lunes, 13 de enero de 2020

El retorno de las rutas de la seda y el siglo de Asia a

millonarios asiáticos


Alguna vez todos los caminos llevaban a Roma. Ahora todos llevan a Pekín. En realidad, lo hicieron buena parte de la historia. China, el gran imperio del centro, que eso quiere decir su nombre, fue la gran potencia económica del globo hasta hace tres siglos, cuando la revolución industrial en Europa permitió al mundo occidental despegar. Ahora, en cambio, vivimos un regreso al aspecto del mundo antes de la industrialización. Un aspecto que, recuerda el historiador de Oxford Peter Frankopan, estaba moldeado por lo que ocurría a lo largo de las rutas de la seda que partían de China hasta Europa.
 Lo mismo, afirma, sucederá con el futuro. No son los tuits de Trump los que importan en el siglo XXI, señala, “son los países de las rutas de la seda” . Europa, lamenta, vive como si aún fuera el actor principal de la película. Estados Unidos, en cambio, ha tomado a China como una obsesión que empujó a la elección de Trump.
Frankopan publicó en el 2015 El corazón del mundo (Crítica) y logró un éxito inesperado mostrando como en las antiguas rutas de las sedas que cruzaban Asia florecieron los grandes imperios antiguos y las grandes religiones. Ahora en Las nuevas rutas de la seda (Crítica) recorre el presente y futuro a través de los nuevos caminos del comercio y las ideas que atraviesan otra vez Asia impulsados por China. Un gigante que en el 2013 lanzó su iniciativa del cinturón y ruta de la seda, que utiliza las antiguas vías comerciales terrestres y marítimas como base para los planes del país frente al envejecimiento de su población, su cambio hacia una economía de servicios y la búsqueda de oportunidades para sus empresas. Y su seguridad geopolítica. La iniciativa ha prometido durante estos años un billón de dólares, sobre todo en préstamos, para financiar cerca de un millar de proyectos de infraestructura en puertos, trenes o carreteras por todo el continente asiático y africano, llegando a Europa.


LA CARA Y LA CRUZ

“En las calles asiáticas sienten que su vida mejora, en Europa cunde el pesimismo



Frankopan recuerda que la idea de rutas de la seda es europea. “A finales del siglo XIX, el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen propuso un término para describir las redes de intercambio que conectaban la China de la dinastía Han con el mundo allende sus fronteras; las llamó las rutas de la seda, una expresión que cautivó la imaginación de los académicos y el público”. Hoy participan en la nueva iniciativa de inversión china, que no tiene límites geográficos y es un paraguas de muchos proyectos, más de 80 países, lo que incluye las repúblicas de Asia Central, los países del sur y sureste de Asia, Oriente Próximo, Turquía, Europa Oriental y diversos estados de África y el Caribe.
El autor repasa los efectos del ascenso chino, ya sea en los mercados del lujo –Prada abrió en la ciudad de Xian el año pasado nueve tiendas– o en la compra de clubs de fútbol y, sobre todo, en la salida de 800 millones de personas de la pobreza en el país. Pero también retrata la expansión imparable de la clase media india, las 12 nuevas puertas que tendrá Tashkent, en Uzbekistán para marcar su posición como corazón de la ruta de la seda o que Irán se ha convertido en un vibrante centro tecnológico de start-ups. Y que para el año 2027 el PIB combinado de las ciudades asiáticas será ya mayor que el de la suma de las norteamericanas y las europeas.

UN CONTINENTE DORMIDO

“Europa vive como si fuera aún el actor principal y sólo ve noticias suyas y enseña inglés”


Y aunque el despertar de Oriente no implica que se esté poniendo el sol en Occidente, asegura, la vivencia es radicalmente opuesta en ambos mundos: “En parte todo viene de hace 30 años, cuando cae el muro de Berlín. El liderazgo chino estaba extremadamente preocupado y es un momento clave para que decida la apertura de su economía y sus mercados. Y su economía ha crecido extraordinariamente, 20 o 25 veces. Nosotros hemos sido grandes beneficiarios también con bienes más baratos, pero ahora ese periodo de consolidación se acaba y entramos en un nuevo capítulo”. El mundo es otro: “El Brexit y la cuestión de la identidad en España habla de qué tipo de expectativas tenemos en Occidente del futuro. En Asia muchos estados tienen problemas, pero vas a las calles de Hanoi, Kuala Lumpur o Pekín y la gente siente que la vida se está haciendo mejor para ellos, que son más ricos, la educación y la salud mejoran. En Europa somos muy pesimistas, creemos que a la generación próxima le irá peor la vida. Un sentimiento con bases económicas, atrapados entre unos EE.UU. muy agresivos ahora y, al otro lado, no sólo China, sino también Rusia, India, Oriente Medio. Y en África el cambio demográfico es enorme. Así, las reacciones que tenemos no parecen tan sorprendentes”. Peor aún, subraya, “el 40% de los jóvenes alemanes no creen que la democracia sea necesaria para el éxito de un país. Es terrorífico que piensen que nuestra debilidad es la democracia”.
Y dice que un gran problema europeo es que “estamos alejados de la realidad del mundo”. “Los medios dan noticias europeas, Macron, el Brexit, nada de Corea del Sur o Malasia, en vez de ver las oportunidades y prepararnos. Sólo ahora empezamos a despertar. Pensábamos que estos países iban a ser cada vez más como nosotros, democráticos, con nuestros modelos culturales, y eso es naif y arrogante. El mundo no para de cambiar guiado por la demografía, los recursos y el cambio climático. E incluso para lo que nos importa hoy en Europa, como la ecología, la solución no está aquí: en Filipinas 32.000 millones de bolsas de plástico van al sistema de aguas”. Frankopan denuncia que en Europa “en los colegios se sigue enseñando inglés, alemán, francés, no chino, árabe, ruso o farsi. Creemos que somos lo único que importa”.

CHINA, OBSESIÓN DE EE.UU.

Trump ganó atacando a China. Mattis cree que el modelo chino es el imperio Ming

En cuanto a EE.UU., reconoce que Trump es como un culebrón pero no quiere decir que sea ilógico “cuando dice que los países de la OTAN deben pagar más, cuando denuncia a países europeos que invierten militarmente contra Rusia pero construyen oleoductos que les hacen más dependientes de ella o cuando dice a las compañías chinas que vienen a comprar puertos en Valencia que es injusto no poder hacer lo mismo en China”. “Trump es el presidente más poderoso de la historia porque despide a todo el mundo, no escucha a nadie y reacciona impulsivamente y como un emperador, pero es mejor entender los problemas que trata de resolver. China es uno. Antes de ser elegido se puso muy agresivo con China y eso le ayudó a ganar, aunque parte de los puestos de trabajo del los Estados del rust belt estadounidense se han ido por las nuevas tecnologías”. No es sólo él. El que fuera su secretario de Defensa, el general James Mattis, cree que China tiene hoy como modelo el imperio Ming, que exigía a otras naciones que se convirtieran en Estados tributarios y se inclinaran ante Pekín.
En todo caso, dice Frankopan, en EE.UU. se atacan las iniciativas chinas, se dice que no son transparentes o pagables por los otros países y “quizá es correcto, pero, ¿cuál es la alternativa para ellos?”. Además, señala, el dinero que invierte China ha caído porque tiene sus propios problemas económicos.

