses y alemanes.
En 1969, la familia regresó al Reino Unido, instalándose en la granja familiar de Stanley en Nethercote, cerca de Winsford en Exmoor. De niño sufrió sordera severa y tuvo que someterse a varias operaciones quirúrgicas.
Cursó sus primeros estudios en la escuela de Eton, y después estudió los clásicos en la Universidad de Oxford.
Tras graduarse empezó a trabajar en una firma de consultoría, donde renunció a la semana por encontrar su labor aburrida. Ingresó en el diario The Times, de donde fue despedido por inventar una cita para un artículo. Después pasaría por el Daily Telegraph y la revista The Spectator.

Domina además del inglés, el francés e italiano, y habla alemán y español. En 1989, fue corresponsal de The Daily Telegraph en Bruselas. Su artículo «El Plan Delors para gobernar Europa» le convirtió en el periodista favorito de la Primera Ministra Margaret Thatcher.
Fue parlamentario de 2001 a 2008 por Henley en la cámara de los Comunes, un distrito conservador del condado de Oxfordshire. Durante 2004, fue vicepresidente del partido Conservador, y en 2005, David Cameron, le eligió para el puesto de Shadow Minister (portavoz de la Oposición Parlamentaria) de Educación Universitaria.
El 16 de julio de 2007, anunció su intención de presentarse como candidato conservador a la alcaldía de Londres, candidatura que fue confirmada por el partido el 27 de septiembre. Resultó elegido el 2 de mayo de 2008, venciendo al hasta entonces alcalde, Ken Livingstone, político de izquierdas. Fue reelegido para el cargo el 4 de mayo de 2012 y estuvo al frente de los exitosos Juegos Olímpicos de ese año.
Desde 2015, es diputado en la cámara de los Comunes por la circunscripción de Uxbridge y South Ruislip en Gran Londres.
Boris Johnson fue uno de los principales promotores del Brexit, y después del referéndum europeo del 23 de junio de 2016 (la mayoría de los británicos votaron salir de la UE), cuando la indecisión de Michael Gove, ministro de Justicia del Reino Unido, de presentarse como candidato para la dirección del Partido Conservador y como primer ministro, decidió apoyar a Andrea Leadsom, tras sorprender al informar que no presentaría su candidatura para reemplazar a David Cameron. La nueva Primera Ministra, Theresa May, le nombró ministro de Exteriores de su gobierno.
El 9 de julio de 2018, Boris Johnson presentó su dimisión como ministro de Exteriores británico, profundizando en la crisis en el Gobierno de Theresa May tras la dimisión en el día anterior del titular del Brexit, David Davis. Dimitió al negarse a apoyar los planes de la primera ministra para negociar una ruptura suave con la Unión Europea.

El 16 de mayo de 2019, Johnson confirmó que participaría en las elecciones de liderazgo del Partido Conservador tras la renuncia de Theresa May.
En 2014, reconoció una demanda de impuestos sobre las ganancias de capital de las autoridades tributarias de los Estados Unidos, que en última instancia pagó. En 2016, renunció a su ciudadanía estadounidense.
Declaró públicamente su admiración por Donald Trump desde que se convirtiera en Presidente de los Estados Unidos, a pesar de no estar de acuerdo con muchas de sus políticas.
Boris Johnson, impulsor del Brexit, se convirtió el 23 de julio de 2019 en el líder del Partido Conservador, y el día 24 del mismo mes, en primer ministro de Reino Unido sucediendo a Theresa May.
El 12 de diciembre de 2019, los conservadores del primer ministro británico, Boris Johnson, ganaron por mayoría absoluta las elecciones generales al obtener 363 de los 650 escaños de la Cámara de los Comunes. Los “tories” superaron la barrera de los 325 diputados, la cifra fijada para la mayoría absoluta, mientras que los laboristas se quedaron con tan solo 203 diputados.

Vida personal

En 1987, se casó con Allegra Mostyn-Owen. Tras divorciarse en 1993, en ese mismo año matrimonió con la abogada Marina Wheeler, con la que tuvo cuatro hijos: Lara, Cassia, Milo y Theodore. En 2009, tuvo una hija con Helen MacIntyre, una consultora de artes.

En septiembre de 2018, Johnson y Wheeler emitieron una declaración confirmando que después de 25 años de matrimonio se habían separado "hace varios meses" y habían comenzado los procedimientos de divorcio. Llegaron a un acuerdo financiero en febrero de 2020.
En 2019, Johnson vivía con Carrie Symonds , hija de Matthew Symonds , hijo de John Beavan, Baron Ardwick y cofundador del periódico The Independent. El 29 de febrero de 2020, Johnson y Symonds anunciaron su compromiso. Su hijo, Wilfred Lawrie Nicholas Johnson, nació en Londres el 29 de abril de 2020.
El 27 de marzo de 2020, se anunció que Johnson había dado positivo por COVID-19. El 5 de abril fue ingresado en el Hospital de St Thomas en Londres para las pruebas. Al día siguiente, habiendo empeorado su condición, fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos. Dominic Raab fue nombrado por él mismo para sustituirlo. Johnson abandonó los cuidados intensivos el 9 de abril y salió del hospital tres días después. Regresó a Downing Street el 26 de abril.

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