martes, 23 de mayo de 2017

El Parlamento de Escocia a

Introducción 

El Parlamento de Escocia, o los Estados del Parlamento, fue el órgano legislativo del Reino de Escocia. El parlamento, al igual que otras instituciones similares, evolucionó durante el medioevo a partir de un consejo real formado por obispos y señores. El primer registro del parlamento unicameral de Escocia data del siglo XIII.
 La primera reunión de la cual se tienen datos, tuvo lugar en Kirkliston en 1235 durante el reinado de Alejandro II. Al igual que su contemporáneo, el Parlamento de Inglaterra, es mencionado como un colloquium en los documentos en latín existentes hoy.
El parlamento, también conocido como Estados de Escocia, la Comunidad del Reino, los Tres Estados (en escocés antiguo Thrie Estaitis), el Parlamento de los Escoceses o el auld Scots Parliament (en inglés: antiguo), se reunió hasta su aplazamiento sine die en el momento del Acta de Unión en 1707. A partir de entonces el Parlamento del Reino Unido funcionó tanto para Inglaterra como para Escocia, creando por ello el Reino Unido de la Gran Bretaña.
El parlamento anterior a la Unión fue largamente representado como un cuerpo constitucionalmente defectuoso que actuaba meramente como un notariado de las decisiones reales, pero investigaciones de los primeros años del siglo XXI han encontrado que jugó un rol activo en la política de Escocia, y fue algunas veces una espina clavada para la corona escocesa.​

Los Tres Estados.

Los miembros eran colectivamente mencionados como los Tres Estados (en escocés antiguo Thrie Estaitis), o comunidad del reino (tres communitates) y su composición era hasta 1690:

El primer estado de prelados (obispos y abades)
El segundo estado de la nobleza (duques, marqueses, earls, vizcondes, pares parlamentarios (después de 1437) y señores feudales laicos )
El tercer estado de comisionados burgueses (representantes elegidos por los burgos reales)
Los obispos y abades del Primer Estado eran los trece obispos medievales de Aberdeen, Argyll, Brechin, Caithness, Dunblane, Dunkeld, Galloway, Glasgow, Isles (Mann y Sodor), Moray, Orkney, Ross y Saint Andrews y los abades mitrados de Arbroath, Cambuskenneth, Coupar Angus, Dunfermline, Holyrood, Iona, Kelso, Kilwinning, Kinloss, Lindores, Paisley, Melrose, Scone, Sweetheart y del Priorato de Saint Andrews.​ El Primer Estado culminó cuando Carlos I mudó el parlamento en 1638 y lo hizo una asamblea completamente laica.​ Más tarde, los obispos mismos fueron removidos de la Iglesia de Escocia durante la Revolución Gloriosa y la ascensión al trono de Guillermo de Orange. El Segundo Estado fue entonces dividido en dos para mantener la división del parlamento en tres.

A partir del siglo XVI, el segundo estado fue reorganizado por la selección de los Comisionados condales: lo cual, se sostiene, creó un cuarto estado. 

Durante el siglo XVII, después de la Unión de las Coronas, un quinto estado de funcionarios reales ha sido también identificado (véase Lord Alto Comisionado para el Parlamento de Escocia). Estas últimas caracterizaciones continúan siendo altamente controversiales entre los historiadores parlamentarios. A pesar de eso, el término usado para los miembros de la asamblea permanece como los Tres Estados.

Un Comisionado condal fue el equivalente más cercano al cargo inglés de Miembro del Parlamento, especialmente el súbdito o miembro de la baja nobleza. Siendo que el Parlamento de Escocia era unicameral, todos sus miembros se sentaban en la misma cámara, en oposición a las cámaras inglesas separadas en Lores y Comunes.

Orígenes

El Parlamento de Escocia evolucionó durante la Edad Media a partir del Consejo del Rey. Probablemente es identificado como tal, por primera vez, en 1235, siendo descripto como un ‘colloquium’ ya entonces con un rol político y judicial.
 Hacia el comienzo del siglo XIV, la asistencia de caballeros y propietarios se había vuelto importante y, desde 1326 también asistieron comisionados burgueses. Conformado por Los Tres Estados; de clérigos, señores feudales laicos y los mismos comisionados burgueses, todos sentados en una misma cámara, el parlamento escocés adquirió poder relevante sobre asuntos particulares. Más evidentemente, fue necesitado su consentimiento para la aprobación de impuestos (aunque esto fue hecho rara vez en Escocia en el período medieval), pero también tuvo una fuerte influencia sobre justicia, política exterior, guerra y todo asunto de legislación, fuera esta política, eclesiástica, social o económica.
 Los asuntos parlamentarios fueron también tratados por instituciones 'hermanas', antes del 1500, como Consejo General de Escocia y, después por la Convención de Estados de Escocia. Estas instituciones podían tratar muchos otros asuntos como impuestos parlamentarios, legislación y diseño de políticas pero careció de la máxima autoridad de un parlamento total.
 El Parlamento de Escocia se reunió en numerosos y diferentes lugares a lo largo de su historia. Además de Edimburgo, las reuniones fueron llevadas a cabo en Perth, Stirling, Saint Andrews, Dundee, Linlithgow, Dunfermline, Glasgow, Aberdeen, Inverness y Berwick-upon-Tweed.

Lords of the Articles

Desde principios de la década de 1450 hasta 1690, una gran parte de la actividad legislativa del Parlamento escocés fue usualmente llevada a cabo por un comité parlamentario conocido como Señores de los Artículos (Lords of the Articles en su original). Este fue un comité elegido por los tres estados para redactar leyes que luego eran presentadas a toda la asamblea para su aprobación. 
En el pasado, los historiadores han sido particularmente críticos de este cuerpo, señalando que rápidamente se vio dominado por los candidatos de la corona, minando el poder de la asamblea plena.
​ Recientes investigaciones sugieren que éste estuvo lejos de ser el caso. Sin duda, en marzo de 1482, el comité fue llevado por algunos de sus miembros a participar de un golpe de estado contra el rey y su gobierno. En otras ocasiones, el comité fue tan grande que difícilmente pudo haber sido controlado más fácilmente que la propia asamblea.
 Más ampliamente, el comité fue un medio pragmático de delegar la complicada redacción de los asuntos en aquellos miembros del parlamento con capacidad en las leyes y las letras —sin ser por ello una moderna comisión legislativa del Parlamento del Reino Unido—, mientras que el derecho a confirmar las leyes permaneció en la asamblea plenaria de los tres estados.​ Los Señores de los Artículos fueron abolidos en 1690 como parte del acuerdo revolucionario.

Relación con la Corona
En varios momentos de su historia, el Parlamento de Escocia fue capaz de ejercer una considerable influencia sobre la Corona. Esto no debería ser visto como un lento crecimiento desde la debilidad del parlamento en 1235 a su fortaleza en el siglo XVII, pero sí como una situación donde, en décadas o sesiones especiales entre los siglos XIII y XVII, el parlamento se volvió particularmente capaz de ejercer su influencia en las decisiones del reino, mientras en otros momentos esa capacidad fue más limitada. 

Tan tempranamente como en el reinado de David II, el parlamento fue capaz de prevenirlo acerca de su política de unión con la corona de Inglaterra, mientras que en el siglo XV, los monarcas Estuardo fueron consistentemente influenciados durante un período prolongado de fortaleza parlamentaria. Se ha discutido que el reverso de esta situación ocurrió en la última parte del siglo XVI y primera parte del XVII bajo Jacobo VI y Carlos I, pero en el siglo XVII, aún después de la Restauración, el parlamento fue capaz de quitar los derechos del clero de asistir al mismo en 1689 y abolir a los Señores de los Artículos en 1690, limitando a partir de ello el poder real.
La fortaleza del parlamento fue tal que la corona se volcó a los manejos políticos y la corrupción para minar su autonomía en un período posterior. A pesar de ello, el período que fue de 1690 a 1707 fue uno en el que se formaron, dentro del parlamento, «partidos» políticos y alianzas en un ambiente maduro de debate riguroso. 
La disputa sobre la inglesa Acta de Establecimiento de 1701, la escocesa Acta de Seguridad de 1704, y la inglesa Acta de Extranjería de 1705 mostró que ambos lados estaban preparados para tomar calculados y aún considerables riesgos en sus relaciones.

Historia

El Parlamento antes de 1400
Entre 1235 y 1286, poco es lo que puede decirse con seguridad acerca de la función del Parlamento, pero parece haber tenido un rol político y judicial el cual estaba bien establecido para el fin del siglo. Con la muerte de Alejandro III, Escocia se encontró así misma sin un monarca adulto y, en esta situación, el Parlamento pareció haberse vuelto más prominente en relación a dar mayor legitimidad al Consejo de Guardianes que gobernaba el país. Hacia el reinado de Juan de Balliol (1292-1296), el Parlamento estaba bien establecido, y Balliol intentó usarlo como medio para resistir la intromisión de su señor, Eduardo I de Inglaterra.

 Con su deposición en 1296, el Parlamento se volvió temporalmente menos relevante, pero fue otra vez convocado con frecuencia por el rey Roberto I después de 1309. Durante su reinado algunos de los más importantes documentos producidos por el rey y la Comunidad del Reino fueron hechos en el Parlamento —por ejemplo la Declaración del Clero de 1309-1310—.
Hacia el reinado de David II, los 'tres estados' (una frase que para ese momento reemplazó a 'comunidad del reino') en Parlamento eran ciertamente capaces de oponerse al rey cuando era necesario. Más llamativamente, David fue repetidamente advertido por el mismo de aceptar una sucesión inglesa al trono.
 Durante los reinados de Roberto II y Roberto III, el Parlamento es convocado menos seguido; el poder real en ese período también declina pero la institución legislativa recobró prominencia y, aunque con controversias, gozó de su más grande momento de poder sobre la Corona luego del regreso de Jacobo I de su cautiverio inglés en 1424.