UN PROYECTO GLOBAL

En la nueva ruta de la seda impulsada por los chinos participan más de 80 países
¿El XXI es el siglo chino? 
“Muchos que dicen hoy que no por sus problemas internos, decían hace 30 años que cuando China se hiciera más rica sería democrática. No sé si será el siglo de Asia, pero sí que los sitios que realmente importan en el mundo de hoy y mañana están en Arabia Saudí, Irán, India, Pakistán, Indonesia. Son dos tercios de la población mundial, cada vez más rica. No somos ya el principal actor. Una caída de la economía china significa la de coches y trabajos en Alemania. Europa vive una crisis existencial sobre qué significa. Hace falta debatir si integrarnos mejor, una imposición común, políticas de tecnología digital. Frente a eso, el peligro del populismo es la hipersimplificación, eslóganes como Get Brexit done, como si fuera abrir una botella”.

El fin de la dependencia del petróleo para la geopolítica.-a

auto eléctrico 

James Landale
BBC News


Si uno quiere entender la revolución que está teniendo lugar en el sector de las energías renovables, nada mejor que visitar la central eléctrica llamada Gemasolar en el sur de España. En las llanuras polvorientas de Andalucía han descubierto cómo generar energía solar las 24 horas del día. Efectivamente, aunque sea difícil de creer, en Gemasolar crean electricidad incluso cuando el sol no brilla. Han puesto más de 2.500 espejos enormes en monturas hidráulicas que siguen el paso del sol a través del cielo.
Los espejos, cada uno del tamaño de media cancha de tenis, reflejan los rayos en un punto central, la parte superior de una torre de 140 metros, donde sal fundida se calienta a casi 600° C. Esa sal líquida se transporta por la torre hasta donde calienta el vapor que alimenta una turbina. Y ahí está el truco: no toda la sal se usa en ese punto. Parte es almacenada en enormes tanques y se usa más tarde, cuando el sol se ha puesto. Mientras el sol brille todos los días, la planta puede generar energía 24 horas, 7 días a la semana.


5 sorprendentes fuentes de energía limpia que tal vez no conocías

-Las innovadoras soluciones para generar más y mejores fuentes de energías renovables en el planeta

-Les digo esto no solo como una ilustración de cuán rápido está cambiando la tecnología renovable -esta innovación en particular no es tan nueva-, sino también como un ejemplo de cuán electrificada se va a convertir nuestra energía.

-Se prevé que la expansión de los vehículos eléctricos se acelere significativamente, hasta el punto en que se convierta en la norma y no en la excepción.

-La tecnología de baterías aún tiene mucho camino por recorrer, pero muchos científicos y empresas están compitiendo para encontrar formas de almacenar energía eléctrica que sea más liviana y duradera.

-Ya se están produciendo algunos aviones de pasajeros con motor eléctrico.



¿Cuánto tiempo antes de que los barcos puedan ser alimentados por baterías en lugar de combustible?

La pregunta obvia y muy controvertida es cuándo alcanzará su punto máximo esta revolución renovable y si llegará a tiempo para proteger al planeta del calentamiento global. Eso no es algo en lo que yo esté cualificado para responder.

La que me hago es una pregunta distinta: ¿qué impacto podría tener esta nueva tecnología, no en el clima del mundo, sino en su clima político?

¿Qué sucederá con el equilibrio global del poder político cuando muchos países ya no necesiten comprar tanto petróleo y gas?



Un cambio de ecuación


Durante más de un siglo, las naciones que tenían petróleo y gas tenían poder, literal y políticamente.Y se han librado varias guerras por esos preciados recursos.
Todo comenzó antes de la Primera Guerra Mundial cuando Winston Churchill, como primer lord del Almirantazgo, convirtió la Armada británica de carbón galés a petróleo importado
Para garantizar el acceso británico a ese petróleo, el futuro primer ministro británico compró una participación de control en la compañía petrolera anglo-persa, la precursora de BP, en lo que ahora es Irán.
Desde ese momento, gran parte de la historia del siglo XX se puede ver a través de la búsqueda de hidrocarburos por parte de los países, desde los intentos de Adolf Hitler de asegurar los campos petroleros de Bakú hasta la invasión de Saddam Hussein de Kuwait, incluido el ataque de aviones no tripulados y misiles en las instalaciones petroleras sauditas en septiembre pasado.
Los países con petróleo y gas usaron sus monopolios para venderlos con grandes ganancias; aquellos países que dependían de ellos invirtieron mucha sangre y tesoros defendiendo su acceso.
La pregunta es cuánto podría cambiar la revolución renovable esta ecuación geopolítica.
¿Cuánta influencia perderán algunos de los grandes productores de combustibles fósiles del mundo en Medio Oriente, África y otros lugares?
¿Podría haber más conflictos regionales a medida que estos países luchan por una parte cada vez menor del mercado de energía de hidrocarburos?
¿Y qué podría pasarles internamente a estos países si pierden su principal fuente de ingresos?
A menudo, se trata de naciones cuyas enormes economías están dirigidas por el Estado, con muchos trabajadores empleados por los gobiernos y poblaciones jóvenes acostumbradas al combustible barato.



"Estados fallidos"



No se sabe con precisión cuándo tendrá lugar la transición de los combustibles fósiles a la energía limpia.

Hay muchas predicciones diferentes sobre cuándo la demanda mundial de petróleo alcanzará su punto máximo y caerá, pero los planificadores de Shell pronosticaron recientemente que posiblemente ocurrirá en 2025
Algunos países productores de petróleo están preparándose para el momento en que ya no puedan depender del petróleo. Buscan diversificar sus economías y encontrar otras fuentes de energía.
Pero otros países son más escépticos, confiando en que la demanda de su petróleo y gas perdurará por mucho tiempo.
Algunos de ellos hablan de diversificación pero hacen poco al respecto. Las posibles consecuencias se están convirtiendo en una fuente creciente de preocupación.
Las protestas por un aumento en el precio del combustible estallaron recientemente en Irán.
"El gobierno productor de petróleo obtiene ingresos; si esos ingresos caen o desaparecen, el gobierno ya no podrá mantener el sector no-petrolero, lo que significa que tendrá un desempleo creciente, ya no podrá pagar subsidios para mantener contenta a su población", le dijo a la BBC el profesor Paul Stevens, distinguido miembro de Chatham House, el grupo de expertos de asuntos exteriores del Reino Unido
"Muchos de los grandes exportadores de petróleo y gas son lo que podría describirse cortésmente como políticamente inestables. Por lo tanto, cuanto más rápida sea la transición [hacia las energías renovables], mayor y más perturbadora será la caída en los ingresos del gas y el petróleo, así que potencialmente podrá haber una gran cantidad de Estados fallidos".