Siglo XV
Después de 1424, el Parlamento estuvo con frecuencia ansioso de desafiar al rey —muy lejos de ser simplemente un 'notariado' de las decisiones reales—. Durante todo el siglo, fue llamado mucho más frecuentemente que, por ejemplo, el Parlamento inglés —un promedio de una vez al año—, un hecho que al mismo tiempo reflejaba y aumentaba su influencia. Repetidamente se opuso al requerimiento de Jacobo I (1424-1437) de un impuesto para pagar el rescate inglés en la década de 1420, y fue abiertamente hostil con Jacobo III (1460-1488) en la década de 1470 y primera parte de la de 1480. En 1431, el Parlamento le aprobó un impuesto a Jacobo I para su campaña en las Tierras Altas bajo la condición de que fuera mantenido en un cofre cerrado bajo la custodia de figuras profundamente fuera del favor del rey. 
En 1436, se hizo incluso un intento de arrestar al rey 'en nombre de los tres estados'. Entre octubre de 1479 y marzo de 1482, el Parlamento estuvo decisivamente fuera del control de Jacobo III. Rechazó abandonar al hermano del rey, el Duque de Albany (a pesar del sitio de este último sobre el castillo del duque), trató de evitar que el rey guiara a su ejército contra los ingleses (una poderosa indicación de la falta de fe de los 'estados' en su monarca), y nombró a personas en el 'Lords of the Articles' y otros importantes cargos, los cuales, en un corto plazo desplazaron al rey del poder. Jacobo IV (1488-1513) se dio cuenta de que el Parlamento podía con frecuencia crear más problemas que resolverlos, y evitó sus encuentros después de 1509. 
Esta fue una tendencia vista en otras naciones europeas en la medida que el poder monárquico se hizo más fuerte –por ejemplo en Inglaterra bajo Enrique VII, Francia y España–

Siglo XVI
Durante el siglo XVI, la composición del Parlamento pasó por un número significante de cambios y se encontró compartiendo el escenario con nuevos cuerpos nacionales. El surgimiento de la Convención de los Burgos Reales como el «parlamento» de los pueblos comerciales de Escocia y el desarrollo de la Asamblea General de Kirk y luego la Reforma (1560) significó que asambleas representativas rivales podían ejercer presión sobre el parlamento en áreas específicas.

Después de la Reforma, hombres laicos adquirieron monasterios y, aquellos ocupando los lugares que anteriormente habían pertenecido a los «abades» y «priores» fueron ahora, efectivamente, parte del «estado de los señores» (o nobles). 
Los obispos continuaron sentándose en el Parlamento más allá de su adhesión o no al protestantismo. Esto resultó en la presión del Kirk para reformar la representación eclesiástica en el Parlamento. El clero católico fue excluido después de 1567 pero los obispos protestantes continuaron como el «estado clerical» hasta su abolición en 1638 cuando el Parlamento se volvió una asamblea enteramente laica.
 Un acta de 1587 garantizó a los terratenientes de cada condado el derecho a enviar dos comisionados a cada parlamento. Estos comisionados condales asistieron a partir de 1592 en adelante, aunque compartieron un voto hasta 1640 cuando se aseguraron uno para cada comisionado. 
El número de burgos con derecho a enviar comisionados al parlamento aumentó muy marcadamente en la última parte del siglo XVI y primera parte del XVII hasta que, en la década de 1640, frecuentemente constituyeron el más grande estado de los que conformaban el Parlamento.

La primera edición impresa de la legislación del Parlamento, The New Actis and Constitutionis, fue publicada en Edimburgo en 1542 por la imprenta de Thomas Davidson bajo la orden de Jacobo V.


La cámara del Parlamento c. 1647.

Siglo XVII

En la segunda mitad del siglo XVII, el Parlamento comenzó a legislar en más y más asuntos y hubo un marcado incremento en el número de legislación que produjo. Durante el reinado de Jacobo VI, los Señores de los Artículos quedaron más bajo la influencia de la Corona. Hacia 1612, algunas veces parecieron haber sido convocados más por la Corona que por el Parlamento mismo y, como resultado, su independencia pareció haber sido, de acuerdo a la percepción de sus contemporáneos, erosionada. 
Este declive se revirtió en el período del Pacto Nacional (1638-1651), cuando el parlamento tomó el control del ejecutivo, efectivamente disputando soberanía con el rey y estableciendo muchos precedentes para los cambios constitucionales que se llevaron a cabo en Inglaterra al finalizar esta etapa. Durante este período, el Parlamento obtuvo el único hogar permanente que tuvo alguna vez. El rey Carlos I ordenó la construcción de la Casa del Parlamento, que fuera completada en 1639.

El régimen del Pacto cayó en 1651 después de que Escocia fue invadida por Oliver Cromwell cuyo Protectorado impuso una breve unión parlamentaria anglo-escocesa en 1657.
El Parlamento de Escocia volvió a sesionar después de la Restauración de Carles II al trono en 1660; durante estos años fue conocido como el Drunken Parliament.
El parlamento de Guillermo II de Escocia (III de Inglaterra) en 1689 realizó cambios sustanciales tanto en su conformación como en su relación con la monarquía. Este nuevo parlamento produciría posteriormente su propia desaparición con la sanción del Acta de Unión de 1707.

El acta de Unión, fue aprobado el 16 de enero de 1707 por una mayoría de 110 votos contra 67 votos. 177 votos.

Unión con Inglaterra

El poeta escocés Robert Burns afirmaría décadas después que la unión de Inglaterra y Escocia (y por ende la disolución del Parlamento de este último reino) fue provocada por los miembros escoceses que fueron «comprados y vendidos por el oro inglés». Esta aseveración ha sido sostenida por los historiadores que describen la coyuntura que le permitió a la Corona incorporar dicha unión en las Actas de 1707. 
En estos estudios figuran el soborno pero también la división parlamentaria existente tanto como imperativos económicos más amplios (como los surgidos por el desastre del Proyecto Darién) todos hechos que, finalmente, colaboraron en la unión con Inglaterra y el consecuente nacimiento del Parlamento de la Gran Bretaña.

Composición y procedimientos en el siglo XVII

Presidencia del parlamento

El cargo del oficial presidente en el parlamento nunca se convirtió en un puesto similar en naturaleza a aquel de Presidente de la Cámara de los Comunes en Westminster —principalmente por las características del parlamento unicameral, que lo hacían más parecido a la Cámara de los Lores inglesa—. Un acta de 1428 que creaba un «presidente de los comunes» resultó fallida, y el canciller permaneció como el oficial presidente (hasta recientemente el Lord Canciller en la Gran Bretaña presidió de igual manera la Cámara de los Lores). 
En ausencia del rey, después de la Unión de las Coronas en 1603, el parlamento fue presidido por el Lord Canciller de Escocia o el Lord Alto Comisionado. Después de la Restauración, el Lord Canciller fue hecho ex-officio presidente del parlamento (ahora reflejado en el Parlamento escocés por la elección de un oficial presidente), incluyendo, entre sus funciones la formulación de preguntas y poniéndolas a votación.

miércoles, 17 de mayo de 2017

El Kuomintang (Partido nacionalista chino) a



El Kuomintang o Guomindang, traducido como Partido Nacionalista Chino fue fundado en 1911 después de la Revolución de Xinhai comandada por Sun Yan-set y que lograría derrocar a la dinastía Qing o manchú y establecer una república China.

China 

El Kuomintang nació en la provincia de Guangdong gracias a la unión de varios grupos revolucionarios. Fue fundado por Sun Yat-set , quien sería su primer líder, y por Song Jiaoren. Al principio fue un partido democrático nacionalista socialista de tendencia moderada que ganó por mayoría de votos, las elecciones parlamentarias.

En 1913 subió al poder Yuan Shikai, quien llegó a la presidencia gracias al pacto establecido entre el Kuomintang y gobierno imperial para permitir la abdicación del emperador y su salida de China. Una vez en el poder, Yuan Shikai decretó el carácter ilegal del partido y lo expulsó de su gobierno y del parlamento, siendo también el responsable del asesinato de Song Jiaoren.
Tras la Primera Guerra Mundial, en 1918, el Kuomintang estableció, al sur de China, un gobierno revolucionario en oposición al establecido. Para ser reconocido por la comunidad internacional, durante el encuentro de naciones firmantes del Tratado de Versalles, envió a Francia una representación, pero excepto la URSS, nadie lo reconoció.
En 1924, el Kuomintang tuvo su primer congreso nacional, al que acudieron delegados de otros grupos no pertenecientes al partido, entre ellos, enviado del Partido Comunista de China. En este congreso se resumió el ideario de Sun Yan-set : la reconstrucción de China comenzaría con la imposición de un gobierno militar, seguiría con el gobierno del Kuomintang y terminaría con el establecimiento de la soberanía popular. Se decidió adoptar los tres principios del pueblo: nacionalismo, democracia, y bienestar.
El poder comunista del Kuomintang creció con el apoyo del ruso y alemán, que prepararon al partido para consolidarse políticamente. Con esta influencia, el partido chino se perfiló como un partido comunista leninista hasta 1990. Los consejeros soviéticos asesoraron a sus colegas chinos para la fundación de un instituto político destinado a formar propagandistas y expertos en movilización de masas.
En 1926 murió Sun Yat-set, Chiang Kai Shek , comanda la Expedición del Norte en contra de los comunistas contrarios al partido y con la idea de unificar toda China. En 1927, en Shangai, expulsa a los comunistas del Kuomintang, iniciando la Guerra Civil china. En 1928, el Kuomintang toma Pekín y logra que su gobierno sea reconocido internacionalmente.
Entre 1934 y 1935 los comunistas emigraron de sus bases del sur y centro del país hacia el noroeste donde establecieron nuevas bases comunistas.
El partido continuaba la guerra pese a la amenaza japonesa que se cernía sobre China. En 1937, Japón invade China, será hasta su salida que la estructura del partido cambie. En 1947 se promulga una nueva constitución y se permite la participación de otros partidos menores.
Tras la salida de los japoneses, la guerra civil se intensificaba, los comunistas, con bases en Manchuria y el norte de China y Chiang en el centro y sur, la inflación se disparó con el conflicto y Chiang Kai Shek decide abandonar el campo ante la imposibilidad de controlar al comunismo, concentrándose en los centros industriales y financieros y obteniendo recursos de los productos que se sembraban en Taiwán.

Taiwan 

En 1949, el ejército nacionalista fue derrotado por los ejércitos comunistas que ya tenían bajo su control la mayor parte del territorio continental. El Kuomintang y lo que quedaba de su ejército , se establecieron en Taiwán.
El Kuomintang con apoyo económico estadounidense, estableció en 1949 su gobierno en Taipei, reclamando sus derechos sobre toda China y gobernando con rigor de manera represiva, sin permitir procesos democráticos hasta la recuperación del territorio continental. Así, el Kuomintang se convirtió en el llamado “terror blanco” de la isla. La República de China, quedó pues, establecida en Taiwán, mientras que la República Popular China ocupaba el territorio continental. El territorio bajo dominio del Kuomintang perteneció a la ONU hasta 1977.
Chiang Kai Shek murió en 1975, sucediéndolo su hijo Chiang Ching-kuo quien gobernó hasta su muerte, acaecida en 1988. Lee Teng-hui, su sucesor, fue el primer taiwanés que ocupo la cabeza de gobierno y la presidencia del partido.
En los noventa hubo grandes cambios para el Kuomintang, tras levantarse la ley marcial en 1991, el partido sufrió escisiones menores, permitió la fundación de nuevos partidos, creo un emporio industrial y empresarial con industria petroquímica, emisoras de televisión, bancos y empresas financieras. En el 2000 fue considerado el partido político más rico del mundo.

Chang Kai-shek

Jiang Jieshi o Chang Kai-shek, también llamado Chiang Kai-shek; Fonghien, 1887 - Taipei, Taiwan, 1975) Militar y político chino, primer presidente de la República Nacionalista China. Formado como militar en el Japón (1907-11), se unió al movimiento nacionalista Kuomintang de Sun Yat-Sen; éste le envió a la Unión Soviética a estudiar los métodos organizativos de los bolcheviques; y luego le encargó la dirección de la nueva academia militar de Whampao (1924), bajo la supervisión política del comunista Chu En-Lai
Al morir Sun en 1925, Chang Kai-shek asumió el mando del Kuomintang y lanzó la llamada «revolución nacional» en unión con los comunistas: desde sus bases en el sur de China fueron derrotando a los jefes militares semiindependientes que dominaban el centro y norte, hasta lograr la práctica unificación del país en 1927-28. Entonces rompió con los comunistas, a cuyos simpatizantes persiguió de forma sangrienta (matanzas de Shangai y Cantón, 1927), y formó un gobierno monocolor nacionalista con capital en Nankín.

Lider de China nacionalista

Chiang Kai-shek ejerció prácticamente una dictadura personal de ideología conservadora, pues intentaba recuperar la armonía social tradicional que predicaba Confucio; el poder fue repartido entre cuatro grandes familias, todas ellas ligadas al dictador: los Chang, los Sung, los Kung y los Chen. El contenido nacionalista del movimiento quedó resaltado al obtener de los occidentales la devolución de algunas concesiones coloniales; en cambio, abandonó objetivos sociales como la reforma agraria, que había defendido durante el periodo de alianza con los comunistas.
El consiguiente descontento campesino fue la base sobre la que se apoyó la revolución comunista liderada por Mao Zedong que, a partir de 1930, sumió a China en una guerra civil. Chang Kai-shek venció al «Ejército Rojo» de los comunistas después de combatir con ellos en cinco campañas, obligándoles a retirarse hacia el interior (la «larga marcha» de 1934-36). Pero ello no asentó el poder de Chang Kai-shek, ya que, por un lado, Mao consiguió refugiarse en la provincia de Yenan, donde fundó una República comunista; y, por otro, Japón dirigió hacia China sus ambiciones de expansión territorial, ocupando sucesivamente Manchuria (1932), Jehol (1933) y la costa norte de China, incluyendo Pekín y Nankín, hasta Shangai (1937).
La parte más densamente poblada del país quedaba así en manos extranjeras. La Guerra Chino-Japonesa de 1937-45 fue un capítulo más de la Segunda Guerra Mundial. Chiang Kai-shek hubo de aliarse de nuevo con sus adversarios comunistas para oponer una resistencia más eficaz a los invasores; a cambio, recibió de éstos el mando supremo de las operaciones militares.
Pero tan pronto como la contraofensiva de los aliados (británicos y norteamericanos) derrotó al Japón en 1945, nacionalistas y comunistas reanudaron las hostilidades en una nueva guerra civil, que se extendería hasta 1949. El Kuomintang consiguió controlar las grandes ciudades, pero los comunistas, apoyados en la miseria del campesinado, fueron avanzando posiciones. A pesar del intenso apoyo de Estados Unidos, Chang Kai-shek acabó admitiendo su derrota y se retiró con sus partidarios (unos dos millones de personas) a la isla de Formosa o Taiwan, en donde mantuvo la administración de la China nacionalista, mientras en el continente los comunistas implantaban la República Popular China (1949).

Presidente de Taiwan 

El contexto de «guerra fría» entre las superpotencias proporcionó a Chang Kai-shek la protección norteamericana como luchador anticomunista. Durante algún tiempo conservó la representación de China en las Naciones Unidas (detentando el correspondiente sillón de miembro permanente del Consejo de Seguridad), mientras la China de Mao, excluida de la ONU, era sometida a un bloqueo económico.
Finalmente, el realismo de las relaciones internacionales se impuso y la China nacionalista quedó como un pequeño Estado más, enemigo de la poderosa República Popular China. Chang Kai-shek se mantuvo hasta su muerte como presidente de la pequeña República de Taiwan, que mantenía la ficción de ser el último reducto de la China nacionalista, aspirando teóricamente a la reunificación del país bajo su poder.
Fue, en cambio, la China comunista la que, apoyándose en su notable superioridad demográfica, económica y militar, intentó tomar Taiwan por la fuerza en 1957-58; no lo consiguió, una vez más, por la protección norteamericana, que estuvo a punto de conducir a un enfrentamiento armado entre China y Estados Unidos.

martes, 16 de mayo de 2017

Chen Shui-bian (político taiwanés) a


Nacido en Tainan, Isla de Taiwan  en 1950, fue el presidente de la República de China (Taiwán) desde el 20 de mayo de 2000 hasta el 20 de mayo de 2004. Reelegido abandonó el cargo al final de su segundo mandato, en el año 2008.
Conocido popularmente como A-bian, su subida al poder, como candidato del Partido Democrático Progresista (PDP, Chen Shui-bian), puso fin a más de cincuenta años de gobierno del partido nacionalista chino Kuomintang en Taiwán. El PPD es el principal partido de la Alianza Pan verde, la coalición de partidos identificada con la ideología del independentismo taiwanés.

Perteneciente a una familia de campesinos pobres autóctonos del sur de la isla, nació en 1950, pero sus padres no registraron el hecho ante las autoridades hasta pasado un año, desfase que quedó reflejado en su partida de nacimiento. Los Chen apuraron sus ahorros en la educación de su hijo, quien se graduó con altas calificaciones tanto en la escuela primaria de Lungtién, en el condado de Tainán, como en las escuelas superiores de Tsengwen, de primer grado, y Tainán, de segundo grado. En 1969 consiguió la mejor puntuación nacional en los exámenes de acceso a la Universidad Nacional de Taiwán y fue admitido como alumno en el Colegio de Comercio. 
Aunque desde su llegada al poder, ha suavizado el carácter independentista de sus declaraciones públicas, mostrándose conciliador hacia sus adversarios políticos y hacia la República Popular China, su figura ha sido muy atacada por los defensores de la reunificación china, especialmente en China, donde los medios de comunicación se refieren a él de manera habitual con un lenguaje sumamente despectivo.
Chen Shui-bian fue el primer presidente nacido en la isla, después del refugio del gobierno nacionalista chino, en Taiwan después del triunfo comunista en la guerra civil china. 