Riesgos sin fronteras


Por su parte, Tom Burke, presidente del grupo de expertos sobre medio ambiente E3G , señala que "cuando no se puede proporcionar seguridad alimentaria, energética y de agua, como hemos visto en todo el Medio Oriente, es muy difícil mantener estabilidad interna".
"Cuando no se cumple con las expectativas, las poblaciones urbanas se amotinan, y las estructuras básicas del Estado corren el riesgo de desmoronarse".
"Pero mucho más que eso, cuando la gente se amotina o parece que podría amotinarse, lo que suele suceder es que los gobiernos buscan problemas en el extranjero para distraer a su población".

La planta de procesamiento de petróleo Khurais de Arabia Saudita fue atacada en septiembre, causando tensiones globales
Así que imagínate un país productor de petróleo actualmente estable en el Golfo que de repente se convierte en un Estado fallido. Esto no solo sería un desastre para el país en sí, sino que también podría tener enormes implicaciones para el mundo.
Los Estados fallidos a menudo se convierten en el hogar de la violencia extremista, como en Siria, y a menudo producen migración masiva.

Esta interrupción potencial podría no limitarse al Golfo.

Rusia es uno de los mayores exportadores de petróleo y gas del mundo. Su economía y su gobierno dependen enormemente de los ingresos que esto genera. No es de extrañar que el presidente Putin describa el desarrollo de "tecnologías verdes" como uno de los "principales desafíos y amenazas" para la seguridad económica de su país.
La economía rusa depende de los ingresos del petróleo y el gas.
Muchos rusos recuerdan que la caída de los precios del petróleo contribuyó al colapso de la Unión Soviética.
Sin embargo, el gobierno actual está invirtiendo poco en energías alternativas renovables. Si un día el mundo necesita comprar menos gas ruso, eso podría tener un gran impacto en la estabilidad del Estado ruso y podría transformar sus relaciones con Europa.

Amenaza limpia


Existen otras fuentes potenciales de tensión y conflicto en un mundo de energía limpia.
Podría haber una carrera para asegurar el acceso a minerales como el cobalto y el litio, que son vitales para las baterías y pueden ser escasos.
Gran parte del mejor cobalto del mundo se encuentra en la República Democrática del Congo (RDC), que tiene una historia de inestabilidad y mala gobernanza.
Al mismo tiempo, las nuevas llamadas superredes a través de las cuales fluirá la electricidad entre países serán más vulnerables al ciberataque.
El cobalto, un mineral vital necesario para la producción de baterías recargables, es un producto valioso.
Una pregunta interesante es cómo deberían responder los activistas ambientales a los riesgos políticos involucrados en el movimiento hacia la energía renovable.
¿Deberían tenerse en cuenta esos posibles inconvenientes o es la necesidad de proteger al mundo del cambio climático tan importante que todas las demás consideraciones son secundarias?
¿Cómo podría verse afectada la opinión pública si reducir el calentamiento global significara más terrorismo y migración?

Estos, por supuesto, son algunos de los peores escenarios. Hay muchos posibles positivos.

Algunos países con mucho sol, viento o marea no solo podrían ser autosuficientes, sino que también podrían exportar parte de su energía a través de los llamados interconectores.
Puede haber incluso un dividendo para la paz: si el mundo ya no necesita tanto petróleo pasando por el estrecho de Ormuz cada día, ¿tal vez no necesitarán ejércitos y armadas tan grandes para defenderlo?
Por qué es importante el estrecho de Ormuz y cómo se llegó a este momento de alta tensión entre Estados Unidos e Irán
En gran medida, la geopolítica de la energía puede dejar de ser tan significativa.Y, quizás así, deje ser una razón para matar.

sábado, 11 de enero de 2020

Las 10 compañías de seguros más grandes del mundo.-a


Los seguros son un sector importante en todo el mundo, que ha crecido a medida que hemos tomado conciencia de la importancia de protegernos contra los imprevistos. Además, muchas compañías que en un principio eran pequeñas, han tenido tiempo de internacionalizarse y crecer, pues las aseguradoras son de las empresas más longevas que podemos encontrar en la actualidad.

¿Cuáles son las 10 compañías de seguros más grandes del mundo? 

Vamos a responder a esta pregunta teniendo en cuenta su tamaño y sus ganancias en los últimos ejercicios. La respuesta es sorprendente, ya que no son las que nos esperábamos.




1. La más importante compañía de seguros en la actualidad es China Life Insurance Company. Se trata, como su propio nombre indica, de una compañía de origen chino, que trabaja casi en exclusiva en el gigante asiático y que es una completa desconocida en Europa. Se fundó en 1996 y está especializada en seguros de vida.


2. En segundo lugar, tenemos otra aseguradora se trata de  Berkshire Hathaway Inc., una de las mayores de Estados Unidos.

3. En tercer lugar nos encontramos  con Allianz, que es la más importante de Alemania y una de las más grandes de toda Europa.

4. El cuarto puesto lo ocupa otra compañía china, Ping An, que comercializa pólizas de vida y generales. Su importancia se debe sobre todo a que fue de las primeras compañías en introducir el concepto de seguro en China, con un mercado potencial enorme, que no ha hecho más que crecer con el aumento del poder adquisitivo de los ciudadanos de aquel país.

5. En quinto lugar, nos encontramos con AXA, que es la aseguradora más importante de Francia, también con una gran presencia en toda Europa. Su marca es la más reconocida en todo el mundo como compañía de seguros.

6. En sexto lugar, nos encontramos con otra compañía estadounidense, AIG, que fue especialmente afectada por la reciente crisis financiera pero que ha logrado salir airosa y seguir siendo una de las más importantes de su país.

7. En séptimo lugar, AIA, quizás la compañía de seguros más importante de Asia, pues opera en la actualidad en 17 países del continente. Fundada en 1919 en Hong Kong, hasta 2009 pertenecía a AIG.

8. En octavo puesto, Metlife, una compañía especializada en pólizas de accidentes y también en seguros de vida. 

9. En el noveno puesto, ING, que, a pesar de ser una entidad financiera, se ha convertido en un importante operador en el sector de los seguros, sobre todo porque su origen se encuentra en la aseguradora holandesa Nationale Nederlanden, con fuerte presencia en toda Europa.

10. En décimo y último lugar, Zurich, otra de las referencias en Europa y presente en España desde hace varias décadas.







viernes, 10 de enero de 2020

Reino Unido y la Unión Europa: ‘Brexit y los Reyes Magos’ a





06/01/2020

Arturo Ezquerro —médico psiquiatra, psicoterapeuta de orientación psicoanalítica y grupo analista— es profesor en el London Institute of Group Analysis y, en las tres décadas anteriores, ha sido Jefe de los Servicios Públicos de Psicoterapia en el distrito de Brent, Londres. Fue el primer español en conseguir este tipo de jefatura.
Es autor de más de 70 publicaciones, incluyendo los libros ‘Encounters with John Bowlby (Routledge: Londres y Nueva York) y ‘Relatos de apego’ (Psimática: Madrid). En esta ocasión, el profesor Ezquerro comparte un artículo de análisis sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea, que ha titulado ‘Brexit y Reyes Magos’.