jueves, 27 de abril de 2017

Marxismo-leninismo.-a





El marxismo-leninismo es la teoría del movimiento de emancipación del proletariado, la teoría y la táctica de la revolución socialista proletaria y de la dictadura del proletariado, la teoría de la construcción de la sociedad comunista. «La historia de la filosofía y la historia de la ciencia social enseñan con toda claridad que en el marxismo no hay nada que se parezca al “sectarismo”, en el sentido de una doctrina tímida, anquilosada, que ha surgido al margen de la gran ruta del desarrollo de la civilización mundial. Por el contrario, el genio de Marx está precisamente en haber dado soluciones a los problemas planteados antes de él por el pensamiento avanzado de la humanidad. Su doctrina surge como la continuación directa e inmediata de las doctrinas de los más grandes representantes de la filosofía, la economía política y el socialismo» (Lenin). La filosofía del marxismo –el materialismo dialéctico y el materialismo histórico– constituye el fundamento teórico del comunismo, la base técnica del partido marxista. Defendiendo del modo más resuelto el materialismo filosófico contra todas las tentativas de desvirtuarlo, combatiendo contra las diversas formas del idealismo filosófico, Marx y Engels no se detuvieron en el materialismo de sus predecesores, sino que imprimieron nuevo impulso a la filosofía, enriqueciéndola con las adquisiciones de la filosofía clásica alemana, especialmente de la filosofía de Hegel. La más importante de estas adquisiciones es la dialéctica. El alma del marxismo es la dialéctica materialista, “la teoría del desarrollo en su forma más completa, más profunda y más libre de unilateralidad, la teoría de la relatividad del conocimiento humano, que nos da un reflejo de la materia en constante desarrollo” (Lenin). “Ahondando y desarrollando el materialismo filosófico, Marx lo llevó hasta su término e hizo extensivo su conocimiento de la Naturaleza al conocimiento de la sociedad humana. El materialismo histórico de Marx es una conquista formidable del pensamiento científico. El caos y la arbitrariedad que imperaban en las opiniones sobre la historia y sobre la política dejaron el puesto a una teoría científica asombrosamente completa y armónica, que revela cómo de un sistema de vida social se desarrolla, al crecer las fuerzas productivas, otro más alto, cómo de la servidumbre de la gleba, por ejemplo, nace el capitalismo” (Lenin). Por oposición a las teorías idealistas que reconocen la idea, la inteligencia, como el fundamento del desarrollo de la sociedad, Marx demostró que el régimen económico, las condiciones materiales de la producción y no las ideas, son el fundamento sobre el cual se erigen las superestructuras políticas, &c.; que la fuerza motriz del desarrollo en las sociedades divididas en clases antagónicas, es la lucha de clases. La obra principal de Marx, El Capital (ver) está consagrada al estudio del régimen económico de la sociedad capitalista. “Allí donde los economistas burgueses veían una relación entre cosas (cambio de unas mercancías por otras), Marx puso de manifiesto una relación entre personas” (Lenin). En su teoría de la plusvalía, Marx descubrió la fuente de las ganancias y de la riqueza de la clase capitalista. “La teoría de la plusvalía es la piedra angular de la teoría económica de Marx” (Lenin). Investigando las leyes que rigen el desarrollo del modo capitalista de producción, Marx fundamentó el carácter inevitable de su muerte y el triunfo del comunismo. En comparación con el feudalismo, el capitalismo que le sustituyó era un régimen más progresista. Pero una forma de explotación y de opresión de los trabajadores fue reemplazada por otra. Como reflejo de la opresión capitalista y de la protesta contra ella, comenzaron inmediatamente a surgir diversas doctrinas socialistas. El socialismo rudimentario era un socialismo utópico: criticaba acremente el régimen capitalista, lo condenaba, fantaseaba acerca de un régimen mejor en el que no hubiera explotación, pero no podía señalar una salida real. Marx y Engels fueron los primeros que transformaron el socialismo de un sueño en una ciencia. Pusieron de manifiesto el papel histórico-universal de la clase obrera como sepulturera del capitalismo y creadora de la sociedad socialista. Lo principal en el marxismo es la doctrina de la dictadura del proletariado. Marx escribía que “entre la sociedad capitalista y la sociedad comunista media el período de la transformación revolucionaria de la primera en la segunda”, que “el Estado de este período no puede ser otro que la dictadura revolucionaria del proletariado”. Para la lucha contra la burguesía, el marxismo pertrechó a la clase obrera con una teoría revolucionaria, dando al movimiento obrero que hasta entonces se desarrollaba de una manera espontánea, una orientación socialista. Cuando se revelaron las primeras manifestaciones de la influencia de las ideas marxistas sobre las masas, “todas las fuerzas de la vieja Europa se unieron para la santa cruzada” contra el marxismo. La burguesía luchaba y sigue luchando contra el marxismo no sólo por la violencia. “La dialéctica de la historia hace que el triunfo teórico del marxismo obligue a sus enemigos a revestirse con el ropaje marxista. El liberalismo podrido interiormente, intenta revivir bajo la forma del oportunismo socialista” (Lenin). “El oportunismo no siempre consiste en renegar abiertamente de la teoría marxista o de algunas de sus tesis y conclusiones. A veces, el oportunismo se manifiesta en el intento de aferrarse a determinadas tesis aisladas del marxismo, que han comenzado ya a envejecer, y de convertirlas en dogmas, para contener de este modo el desarrollo ulterior del marxismo y con él, consiguientemente, el desarrollo del movimiento revolucionario del proletariado” (Historia del P. C. (b) de la U.R.S.S., Compendio). El marxismo es una ciencia creadora. Los fundadores del marxismo consideraban siempre su teoría como una teoría revolucionaria, como guía para la acción. Muerto Engels, Lenin, el formidable teórico, y después de su muerte, sus discípulos con Stalin a la cabeza, son los únicos marxistas que no sólo desenmascararon implacablemente a los oportunistas de toda calaña y defendieron el marxismo contra su desnaturalización, sino que imprimieron nuevos impulsos gigantescos a la teoría marxista, enriqueciéndola con nuevas experiencias, bajo las nuevas condiciones de la lucha de clases del proletariado. Demostraron práctica y efectivamente la omnipotencia del marxismo creador. El marxismo-leninismo es la concepción del mundo única, indisoluble, armónica y científica de la clase obrera. Marx y Engels actuaron y batallaron en el período del capitalismo industrial que aún se desarrollaba en una línea ascendente, en el período en que el proletariado se preparaba para la revolución. Lenin y Stalin, los geniales discípulos de Marx y Engels, actuaron ya en el período del imperialismo, en el período del capitalismo agonizante, en el período de las revoluciones proletarias, en el período en que la revolución proletaria ya ha triunfado en un país y ha inaugurado la era de la democracia proletaria, la era de los Soviets, la era de la construcción del socialismo. “He aquí por qué el leninismo es un nuevo desarrollo del marxismo” (Stalin). El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de las revoluciones proletarias. «…Lenin no “añadió” ningún “principio nuevo” al marxismo, ni tampoco suprimió ninguno de los “viejos” principios del marxismo» (Stalin). Basándose plena y enteramente en los principios del marxismo, Lenin lo continuó, teniendo en cuenta las nuevas condiciones, la nueva fase imperialista del capitalismo. Stalin, en su entrevista con la primera delegación de obreros norteamericanos, señaló lo nuevo aportado por Lenin al tesoro del marxismo. En primer lugar, Lenin elaboró el problema del imperialismo, nueva fase del capitalismo. “En esto, el mérito de Lenin, y por lo tanto lo que hay de nuevo en Lenin, es que basándose en los principios fundamentales de El Capital hizo un fundamentado análisis marxista del imperialismo, última fase del capitalismo, poniendo al desnudo sus lacras y las condiciones de su hundimiento inevitable. De este análisis surgió la tesis, bien conocida de Lenin, de que en las condiciones del imperialismo la victoria del socialismo es posible en algunos países capitalistas tomados por separado” (Stalin). Luego, Lenin desarrolló la idea de Marx sobre la dictadura del proletariado, descubriendo el Poder de los Soviets corno su forma estatal: definió la dictadura del proletariado como la forma específica de la alianza de clase del proletariado con las masas explotadas de las clases no proletarias (campesinos, &c.); demostró que en la sociedad de clases la dictadura del proletariado es el tipo más elevado de la democracia. Lo fundamental en el leninismo es la teoría de la dictadura del proletariado, lo que hace también del leninismo “la teoría internacional de los proletarios de todos los países y sirve y es obligatorio para todos los países sin excepción, incluyendo los países desarrollados desde el punto de vista capitalista” (Stalin). Bajo las nuevas condiciones, en el periodo de transición del capitalismo al socialismo, en un país cercado por Estados capitalistas, Lenin planteó de una manera nueva el problema de las formas y los procedimientos de la construcción eficaz del socialismo, fundamentando la posibilidad de edificar una sociedad socialista en el país de la dictadura del proletariado cercado por Estados capitalistas, a condición de que este país no fuese estrangulado por una intervención militar. Lenin señaló las formas y caminos concretos de la construcción del socialismo, demostrando que en la U.R.S.S., existe todo lo necesario para su triunfo. Luego, Lenin desarrolló la idea de Marx sobre la hegemonía del proletariado, elaborando “un sistema armónico de la dirección de las masas trabajadoras de la ciudad y del campo por el proletariado, no sólo para derrocar el zarismo y el capitalismo, sino también para edificar el socialismo bajo la dictadura del proletariado” (Stalin). Sobre el problema nacional-colonial, basándose en las ideas de Marx, Lenin las desarrolló, adaptándolas a la nueva época, reunió aquellas ideas en un todo único, en un sistema armónico de concepciones sobre las revoluciones nacional-coloniales en la época del imperialismo, demostrando que la solución del problema nacional-colonial está indisolublemente relacionada con el derrocamiento del imperialismo, “proclamó la cuestión nacional-colonial como parte integrante del problema general de la revolución proletaria internacional” (Stalin). Lenin dotó a la clase obrera rusa y a la clase obrera internacional de una teoría armónica sobre el Partido, sobre los fundamentos políticos, tácticos, orgánicos y teóricos de dicho partido, un partido de nuevo tipo, radicalmente distinto de los partidos de la Segunda Internacional infectados totalmente por el oportunismo. La teoría de Marx, Engels y Lenin obtuvo su ulterior desarrollo en los trabajos de Stalin, quien no sólo desenmascaró implacablemente a los enemigos del leninismo, no sólo defendió contra ellos la unidad, el carácter monolítico y la pureza del Partido bolchevique, sino que desarrolló e impulsó la teoría de Lenin sobre el Partido. Sobre la base de la teoría de Lenin, Stalin continuó desarrollando la teoría sobre la posibilidad del triunfo del socialismo primeramente en unos cuantos países y en un solo país por separado, y de la imposibilidad de su triunfo simultáneo en todos los países, bajo las condiciones del imperialismo. Stalin siguió desarrollando las grandes ideas de Lenin sobre la industrialización del país y la colectivización de la economía agraria, elaboró el problema de la vía de transformación socialista del campo y de la liquidación de los kulaks como clase sobre la base de la colectivización total. Stalin elaboró y siguió desarrollando la doctrina de Marx, Engels y Lenin sobre el Estado en las condiciones del socialismo, mientras durase el cerco capitalista. Dotó al Partido y al pueblo de la Unión Soviética del conocimiento de las leyes de la lucha de clases en las nuevas condiciones y señaló el papel que el Estado proletario desempeña en la defensa de las conquistas del comunismo. Los trabajos de Stalin sobre el problema nacional pertenecen a las mejores páginas de la literatura marxista mundial en este dominio. Stalin continuó desarrollando la teoría de Marx, Engels y Lenin sobre el socialismo y el comunismo, demostrando que el movimiento stajanovista prepara las condiciones para el tránsito del socialismo al comunismo. Bajo la dirección de Stalin, los principios fundamentales del comunismo científico están ya prácticamente realizados en la U.R.S.S., y sancionados por su Constitución, la Constitución del primer Estado socialista en el mundo. En la Constitución staliniana está sintetizada la gigantesca experiencia de la construcción de la sociedad socialista en la U.R.S.S. Los más difíciles problemas esbozados en sus líneas fundamentales por Marx, Engels y Lenin –los problemas del tránsito del socialismo al comunismo, de la supresión de los contrastes entre la ciudad y el campo, entre el trabajo manual y el trabajo intelectual–, fueron elaborados por Stalin y bajo su dirección están siendo prácticamente solucionados en la U.R.S.S. Stalin enseña que el eje de las tareas históricas en el período del socialismo es la tarea de la asimilación de la teoría marxista-leninista por los cuadros la intelectualidad soviética. Dominar el marxismo-leninismo significa aprender a distinguir su letra de su esencia, asimilarse su contenido, aprender a emplearlo en las diferentes condiciones de la lucha de clases, saberlo enriquecer, desarrollar e impulsar en consonancia con la nueva situación histórica y los nuevos objetivos. Un poderoso medio de asimilación del marxismo-leninismo es el Compendio de Historia del P. C. (b) de la U.R.S.S., creado por el Comité Central del Partido Bolchevique con la participación personal de Stalin. (Ver: Historia del Partido Comunista (bolchevique) de la U.R.S.S., Compendio.)