Libro

Se une de esta manera al grupo de emigrantes españoles que detallan sus experiencias ante el Brexit en La Mirada del Lector de La Vanguardia, sobre todo, después de la victoria electoral de Boris Johnson, que le debe permitir aplicar su plan para que los británicos abandonen la Unión Europea el próximo 31 de enero.
“Nací en Logroño, La Rioja; la tierra con nombre de buen vino; cuna del castellano y del euskera. Mi infancia fue emocionalmente difícil. Perdí dos hermanos y una hermana en los primeros 4 años de mi vida. Estudié medicina en la Universidad de Navarra. Tuve la fortuna de lograr distinciones académicas”.
“Con mi generación comenzó el programa MIR (médicos internos residentes). Nos presentamos más de 30 mil médicos para apenas 2 mil plazas. Tuve suerte de conseguir una. Me formé en psiquiatría general en la Fundación Argibide de Pamplona con el Dr Vicente Madoz, quien se había formado en Oxford en la década de 1960. De él aprendí el rigor clínico anglosajón y un humanismo existencial de compromiso con los pacientes. Siempre lo llevaré conmigo”.

“El Dr Madoz me animó a hacer una segunda especialidad en Inglaterra: psiquiatría infanto-juvenil, la cual no existía en la España de entonces. Y en 1983, me lancé a la aventura londinense”.
En aquella época había fundamentalmente tres tipos de inmigrantes en Reino Unido: los millonarios, los aventureros con talento y los desesperados. Los primeros tenían las puertas abiertas de par en par. Los últimos eran utilizados habitualmente como mano de obra barata”
“A mí me pusieron en el grupo de en medio, cortesía de su majestad, y desde entonces me trataron como médico más que como inmigrante. Eran otros tiempos”.
“Tuve el privilegio inmenso de formarme con John Bowlby en la Clínica Tavistock de Londres, durante los 6 últimos años de su vida (1984-1990). Bowlby es el ‘padre’ de la teoría del apego y uno de los más lúcidos e influyentes pensadores británicos del siglo XX”.
Para mí, la Unión Europea es un proyecto supranacional sólido, perseverante, imperfecto y en constante evolución, en el que se exploran y desarrollan configuraciones cada vez más complejas y sofisticadas de colaboración y de apego grupal”
“Según este enfoque, el Brexit es un retroceso: una involución. ¿Cómo ha podido ocurrir? Desde una perspectiva histórica, tanto geopolítica como cultural y religiosa, Reino Unido es una parte integral de Europa”
“Esta ambivalencia y este deseo de separación son rasgos internalizados del carácter inglés. El estereotipo de ser fríos y reservados corresponde a los ingleses (los escoceses, los galeses y los irlandeses son más cálidos y cercanos)”.

Hay un dicho popular que comenzó a usarse hace 4 siglos y que habla por sí solo: “la casa de un inglés es su castillo”. Imagino que el Canal de la Mancha es el foso del castillo, que protegió a Inglaterra de las invasiones de la Armada española de Felipe II, de Napoleón y de Hitler”.

Nacionalismo inglés 

“El sentimiento del Brexit es tan antiguo como la existencia de la nación inglesa. Podemos remontarnos al rey Enrique VIII quien, para anular su matrimonio con Catalina de Aragón en 1534, desafió la autoridad del Papa y estableció la iglesia anglicana”
“Algunos ven al nuevo Primer Ministro, Boris Johnson, como un sucedáneo del mismísimo Enrique VIII”.
“En los siglos XVIII y XIX, una Gran Bretaña ya unida e impulsada por su revolución industrial, construyó un vasto imperio. Esto instigó un sentimiento de superioridad sobre sus vecinos europeos”.
“Esta amalgama de sentimientos de separación y de superioridad (profundamente arraigada en el inconsciente colectivo de Inglaterra) ha jugado un papel importante en el desarrollo de una relación altamente ambivalente entre Reino Unido y la Unión Europea”.
“Un caso que me viene a la cabeza, que es algo extremo pero que puede ilustrar ese arraigado perfil histórico, es el de un paciente inglés. Ante el temor de que pudiera convocarse un segundo referéndum sobre el Brexit, el pasado mes de octubre me escribió”:


 “Dr Ezquerro, si no abandonamos la Unión Europea, la democracia está muerta en este país. Si nos quedamos, seremos parte de los Estados Unidos de Europa. ¿Qué pasará entonces con nuestra familia real? Si Europa quisiese reconocer a nuestra reina como la cabeza visible de Europa, entonces, y sólo entonces, pensaré en ser parte de Europa. Si fuera necesario, estaría dispuesto a tomar las armas para mantener nuestra libertad”.

Ese sentimiento nacionalista inglés, aparentemente fuera de lugar, parece ser un síntoma de un duelo no resuelto por la pérdida de la gloria y el poder del imperio británico.




La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente como brexit, palabra combinada de las palabras inglesas Britain, ‘Gran Bretaña’, y exit, ‘salida’), fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino Unido de su condición de Estado miembro de la Unión Europea. Tras un referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el que el 51,9 por ciento de los votantes apoyó abandonar la Unión Europea, el Gobierno británico invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, iniciando un proceso de dos años que debía concluir con la salida del Reino Unido el 29 de marzo de 2019. Ese plazo fue prolongado en primer término hasta el 12 de abril de 2019. El plazo volvió a ser prolongado hasta el 31 de octubre de 2019.2​3​ Por tercera y última vez, el plazo volvió a ser prorrogado hasta el 31 de enero de 2020.
 Pasada esa fecha, tras haberse aprobado definitivamente el Acuerdo de Retirada a las 00:00 horas del viernes 31 de enero, Reino Unido abandonó automáticamente la Unión Europea a las 23:00 horas (hora británica) de dicho día. En virtud de dicho acuerdo, habrá un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 por el cual Reino Unido se mantendrá en el mercado europeo y los ciudadanos y las empresas no notarán diferencias. Reino Unido y la UE deberán negociar una nueva relación comercial los siguientes meses.
La retirada de la Unión Europea ha sido defendida principalmente por los euroescépticos de derecha (aunque también en menor medida por los de de izquierda), mientras que los proeuropeos, que abarcan todo el espectro político, han abogado por la membresía continua y el mantenimiento de la unión aduanera y el mercado común. Ya en 1975 se había celebrado un primer referéndum sobre la permanencia del país en la Comunidad Económica Europea, precursora de la UE, con resultado favorable a la permanencia. En los años setenta y ochenta, la salida de la Comunidad Europea fue abogada principalmente por la izquierda política, y el manifiesto electoral de 1983 del Partido Laborista abogó por la retirada total. En 1987, el Acta Única Europea, la primera revisión importante de los Tratados de Roma de 1957, estableció formalmente el mercado único europeo y la Cooperación Política Europea
Desde la década de 1990, la oposición a una mayor integración europea vino principalmente de la derecha. Cuando en 1992 el Tratado de Maastricht, que creó la UE y el mercado único y garantizó las cuatro libertades básicas (la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas en toda la UE) fue presentado ante el Parlamento, hubo divisiones dentro del Partido Conservador, lo que llevó a una rebelión sobre el Tratado.
El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés), formado en 1993, creció fuertemente a principios de la década de 2010 y la influencia de la campaña People's Pledge («Compromiso del Pueblo») entre partidos también se ha descrito como influyente para lograr un referéndum. El primer ministro conservador, David Cameron, prometió durante la campaña para las elecciones generales de 2015 celebrar un nuevo referéndum, una promesa que cumplió en 2016 tras la presión del ala euroescéptica de su partido. Cameron, que había hecho campaña para permanecer, renunció después del resultado y fue sucedido por Theresa May, su ex-Ministra del Interior. Llamó a elecciones generales anticipadas menos de un año después, pero perdió su mayoría general. Su gobierno minoritario fue apoyado en votos clave por el Partido Unionista Democrático.