Diccionario filosófico marxista · 1946:192-195

Marxismo-leninismo

Teoría del movimiento de liberación del proletariado, teoría y táctica de la dictadura del proletariado, teoría de la construcción de la sociedad comunista. “La historia de la filosofía y la historia de la ciencia social enseñan con toda claridad, que en el marxismo nada hay que se parezca al “sectarismo”, en el sentido de ser una doctrina cerrada, petrificada, nacida al margen de la ruta principal del desarrollo de la civilización mundial. Por el contrario, toda la genialidad de Marx consiste, precisamente, en que él dio las respuestas a preguntas que ya se había planteado el pensamiento avanzado de la humanidad. Su doctrina surgió como una prolongación directa e inmediata de las doctrinas de los más grandes representantes de la filosofía, de la economía política y del socialismo” (Lenin).

Diccionario de filosofía y sociología marxista · 1959:60-61

Marxismo-leninismo

Ciencia relativa a las leyes del desarrollo de la naturaleza y de la sociedad, a la revolución de las masas explotadas, a la victoria del socialismo, a la construcción de la sociedad comunista; ideología de la clase obrera y de su Partido Comunista.

Fueron fundadores del marxismo los geniales pensadores y jefes de la clase obrera Carlos Marx y Federico Engels. Habiendo sintetizado y reelaborado críticamente todo lo valioso y avanzado que fue creado por el pensamiento social a lo largo del desarrollo multisecular de la humanidad, armaron al proletariado con la teoría revolucionaria de la lucha por la construcción de la sociedad comunista sin clases. Al revelar las fuerzas motrices del desarrollo social, y descubrir las leyes objetivas que sirven de base para este desarrollo, el marxismo realizó una revolución en la historia del pensamiento social.

Marx y Engels vivieron y trabajaron en la época en que el capitalismo se desarrollaba aún en línea ascendente, cuando recién maduraban las premisas para la revolución proletaria. En el linde entre los siglos XIX y XX el capitalismo entró en su última etapa monopolista (ver Imperialismo). En la época, en que el centro del movimiento revolucionario mundial se trasladó a Rusia, el jefe del proletariado ruso Lenin defendió al marxismo de los atentados de parte del revisionismo y el oportunismo, desarrolló de manera creadora el marxismo, adaptándolo a las nuevas condiciones históricas. El leninismo es el marxismo de la época del imperialismo y de la revolución proletaria, de la época de la victoria del socialismo.

Las partes integrantes del marxismo-leninismo son: la filosofía marxista, la economía política marxista y la teoría del comunismo científico. La filosofía del marxismo-leninismo, el materialismo dialéctico, representa la unidad del método dialéctico marxista y el materialismo filosófico marxista. La dialéctica marxista es la ciencia más profunda y multifacética sobre el desarrollo. El materialismo filosófico marxista es la forma superior del materialismo, que revela científicamente las leyes del desarrollo del mundo objetivo. El materialismo histórico es la aplicación del materialismo dialéctico al estudio de la vida de la sociedad. El materialismo dialéctico e histórico, fundamento teórico del comunismo, es el único método correcto de investigación científica y transformación revolucionaria del mundo en interés de las masas trabajadoras. Los problemas de la filosofía marxista son expuestos en forma más completa y amplia en las obras: El Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels, Crítica de la economía política de Marx, Anti-Dühring de Engels, Materialismo y Empiriocriticismo de Lenin.

La economía política marxista-leninista estudia las relaciones sociales de producción, es decir las relaciones económicas entre los hombres. La piedra angular de la teoría económica de Marx es la teoría de la plusvalía, que revela la naturaleza de la explotación capitalista, fuente de enriquecimiento de la clase burguesa. El marxismo-leninismo enseña que las relaciones de producción del capitalismo, que al principio contribuyeron al crecimiento de las fuerzas productivas, a la creación de la gran producción social, se transformaron posteriormente en grilletes para el desarrollo de las fuerzas productivas. Se agrava extremadamente la contradicción entre el carácter social de los bienes materiales existente bajo el capitalismo y la forma privada de su apropiación. Madura la necesidad de la liquidación revolucionaria de las relaciones de producción capitalistas. La teoría económica marxista fundamenta científicamente la inevitabilidad de la desaparición del capitalismo y de la victoria del comunismo. Las obras principales de la economía política marxista son El Capital de Marx e Imperialismo, etapa superior del capitalismo de Lenin.

También antes de Marx y Engels existían teorías que pregonaban la necesidad del establecimiento del socialismo, pero no eran científicas, sino utópicas. Criticando agudamente el orden de cosas capitalista, el socialismo utópico no podía sin embargo señalar el camino correcto hacia el socialismo, no vio la fuerza capaz de liquidar al régimen capitalista y construir la sociedad socialista. El marxismo-leninismo transformó el socialismo de utopía en ciencia, demostró que el capitalismo mismo crea las condiciones de su desaparición personificadas por el proletariado, la clase más revolucionaria de la historia, llamada a ser el sepulturero del capitalismo y el creador del comunismo. La teoría del comunismo científico está expuesta con mayor profundidad en las obras: Crítica del programa de Gotha de Marx, Dos tácticas de la socialdemocracia en la revolución democrática, El Estado y la Revolución, La economía y la política en la época de la dictadura del proletariado y El izquierdismo enfermedad infantil del comunismo de Lenin.

La fuerza motriz de toda sociedad antagónica, enseña el marxismo-leninismo, es la lucha de clases, la lucha entre los explotadores y los explotados. Para cumplir su misión histórica, el proletariado tiene que realizar, en alianza con el campesinado trabajador y otras capas explotadas de la población, la revolución socialista, expropiar a la burguesía los medios de producción y transformarlos en propiedad social. La doctrina marxista-leninista sobre el comunismo fundamenta científicamente la legitimidad de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado, señala los caminos concretos de la construcción de la sociedad comunista.

La producción social en gran escala, el crecimiento del proletariado y la elevación de su conciencia de clase y organización crean las condiciones objetivas para la transformación revolucionaria del régimen capitalista. En la solución del problema de la transformación socialista de la sociedad, el marxismo-leninismo es ajeno al esquematismo. Lenin señalaba que “todas las naciones llegarán al socialismo; esto es inevitable, pero no todas llegarán en forma idéntica, cada una de ellas aportará algo peculiar a tal o cual forma de la democracia, a tal o cual variedad de la dictadura del proletariado, a tal o cual ritmo de la transformación socialista de los diversos aspectos de la vida social”.

La revolución proletaria no se limita a la toma del poder por el proletariado. Después de tomar el poder, el proletariado lo utiliza para la construcción de la sociedad socialista. Por eso la teoría de la dictadura del proletariado, como contenido fundamental del período de transición del capitalismo, al comunismo, es lo principal en el marxismo-leninismo.

Muy importante para la solución exitosa de todas las tareas de la revolución socialista es la teoría marxista-leninista sobre el partido del proletariado como forma superior de organización de la clase obrera, como su destacamento de vanguardia. Los Partidos Comunistas y Obreros, que se apoyan en su actividad en la teoría marxista-leninista, son la fuerza dirigente y orientadora en la preparación y la realización de la revolución, en la construcción del socialismo y del comunismo.