May anunció la intención del gobierno de no buscar ser miembro permanente del mercado interior europeo o de la unión aduanera de la UE después de abandonar la UE y prometió derogar la Ley de Comunidades Europeas de 1972 e incorporar la legislación vigente de la Unión Europea en la legislación nacional del Reino Unido. Las negociaciones con la UE comenzaron oficialmente en junio de 2017. En noviembre de 2018, se publicó el Proyecto de Acuerdo de Retirada, negociado entre el Gobierno del Reino Unido y la UE. La Cámara de los Comunes votó en contra del acuerdo por un margen de 432 a 202 (la mayor derrota parlamentaria en la historia para un gobierno del Reino Unido en funciones) el 15 de enero de 2019, y nuevamente el 12 de marzo con un margen de 391 a 242 en contra del acuerdo.
El 14 de marzo de 2019, la Cámara de los Comunes votó para que May le solicite a la UE una extensión del período permitido para la negociación. Miembros de toda la Cámara de los Comunes rechazaron el acuerdo. Los líderes sindicales exigieron que cualquier acuerdo debe mantener una unión aduanera y un mercado único. Theresa May acabó dimitiendo en julio de 2019 y fue sustituida por Boris Johnson, quien obtuvo un gran resultado electoral en diciembre de ese año.

El amplio consenso entre los economistas es que el brexit tiene la posibilidad de reducir la renta per cápita real del Reino Unido a mediano y largo plazo, y que el referéndum sobre el brexit en sí mismo dañó la economía. Existe la posibilidad que el brexit reduzca la inmigración desde países del Espacio Económico Europeo (EEE) al Reino Unido, y plantea desafíos para la educación superior y la investigación académica del Reino Unido. A partir de julio de 2019, el tamaño de la "ley de divorcio" —la parte del Reino Unido de las obligaciones financieras de la UE— y las relaciones con Irlanda y otros Estados miembros de la UE siguen siendo inciertas.


Brexit: por qué Reino Unido fue siempre un miembro incómodo de la Unión Europea (y qué gana Bruselas con su salida)
31 enero 2020

Margaret Thatcher pronunció en 1988 un polémico discurso de Brujas que transformó para siempre el debate sobre Europa en Reino Unido.
"Debes saber que si tenemos que elegir entre Europa y los mares abiertos, siempre elegiremos los mares abiertos".


Estas fueron palabras que Winston Churchill, ex primer ministro británico -considerado por muchos como un héroe nacional- le dijo al general francés Charles de Gaulle en 1944, según relata el historiador Julian T. Jackson en uno de sus libros.
Más de 70 años después de este episodio histórico, la frase parece estar más vigente que nunca.

El 23 de junio de 2016, el pueblo británico participó en un referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea (UE) y una mayoría votó por abandonar el bloque.
En un principio reacio a ser parte de una institución que integraba económicamente el Viejo Continente, Reino Unido se unió finalmente a la Comunidad Económica Europea (CEE) en 1973, 16 años después de que fuera creada con la firma del Tratado de Roma en 1957.
La decisión se dio cuando la CEE atravesaba un boom económico mientras que la economía británica estaba estancada.
Thatcher defendía en 1975 la permanecia de su país en la UE. La adhesión no vino sin inconvenientes. Charles De Gaulle vetó dos solicitudes hechas por los británicos en 1961 y 1967. Pero después de su renuncia a la presidencia francesa en 1969, Londres envió una tercera solicitud que sí fue aprobada.
La carrera que desató el Brexit en América Latina para establecer nuevos vínculos comerciales con Reino Unido
Desde sus primeros años como miembro pleno de la CEE, germen de lo que más tarde sería la Unión Europea, Reino Unido ha tenido un pie dentro y otro fuera.
Y para muchos, el país del Brexit nunca ha realmente creído en una integración europea plena por el euroescepticismo de parte de su clase política y de su población.
No se unieron en 1985 al Acuerdo de Schengen para suprimir los controles fronterizos como tampoco en 1988 a la Unión Económica y Monetaria (UEM), por la que la mayoría del bloque adoptó el euro como moneda.
Es más, apenas dos años después de su adhesión a la entonces CEE, Reino Unido ya celebró un referéndum, el primero en la historia del país, sobre su permanencia en la institución. En ese entonces, la gran mayoría de la población apoyó la idea.
El Brexit fue aprobado en referéndum por un estrecho margen. Pero el amor de los británicos por Europa duró poco.

"Quiero mi dinero de vuelta"

Si bien antes de convertirse en primera ministra Margaret Thatcher (1979-1990) promovió una mayor integración económica con el continente, una vez se convirtió en la inquilina del número 10 de Downing Street (la residencia oficial del premier en Londres) sus posiciones cambiaron radicalmente.
En 1980, la Dama de Hierro le pidió a la CEE que ajustara las contribuciones de su país y amenazó con retener pagos de impuestos al valor agregado si no lo hacía, con una frase que trascendió en la historia: "Queremos nuestro dinero de vuelta".
"Sería un gran alivio si Reino Unido dejara la CEE", dijo el entonces mandatario griego de la época, Andreas Papandréu, en la tensa cumbre de Fontainebleau en 1984.
Su lucha con el continente duró cuatro años, pero finalmente Thatcher logró su propósito en la tensa cumbre europea de Fontainebleau en 1984.
Thatcher negoció lo que pasaría a llamarse "el cheque británico", una rebaja en las contribuciones por la que a Londres se le devuelven dos tercios del déficit fiscal de Reino Unido y el bloque europeo.
La medida se explicó porque en ese entonces más de dos tercios del presupuesto europeo iban a la Política Agraria Común, de la que Londres se beneficiaba poco.
"Sería un gran alivio si Reino Unido dejara la CEE", dijo el mandatario griego de la época, Andreas Papandréu.