El marxismo-leninismo es una ciencia creadora, que se desarrolla y enriquece constantemente en el proceso del desarrollo y la generalización de la experiencia del movimiento obrero internacional, de la construcción socialista y del desarrollo de la ciencia.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:322-325

Marxismo-leninismo

Doctrina revolucionaria de Marx, Engels y Lenin; constituye un sistema íntegro y armónico de concepciones filosóficas, económicas y político-sociales. El marxismo surgió en la década de 1840, tuvo por cuna la lucha liberadora de la clase obrera y se convirtió en expresión teórica de los intereses fundamentales de dicha clase, en programa de su lucha por el socialismo y el comunismo. El nacimiento del marxismo representó un gran viraje revolucionario en la ciencia de la naturaleza y de la sociedad. Los fundadores del marxismo llevaron a cabo una hazaña científica sin par en la filosofía, la economía política, la teoría del socialismo y otras esferas del saber humano, crearon una auténtica ciencia revolucionaria, cuyo objetivo no se circunscribía a explicar acertadamente el mundo, sino que se incluía, además, el propósito de modificarlo. La doctrina de Marx, indicaba Lenin, es completa y armónica. Proporciona al hombre una concepción cabal del mundo. Es omnipotente porque es exacta. Lo principal, en el marxismo, estriba en la fundamentación del papel histórico-mundial de la clase obrera como creadora de la sociedad comunista, sin clases- El comunismo científico –importantísima parte componente del marxismo-leninismo– tiene su profunda fundamentación económica en la economía política creada por Marx, teoría que nos descubre las leyes del modo capitalista de producción y demuestra que el cambio de la sociedad capitalista en socialista es inevitable. La base filosófica del marxismo-leninismo está constituida por el materialismo dialéctico e histórico. El marxismo-leninismo se desarrolla como una doctrina viva y creadora, incompatible con todo dogmatismo. Extrae de la vida, de la práctica revolucionario, su fuerza creadora. Es característico del marxismo-leninismo, el estrecho vínculo entre la teoría y la práctica, y ello lo distingue de todo género de teorías reformistas y revisionistas. Marx y Engels prosiguieron infatigablemente las investigaciones acerca de su teoría, la fueron enriqueciendo con nuevas tesis y conclusiones cuya veracidad comprobaban en la experiencia revolucionaria de las masas, en los nuevos éxitos de la ciencia. La nueva etapa en el desarrollo creador del marxismo está indisolublemente unida al nombre de Vladimir Ilich Lenin, fiel continuador de la teoría de Marx. La aportación de Lenin a la doctrina marxista es tan grande que con razón esta teoría se llama, hoy, marxismo-leninismo. La nueva época histórica que se inicia a fines del siglo XIX –la época del imperialismo y de las revoluciones socialistas– planteó al movimiento comunista internacional nuevos problemas acerca de la teoría y de la práctica de la lucha revolucionaria. Lenin aplicó con gran maestría la dialéctica marxista al análisis de los fenómenos de la época que se iniciaba, prosiguió el análisis que Marx había hecho del capitalismo, formuló una teoría científica acerca del estadio imperialista del modo capitalista de producción, hizo avanzar la teoría de la revolución socialista y llegó a la conclusión de que era posible la victoria del socialismo primero en un solo país. La victoria de la revolución socialista en la U.R.S.S. convirtió en realidad las ideas de Lenin. El Partido Comunista de la Unión Soviética elaboró un plan para construir la sociedad socialista e hizo posible que se llevara a cabo. El subsiguiente desarrollo creador del marxismo-leninismo se halla indisolublemente unido a la experiencia de la construcción socialista en la U.R.S.S. y en los países de democracia popular, a la formación del sistema socialista mundial, al paso de la U.R.S.S. al período de la edificación del comunismo en todo el frente. En las resoluciones y en los documentos de los Congresos XX y XXII del P.C.U.S. y de los partidos proletarios de otros países, de las Conferencias de representantes de partidos comunistas y obreros, la teoría marxista-leninista ha alcanzado desenvolvimiento ulterior en su aplicación a los problemas del desarrollo mundial en nuestro tiempo y de la lucha por la paz, por la democracia y por el socialismo. Una de las importantes condiciones para el desarrollo creador de la teoría marxista-leninista en este periodo, ha sido la superación de las nocivas consecuencias del culto a la personalidad de Stalin, el restablecimiento de las normas leninistas de la vida del Partido, del Estado y la sociedad. El programa del P.C.U.S., elaborado y aprobado por el XXII Congreso, representa un nuevo e importante hito en el desarrollo del marxismo-leninismo. En el programa se hace una síntesis de los conocimientos marxistas-leninistas acerca de todas las cuestiones esenciales de nuestro tiempo. Se parte del examen de los nuevos fenómenos del capitalismo moderno, se generaliza la experiencia de la lucha de clases y de la lucha de liberación nacional en la etapa presente, se resuelven con espíritu creador los problemas de la revolución socialista, de la guerra y de la paz, las cuestiones fundamentales de la edificación del comunismo. Todo el espíritu, todo el contenido del programa del P.C.U.S. son un reflejo de la unidad existente entre la teoría del marxismo-leninismo y la práctica de la edificación comunista. Cuestiones como la creación de la base material y técnica del comunismo, como la formación de relaciones sociales comunistas y la educación del hombre nuevo son problemas esenciales de la teoría marxista-leninista y, al mismo tiempo, de la práctica de la construcción comunista. Por primera vez en la historia del marxismo-leninismo, en el programa se determinan las vías concretas de la construcción del comunismo, las tareas en el dominio de la industria y de la agricultura, en el desenvolvimiento del Estado, de la ciencia, de la cultura y de la educación comunista. Actualmente, el marxismo-leninismo no es sólo la teoría, sino también la práctica de centenares de millones de personas que construyen el socialismo y el comunismo. Bajo el socialismo, y en la edificación del comunismo, el papel y la importancia de la teoría marxista-leninista crecen extraordinariamente, pues el socialismo y el comunismo se construyen de manera consciente y planificada. En el programa del P.C.U.S. se subraya que el Partido considera como importantísima obligación suya seguir impulsando el desarrollo de la teoría marxista-leninista a partir del estudio y de la generalización de los nuevos fenómenos de la vida de la sociedad soviética, así como de la experiencia del movimiento obrero y de liberación en todo el mundo, conjugar con espíritu creador la teoría y la práctica de la construcción comunista. Una de las condiciones importantes para el ulterior desarrollo del marxismo-leninismo sigue siendo, como antes, la lucha contra el revisionismo, el dogmatismo y el sectarismo, contra las tergiversaciones, cualesquiera que sean, de la teoría revolucionaria de Marx, Engels y Lenin, la lucha por llevar a la práctica, de modo creador, esta teoría.

Diccionario filosófico · 1965:295-297

Marxismo-leninismo

Sistema científico de opiniones filosóficas, económicas y sociopolíticas, creado por Marx y Engels y desarrollado con espíritu creador en las nuevas condiciones por Lenin. El marxismo surgió a mediados del siglo 19, cuando se vislumbraron ya los límites históricos del capitalismo y salió a la palestra de la historia el futuro sepulturero del capitalismo: la clase obrera. Fue creado sobre la base de la reelaboración crítica de las realizaciones de la filosofía clásica alemana (Hegel, Feuerbach), la economía política de A. Smith y D. Ricardo y el socialismo utópico de Saint-Simon, Fourier y Owen, que Lenin llamó fuentes del marxismo. Las partes integrantes interiormente interconectadas del marxismo-leninismo son: la filosofía (materialismo dialéctico e histórico), la economía política y el comunismo científico. El marxismo-leninismo no sólo explicó científicamente el mundo, sino que determinó las condiciones, vías y medios de su transformación. La aplicación de los principios de la filosofía marxista, de la dialéctica materialista al análisis de la sociedad condujo al descubrimiento de las leyes de su funcionamiento y desarrollo. Por primera vez la sociedad fue concebida como un organismo íntegro en cuya estructura se pueden destacar las fuerzas productivas, las relaciones de producción y las esferas –determinadas por ellas– de la vida social: el Estado, la política, el Derecho, la moral, la filosofía, la ciencia, el arte y la religión. Marx y Engels crearon la economía política científica, que puso de relieve la naturaleza de la explotación capitalista, demostró el carácter históricamente pasajero del capitalismo y fundamentó la necesidad del tránsito al socialismo. Los principios y el programa de la edificación de la nueva sociedad constituyen una importantísima parte integrante del marxismo-leninismo: el comunismo científico. El marxismo mostró que la transición del capitalismo al socialismo se opera en virtud de la lucha de la clase obrera, cuya misión histórica consiste en la conquista revolucionaria del poder político, con el objetivo de suprimir toda explotación del hombre por el hombre y edificar el comunismo. El movimiento obrero sólo vence en caso de que se una a la teoría socialista, al marxismo. Esta unión la realiza el partido comunista, vanguardia de la clase obrera, su organizador y dirigente. El marxismo-leninismo es una guía para la transformación de la sociedad y la naturaleza. No es una colección de dogmas y recetas preparadas, sino una doctrina en constante desarrollo. Una nueva etapa importantísima en el desarrollo del marxismo está ligada a la actividad de Lenin que enriqueció creadoramente todas sus partes integrantes en el período en que la revolución proletaria y la edificación del socialismo se convirtieron en una cuestión de práctica inmediata. Elevó a un peldaño cualitativamente nuevo la filosofía marxista al sintetizar las últimas realizaciones del pensamiento científico, y desarrolló en todos sus aspectos la dialéctica materialista, aplicándola a las nuevas condiciones de la vida social. Lenin formuló la doctrina del imperialismo como fase superior última del capitalismo, y enriqueció la teoría de la revolución socialista. En el proceso de dirección de la primera revolución socialista del mundo, Lenin determinó las vías concretas de edificación de la nueva sociedad. En el presente, el marxismo-leninismo se desarrolla con espíritu creador gracias a los esfuerzo colectivos del PCUS y de otros partidos comunistas y obreros, los cuales analizan el proceso de profundización de la crisis general del capitalismo, así como la contradicción fundamental de la época contemporánea –la existente entre el socialismo y el capitalismo– y su influencia sobre los procesos del desarrollo mundial. La experiencia histórica ha confirmado que las regularidades generales de la revolución socialista y la edificación de la nueva sociedad se manifiestan en diversas formas concretas en dependencia del grado de desarrollo de la sociedad y de la correlación de las fuerzas de clase en el país y en el ámbito internacional. Estas regularidades sirven de base objetiva a la solidaridad internacional de la clase obrera y de todas las fuerzas del movimiento liberador mundial. Tiene trascendental significado la conclusión de los partidos comunistas de que no existe la inevitabilidad fatal de una nueva guerra mundial, el análisis del nexo entre la coexistencia pacífica y la lucha de clases, así como la importancia de la lucha por la paz para el progreso social. El PCUS y los partidos comunistas y obreros de otros países socialistas elaboraron la concepción sobre la sociedad socialista desarrollada, madura. Al ser construida en la URSS la sociedad socialista desarrollada, el Estado de la dictadura del proletariado se convirtió en Estado de todo el pueblo y se formó una nueva comunidad histórica: el pueblo soviético. Los partidos comunistas defienden el carácter creador del marxismo-leninismo en la lucha contra la ideología burguesa y contra las tergiversaciones revisionistas y dogmáticas del marxismo-leninismo. En nuestra época, la teoría marxista-leninista concede una atención primordial a los problemas de la edificación socialista y comunista, de la lucha de la clase obrera en los países capitalistas y del movimiento de liberación nacional. Toda la marcha del desarrollo social contemporáneo demuestra la fuerza y la vitalidad, la justeza de las conclusiones y tesis fundamentales del marxismo-leninismo y hace ver su creciente influencia sobre la orientación, las formas y el ritmo del progreso social. El marxismo-leninismo se apoderó de las mentes de la humanidad progresista y se materializa en la actividad de millones de personas que luchan por una vida mejor y construyen el socialismo y el comunismo.