El Brexit nació en Brujas

En 1986, con España y Portugal recién integrados al proyecto europeo, los 12 miembros del bloque firmaron el Acta Única Europea, la primera gran revisión del Tratado de Roma. Este nuevo documento buscaba crear un "mercado interior" en Europa con libre circulación de personas, mercancías y servicios. Pero en Londres, todo esto se veía con recelo.
Margaret Thatcher pronunció en 1988 un polémico discurso de Brujas que transformó para siempre el debate sobre Europa en Reino Unido.
En su discurso, la primera ministra advirtió sobre una supuesta intención de Europa de eliminar la soberanía nacional de sus miembros y concentrar el poder en sus instituciones.

"No hemos revertido exitosamente las fronteras del Estado en Reino Unido para verlas reinsertadas a nivel europeo, con un superestado europeo ejerciendo un nuevo dominio desde Bruselas".
Cuatro años más tarde, Reino Unido decidió abandonar el Mecanismo de Tipos de Cambio, que daría vida al euro.
En su libro Statecraft (El arte de gobernar), Thatcher aseguró que la moneda única europea era un intento de crear un "superestado " y predijo que fracasaría "económica, política y socialmente".
Y en 1995 entró en vigor el Acuerdo de Schengen, un tratado internacional a través del que varios países europeos suprimieron los controles entre sus fronteras interiores y Reino Unido tampoco quiso unirse a este proyecto.

La polémica expansión

129.000 migrantes del llamado grupo EU8 migraron a Reino Unido entre 2004 y 2005, justo después de la expansión de la Unión Europea.
El aspecto de la UE que desde un principio llevó a Londres a unirse al grupo fue el mercado común y mientras más amplio este se volvía, mejor para ellos.
Por eso, el gobierno del laborista Tony Blair se convirtió en uno de los grandes impulsores de una ampliación del bloque hacia el este del continente y gracias a la influencia británica, y el visto bueno alemán, el número de miembros de la UE pasó de 15 a 25 el 1 de mayo de 2004, incorporando, entre otros, a Polonia, República Checa y los países bálticos, creando así un espacio político y económico de cerca de 450 millones de personas.
La ampliación fue objeto de mucha controversia ya que fue la mayor en la historia de la organización.
La mayoría de los Estados miembros establecieron un período de transición de siete años antes de abrir sus fronteras a los trabajadores de los nuevos integrantes del club, con la excepción de Irlanda, Suecia y Reino Unido, que las abrieron de inmediato y sin restricciones.
Esta polémica medida hizo que entre las clases populares británicas muchos sintieran que estaban siendo "invadidos" por un contingente de trabajadores que cobraban menos que ellos y les quitaban sus empleos, un sentimiento que sería explotado por los euroescépticos.

"Es hora de que los británicos den su opinión"

El exdirigente británico David Cameron organizó el referéndum sobre el Brexit convencido de que su país votaría a favor de quedarse en la Unión Europea.
Según una investigación realizada por la Unidad de Investigación de Migración del profesor John Salt, de la University College de Londres, 129.000 migrantes del llamado grupo EU8 -que incluye a Polonia, Hungría, República Checa, Estonia, Lituania, Letonia, Eslovaquia y Eslovenia- ingresaron a territorio británico entre 2004 y 2005.
Esta ola migratoria exacerbó la retórica antieuropea en Reino Unido y sumada con la crisis financiera de 2008, que golpeó fuertemente la economía británica y al resto del continente, puso sobre el tapete la cuestión sobre la membresía del país en la UE.
Tras 13 años de gobiernos laboristas, el Partido Conservador de David Cameron ganó las elecciones en 2010 y en enero de 2013 el exmandatario aseguró que era "hora de que los británicos dieran su opinión" sobre el tema.
Con esta filosofía y buscando la reelección en 2015, Cameron basó su campaña electoral en torno a la promesa de organizar un referéndum sobre la permanencia de su país en la organización.
Y tan solo un año después de su victoria, la cumplió. Lo demás ya es historia.

Una oportunidad para la UE

Para Jean Pierre Maury, director adjunto de la Instituto de Relaciones Internacionales y Estratégicas con sede en París, Londres nunca estuvo "completamente" dentro de la UE.
"Se integró a una parte de la unión: la relacionada con el libre comercio. Pero siempre se mostró incómodo con una integración mayor", le dice a BBC Mundo.
El experto en relaciones internacionales cree que después del Brexit "nos daremos cuenta de que Reino Unido frenaba el avance de la organización" y aunque asegura lamentar la salida de los británicos de la UE, sugiere que la integración comunitaria será más fácil sin Londres.
Según un estudio publicado en 2014 por la firma Deloitte, el 40% de las multinacionales con una sede en Europa escogió Londres, ya sea para montar su sede principal o simplemente abrir una oficina, seguida de lejos por París con un 8%, Madrid (3%), Ámsterdam y Bruselas (2,5% cada una).

Con el Brexit, la UE no solamente pierde un miembro, sino su segunda economía más importante, que representaba cerca del 15% de su PIB y que contribuía con más de US$13.000 millones al año a su presupuesto.
También pierde un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y un Estado cuya capital es uno de los mayores centros financieros del mundo.
Sin embargo, dirigentes continentales -como el primer ministro francés, Édouard Philippe- ven la salida de Reino Unido del bloque como una ocasión para fortalecer la competitividad de sus países y atraer negocios instalados actualmente en Londres.
"Francia tiene una oportunidad única, aprovechando el potencial que tiene nuestro centro financiero, para hacer que París se convierta en el principal centro financiero europeo después del Brexit", aseguró Philippe en un discurso en la capital francesa en 2017.
Autoridades holandesas y alemanas han expresado deseos similares con respecto a Ámsterdam y Fráncfort respectivamente.
Otra ventaja del Brexit para los demás países de la EU, según Maury, es que, ante el temor de que la organización se desmorone, sus dirigentes se verán obligados a comunicar objetivos de una manera más clara a sus ciudadanos y establecerán mejor sus prioridades, lo que podría reforzar su carácter democrático.
Pero el futuro no será fácil debido, sobre todo, por el aumento del populismo en el continente.
Este 2020 se vienen unas negociaciones que se presentan complicadas entre la UE y Londres en las que las dos partes tendrán que determinar qué relación quieren. Todos coinciden en que lo que más les beneficiaría sería un divorcio amistoso. No está claro que lo puedan lograr.

jueves, 2 de enero de 2020

El Reino Unido y el Brexit.-a

La Reina Isabel II y el Príncipe de Gales, durante la apertura estatal del Parlamento
 en la Cámara de los Comunes en Londres.
Querido Martín 

Es interesante un comentario de la prensa publicado por  La Mirada del Lector de La Vanguardia, sobre la separación del reino unido de la  Unión Europea, el articulo dice los siguiente: 
Resido en Reino Unido desde febrero de 2016, en la ciudad de Gloucester, Inglaterra, ejerzo de auxiliar de enfermería en una residencia de mayores. No es el trabajo con el que soñé, pero no me da ni más ni menos que lo que siempre quise, sueldo para pagar lo inevitable y para viajar, tiempo libre y perspectiva. Mucha perspectiva”.
Así se presenta español, residente en reino unido, escritor Lázaro Caldera, que ha querido compartir su experiencia ante la prensa.