Diccionario de filosofía · 1984:272-273

miércoles, 26 de abril de 2017

Fascismo.-a

Benito Mussolini de Philip Alexius de László, 1923





fascismo.

Del it. fascismo y este de fascio [littorio] 'fasces [del lictor]', símbolo del partido, e -ismo '-ismo'.

1. m. Movimiento político y social de carácter totalitario que se desarrolló en Italia en la primera mitad del siglo XX, y que se caracterizaba por el corporativismo y la exaltación nacionalista.

2. m. Doctrina del fascismo italiano y de los movimientos políticos similares surgidos en otros países.

3. m. Actitud autoritaria y antidemocrática que socialmente se considera relacionada con el fascismo.


Diccionario de Real Academia Española. 




Fascismo

no figura

Diccionario filosófico marxista · 1946


Fascismo

Es la forma más reaccionaria y abiertamente terrorista de la dictadura del capital financiero instaurada por la burguesía imperialista con el fin de aplastar la resistencia de la clase obrera y de todos los elementos progresistas de la sociedad. El fascismo es una manifestación de esa reacción política en todos los dominios, lo que es propio del capitalismo en la etapa suprema de su desarrollo, en la etapa imperialista. El establecimiento del fascismo prueba que las clases dominantes burguesas no están ya en condiciones de gobernar, de conservar el poder por los medios ordinarios “democráticos"; prueba que las aspiraciones crecientes de las masas populares a la libertad, no pueden ser reprimidas sino por medio de la violencia y el terror sangriento. Lo que caracteriza al fascismo es la supresión de las libertades democráticas, aun las más elementales, la destrucción de las organizaciones obreras y demás organizaciones progresistas, la instauración de un régimen de terror declarado para mantener el poder de la burguesía; es la preparación y el desencadenamiento de guerras de rapiña con el fin de esclavizar a los pueblos independientes y conquistar el dominio mundial.

El régimen fascista fue instaurado primeramente en Italia (1922), luego en Alemania (1933) y en varios países más: en España, en Polonia, en Bulgaria, &c. El advenimiento del fascismo fue favorecido por la política de traición practicada por los socialdemócratas. En Alemania, el fascismo se revistió con la máscara del “nacional-socialismo”.

En el dominio ideológico, el fascismo constituye el más franco obscurantismo, con una “filosofía” y una “moral” que proclaman el odio al hombre y el bandidaje. El fascismo se apoya en la teoría racista (ver Eugenesia; Racismo) según la cual, la burguesía de tal o cual nación tendría derecho al dominio mundial, sería la única raza “superior”. Los hitleristas preconizaban una “ciencia” particular: la “geopolítica” (ver) que justificaba las pretensiones imperialistas al “espacio vital”, es decir, a la conquista de tierras extranjeras. Los “filósofos” fascistas repudiaban las adquisiciones de la cultura y las destruían, proclamando la superioridad de los instintos bestiales sobre la razón humana. Y establecieron el culto místico de la “sangre racial”, el culto de la persona del “Führer”, &c.

El mérito histórico del pueblo soviético ante toda la humanidad progresista consiste en haber encabezado la lucha contra el fascismo durante la segunda guerra mundial y en haber desempeñado un papel decisivo en la derrota de los imperialismos alemán y japonés. A pesar de la catástrofe del fascismo a consecuencia de la segunda guerra mundial, los elementos reaccionarios de ciertos países imperialistas tratan de resucitarlo.

Diccionario filosófico abreviado · 1959:182-183


Fascismo

“…Es la dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios, chovinistas e imperialistas del capital financiero” (Documentos del XXII Congreso del P.C.U.S.). El establecimiento del fascismo es un reflejo de la incapacidad de la burguesía dominante para mantener su poder recurriendo a los habituales medios «democráticos». El fascismo actúa al frente de las fuerzas anticomunistas, su golpe principal va dirigido, contra los partidos comunistas y obreros, contra las demás organizaciones progresivas. El régimen fascista se implantó por primera vez en Italia (1922), luego en Alemania (1933) y en otros varios países. En Alemania, el fascismo se presentó bajo la máscara del nacional-socialismo. El fascismo ha constituido la fuerza de choque de la reacción internacional; los estados fascistas, en primer lugar la Alemania hitleriana, desencadenaron la segunda guerra mundial. Es un mérito histórico del pueblo soviético ante toda la humanidad progresiva, el haber desempeñado el papel decisivo en el aplastamiento del fascismo germano. A pesar de la derrota total sufrida por los estados fascistas en la segunda guerra mundial, los elementos reaccionarios de algunos países imperialistas procuran resucitarlo en nuestros días. En el aspecto ideológico, el fascismo significa irracionalismo, chovinismo y racismo extremos, oscurantismo y antihumanismo.

Diccionario filosófico · 1965:170


Fascismo

(ital. fascio: unificación): dictadura terrorista abierta de los elementos más reaccionarios y chovinistas del capital financiero. La instauración del fascismo expresa la incapacidad de la burguesía dominante de mantener su poder valiéndose de medios “democráticos” comunes. El fascismo encabeza las fuerzas del anticomunismo y dirige su principal golpe contra los partidos comunistas y obreros y otras organizaciones progresistas. Por primera vez, el régimen fascista fue instaurado en Italia (1922) y más tarde en Alemania (1933) y en algunos otros países. El fascismo alemán se ocultaba tras la fachada del nacional-socialismo. El fascismo se convirtió en la fuerza de choque de la reacción internacional; los Estados fascistas, en primer lugar la Alemania hitleriana, desencadenaron la segunda guerra mundial. El mérito histórico del pueblo soviético ante toda la humanidad progresista consiste en haber desempeñado el papel decisivo en la derrota del fascismo alemán. A pesar de la derrota total de los Estados fascistas en la segunda guerra mundial, los elementos reaccionarios de algunos países imperialistas tratan de resucitar el fascismo. En ideología, el fascismo se manifiesta como irracionalismo, chovinismo extremo y racismo, oscurantismo y antihumanismo.

Diccionario de filosofía · 1984:164



viernes, 21 de abril de 2017

El Maoísmo en España.-a

El maoísmo o pensamiento Mao Zedong, también llamado marxismo-leninismo-maoísmo
 (MLM), es la teoría desarrollada por Mao Zedong (1894-1976).

En España apenas quedan restos de la influencia del ideario maoísta que a partir de los años sesenta infundió otra inspiración a las izquierdas de desobediencia soviética en toda Europa y el mundo. Diluido el candor maoísta y escépticos ante el nuevo rumbo tomado por el Partido Comunista de China (PCCh) bajo el liderazgo de Deng Xiaoping, justamente al mismo tiempo que en España se iniciaba la transición democrática, el destino de aquellos movimientos ha sido muy  decadente, sin que dejen de sorprender militancias de alto nivel de esta izquierda en el aparato no ya del PSOE o IU sino hasta del PP (la ex ministra de Educación del PP, Pilar del Castillo, por ejemplo), si bien muchos otros, la inmensa mayoría, han derivado su militancia a los nuevos movimientos sociales, buscando especialmente  la influencia cívica de carácter no partidista.

El maoísmo entró en conflicto abierto con el comunismo soviético a comienzos de los sesenta y aún compartiendo ideas muy importantes con él, se desmarcó en puntos esenciales como las relaciones con Estados Unidos, las formas de lucha que debían emplearse para transformar las sociedades o la evaluación del papel desempeñado por Stalin. Como expresión de la influencia del marxismo chino proliferaron en casi todo el mundo grupos maoístas.
Así, el maoísmo en España se articula en los años sesenta en torno a lo que podríamos calificar de extrema izquierda crítica con la URSS, reafirmando una intensa vocación revolucionaria frente al discurso revisionista procedente de Moscú. El detonante que sirvió de impulso a este proceso es la ruptura sino-soviética que se agudiza a partir del XX Congreso del PCUS celebrado en 1956. La desestalinización y la institucionalización de la bipolaridad con Washington, junto con la resolución de los partidos comunistas europeos de integrarse en la vida política parlamentaria de las democracias occidentales abandonando el proyecto revolucionario son factores que propician la emergencia de las agrupaciones maoístas, claramente situadas a la izquierda de los partidos comunistas tradicionales (1), en un momento de gran tensión política no solo en el mundo desarrollado (mayo francés, guerra de Vietnam, igualdad racial) sino también en el bloque soviético (primavera de Praga), en el Tercer Mundo y en la propia China, a las puertas de la Gran Revolución Cultural del Proletariado (1996-1976).