El testimonio de Lázaro llega en un momento de especial incertidumbre, después de la victoria electoral del primer ministro británico  Boris Johnson, en la cámara de comunes de Reino Unido, ya que facilita su plan político para salir de la Unión Europea el 31 de enero del 2020.
“No puedo empezar esta reflexión, mitad análisis, mitad experiencia personal y opinión, tras muchas lecturas y estudios, sin decir que comentar en poco tiempo y espacio la cuestión del Brexit es casi imposible”.
“En tres años, sin embargo, creo que he tenido tiempo suficiente de ver y entender muchas de las singularidades del país y sus habitantes, para leer y documentarme, y espero que eso me sirva al menos para que el intento no quede en desastre”. dice  escritor Lázaro Caldera.

Nación Constituida 

Conviene recordar don Martín , siempre que se hable de cualquier tema referente al Reino Unido, que esta nación está constitutiva por  cuatro países que son  Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte, cada una fuerte particularismo histórico, jurídico,  de tradiciones y cultura propia. Históricamente, la preponderancia de Inglaterra en la unión,  ha sido total, a todos los niveles, pero sobre todo cultural, económica, jurídica y políticamente. 
Resulta difícil nombrar algún rasgo británico que no sea propiamente inglés y a la vez que se asocie con la imagen de Reino Unido. Por tanto, la escasa visibilidad que tienen el resto de nacionalidades en el imaginario cultural e icónico de lo que conocemos como “cultura británico” es un reflejo muy ilustrativo de cómo Inglaterra es sin duda el núcleo de la identidad británica, sede de su monarquía, capitalidad, gobierno y motor económico de toda la nación, proceso que se inicia con la romanización de la isla y tiene un amplio desarrollo posterior, sobre todo desde el siglo XVI.

Inglaterra

Inglaterra nunca se ha sentido muy segura formando parte de la Unión Europa, básicamente porque fue durante siglos una potencia imperial mundial que compitió, sobre todo con grandes potencias europeas de su época, como fue España, Francia y Alemania.

Consciente de su poderío e independencia,  creó una identidad cultural que les hizo, y de alguna forma aún les hace creerse dueños del mundo o al menos con pleno derecho a serlo, idea que alcanzó su máximo expresión durante el reinado de reina Victoria, en la mayor parte del siglo XIX.
No es hasta el siglo XX y pasadas ambas guerras mundiales cuando el espíritu imperial y prepotencia decaen en inglaterra, solo una mezcla inteligente de propaganda política, audaces tratos comerciales y uso del deporte como herramienta socializadora mantienen vertebrados todos los territorios que eran  del Imperio británico.

En este contexto, la sociedad británica ha evolucionado a lo largo del siglo XX hasta que se llegó, quizá a finales de los años 80, a una ruptura social intergeneracional fruto de varios años de decadencia económica e incapacidad por parte de las generaciones que vivieron los últimos años del Imperio a adaptarse a la globalización y todo lo que ésta trajo consigo”, dice el escritor Lázaro Caldera.
“Se llegó a un punto de no retorno en que una parte de la sociedad, entrada en años y heredera nostálgica de aquellos años dorados de poderío militar y colonial, tenía que convivir con una juventud que, poco a poco, entraba en contacto e importaba identidades e iconos culturales que no eran británicos”.

Era una juventud británica que se adapta a la aldea global, en contraposición a una población madura que se aferraba a sus valores culturales y morales ingleses, que por otra parte parecían estar sucumbiendo.

El norte y sur de Inglaterra 

“La economía del norte, industrial y agraria, era incapaz de competir frente al sur, turístico y canalizador del arte y de las nuevas tendencias globales y culturales, teniendo a Londres como máxima expresión del nuevo concepto de “polis”, multicultural, globalizadora, principio y fin de la nueva expresión de la condición humana”.
“El gobierno y gestión de Lady Thatcher no hizo sino ahondar aún más en las divisiones sociales históricas, con la particularidad de que en, contraposición a otros estados europeos, el sur británico era próspero frente al norte”.
Lázaro Caldera

La brecha norte-sur de Inglaterra era una realidad absoluta. Inglaterra, y por consiguiente Reino Unido, ya no era una potencia militar e imperial que exportaba valores, se había convertido, definitivamente, en un emporio donde se mezclaban e intercambiaban todas las manifestaciones identitarias y culturales del mundo.

Y no toda la sociedad fue ni es capaz de digerir esa idea. En este contexto, el desarrollo cultural y social que se dio en los 90 y principios del nuevo milenio han tenido como consecuencia un discurso político tenso y dividido entre los principales partidos, alejado de la clásica idea de consenso que suele imperar en la visión que de la política británica se tiene en el exterior, teniendo como máximos exponentes el debate en torno a la guerra de Irak y los acuerdos de paz en Irlanda, que no contentaron a todos aunque aseguraron el fin de la violencia”.
Los conservadores capitalizan históricamente el voto tradicional y de los rangos de edad más altos, mientras que los laboristas mandan entre los más jóvenes y en los territorios, sobre todo del norte inglés, más afectados por la crisis de la industria y la minería a finales de los 70 y mediados de los 80”.
 Lázaro Caldera

Referéndum

Ex primer ministro británico David Cameron, en su afán por mantener unido el partido conservador, entre facciones pro y contra de unión europea, lanzó la idea para el referéndum de pertenencia a la UE consciente de que una parte de su partido, y él mismo, empezaba a ver peligrar su posición frente al laborismo y los nuevos partidos surgidos tras la crisis, que hizo aumentar las tensiones territoriales y reabrió el debate unionista en Gales, Escocia e Irlanda del Norte.

El problema de la campaña a favor del Brexit fue el uso indiscriminado de noticias y datos falsos, como el hecho de que Europa hubiese planteado la entrada de Turquía en la Unión y los supuestos riesgos que conllevaba, la capitalización del miedo irracional a la emigración, cuando está demostrado ampliamente que la inmigración extracomunitaria es mayor que la europea, y por supuesto, el delito de apropiación de datos personales de miles de ciudadanos para beneficio político, hecho éste sin aparentes consecuencias penales para quiénes lo autorizaron”.
“De la campaña a favor de la permanencia, qué se puede decir, a la posición ya débil del exprimer ministro Cameron se unió la ambigüedad reiterada de Jeremy Corbyn, líder de una izquierda que en sintonía con sus hermanas europeas parece haber encontrado más rentabilidad política en la lucha feminista y climática que en la tradicional representación de la clase trabajadora, que a la postre les devolvería el favor en las últimas elecciones”.
Del resto de partidos conviene señalar únicamente a los nacionalistas escoceses y republicanos irlandeses, únicos vencedores que verían sus frutos en los últimos comicios”.
 Lázaro Caldera

Conclusión  

La victoria electoral de conservadores de Johnson, provocara la salida oficial de Reino Unido de Unión Europea, pero alentara los movimientos separatistas de Escocia, y menor medida de  Gales e Irlanda, Es muy probable que Escocia se separe de Reino Unido, ya que mayoría de población  quiere ser parte de la Unión Europea, para recibir subsidios de esta entidad supranacional, ademas fuerte particularismo como país. 