Los rasgos comunes que caracterizan la ideología de aquella izquierda revolucionaria podríamos resumirlos con Josepa Cucó i Giber, en los siguientes. Primero, su carácter revolucionario, insistiendo en la transformación radical del orden social, la destrucción del Estado burgués y la instauración de la dictadura del proletariado. Segundo, el partido se conceptúa como una formación que agrupa a revolucionarios profesionales, totalmente entregados a la causa de la emancipación obrera para alcanzar el socialismo. Tercero, rechazo absoluto de la democracia burguesa como fase intermedia e inevitable en el camino hacia el socialismo. Cuarto, el antiimperialismo, que enfatiza su afinidad con los movimientos de carácter revolucionario en curso en el Tercer Mundo, idealizados como la última esperanza para identificar un proceso auténticamente emancipador y capaz de disipar las frustraciones causadas por la deriva soviética. (2)
Durante la década de los sesenta y principios de los setenta, el maoísmo exportó tres grandes ideas a los revolucionarios europeos, que contribuirán de forma decisiva a la formación en España de las principales corrientes agrupadas en torno al PTE (Partido del Trabajo de España),  la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y el MC (Movimiento Comunista) (3). La primera es la denominada línea de masas, que además de exaltar la indispensable humildad de los auténticos revolucionarios, destacaba la importancia de fundirse con ellas para confirmar la corrección de la política elaborada por el partido: “de las masas a las masas” era la consigna que resumía la clave del proceder político del maoísmo organizado. 
La segunda idea, siguiendo a Del Río, es la “revolucionarización ideológica”, una proclama que incide en la necesidad de una auto mejora individual permanente, de la autotransformación, sin la cual es imposible el cambio social, que debe empezar por uno mismo como ejemplo de la posibilidad y virtud del “hombre nuevo”. En tercer lugar, la importancia concedida a la critica y a la autocrítica como mecanismo llamado a consolidar la franqueza y la lealtad absoluta como valores irrenunciables del buen comunista, siempre en permanente estado de tensión para aportar la máxima energía al proceso revolucionario fortaleciendo la disponibilidad y la entrega personal absoluta, un mecanismo que derivó en instrumento clave de las luchas internas de poder con resultados catastróficos en la gestión de la pluralidad interna.

La asunción a pies juntillas de tal credo dio lugar a procesos de proletarización voluntaria no solo como resultado de la necesidad orgánica de situar militantes avanzados entre la clase obrera para fomentar la elevación de su nivel de conciencia y autoorganización sino como un ejercicio de coherencia con el papel atribuido a la clase trabajadora como eje y motor del cambio social.
La entrega total, la plasmación de organizaciones de corte leninista, basadas en el centralismo democrático y dotadas de una fuerte disciplina, son características de estos movimientos (4), reforzados en dichos trazos diríase que hasta la exacerbación en función de las condiciones de clandestinidad en la que debían desarrollar su actividad en la España de la dictadura fascista. El elevado compromiso de la militancia y su entrega total a la causa bebe directamente en las fuentes maoístas que promueven la adhesión absoluta como virtud del gran revolucionario y expresión de una generosidad y altruismo sin límites. El énfasis en los valores y en la moral, aspectos siempre realzados por el maoísmo, están muy presentes también en buena parte de la extrema izquierda, animados por cierta vocación heroica y la disposición al sacrificio personal en aras del éxito del proyecto.

Las expresiones orgánicas

Sin ánimo de hacer un inventario exhaustivo de las organizaciones que en España abrazaron el ideario maoísta, cabe citar, al menos, al PTE (Partido de los Trabajadores de España) y al MC (Movimiento Comunista), si bien en mayor o menor medida, en los años sesenta y setenta, existieron numerosos grupos de signo menor afectos a esta línea de pensamiento que alternaban los procesos de escisión y unificación. Cabe destacar también que los manuales editados en Pekín formaban parte del proceso de autoformación de la militancia de izquierdas de numerosos movimientos, incluidos nacionalistas, sin que ello permita adscribir en plenitud dichas formaciones a este ideario.

El Movimiento Comunista (1972-1991) surge de una escisión de ETA en 1967, siendo despectivamente calificados de “españolistas” por su defensa de una mayor aproximación a la izquierda obrera representada por otros grupos comunistas de otros territorios del estado. Su mayor implantación radica en Euzkadi, aunque también cuenta con militancia en Asturias, Aragón, Galicia, Madrid o Barcelona, cobrando un gran impulso a comienzos de los años setenta. 
Su tendencia maoísta inicial, claramente reflejada en el nombre de su primera publicación periódica, “Servir al pueblo”, fue evolucionando hacia una posición equidistante de las diferentes corrientes imperantes, diferenciándose por su posición más abierta en relación a los nacionalismos o en una mayor sensibilidad hacia fenómenos nuevos como el feminismo. El MC, actuando en ocasiones conjuntamente con la LCR (Liga Comunista Revolucionaria) desempeñó un papel significativo en los movimientos sociales surgidos en los años ochenta, en especial en las movilizaciones contra la OTAN. La fusión en los años noventa con LCR, de tendencia trotskista, duró poco, y la ruptura condujo a buena parte de su militancia a integrarse en las filas del nacionalismo gallego, vasco o catalán, si bien otros optaron por reafirmar su contribución al desarrollo del pensamiento crítico a través de ONGs y colectivos diversos.
En cuanto al Partido del Trabajo de España (PTE), fue el resultado de una escisión del PSUC que junto a otros colectivos fundaron en 1967 el Partido Comunista de España (Internacional), siguiendo la línea maoísta. En 1975 pasa a llamarse PTE, adoptando una estructura federal y agrupando a colectivos de menor significación pero muy activos socialmente como “Lucha de Clases” o “Larga Marcha”, entre otros, proceso que culmina en 1979 con la unificación con la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores), surgida en Euzkadi en 1969 a partir de la católica Acción Sindical de Trabajadores. Su influencia era notoria en las grandes concentraciones industriales del país y en el campo andaluz, siendo los artífices de entidades como la Confederación Sindical Unitaria de Trabajadores, de la que formaba parte el Sindicato Obrero del Campo (SOC) de Andalucía. También contaba con una organización juvenil, la Joven Guardia Roja de España Los malos resultados electorales cosechados a partir de 1977, ya sea presentándose en coalición o en solitario, precipitaron su disolución al inicio de la transición.

La proximidad a los nacionalismos periféricos se explica tanto en razón de su origen histórico como por la inclusión en su programa del derecho a la autodeterminación de los pueblos, principio que, paradójicamente, estaba descartado en la Nueva China, partidaria de la autonomía de las “minorías étnicas”. La incorporación a su ideario del nacionalismo de izquierdas facilitó finalmente, tras la disolución, que destacados militantes se integraran en sus filas donde aun ostentan cargos de influencia.

Crisis y declive con la transición democrática

El inicio de la transición política en España afecta de forma medular a la izquierda maoísta, sumida en un proceso de constante crisis que agrava su desencantamiento y declive. Después de una primera etapa en la que cabe destacar su preocupación por las aportaciones teóricas y sus implicaciones en la lucha social, tanto estudiantil como obrera, inicia su colaboración con otras fuerzas de la oposición pero sin abdicar por ello de su propio discurso. También participa en las campañas electorales, si bien alejándose de cualquier hipótesis de pacto con la derecha, aspecto si asumido por la izquierda oficial liderada por los partidos socialista y comunista. 
Esa coherencia derivó en una rápida pérdida de protagonismo y la subsiguiente marginalidad, un proceso que se agudizó a la vista de los resultados de las elecciones de junio de 1977, cuando no obtienen ni un solo escaño. No obstante, cabe destacar su presencia a nivel municipal, especialmente en Andalucía.
Su condición extraparlamentaria acentúa el inevitable debilitamiento que en unos casos lleva a la disolución, a fusiones (incluso inestables como la fraguada con los trotskistas) o simplemente la marginalidad, transformados en minorías políticas que evolucionan hacia fórmulas de resistencia de distinto signo alejadas del juego político formal. Sin una organización explicita a nivel estatal, sus fragmentos subsisten de forma autoorganizada y autónoma, convergiendo en diferentes movimientos sociales de signo territorial autonómico (Revolta, Acción Alternativa, Inzar, Liberación…) que le sirven para mantener vivas las afinidades, contactos e intercambios que hoy día desembocan en nuevos movimientos, siempre alejados de aquellos sectores de izquierda instalados en el tradicionalismo hegemónico y carentes de la flexibilidad creativa que han podido exhibir estos a lo largo de las últimas décadas.  

CITAS:

(1)   Cucó i Giner, Josepa, La izquierda de la izquierda. Un estudio de antropología política en España y Portugal. Papeles CEIC, Volumen 2007/1.

(2)   Idem. anterior.

(3)   Del Rio, E- “Influencia de la Revolución Cultural china en la izquierda europea y latinoamericana”, en Izquierda e ideología, Madrid: Talasa, pp. 127-150.

(4)   Laiz, C., La lucha final. Los partidos de la izquierda radical durante la transición española, Madrid, 1995, Los Libros de la Catarata.

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