 "Global Britain" que Reino Unido prepara para después de abandonar la UE

"Cuando salgamos de la Unión Europea, habrá enormes oportunidades en todo el mundo. Y Reino Unido será una fuerza para el bien".
Esta frase, del ministro de Exteriores, Dominic Raab, sintetiza parte de la imagen que los gobiernos conservadores liderados por Theresa May y Boris Johnson han promovido para enfrentar la era post-Brexit.
Con un país profundamente polarizado, este viernes 31 de enero  2020  Reino Unido abandonó la Unión Europea luego de más de tres años de enfrentamientos internos y crisis políticas que han dejado un país fracturado.

Creado como un eslogan para contrarrestar la idea de que la salida del bloque significa aislamiento, la narrativa de una "Global Britain" apunta a impulsar al país como líder mundial, idea que los más críticos consideran como una "nostalgia colonialista".


Boris Johson lo explicó en su primer discurso como jefe del gobierno como la idea de recuperar el "papel natural e histórico" de su país como "emprendedor, que mira hacia el exterior y que es verdaderamente global, generoso y comprometido con el mundo".

Una influencia diplomática, comercial, militar y cultural, según ha quedado plasmado en documentos oficiales que se refieren a lo que sería el nuevo rol del país en el contexto global, guiado por "los valores del libre comercio, la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho internacional".

La economía post-Brexit

Parte del pensamiento económico detrás del Brexit es que la salida del bloque liberará a Reino Unido de las supuestas restricciones que significaba pertenecer a la Unión Europea.
Uno de los grandes beneficios de salirse de esta "jaula", según la visión gubernamental, es que el país contará con la libertad de negociar acuerdos comerciales con todo el mundo.

"Queremos ser buenos vecinos europeos y bucaneros del libre comercio mundial", dijo Raab al esbozar la visión de "Global Britain".

Una influencia diplomática, comercial, militar y cultural, según ha quedado plasmado en documentos oficiales que se refieren a lo que sería el nuevo rol del país en el contexto global, guiado por "los valores del libre comercio, la democracia, los derechos humanos y el estado de derecho internacional".
La economía post-Brexit
Parte del pensamiento económico detrás del Brexit es que la salida del bloque liberará a Reino Unido de las supuestas restricciones que significaba pertenecer a la Unión Europea.
Uno de los grandes beneficios de salirse de esta "jaula", según la visión gubernamental, es que el país contará con la libertad de negociar acuerdos comerciales con todo el mundo.

"Queremos ser buenos vecinos europeos y bucaneros del libre comercio mundial", dijo Raab al esbozar la visión de "Global Britain".

"Debería negociar un acuerdo comercial preferencial con EE..UU. y, al mismo tiempo, buscar acuerdos comerciales con países con los que EE.UU. no los tiene", apunta.

"Eso convertiría a Reino Unido en un atractivo centro para los negocios en el mercado estadounidense".

"Debería negociar un acuerdo comercial preferencial con EE..UU. y, al mismo tiempo, buscar acuerdos comerciales con países con los que EE.UU. no los tiene", apunta.

"Eso convertiría a Reino Unido en un atractivo centro para los negocios en el mercado estadounidense".

Debido a estas circunstancias, apunta, el país debería diseñar su estrategia nacional teniendo cuenta ese nuevo escenario.
"Global Britain" y su política exterior
El gobierno de Boris Johnson ha delineado algunas directrices para reinstalar la posición de Reino Unido en el tablero del poder global.
Entre ellas, su ministro de Exteriores ha planteado que el país seguirá siendo un miembro destacado de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN, por sus siglas en inglés), "asegurando que la alianza pueda enfrentar nuevos desafíos por delante".

En relación a los conflictos actuales, ha responsabilizado a Irán por sus "acciones desestabilizadoras" y al gobierno ruso por "no respetar el derecho internacional".

En relación a Hong Kong, Raab ha manifestado que apoya "su derecho a protestar pacíficamente" y que alienta el diálogo de todas las partes.
Como causas globales, el canciller Raab ha dicho que el país demostrará su "liderazgo mundial sobre el cambio climático y defenderá los derechos humanos básicos".
A pesar de estas afirmaciones puntuales, algunos analistas critican que el gobierno no cuenta con una verdadera estrategia para materializar su visión de "Global Britain" tras el Brexit.

Sophia Gaston directora de Investigación de Arena, unidad de análisis del Instituto de Asuntos Globales de la London School of Economics, argumenta que el eslogan es uno de los pocos elementos consistentes que se han mantenido en la narrativa de May y Johnson en los últimos tres años y medio.

Sin embargo, no está claro a qué se refiere exactamente.

"Cuando se revele, Global Britain será el marco central en torno al cual se unirán todas nuestras asociaciones y actividades internacionales, y establecerá el tono de nuestro propósito diplomático, militar y estratégico y la expresión de nuestros valores", le dice Gaston a BBC Mundo.
"El gran desafío para Reino Unido es definir su rol global en un momento en que el orden mundial está experimentando cambios", señala Gaston.
Otros expertos, como Mehdi Boussebaa, profesor y codirector del centro de investigación International Business and Enterprise de la Escuela de Negocios de la Universidad de Glasgow, piensan que la narrativa detrás del Global Britain es un concepto equivocado.
"Es una mala idea imperialista", le dice a BBC Mundo.
El tema, argumenta, tiene múltiples raíces, siendo una de ellas la "melancolía postcolonial que ha afectado al país desde la pérdida de su imperio".
¿Al borde del acantilado?
Por lo pronto, con la salida de la Unión Europea comienza una etapa de difíciles negociaciones comerciales con el bloque.
"Las empresas aún enfrentan el riesgo de un Brexit al borde del acantilado a fin de año, dado el poco tiempo disponible para negociar una futura relación comercial entre Gran Bretaña y la Unión Europea", advirtió esta semana Michel Barnier, el negociador del bloque para este asunto.
Michel Barnier, negociador de la Unión Europea, advirtió que existe poco tiempo para negociar.
La Unión Europea "nunca, nunca, nunca" pondrá en riesgo la integridad del mercado único del bloque a la hora de negociar un acuerdo comercial con Reino Unido, apuntó. Aunque la salida oficialmente sea este viernes 31 de enero, el país seguirá en el mercado único, aunque solo sea durante el período de transición que termina a fines de este año.

Es por eso que las negociaciones durante los próximos meses serán a contrarreloj, mientras que la materialización del "Global Britain" puede tomar años o décadas. Si es que alguna vez llega a concretarse.

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